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Historia 191773 — capítulo 27

Gotas de fuego

Cuando Charlus Potter estudiaba en Hogwarts y era un joven alborotado igual que su hijo, conoció a Dorea Black, ella era una niña preciosa con un cabello sedoso y negro que le daba hasta la cintura, la veía correr por los pasillos y perderse en los jardines, amaba verla recogiendo rosas para perfumar su ropa. Dorea estaba dos años atrás que Charlus, era la menor de los hijos de Cygnys y Violetta Black. Charlus pensaba que esa era la razón porque sus primos la celaban tanto y no dejaban que nadie se le acercara, especialmente él. No fue hasta que salieron del colegio y por casualidad se encontraron en la escuela de medimagos, Charlus como estudiante y Dorea visitando a una amiga, que él decidió invitarla a salir.

Dorea recuerda con melancolía lo difícil que fue su relación, la familia Potter pese a ser conocidos por la comunidad mágica como una de las más importantes y con linaje puro, siempre se caracterizó por ser simpatizantes de los nacidos de muggles, eso no era de agrado para algunas familias, especialmente para la noble y antigua casa de los Black, a la que pertenecía Dorea. Cuando al fin decidieron formalizar su relación y tener un hogar, la abuela de Dorea le escupió en la cara por querer casarse con un traidor de la sangre.

  • Por lo menos es sangre pura- su madre era más comprensiva pero también consideraba que la pureza de la sangre era esencial- espero que con esta unión, los Potter vean el camino correcto y no defiendan más a esos sangre sucia- le dijo un día antes de que se casaran.

Pero las cosas no fueron como la señora Black esperaba, a Dorea nunca le importó la pureza de la sangre y si calló por tantos años fue por miedo a su familia, pero después de su matrimonio se sentía libre, se fue a vivir con su esposo y no volvió a tener contacto con los Black, por lo menos con la mayoría de ellos.

En aquella época no tenía mucho problema porque siendo joven, inmadura y creciendo en una casa donde tenía todos los mimos posibles, ni alcanzaba a ver los peligroso que podía llegar a ser, ser un "sangre sucia". Varios magos oscuros y familias de sangre limpia han intentado en el paso del tiempo "limpiar el mundo", pocos habían logrado tener un impacto significativo, pero el miedo siempre estaba ahí. ¿Y ahora? Ahora las cosas están peor. Lord Voldemort atemoriza a todas las familias mágicas, nadie está a salvo, ellos han recibido un ataque directo por ser considerados traidores de la sangre. Su casa fue totalmente destruida y la marca tenebrosa asustó a todos los vecinos muggles del barrio residencial, tuvieron que borrarles la memoria y decir que la casa se derrumbó a causa de una fuga de gas. La guerra era tan evidente como las nubes del cielo, tenían que actuar y seguramente Dumbledore tendría alguna idea. Sea cual sea la loca idea, estarían a favor.

Ya sabiendo que su hijo estaba sano y salvo en el Valle de Godric, recogieron aquellas pertenencias importantes que no se destruyeron, algunas que al parecer se podían reparar, los baúles de James, Lily y Sirius y se encaminaron a donde su hijo estaba.

Al llegar ven las tres caras conocidas y a una amiga del colegio, Mary McDonald. La casa está limpia y huele a guiso, los muchachos han decidido que esa sería su nueva residencia y esa fue la mejor idea, el padre de Charlus había mantenido aquella casa en secreto, nadie la conocía y es el refugio adecuado.

Ambos tienen tantas cosas en mente, ayudar a Dumbledore es la principal, pero no quieren dejar a los "niños" solos en casa, a Dorea le aterra pensar que otra vez vuelvan a ser atacados, aunque debe reconocer que se saben cuidar muy bien; James y Lily han sobrevivido a dos ataques de mortífagos y sin mencionar que el verano pasado junto con Sirius se encontraron al mismísimo Voldemort frente a frente y están vivos para contarlo. Son valientes y se saben proteger entre sí, además que Milky ha dejado los nervios atrás al ver un montón de ropa en el cuarto de lavandería y se ha lanzado feliz a acurrucarse entre sábanas y cojines. Los señores Potter tendrán que ausentarse un poco por el bien de la comunidad mágica.

...

Cada vez que Lily ve a James bajar por las escaleras siente un retorcijón en el estómago y sus pechos se tensan al recordar los besos dados. Nunca había sentido tanta pasión y deseo de entregarse a alguien, James la enciende, activaba cada poro de su piel, solo quiere sentir otra vez aquellas manos ajustándose perfectamente a sus senos; sentada en la mesa de comedor junto a Mary y Sirius no escucha ni una de las palabras que ellos dicen, su mente la transporta a aquella noche junto a la fogata, perverso el momento en que sus amigos llegaron e interrumpieron, después de aquel día no han tenido ni un momento a solas, ni siquiera para conversar de lo sucedido.

  • Pero podrías explicarme por qué no puedo ir yo tambien- solo la voz alterada de James ha sido capaz de llamar la atención de Lily.

  • Porque soy tu padre y merezco la obediencia de mi hijo- Charlus Potter toma una posición regia frente a su hijo, James es más alto, pero la sabiduría y experiencia se refleja en la mirada.

  • Haz caso a tu padre, James... volveremos el fin de semana, solo son unas reuniones y aquí están más que protegidos, Charlus y yo hemos puesto un hechizo tan fuerte que no solo protege a la casa sino también al pueblo y sus alrededores.

  • Me preocupan ustedes.

  • Soy un viejo hecho de madera dura- Charlus Potter se golpea el pecho- ningún hechizo me derribará... aquí es mejor para ustedes cuatro- mira a todos los presentes- tienen todo lo que necesitan, la despensa está llena y si llega a acabarse Milky sabe perfectamente que hacer. Volveremos antes de que vayan a Hogwarts... y no James...- interrumpe a su hijo antes de que diga alguna palabra siquiera- no tienen el permiso de ir a comprar en el callejón Diagon, ya hice el pedido y todas las cosas de los cuatro aparecerá mañana a primera hora en la puerta de la casa.

  • Papá...

  • Asunto cerrado- James no se ve convencido, no es de los que se rinden y aceptan imposiciones, pero es su padre, el hombre que le dio la vida, así que calla y asiente- entiéndelo, es por el bien de todos. Te enviaré noticias todos los días. Te amo hijo.

Dorea Potter besa la mejilla de su hijo y se despide de los demás, han salido por la puerta principal dejando a James con los puños y los ojos cerrados. Solo ruega por el bien de sus padres.

  • Tranquilo Cornamenta- Sirius pasa su brazo por el hombro de James, sabe cómo se siente, él también está preocupado, Charlus y Dorea son más padres para él de lo que fueron Walburga y Orion Black- saben cuidarse, tantos años no son en vano...- quiere animarlo, que salga de ese mutismo ¿pero cómo?- me contaste que hay una cascada en el bosque... ¿Que tal si vamos?

...

A James siempre le gustó ir a nadar en la piscina natural que se forma por el golpe de la cascada que se encuentra en medio del bosque, no es una cascada muy grande pero sí lo suficiente para quedarse embelesado viéndola; es amplia y poco profunda así que puede sentir las piedras bajo sus pies y maravillarse con la vista. Pocas personas van a esa parte del bosque, en el pueblo le tienen miedo porque piensan que las cristalinas aguas y la cueva que se encuentra tras la cascada atrae duendes, si bien están lejos de la realidad, si hay algunas criaturas que habitan el lugar. Son pequeñas hadas de agua, son seres nocturnos que les encanta bailar bajo el reflejo de la luna.

James y Sirius se lanzan varias veces desde una gran roca y chapotean mientras que las chicas solo rozan el agua con los pies, ambas están en una inquieta conversación donde se ve a Lily sorprenderse de todo lo que Mary le cuenta. Él se pregunta si tal vez Lily quiso compartir con su amiga el momento subido de tono que tuvieron en la casa. Al pensar en aquello un estremecimiento le recorre, y su boca vuelve a saborear la piel de Lily. La ve tomar una uva de la cesta que llevaron y se la mete en la boca, a James se le endurecen ciertas partes y agradece estar dentro del agua para que nadie se dé cuenta.

Piensa en Lily, en sus largas pestañas y sus carnosos labios, la ve sentada comiendo las uvas, tan tranquila, tan risueña y recuerda tantos años desperdiciados, la ve con un pequeño vestido negro floreado que el viento intenta levantarlo pero ella lo sostiene fuerte. Le encanta el nuevo look que usa la pelirroja.

  • No seas baboso- Sirius le da un ligero golpe en la cabeza- anda y dile algo y no pongas cara de tonto todo el tiempo.

  • Calla Canuto- se sienta en una piedra grande sin apartar la vista de Lily- ya le he dicho mil cosas... es hora de que ella hable...

  • No lo hará. Lily no dará el primer paso y eso lo sabes bien, es muy orgullosa. Demuestrale todo tu amor- dice burlándose pero James no nota el sarcasmo.

  • Si lanzarse a que me maten para que a ella no la lastimen no es una demostración de amor, no se lo que es... No sé qué hacer con ella Canuto... no se si espera a que la busque, o si sigue queriendo que me aleje, o si le da miedo... solo sé que me ama.

  • ¿Lo sabes?

  • Lo siento en mi pecho.

  • Ridículo.

  • Estúpido. 

  • ¡¡CHICOS!!- Mary mueve las manos eufórica llamándolos- si no vienen a comer algo me lo como yo todo y después no venga a joder.

Mary a diferencia de Lily usa un diminuto traje de baño que deja a la vista su muy bien tonificado cuerpo, sabe muy bien que a Sirius le pone candente y después de una nadadita no hay nada más relajante que besos en ciertas partes. Mary ya ha pensado en los cambios de habitación, ella no piensa seguir durmiendo lejos de él ahora que los padres de James se han ido ¿James y Lily? Pues que duerman juntos o que uno vaya al sillón de la sala.

Por otra parte, aunque es cierto que Sirius no deja de ver a Mary y quiere comérsela de un solo golpe, ha pensado en que es un perfecto momento para dejar a su hermano del alma y a la pelirroja a solas. James no le ha contado, pero el nerviosismo que tenía y los cachetes rojos de Lily le indicaron que aquella noche que llegaron de improviso algo había interrumpido.

Cruzan nadando hasta donde están y Sirius va directo a la boca de Mary, ella reacciona igual y no es hasta que una Lily incómoda hace sonar su garganta que ellos se detienen.

  • Lo siento- dice Mary riendo, pero no tiene ni la más mínima muestra de "lo siento" en el rostro.

Lily sonríe y se sonroja, ella también quiere fundirse en un beso con James, pero tiene miedo, mucho miedo de lo que conlleva permitirse una relación con él. Ninguna noche ha dejado de soñar con la muerte que cada vez siente más pronto está por llegar, aunque en su mente ya ha trazado varias formas de evitar que eso suceda. Quiere estar con James y no dejará que las cosas pasen como se supone que deben pasar ¿Tal vez por eso sabe el destino de su vida? ¿Tal vez por eso leyó los libros? Para cambiar su propio destino.

  • Te parece bien pelirroja- Sirius le sonríe divertido y ella solo asiente, no sabe qué es lo que han dicho por estar pensando en cosas que no puede cambiar- no se diga más, entonces así quedamos.

Agarra por la cintura a Mary y se lanza al agua con ella gritando. Gotas frías le salpican y Lily se estremece.

  • Dime por favor que no asentí a que Sirius sea el cocinero- ella frunce la nariz y James tiene otro espasmo- su comida es horrible.

  • Nop, asentiste a que seremos compañeros de habitación hasta que lleguen mis padres.

El rostro de Lily toma una tonalidad similar a la de su cabello, no puede creer que a algo semejante no le prestó atención, se maldice internamente. Ya es difícil aguantarse las ganas de repetir sus besos estando tan cerca como para tener que dormir entre las mismas paredes.

  • Podrías dormir en la habitación de tus padres- se acomoda el cabello por tras la oreja, esa fue la primera idea que se le ocurrió a James si es que Lily rechazaba la opción de Sirius.

  • Claro, no te preocupes Lily, tu dormirás en el cuarto en el que estás y yo en el de mis padres- el rostro de Lily cambia, ella esperaba que haga algún intento por convencerla de dormir en la habitación pero James no presionará las cosas, fue un paso gigantesco el haberla besado y no quiero que Lily se sienta forzada por ningún motivo.

James estira la mano a la cesta para tomar una de las uvas de Lily y ella hace el mismo movimiento, sus dedos rozan y ambos han olvidado para que guiaron su mano a la cesta. No se mueven, se miran y Lily se muerde el labio inferior, es ella quien mueve sus dedos, pero no para retirarlos, los entrelaza y cierra los ojos, quiere guardar ese tacto, ese calor.

  • ¡Cornamentaaa!- Sirius grita y de golpe sueltan sus manos, segunda vez que me interrumpes, idiota- Mary y yo nos vamos a la casa, no se les ocurra ir si no quieren ver algo porno.

  • ¡No seas cochino!- grita, pero Sirius y Mary no le escuchan, ya se están yendo por el camino directo a la casa ¿O tal vez a quedarse en el bosque?

El pecho de Lily se agita con mucha velocidad, un tiempo a solas, eso era lo que esperaba, pero ahora que lo tiene, los nervios no la dejan, el primer día se había aventurado a caminar solo en bragas frente a James, pero sabía que él no intentaría nada, ella solo quería jugar con las hormonas de él, pero ahora eran sus hormonas las que revolotean. 

  • ¿Quieres ver algo?-

"¿El cielo en tus labios?"

  • Claro- dice Lily volviendo a morder su labio inferior y James usa todo su control para que su amigo no se revele.

La toma de la mano y la lleva por la orilla hasta el pie de la cascada, no le pregunta y la verdad no le importa, sin soltarla se lanza al agua llevadora junto a él. Su cabello rojo se expande y parece que el agua se calienta con el fuego de Lily, la conduce, cruzan la cortina de agua y salen a una cueva.

  • Oye, que...- Lily intenta lucir enfadada pero no puede, es divertido dejarse llevar.

  • Este era mi lugar favorito- James sale del agua y estira su mano para que Lily salga también, la cueva es medianamente grande y tiene un brillo azulado en las paredes, pequeños diamantes titilan como si fuera el mismo cielo estrellado- son huevos de hada de agua- mira en dirección a los diamantes- se demoran años en eclosionar pero cuando lo hacen la rivera se llena de ellas. No tienen alas así que se encierran en burbujas para recorrer el bosque, parece una fiesta de burbujas brillantes.

  • ¿Son Alven?- Lily recuerda haber leído en su libro que las pequeñas hadas solo salían de su cascarón cuando había luna azul- es hermoso- susurra.

No puede dejar de mirar a su alrededor, se acerca a las paredes de la cueva y toca delicadamente con sus dedos los pequeños diamantes. Tanta belleza la aturde.

No se da cuenta que él está igual de aturdido, pero no precisamente por el contenido de la cueva; el vestido mojado de Lily se ha pegado completamente a su cuerpo revelando cada una de sus curvas, no lleva puesto brasier y el frío del agua endurece sus pezones al mismo tiempo que la entrepierna de James. No lo soporta, no puede controlarse y se deja llevar por lo que siente.

Da dos pasos y no hay nada que separe su pecho de la espalda de Lily, toma sus manos delicadamente y presiona con fuerza, una de las manos sube con delicadeza por su brazo hasta llegar al hombro. Ella no se mueve, cierra los ojos y disfruta el delicado beso que James le da en la espalda. Todas sus terminaciones nerviosas reaccionan y siente un temblor en el vientre, él continúa, no deja un solo espacio de su cuello sin ser besado, sigue jugando con los dedos en el brazo y con la otra mano sujeta el vientre de Lily presionando su cadera contra la pelvis. Un bulto siente Lily, un bulto caliente que roza sus nalgas y que vibra y se vuelve loco, y los pechos de Lily duelen, se tensan tanto que parece como si fuerza expandido su pecho, solo quiere que James la devore, pero ya.

Solo las tiras del vestido lo sostienen y cuando James los retira Lily arquea y el vestido mojado se desprende con una lentitud increíble para al fin caer lentamente a sus pies. La mira, un vista perfecta de su espalda y de sus nalgas, ella usa un cachetero y él mete el pulgar por la costura, besa su espalda, va dejando un rastro helado que baja por la columna, muerde el glúteo y Lily suelta un gemido que pone al cien a James. Se incorpora y de un tirón le da la vuelta y la vuelve a cargar como lo hizo junto a la fogata, Lily colocando las piernas alrededor de James, le gusta esa postura, siente el sexo de Lily arder tras las tela contra su piel y sus manos las sostienen por las nalgas, además que así tiene la altura perfecta de su boca hacia los pechos de ella. Primero los lame, juega con la lengua alrededor y disfruta ver cada poro encendido, hunde su cabeza y aspira fuerte, su esencia, fuego líquido que embriaga. Los succiona, una y otra vez, lame y vuelve a succionar y Lily arquea más y más y más la espalda, agarra el cabello de James y da un tirón fuerte sin poder controlarse. Los dedos de James se hunden en la piel y se siente glorioso que no solo ardor se siente tras las bragas, la humedad le dice que Lily esta lista, se ha abierto como una flor de loto. Sube los besos y llega a su boca, con pasión introduce la lengua y muerde suavecito su labios, se separa un instante y la ve a los ojos, la ama, es lo único que puede pensar al ver el verde intenso en su mirada, en que la ama.

  • Hazlo- susurra Lily al oído y lame su lóbulo. El pecho explota y el sexo de Lily duele por la punzante espera, lo quiere dentro, lo quiere suyo.

La acuesta en una roca y sin dejar de mirarla directo a los ojos le quita el cachetero, como una diosa que se revela a un mortal la ve desnuda, desnuda para él. Su mano camina por las piernas, las abre ligeramente y besa el vientre, Lily levanta las pierna, introduce el pulgar de cada uno de sus pies en el resorte de la pantaloneta y con mucha destreza se lo quita. El calor de su gran bulto es más fuerte, incendia al tacto.

La besa fuerte, la come, la bebe y Lily siente algunos dedos jugar en su entrepierna, gemidos, es lo único que puede soltar, uno de los dedos ingresa, arquea y James se siente el dios de esa diosa, dos dedos y Lily no puede más. Ella besa su cuello y pasa los dedos por la espalda, lo toma de la mano y los retira, es la señal. El amigo de James embiste, duro, fuerte, una, dos, tres, tantas veces que no puede ni pensar. La penetra con tanta pasión que el dolor que produce es ignorado por las miles de sensaciones. No escucha, no respira, no siente la piedra en donde está acostada, solo siente sus cuerpos fundidos y gime, gime tan fuerte que es un placer tener el sonido de la cascada que lo cubre. Pero James la escucha, la escucha gemir y piensa que es el sonido más celestial del mundo. Continua, a dentro y a fuera, una y otra vez y las luces de las paredes pierden sentido, Lily es fuego, lo quema, activa la pólvora y explota como un volcán que arrasa con todo al momento que el gemido más fuerte sale ya sin fuerzas, como un susurro, como el soplo del viento y James se deja caer sobre el cuerpo desnudo de Lily. Ella lo rodea con piernas y brazos, no lo quiere soltar, nunca.

Hay otra magia entre tu y yo, James. Esta si es la magia que siempre soñé tener.

El tiempo pasa lento, el cansancio es tal que Lily no siente ni el peso de James sobre ella, mira el techo de la cueva y piensa en esos diamantes azules... algún día, cuando alguien le pregunte por un momento feliz está segura que ese es uno de aquellos y dirá que el azul es su color favorito, aunque nadie le pregunte sobre aquello.

  • Aquí venía a practicar mi control de la magia con mi abuelo- James habla despacio pero se hace escuchar a pesar del sonido de la cascada, su rostro reposa entre los senos de Lily, piensa en que no hay mejor almohada que aquellos dos melocotones- de niño no podía controlarla.

  • Ningún niño puede- susurra Lily y acaricia su espalda.

  • Era diferente... era demasiado fuerte y yo no podía hacer nada para canalizar mi magia, durante un tiempo intenté frenar, me reprimí tanto porque me daba miedo convertirme en un obscurial... así que mi abuelo decidió enseñarme él mismo, a no reprimir y dejar soltar...- James calla pero Lily no habla, siente que es mejor que él termine con su relato, dejar que indague en su mente y que se libere, al parecer James también tiene secretos que le duelen en el alma- el otro día en casa de tu hermana, cuando ella te cacheteo, un poco de magia accidental se me descontroló, pude aferrarme y no permitir que cause daño... hace años que no ocurría, la última vez que eso sucedió mi abuelo... mi abuelo murió.

Lily traga saliva, no puede creer lo que está escuchando, le cuesta pensar que James, el mejor estudiante de la clase, el chico que hace unas semanas recibió la carta nombrándolo premio anual, podría lastimar a alguien con magia accidental... ella recuerda, recuerda el momento en casa de Petunia cuando el viento se arremolinó y no fue hasta que ella tomó en sus manos el rostro de James que se tranquilizó.

  • Durante muchos años pensé que fue mi culpa que muriera, no podía seguir viviendo aquí, así que nos fuimos a Londres... mis padres llamaron a muchos magos a ayudarme a controlar y lo lograron... Dumbledore fue uno de ellos... ¿Sabes por qué estaba en el colegio el día que te conocí? Cuando tenías pintado el cabello negro e intentabas huir- Lily mueve la cabeza negando- no es normal que chicos vayan a conocer el castillo antes de ingresar al primer año, en realidad fuimos a ver al profesor Dumbledore... desde ese día empecé a tener clases particulares con él una vez por mes... no volví a tener ataques, pero mi abuelo ya estaba muerto para entonces y ninguna magia lo devolvería a la vida.

  • ¿Cómo murió?- Lily se arriesga a preguntar.

  • Provoqué una fuerte tormenta que no pude controlar y yo estaba en el medio... iba a salir volando pero mi abuelo me sostuvo y un árbol lo golpeó en el pecho...

  • James... tu no...

  • No lo digas Lily... toda mi vida he escuchado decir que no fue mi culpa, que yo era un niño y tenía demasiada magia que no podía controlar... es la verdad, lo sé... pero sigue muerto.

Lily deja de mirar los diamantes azules y mira directo a los ojos de James, ve dolor, pero también ve libertad, al parecer él había pasado mucho tiempo sin poder hablar de aquello y ahora siente paz por compartirlo.

  • ¿Por qué me lo cuentas ahora?- le dice poniendo un mechón tras la oreja de James.

  • Porque quería hacerlo... revelarte cada aspecto de mi pasado, que me conozcas, dejar que entres en mi vida así como tu has dejado que yo entre en la tuya... que entre en ti.

Lily recuerda su secreto y muere de ganas de contarlo, de decirle la verdad a James, decirle que sabe lo que pasará, que su amigo Peter los traicionará, que Sirius irá a Azkaban, que Remus pasará solo todo el dolor de perderlos... que los dos morirán. Pero se muerde la lengua, no puede, no debe, recuerda las palabras del padre de James cuando le dio la poción: *si dices algo olvidarás aquello que contaste y todo lo que tenga que ver con ese tema.*Lily no quiere olvidar, debe recordar todo para tomar las decisiones correctas, la fina línea entre dejarse amar o alejarse de James la cruzó y el resultado no fue el correcto, ahora están unidos, no hay marcha atrás, pero por lo menos otras decisiones si las puede tomar sin hacerle caso al corazón.

  • James... yo no puedo contarte todo... no es que no quiera, solo que no puedo...

  • No importa...

  • Pero de algo quiero que si estés seguro- vuelve a acomodar el mismo mechón que no quiere quedarse quieto- ... lucharé por nuestra vida... por una vida juntos... porque te quiero con el alma.

James la besa, la besa suavecito y sus labios saben a fruta caramelizada ¿Será una nueva droga?

  • No te dejaré escapar, Evans- le sonríe y los ojos brillan de tanta felicidad.

  • No escaparé, Potter- le devuelve la sonrisa y se acerca al odio, como yendo a revelarle un gran secreto- pero ya me estas empezando a pesar.

James sonrie y se baja del cuerpo de Lily, la abraza y ella se acuna en su pecho.

  • No pensé que una roca era tan cómoda- dice Lily después de un rato mientras busca más comodidad.

  • Podría vivir aquí toda la vida- James la mira y acaricia la cintura desnuda de Lily- admirándote... así, tal como estas ahora... hermosa.

  • ¿Me quieres ver desnuda todo el tiempo?... eso es acoso... apuesto a que te aburrirías pronto- lanza una risa sonora.

  • ¿De estos pechos jugosos?- los besa otra vez- eso jamás- se vuelve a poner sobre Lily, pero esta vez no recuesta su cuerpo en el de ella, se sostiene en los brazos- ¿De este vientre que vibra?- baja los besos hasta su ombligo y juega alrededor con la lengua- no lo creo... ¿De ti?- besa más abajo, en puntos donde explotan los sentidos. Vuelve a jugar con la lengua, lame, muerde, siente que con cada succión una parte de ella se desprende y cae como gotas de fuego en su espalda. Lily vuelve a gemir y aprieta los puños a los costados, se muerde el labio, no quiere seguir gimiendo, no quiere que nada se escape y a James le excita aún más ver su rostro contorsionado por el deseo, arqueándose sin poder soportar el dolor de no tenerlo dentro. Vuelve a invadir con su hombría los rincones más apartados de Lily, lo hace despacio, apreciando cada roce, viendo cada expresión y siente hasta en el tuétano de los huesos llegar el orgasmo.

  • Debemos volver a la casa- Lily vuelve a hablar después de un rato- parece que tras esa cascada ya es hora del almuerzo y debes ponerte la poción en la herida.

  • No- James hunde su cabeza en el cabello mojado de Lily- quedémonos a vivir aquí.

  • Vamos a morir de hipotermia- dice riendo- no sé cuánto tiempo hemos estado aquí... desnudos... y toda la cueva es húmeda. Seguro que hoy noche pasaré estornudando... tendrás que prepararme una limonada caliente.

A regañadientes James la levanta, se pone la pantaloneta y vuelve a admirarla... la espalda de Lily está roja por el contacto con la piedra, parece que se ha dado algunos pequeños golpes durante su encuentro, la toca y pasa los dedos por aquellas marcas.

  • Lo siento si te lastimé.

  • Ni que tu me hubieras obligado- regresa a verlo, no puede apartar la mirada de James, tienen la noche gravada en esos ojos color café intenso- además, fui yo quien te sedujo con mis sensuales curvas.

  • Ósea que lo tenías todo planeado, por eso usaste esta pequeñísima prenda- recoge el vestido, la ayuda a colocarlo de nuevo- eso no es jugar limpio.

  • Tampoco es jugar limpio traerme a esta cueva que parece el cielo estrellado.

  • Yo no tenía malas intenciones- objeta James ofendido.

  • Pero yo si- Lily sonríe coqueta y se acerca a besarlo, muerde el labio inferior de James y la sonrisa continúa- ¿Dónde pusiste mi ropa interior?

Como es de esperarse, James no tiene idea de hacia donde lanzó el cachetero, en ese momento era lo que menos le importaba, pero ahora que tenían que regresar a la casa se volvió una odisea el encontrar la ropa interior. Al final Lily tuvo que aceptar ir únicamente con el vestido, saltaron, cruzaron la cascada y volvieron a donde estaba la cesta.

  • Se siente bien- pronuncia Lily mientras caminan por el bosque tomados de la mano, cerca se ve la calle que conduce al pueblo y justo ahí el patio trasero de la casa.

  • ¿Qué cosa?

  • El no usar ropa interior... el viento refresca- James se sonroja, nunca antes una chica le había dicho palabras tan directas y sin una pizca de vergüenza, las manos le empiezan a sudar y Lily lo nota, ella se siente gloriosa- creo que estaré así más a menudo... ¿Qué te parece si en el colegio impongo la nueva moda de faldas sin ropa interior?

  • Me parece que si haces eso estaré tras de ti como un perro sabueso... y no, no solo para tomarte en cada pasillo sino para espantar a todos lo buitres.

  • No hagas eso, odio que me persigas como si fuera criminal.

  • Entonces te pones un calzón de abuela y la falda hasta bajo las rodillas...

  • No me digas que eres de los controladores... ¡Qué horror!... ¿En qué me metí?

  • Te metiste aquí- señala su pecho y sonríe- y no te quiero perder.

Lily calla, sabe a lo que se refiere James... la vez que lo besó en la torre de astronomía, pues... al día siguiente escapó del colegio, tendría que demostrarle que no ocurriría lo mismo esta vez.

Que se quedaría a luchar.


Hola, espero que les haya gustado, se me hizo un poquito difícil escribir la escena en la que tienen relaciones, quería que sea apasionada y explícita pero no vulgar. Bueno, espero de corazón que les guste... un abracito al alma (comentario) por favor. :)