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Historia 191773 — capítulo 26

Valle de Godric

Lily no vuelve a hablar durante toda la noche, y él no está seguro de a qué hora se quedó dormida. Se ha sacado la chaqueta que llevaba puesta y sin que ella se despertara la colocó sobre su pequeño cuerpo. El tranquilo sonido de algunos insectos que entonan una orquesta fuera de la casa le tranquiliza un poco, recuerda que traía el espejo de dos caras en el bolsillo e inmediatamente llama a Sirius. Él le ha comentado que Milky había llegado antes que él, que había asustado a Mary y fue necesario lanzarle un hechizo para que se durmiera y tranquilizara. Sirius quiere ir a donde están en el preciso momento en el que James le cuenta todo lo sucedido, pero él se rehúsa, dice que es preferible que esté con Mary y cuide a la pequeña elfina, por lo menos un par de días hasta que las cosas se calmen y saber que mismo paso y si sus padres están bien. No tenía como comunicarse con ellos.

James no puede dormir, tiene la intranquilidad de que tal vez aparezcan nuevamente los mortífagos. Revolotea la varita por sobre su cabeza y cubre la antigua casa Potter con todos los hechizos de protección que puede recordar. Está preocupado, sí, y con miedo, también. Decide no hacer más magia hasta el momento de estar seguro de que están fuera de peligro. La magia se puede sentir y registrar, por lo tanto, eran capaz de encontrarlos si los buscaban.

James sabe que ha amanecido cuando la luz se cuela por algunas rendijas de aquellas ventanas que están tan llenas de polvo y es casi imposible mirar a través de ella. Recuerda cada aspecto de la habitación en la que están. Es la sala principal, ahí siguen arrinconados unos muebles antiguos cubiertos por sábanas blancas para que no se llenen de polvo, una vieja lámpara traída de Siria a principios del siglo se ubica sobre la mesita cercana a un sillón, arrimada a la pared, una estantería está llena de objetos considerados reliquias por muchos historiadores, la coctelera está ocupada por copas y botellas vacías, algunos cuadros decoran el lugar y ahí está, justo al pie del piano aquella mancha que no se había podido borrar de la alfombra persa que él había hecho cuando tenía 6 años. Estar en esa casa provocaba un dolor intenso. Imágenes de todo lo que había sucedido ahí le atormentaba, le llenaba de culpa.

Un gemido proveniente de Lily le saca de sus recuerdos, ella lenta e inconscientemente ha cambiado su postura de sentada a recostada sobre la sucia alfombra. Se acerca para despertarla pero ella no responde ante sus ligeros movimientos en el hombro.

  • Lily- dice en voz clara para que la escuche pero ella solo mueve el labio inferior de una forma muy apresurada- ¡Lily!- coloca la mano en su frente, arde. Tiene fiebre.

James carga el cuerpo ubicando su mano bajo los muslos y la otra sosteniendo su espalda, su cabeza cuelga junto con su largo cabello. James no es tan bueno en pociones y tampoco tiene los ingredientes necesarios en la casa para preparar algo que pudiera aliviar su fiebre, no puede hacer magia por si esta es detectada y los descubran, en lo único que piensa es en llevarla a un lugar muggle que les pueda ayudar. Es decir, ellos también se enferman, deben tener un lugar para curarse. Pero no tiene idea de donde hay unmedimago de muggles.

Sale de la casa a la carrera, cruza sin ver bien hacia dónde se dirige, Lily aún no despierta cuando una joven rubia de aproximadamente su edad les ve desde la ventana de una cafetería cercana a la casa. Al parecer el rostro de James lleno de temor por Lily y el cuerpo de ella desmayado en sus brazos llamaron su atención. Se acerca y de manera muy gentil se ofrece a ayudar. Van de regreso a la casa, la chica se queda impresionada por poder ir hacia la casa pero ella titubea antes de entrar, parece que le da miedo y a la vez un gran deseo de ingresar. Una vez dentro le dice que la recueste en algún lugar que no esté lleno polvo, cosa difícil por el momento.

Lo único que encuentra medio limpio es retirando una de las mantas de los sillones y colocándola encima de la chaqueta y la camiseta. La joven se queda mirando alternadamente el fino sillón de roble ingles tallado hace cientos de años en perfectas condiciones y en su torso desnudo. No sabe qué es lo que le causa más impacto.

  • Tiene una herida no muy profunda- dice examinado el costado de la pelirroja- al parecer algo se le incrusto, mire.

Justo donde la chica de cabello rubio señala, Lily tiene lo que en efecto parecía un agujero producido por algún objeto cortopunzante o… ¿podría ser? James voltea la mirada hacia el sitio donde ella había dormido toda la noche y si, ahí está un pedazo de madera del tamaño de una varita, uno de los tantos pedazos que la noche anterior explotó, esta llena de sangre.

  • Al parecer se ha infectado- ella voltea la mirada hacia el lugar- y la verdad es que es obvio que se haya infectado tan pronto… quiero decir, entre tanto polvo y eso… - hace alusión al desastre ocasionado por la explosión, no era algo gigantesco, apenas había hecho que solo la chimenea se destruya, claro que había producido una fea presentación.

  • No importa la chimenea- pronuncia algo molesto, James sólo quiere que Lily abra sus hermosos ojos - ¿Cómo hago para que se despierte?

La joven suspira indignada y un poco molesta por la falta de tacto con la que es tratada.

  • Traeré un poco de alcohol para limpiar la herida y algo para la infección- gira los ojos a todas partes- si aquí hay un baño, sería bueno que la lleves ahí, necesita bañarse en agua tibia para bajar la fiebre… volveré en un minuto.

Nuevamente carga su cuerpo y la lleva al segundo piso, al baño principal, el cuerpo de Lily era tan liviano que podría cargarla todo el día.

Al igual que el resto de la casa, el cuarto de baño estaba tal y como lo recordaba desde hace 9 años… se supone era blanco si quitaba todo el polvo gris que cubría el lugar. Sin bajarla de los brazos levanta la sábana que cubre el mueble sin espaldar qué hay cerca de la tina y la ubica ahí. Lily sigue temblando y esta roja, necesita el baño de urgencia. Necesita que el agua tibia recorra su cuerpo, necesita que se quite la fiebre, necesita desprenderla de su ropa contaminada... y es justo ahí, en ese momento, cuando James Potter se queda en shock ¿Cómo se le da un baño a una chica sin que después amenace con dejarte tío por haber tocado su cuerpo sin permiso?

  • Hey- la chica rubia entra en el cuarto de baño- traje todo esto- muestra un maletín blanco con una cruz roja en el centro- es lo que utilizo, estudió medicina en Bristol, estoy en primer año pero ya  he hecho pequeñas curaciones…¿Por qué no le das el baño?

  • Ehmm… creo que sería bueno… ¿Puedes... ayudarme?

  • Nunca has visto a tu novia desnuda- dice la chica riéndose, no lo hace cómo pregunta pero si con sorna y curiosidad. Su mirada vuelve al torso desnudo de James.

  • No es mi novia- responde automáticamente.

  • Bueno pero estoy segura que tampoco es familiar… no se parecen mucho que digamos. Hagamos una cosa, no la desnudaremos completamente ¿sí? Estará en sujetador e interior y así no te aprovecharas del momento- la chica coquetea, sus pestañas se mueven intensamente, si algo sabe James de las mujeres, es cuando están al acecho, y definitivamente aquella chica rubia intenta ligar con él.

  • No, tampoco es mi familiar… pero cuando menos se lo espere será mi esposa y tendremos 4 hijos.

Sonríe y piensa en lo que ha dicho, en cómo ha actuado, ha hecho algo que no ha hecho nunca antes en su vida, ha rechazado abiertamente a una chica sexi y rubia solo con palabras antes de que siquiera lo intente. Pero no se siente culpable de la cara de decepción que se lleva la joven, solo quiere ver la sonrisa de su pelirroja.

La joven se ocupa de desprenderle del pequeño short y la blusa que están manchados con sangre. Un poco nervioso James coloca el cuerpo de Lily en la bañera, trae puesto un conjunto de ropa interior negra, no puede dejar de sentirme muy muy atraído y nervioso. Recuerda el momento antes de que los ataquen en el bosque en que su arrebato de ira hizo que metiera la mano bajo su blusa y agarre con fuerza sus pechos. Se siente tan cobarde.

Únicamente la recuestan en el agua tibia para que se reduzca la fiebre, apenas las puntas de su cabello se mojan. Pero luego de un rato y de una inyección que la rubia le pone, al tocar la frente, es claro que ya no está tan caliente como antes. Él no se aleja de la tina, sigue paranoico y con una sensación punzante, cualquier ruido llama su atención.

  • ¿Qué te pasó ahí?- pregunta la chica señalando la espalda marcada de James, no se ha colocado la poción para herida y su tratamiento todavía es largo- parece como que las patas de una araña se expandieran por tu espalda ¿Es una especie de tatuaje... muy... real?

  • No es nada…- dice serio y volteandose.

James sabe que no está siendo gentil con la chica, pero también sabe que la necesita para que cure a Lily, así que le sonríe y trata de ser más amigable mientras la ve sacar ciertas cosas del maletín. Cuando comprueban que la fiebre ha bajado la sitúan sobre una sábana limpia que la joven ha traído. Ella mueve sus manos, coloca desinfectante, limpia, sutura y coloca una crema antibacteriana, James no sabe qué es lo que le pone, parece una especie de pomada blanca, y luego pone vendas sobre el costado de Lily. James promete a la chica que apenas pueda le devolverá la sábana y le pagará por su ayuda. Pero ella dice que no importa, que la labor de un médico es ayudar a las personas y le invita a que cuando la pelirroja se sane vayan por un café al local.

Pasa alrededor de una hora hasta que Lily deja escapar un ligero quejido. El retira un mechón de cabello que cubre su frente.

  • James- dice ella sin abrir los ojos en un susurro casi inaudible.

  • Hey… shhii descansa, quédate quieta.

Sonríe, se mueve un poco brusco y lanza un quejido- wouu- resopla- eso duele.

  • Por eso de te dije "quédate quieta"

  • ¿Qué pasó?

  • Bueno todo se resume en que escapamos, explote una chimenea, todos los restos volaron, uno de ellos se incrusto en tu costado, se infectó, no reaccionabas, tenías fiebre, me asuste, una chica rubia me ayudó a curarte porque está prohibida la utilización de magia en esta casa hasta nuevo aviso y… ahora has despertado.

  • Sí que hablas rápido-  sigue diciendo con aquella voz bajita, se ve linda, y hasta un poco tierna- soy una inútil... ¿siempre será así?- dice lanzando una risita.

  • ¿Cómo?

  • Esto de tú me cuidas un día y yo al siguiente.

James piensa en aquello un momento, es verdad *¿Cuántas veces habíamos cuidado el uno del otro?*Todos los años en el colegio se han pasado peleando y en ocasiones ni siquiera se saludaban, pero siempre estaban ahí, protegiéndose mutuamente.

  • Si quieres puedo hacer que así sea, para siempre- deja escapar las palabras sin ni siquiera pensar bien en lo que ha dicho. Pero aquello era lo que deseaba. Se quedan un momento en silencio, pero es ella quien rompe con el mutismo.

  • Gracias James- al fin abre los ojos y le mira directamente con aquel verdor.

  • ¿Por qué?

  • Por todo... por absolutamente todas las veces que has estado ahí junto a mí dándome tu compañía sin que te lo pidiera. Por todas esas veces que me salvaste. Por todas las veces que cuidaste de mí. Por lanzarte y salvarme de una blugder. Por sacarme del lago. Por haberme tapado con tu cuerpo para que no me toque un crucio ni para que 4 hechizos me maten. Gracias por arriesgarte por mí...

  • No deberías agradecerme tanto- ella se incorpora lentamente para poder sentarse, da unas palmaditas en el sillón y James me acomoda a su lado- yo fui quien insistió en que esta vez te quedes en mi casa el verano, ahí fue que nos atacaron y si no fuera por mi culpa que explote la chimenea no te hubieras lastimado.

  • Pensaste con cabeza fría, aún en esa situación tan... de vida o muerte, tú actuaste… magnífico.

  • Tú también lo hiciste.

  • Sabes que no- dice poniendo su mano sobre la mano de James e inclinando su cabeza sobre su hombro- me aterré, tuve tanto miedo que lo único que hice fue paralizarme.

  • Pero fue buena esa idea de impedir que alguien entre al estudio por magia… aunque eso de no querer entrar a la chimenea sí que me hizo poner los pelos de punta.

  • Lo siento- su voz tiene un ligero dolor - pero bueno ¿Sabes cómo está Milky? La pobre se fue sin poder objetar y sin muchas ganas de irse.

  • Ella está bien- responde- no me importa que se haya ido contra su voluntad, por lo menos a una de ustedes dos puedo obligar a irse- Lily lanza una risita y se acomoda aún más en el hombro, es perfecto.

  • ¿Por qué no la dejaste quedarse si eso era lo que ella quería?

  • Porque iban a matarla a ella primero.

  • ¿Qué?- su tono de voz es de sorpresa, instintivamente alza la cabeza y lo mira.

  • No es la primera vez que atacan las casas de magos simpatizantes de muggles o nacidos de muggles. El ministerio ha tratado de ocultarlo para que el pánico en la gente no se eleve más de lo que ya está. Pero mis padres lo comentaron: se planea el ataque a algunas casas simultáneamente para que los aurores no puedan detenerlos a todos, matan a todos los que encuentren.

  • ¿Y a los elfos?

  • Les cortan la cabeza y las cuelgan en la puerta de las casas- Lily lanza un gimoteo- es su manera de infundir el miedo y el poder no solo entre los magos sino también en las criaturas mágicas. Me hubiera gustado que Milky te lleve con ella pero apuesto mi escoba a que te hubieras negado.

  • Que bien que no lo sugeriste… nunca hubiera huido mientras tú te quedabas a una muerte segura.

  • También sabía que dirías eso y también apuesto a que tienes hambre.

  • ¡¡Brujo!!- dice matándolo con su sonrisa.

...

Cuando era niño, la mejor época para pasar en el pequeño Valle de Godric, en aquella gran casa con rasgos victorianos ubicada al final de la calle Barnet puesta así por un antiguo muggle, casa que había pertenecido a sus ancestros desde tiempos inmemoriales, aunque agobiante y caluroso, era el verano.

La primera luz del sol entraba por la ventana que siempre tenía las cortinas corridas, acariciando el cuerpo de James como queriendo hacerle cosquillas con el fin de levantarlo, lo cual no era difícil pues aún siendo un niño tenía el sueño muy ligero que con la edad se transformó en insomnio. Antiguamente la casa era llena de alegría, James daba saltos sobre su cama para caer equilibradamente sobre el mueble que decoraba su habitación y llamar con risas muy sonoras a sus padres. Con solo 5 años de edad salía a dar vueltas por el valle sin que sus padres se enterasen, le encantaba ir a nadar en aquel río en medio del bosque cercano y buscar lugares escondidos para dar vueltas en la pequeña escoba que en navidad había sido obsequio de su abuelo.

Ahh…Su abuelo.

Aquel hombre ya canoso y con sus tantos años de edad, aún conservaba la energía suficiente como para seguir a aquel travieso por todas partes, él era la razón por la que James adoraba el verano. Él, era un hombre muy ocupado, que si no estaba en conferencias en el ministerio, estaba atareado con asuntos del Wizengamot o de viaje al exterior para abrir lazos mágicos especialmente con países sudamericanos. Pero en el verano todo era distinto, él se tomaba sus vacaciones correspondientes, y pese a ser de edad avanzada, no desperdiciaba ni un momento para pasar con su único nieto, ni siquiera el último de su vida.

Ahora con un James de 17 años sentado en el frío y polvoriento pasillo, con las piernas flexionadas, sus brazos sobre las rodillas, jugando involuntariamente con la varita y la mirada perdida, lo único que se escucha en la vieja casa son los sonidos veraniegos que se filtran por las rendijas de las ventanas, y únicamente se ve las motas de polvo revoloteando, alumbradas por rayos de sol, todo es melancolía.

  • ¿James?- Lily asoma su cabeza desde la puerta del baño tratando de que su cuerpo no salga a la vista, todavía tiene el cabello húmedo pero ya ha encontrado lo forma de amarrarlo en un moño alto- ¿Qué haces ahí?- pregunta desconcertada al verlo sentado, frunce un poco el ceño pero mantiene una ligera sonrisa que hace que James se sienta extraño.

  • Descanso- le responde casi con mutismo, tiene hambre, sueño y ganas de irse de ese lugar.

Ella no cree lo que acaba de decir y con justa razón, pues su voz suena a pura falsedad, Lily quiere acercarse y estrecharle entre sus brazos, decirle que todo va a estar bien, pero duda en salir de la puerta del baño donde su cuerpo sigue resguardado, no quiere que él la vea casi desnuda.

  • Oye- su voz tiene ese ligero nerviosismo y recelo- seguro no tienes una camiseta un poquito más grande, es que esta… bueno, no creo que es mi talla.

  • No- su voz es seca- es la única que traía puesto- James hace señas con la mano hacia su cuerpo, indicando que no lleva nada de la cintura para arriba.

La ropa de Lily está mojada, sucia y con sangre. No tenía otra opción más que ser caballero. Se repite James pese a que lo hizo sin importarle nada, solo quería que ella esté bien- sal para ver cómo te queda.

  • Ehh… no lo creo- sigue metida en el baño, pero no se da cuenta que en la parte posterior hay un espejo de cuerpo entero que hace que vea su espalda y como la camisa se levanta dejando ver sus bragas negras.

  • Ya te vi casi desnuda… ¿Que?- alza la ceja tan arrogantemente como en antiguos tiempos- ¿Tienes miedo que vea ese lunar cerca de tu ombligo?- James habla sin importar la reacción de Lily.

Tengo hambre y cuando tengo hambre nada importa.

  • Después te preguntas porque te digo idiota- su mirada es de reto y de molestia, es divertido verla así, hace mucho que James no la hace enojar de esa forma.

Ella se pone erguida en el umbral, da media vuelta ofendida y entra nuevamente en el baño. Le llena de curiosidad a James saber qué es lo que está haciendo, pero hace unos momentos, después de aquella plática tan armoniosa y llena de recuerdos, Lily prácticamente le mandó sacando del baño alegando que lo único que él quería era verla desnuda. Y claro que James en algún momento quisiera verla así, pero no ahora, no después de haber pasado por lo que pasaron, no sin saber nada de sus padres.

La puerta chilla al ser abierta nuevamente y Lily sale abrazando sus ropas que al parecer acaban de ser lavadas, o por lo menos quitadas la tierra y la sangre. James no sabe si ella ha perdido la vergüenza que sentía hace unos momentos o si su orgullo es más grande que su sentido de la decencia, y pasa frente a él modelando sus largas piernas blancas desnudas.

Ella tenía razón, la camisa era grande para su pequeño cuerpecito pero no lo suficiente como para cubrir más abajo de la mitad de sus nalgas perfectas. Un calor se apodera de su cuerpo y el deseo de estamparla contra la pared y besarla hasta que grite su nombre se lleva cualquier sensación de hambre que no sea de ella. La manera de vengarse de Lily es muy excitante.

Escucha como sus pasitos bajan las escaleras y un ligero "auch" por parte de ella hacen que James se levante de un salto y se apresure a ver qué es lo que le ocurre. Desde el barandal superior de las escaleras la observa agarrándose el costado, justo ahí donde está aquella venda protegiendo la herida. Lily se da cuenta de la mirada que le lanza y sin darle importancia a sus ojos avellana continúa su camino.

  • Lils, Lily… ¿A dónde vas?- pregunta el susodicho sin obtener respuesta. Pero qué mujer tan obstinada.

No es que él no respete sus momentos a solas, ni que quiera saber cada paso que da. Pero es reciente lo del ataque en la casa de Londres y mientras ella no esté a cinco pasos de distancia, no puede estar tranquilo. Lily abre varias puertas hasta encontrar la de la cocina, la cual como ya es costumbre en la casa, está llena de polvo, entra despacio seguida por James quien ya no sabe si está enojada por el comentario o si solo está jugando a mover su silueta y modelar su perfecto trasero.

El primer día de clase en el colegio, cuando apenas tenían sus 11 años, James sintió por primera vez un sentimiento de rechazo y odio, y la primera persona a quien fueron dirigidos esos sentimientos fueron a Lily. El moría de rabia hacia ella por lo ocurrido en el tren, que su único deseo fue que ella quedase mal con todos los profesores, quería verla llorar, quería que se perdiera en el colegio. Quería que algo malo le sucediese. Pero ocurrió todo lo contrario, ella había leído la mayor parte de los libros y sabía cada respuesta, por lo tanto los profesores terminaron adorándola en la primera semana, aparte que era intuitiva y recordaba cada lugar por el que había pasado y siempre encontraba salidas con la finalidad de no perderse o llegar atrasada a donde quisiera, era como si ella supiera que el castillo escondía pasadizos, solo tenía que estar atenta para encontrarlos.

Y es a esa Lily de 11 años a quien recuerda James, al ver cómo la chica semidesnuda que usa su camiseta, por lógica se da cuenta que si encuentra una cocina, la puerta que da al patio trasero de la casa estaría en ella.

  • Solo pondré mi ropa a secar- dice alto mientras busca un buen lugar para colgar su ropa y que no se manche nuevamente- no vendrán a atacarnos- voltea y clava su verde mirada en los ojos avellana- ¿no dijiste que nadie conocía este lugar?

Él la observa sintiendo un espasmo en el estómago, se ve tan bonita con la camisa, y llega a pensar en cuanto se enojaría ella si la abrazarla por la espalda. Pero la idea de ser rechazado nuevamente lo golpea, que importaba por lo que habían pasado, Lily seguía sin permitir que se acerque, eso lo demostró hace poco cuando lo sacó del baño.

  • Bueno tienes ese pequeño mal hábito de querer huir de los lugares que no te agradan- responde arrimándose en el marco de la puerta con una pierna sobre la otra y los brazos cruzados a la altura del pecho.

Al fin encuentra un lugar apropiado, el gran árbol en medio del jardín en el que solía jugar aún sigue ahí. Y en una de sus ramas, en esa que está recibiendo la luz directa del sol, Lily cuelga sus pantaloncillos cortos, su blusa y su brasier. La camisa se levanta dejando una vista completa de sus nalgas.

Hasta este momento, James, después de tantos años de experiencia con mujeres, no se había dado cuenta que en realidad Lily no lleva puesto nada bajo la camiseta. Instintivamente levanta la cabeza en busca de miradas furtivas que puedan osar en intentar mirarla.

Nadie más yo puede ver el cuerpo de Lily.

  • Eso lo dices, porque tú eres el que quiere irse de aquí- hablaba Lily acercándose sin recibir la atención de James - ¿Verdad?

  • Dijiste algo- pregunta confundido- será mejor que te pongas la chaqueta o que por lo menos entremos- la sostiene ligeramente de los hombros y la empuja apresurado ante la mirada desconcertante de Lily.

  • ¿Qué te pasa James? Nadie está afuera- Lily no se deja empujar y James no aguanta más el deseo de quitarle la camiseta- dijiste que tenías hambre, mira... encontré algo de dinero muggle en los bolsillos de mi pantaloncillo... ¿Puedes ir a comprar algo? Yo no puedo salir así- señala su cuerpo casi desnudo y una corriente eléctrica recorre todo el cuerpo de James. ¿Acaso Lily está consciente de lo que provoca?

Contrólate, contrólate, se repite mentalmente James, no puede dejar que sus instintos sean más fuertes. Él asiente con la cabeza afirmando a Lily que ira a comprar algo para comer, más para salir y no seguir viéndola así, porque el hambre se fue hace rato.

Se da la vuelta en dirección a la salida y camina apresurado; Lily hace un sonido con su garganta llamando su atención y James se da cuenta que no ha cogido el dinero para ir a comprar.

Lily lo mira con superioridad y sonríe de lado, parece que disfruta ver a James así de nervioso.

  • No pensarás ir sin camisa a comprar ¿O si?

  • No pensarás que te voy a quitar la camisa y te quedes solo en bragas ¿O si?- Lily se sonroja y James alza la ceja triunfante.

Pero la mirada de triunfo le dura poco, Lily da la vuelta, entra a la cocina y después de unos segundos la camisa se asoma por el filo de la puerta. Solo se ve la mano de Lily.

James no aguanta la calentura, el solo ver la mano de Lily sosteniendo la camisa hace que mil imágenes de ella desnuda aparezcan en su mente. No aguanta más.

  • ¡Toma la camisa!- Lily suena enojada desde dentro- no voy a estar sosteniéndola todo el rato, dejé el dinero junto a mi pantaloncillo.

James respira fuerte varias veces y arranca la camisa de la mano de Lily, ella lanza un "Auch, grosero" pero él ya no la escucha, coge el dinero y corre a la calle por la puerta del jardín para ya no verla más.

...

El pueblo no ha cambiado mucho, sigue teniendo las calles empedradas y sus casas antiguas continúan con balcones tan floridos como él recuerda, aunque varios locales son nuevos. Nadie en el pueblo le reconoce pero miradas indiscretas tras las ventanas lo observan y cuchicheos por aquí y por allá se escuchan después de verlo pasar.

Se acerca a una tienda donde compra un poco de pan y leche, sonríe al pensar en la cara de asco que pondrá Lily al ver que hoy le tocará tomar la blanca bebida; también compra carne seca y algunas frutas, no sabe cuánto tiempo le tocará pasar en el Valle de Godric ni cuando será seguro poder ir a ver sus cosas en la casa en Londres. Lo único que sabe es que tiene que ir a por ellas, su ropa, la ropa de Lily y todo lo que pueda salvar. ¿En qué estado quedaría la casa? ¿La destruyeron por completo?

  • Yo te conozco- una viejecita llama la atención de James- ¿Eres Charlus Potter?

  • Eh no señora... él es mi padre- James se reta por ser indiscreto y decir quien es.

  • Oh claro, claro... Charlus es mucho mayor, pero eres idéntico a tu padre... hace mucho que no los veo- la viejecita sonríe y muestra su dentadura- ¿Qué te trae por aquí?

  • Vine... a... pasar las vacaciones... me encanta este lugar- la viejecita parece ser una muggle y cada vez sonríe con más.

  • Que alegría... la casa ha pasado abandonada tantos años que los jóvenes del pueblo piensan que está embrujada.

  • Sí... bueno, hasta otro día señora.

James da la vuelta, ya ha comprado lo necesario para no morir de hambre por lo menos ese día, ya pensaría en que harían después... ahora lo principal es poder comunicarse con sus padres.

Se demora un poco en llegar a la casa, el sol hace que su cuello queme y algunas gotas de sudor resbalen por la camisa. Al llegar mira a Lily ya puesta su blusa y pantaloncillos.

  • El sol está tan fuerte que ya se secó la ropa- sonríe tan inocente, a James se le ha quitado la calentura, solo piensa en ese hueco en la mejilla que se le ha formado a Lily al sonreír.

  • Traje algo de fruta y pan...

Lily asiente y lleva las cosas a la cocina, al entrar ve que algo del polvo ha sido removido, más bien dicho, bastante de polvo. La cocina está reluciente, los mesones completamente limpios y los vidrios de las ventanas transparente. Lily no pudo arreglar tan pronto, debía ser magia.

  • Te dije que nada de magia hasta segundo aviso- James la mira enojado.

  • Pues yo misma me di el segundo aviso...- Lily lo ve molesto, sabe que las cosas no están como para bromear- relájate Potter, primero hice un hechizo que cubre a toda la casa y el jardín. Ningún muggle que viva cerca se percatará de lo que sucede aquí dentro y ningún mago podrá detectar que aquí hay magia.

  • Como sea...- James hace una mueca de disgusto, no le gusta que le contradigan pero Lily hizo un buen trabajo, no le dice nada y se lanza hacia una manzana.

  • Tu amiga rubia que me curó, dejó esto en el baño- muestra el pequeño tubo blanco que contenía alguna poción dentro- tal vez sirva para que no se infecte tu herida de la espalda hasta poder hacer la poción. Es antiséptico.

James lo recuerda, la herida en la espalda es grande y ha empezado a arder un poco, tal vez sí se esté infectando con tanto polvo alrededor.

  • Luego de comer y arreglar un poco te la pongo en la espalda- Lily mira la leche y frunce el ceño, le regresa la mirada a James y ve como este sonríe de oreja a oreja. Lo ha hecho a propósitopiensa ella.

La fruta y la carne seca ha llenado el estómago de los dos, James ve a Lily abrir el grifo del lavabo pero ni una gota de agua cae. Ella refunfuña y coge la varita, con un solo movimiento hace que el agua caiga, mira alrededor y brillan sus ojos. La cocina está limpia pero el resto de la casa no. Ve a James diciendo "sígueme" solo con la mirada y la casa va tomando forma, el polvo se arremolina y las sábanas van doblándose y cayendo en un rincón.

James mira la sala, está tal como la recordaba, tal como a su abuelo le gustaba tener el lugar, "todos los libros deben estar ordenados alfabéticamente" le solía recordar después de leerle algún cuento. Lily no queda satisfecha solo con la sala, va por cada rincón limpiando mientras James se la queda mirando arrimado en la pared, todo luce impecable, desde el baño hasta las 3 habitaciones de la casa. Él no la ayuda, no porque no quiera o no pueda, sino porque los recuerdos van apareciendo tal como el polvo se va extinguiendo, aquí fue donde todo terminó, su niñez acabó tan pronto, cuando los designios de la vida le jugaron una mala pasada.

  • ¡James!- grita Lily para llamar su atención, ha estado intentándolo algunas veces y él simplemente no reacciona.

  • ¿Decías algo? - ella hace una mueca al ver que al fin le presta atención.

  • Una casa limpia ayuda a despejar la mente... ¿Le dijiste a Sirius que viniera?

  • Eh... le dije que por el momento sería mejor que se quede con Mary hasta que las cosas se arreglen.

Lily pone los brazos en jarras y lo mira inquisitivamente, si bien es cierto que esperar que las cosas se calmen era lo mejor, en el fondo, muy pero muy en el fondo, James quería quedarse a solas con ella.

  • No seas tonto, dile que venga... en el caso de que algo ocurra 3 personas se defienden mejor que dos, y si viene Mary, mejor.

James solo la mira y se va a sentar en el gran sillón, Lily tiene razón. Y lo más importante, debe contactar a sus padres. James piensa en cómo hacerlo, no sabe dónde están, no sabe si están bien o a ellos también los atacaron en Londres, con Sirius fue más sencillo comunicarse, tenía el espejo doble cara, pero ¿y sus padres? Piensa en enviarles una carta pero la lechuza de la casa también desapareció.

  • Envíales un mensaje corto con palomitas de papel- Lily interrumpe sus pensamientos.

  • ¿Qué?- ella se acomoda en el sillón. La casa está completamente limpia.

  • Con palomitas de papel... así me comunico con Mary y Cherry en el colegio... no importa donde estemos la palomita llega al instante, lo malo que sólo puedes enviar frases cortas.

Lily toma su varita y a un papel del piso le da forma de un ave- debes susurrar el mensaje que quieres decir a lo que la llama se vuelva azul, no antes ni después- con finos movimientos sigue dando vuelta a la palomita de papel sobre su mano, empieza a volar y una llama verde la consume, cuando se vuelve azul Lily mueve la cabeza indicando que ya es momento de decir el mensaje, James se lo piensa un momento, no debería decir el nombre exacto de donde están por si el ave es interceptada.

  • Abuelo- su voz parece melancolía encerrada en un frasco de cristal.

La palomita se envuelve en una llama roja y explota, ha desaparecido.

...

Ni Sirius ni los padres de James llegan a la casa en el Valle de Godric, y el tiempo pasa lento, las manecillas se mueven despacio como esperando a que James se anime a decirle algo, la ve ahí, sentada en el patio trasero, a prendido una fogata y no deja de mirar las llamas danzantes mientras con una ramita va jugando en la tierra. Su cabello suelto parece que quisiera jugar con las lenguas de fuego. No sabe si acercarse o no, ¿qué le había dicho la noche antes del ataque en la casa? Tal vez estoy escondiéndome en un lugar donde puedas encontrarme. Las cosas nunca han ido bien para ellos y James eso se lo sabe de memoria; Lily siempre encontró excusas para alejarse, desde aquel primer encuentro en el colegio cuando la vio con cabello negro, luego de besarla simplemente se fue ¿y luego? Para qué contarlo si la distancia que ella había puesto entre ambos era más grande que el océano.

*Tal vez las cosas hayan cambiado-*piensa al recordar que fue ella quien se quedó al pie de la camilla mientras convalecía y que aceptó quedarse en su casa durante el verano, la Lily Evans que antes conoció no habría aceptado aquello ni aunque su vida dependiera de aquello. Pero ¿Cómo podía pensar en que siquiera la conocía? Aquella historia de Elizabeth Ruijven no tenía sentido, aún no la comprendía del todo y mucho menos si Lily se empecinaba en guardarlo como secreto.

  • ¿Qué haces?- James se acerca y se sienta junto a la fogata. Lily no ha estado solo moviendo una ramita en las llamas, ha estado haciendo alguna especie de encantamiento.

  • Espero a que la llama sea tan fuerte que genere huevos de salamandra y eclosionen... una pasta hecha con su cáscara te cicatrizará la herida en la espalda... se te ve muy mal, y no sabemos qué puede ocurrir si no se cura completamente.

  • Ya se curará.

  • Cuando venga tu padre le diré que me enseñe la preparación. Esa pasta es maravillosa.

  • Todavía tengo esa crema para la herida en tu costado... ¿Crees que eso sirva?

  • ¿La de la rubia? Claro- Lily sonríe y la fuerza de la llama ha perdido encanto.

James no pregunta más, va por el tubo blanco en la cocina y regresa donde Lily.

Ambos se miran con desconcierto, la noche es fría pero la fogata calienta las piernas de Lily, hubiera preferido estar con algo que la cubra por completo y no ese pequeño pantaloncillo. Él le extiende el frasco y sin decir nada se quita la camiseta y le da la espalda para que coloque la crema. Primero hay que limpiarle, el polvo ha hecho su trabajo ensuciando la ya casi curada herida.

James se estremece ante cada contacto de Lily, sus manos son suaves y parece como si jugara con sus dedos a electrificar su cuerpo, no lo resiste, tanta cercanía le vuelve loco, solo quiere besarla, pero aún recuerda el mordisco en el labio y se avergüenza por aquello.

  • ¿Por qué no querías viajar en polvos flu?- intenta conversar y no concentrarse en el roce de ella.

  • Es algo... que le pasó a... a E... Elizabeth- Lily titubea al decir el nombre, ella había dicho que eran la misma pero al mismo tiempo que Elizabeth murió, todo era tan confuso. Más aún cuando siento Elizabeth la misma Lily, ella hablaba como si de otra persona se tratase.

  • Si no quieres contarlo pues...

  • ¿Dumbledore te dijo... que la vida de Elizabeth puede ser contada, verdad?- James solo asiente y una luz de libertad se ve en los ojos de Lily- toda mi pesadilla comenzó con un incendio- Lily deja de untar la crema y vuelve a fijarse en las llamas- mi casa se quemó... pensé que mi familia estaba dentro y yo... yo... solo me lancé hacia las llamas sin pensarlo- ya no llora, solo se abraza las piernas y cuenta la historia como si fuera una leyenda sin sentido- había dos personas batiéndose en duelo, algunos hechizos me tocaron... yo no sabía que ocurría, yo no sabía que era una bruja hasta ese horroroso y fatídico incendio... ese día murió Elizabeth Ruijven y aquí me ves- se señala así misma con un risa irónica en el rostro- Lily Marie Evans.

James se da cuenta cómo ella intenta también darle sentido a su vida, parece que nunca ha contado nada de lo que está hablando en este momento, como si fuera una mala broma, una pésima obra de teatro y pronto caerá el telón.

  • Tengo miedo, James... a perder todo otra vez... si vuelvo a pasar por las llamas. Por eso me da miedo entrar en los polvos flu, a fin de cuentas también son llamas- susurra despacito- pero bueno, es la vida que me tocó, aunque no es fácil, no es nada fácil pretender que la vida sigue cuando las esperanzas están muertas.

  • No digas eso- James toma el rostro de Lily entre sus manos y la ve cansada, cansada de vivir- eres una mujer fuerte, hermosa, inteligente, la más valiente que he conocido, no cualquiera se lanza a las llamas de un incendio... yo estoy seguro que tendrás un vida larga y maravillosa.

Lily lanza una sonrisa irónica y una lágrima a la vez- no todo en la vida es maravilloso James, tú has tenido una vida envidiable, todo lo que has querido tener has tenido y lo más importante... unos padres que te aman... yo... bueno yo... ahora tengo magia entre mis manos... ese siempre fue mi sueño antes de saber que era una bruja... el problema es que... las pesadillas también son sueños.

Algo ardió en la boca del estómago de James, ella, su pelirroja fue su sueño desde primer año, la veía caminar por los campos del colegio y solo pensaba en el momento en caminar a su lado... era difícil asimilar que para ella, todo era una pesadilla, incluido él.

  • Te toca- Lily le muestra el tubo blanco a James, ella también tiene una herida en el costado, no es grave pero no debe infectarse.

Levanta un poco su blusa, sólo deja a la vista el costado de su cintura, ahí donde palpita la piel, cubre la herida con la pasta blanca aún más despacio de lo que Lily lo hizo, ella tiembla y él se da cuenta; con orgullo ve como la piel se ha erizado completamente.

Una marca de nacimiento en la cadera le llama la atención, tiene una forma extraña y solo piensa en pasar la lengua por ahí, pero se conforma con acariciar con los dedos, la herida ha dejado de tener importancia, otros puntos son los que urgen por ser recorridos. Sin pensarlo, sin darse cuenta, sus dedos siguen arrastrándose por la piel lechosa y ella no hace ningún intento por detenerlo; en su columna, algún punto débil se ha activado y ella arquea ligeramente la espalda, sus mejillas rosadas tiemblan y abre ligeramente los labios dejando escapar un suspiro. Despacio, con cuidado, se aventura a rozar ligeramente con su pulgar el pecho de Lily, tan suave y jugoso que ni los duraznos del edén podrían compararse. Se miran y el fuego se refleja, pero no, no el fuego de la fogata, un fuego aún más fuerte, uno que quema las venas.

Con la otra mano recorre la pierna y Lily solo se muerde el labio.Te quiero para mí.

Toma la mano que James ha puesto en su pierna y hace que suba por sus caderas y su cintura hasta su pecho. La ha dejado ahí y respira entrecortada, lo mira y esos ojos piden un beso, piden a gritos que la coma. Él escucha sus ruegos y se lanza por su boca, la toma entre los brazos y acaricia su espalda baja, más piel se eriza, más urgencia se presenta... duele, duele de tanto deseo contenido. La besa, la besa fuerte y baja a su cuello, la lengua va dejando una fría y placentera sensación por donde va, muerde la parte que la blusa deja ver y se maldice el no poder arrancarla de un solo tirón, pero lo hace con sutileza, las manos suben por la cintura, se meten dentro del brasier y ahí está, el jugo más dulce, esos pezones duros.

Con la audacia de sus manos entrenadas le quita la blusa, su pecho sube y baja, se separa un poco para verla: tan regia, tan excitada y respirando tan enérgicamente con él. Vuelve a besar, lame, muerde y las ganas son más fuertes, la toma con tanta facilidad y la sienta a horcajadas en sus piernas; sus sexos rozan, solo la tela lo separa pero el calor que transmiten arde hasta el estómago. Lily suelta el sujetador y deja que resbale por sus brazos. Ahí está, su torso desnudo, urgiendo por ser devorado, ligeras gotitas de sudor aparecen, ella sonríe de lado y James va por sus pechos. Solo la punta de su lengua hasta saborear su esencia, succiona y el placer explota, la quiere toda, la quiere suya.

Tómame aquí, ahora.

  • ¡CORNAMENTAAA...! ¡¡JAMES!!- una voz que no es la excitada de Lily grita desde fuera.

  • ¿Sirius...?- susurra. *El peor momento para aparecerse ese cabrón-*piensa James.

Lily se tapa la boca asustada, pero riendo, y James no entiende por qué ella se divierte con la situación, le pasa la blusa y se levanta aún sosteniéndola entre sus brazos, es tan liviana, como una pequeña hoja, Lily envuelve la cintura de James con las piernas y recuesta la cabeza en su hombro. Tan caliente su piel desnuda contra la mía.

  • Vístete- le da un último beso en el hombro y la coloca en el suelo- mataré a canuto, lo juro. 

Hola, aquí otro capítulo, espero les guste, y ya saben cada comentario es una caricia al alma, se los agradezco mucho.