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Historia 191773 — capítulo 8

Conflictos.

La muerte causa conmoción, siempre se dice que fue una buena persona, amable, bondadosa y que se lo van a recordar por todas las cosas buenas que hicieron. Pero... ¿Qué hacer o decir si muere alguien que prácticamente no conoces pero deberías sentir tanta tristeza como es posible? Se supone que tiene tu propia sangre, que es tu padre el que está encerrado en un ataúd de madera, pero no hay dolor.

No lloré mientras iba a casa, no lloré viendo la afligida cara de Petunia, ni viendo el estado de shock en el que se encontraba la abuela Evans, ni al escuchar los gritos desesperados llenos de dolor de la señora Evans, todos me daban el pésame y yo me sentía fuera de lugar.

Según la tradición yo tenía que aventar la última flor antes de que la tierra cubriera el ataúd, la flor cayó tan despacio como tratando de no llegar hasta la fría madera.

Una parte muy en el fondo de mi ser quería destrozar en mil pedazos, me pregunté qué sentiría la Lily de antes, la que compartió tiempo con aquel hombre, la que escuchaba frases de cariño de parte de él, la que amó a su padre. Mientras la tierra llenaba aquel orificio en el suelo unas pocas lágrimas luchaban por salir, no se las impedí, sabía que el cuerpo de Lily debía desahogarse y expulsar la tristeza que sentía por la muerte de su progenitor.

Llegué al colegio el lunes por la mañana mediante un traslador que me había proporcionado la profesora McGonagall y aún estaban latentes en mi mente las nuevas frases de reproche de Petunia por marcharme y dejar a la señora Evans sola con su pena.

Todas las tardes de septiembre me encontraba con Severus en los jardines para platicar, él nunca me dijo que sentía la muerte de mi padre, lo único que intentaba era transmitir un poco de alegría la cual yo no podía recibir.

  • Severus, nos vemos mañana si, tengo que ir a hacer una redacción para encantamientos

  • Cuídate Lily, chao

Recorrí por los pasillos del colegio en plena dirección hasta mi sala común, hasta que escuche la voz de uno de los Slytherin que compartían clase conmigo en pociones.

  • Hey Evans, pareces un inferi.

  • Ese no es tu problema Avery.

  • No, no lo es, oye... me entere que tu padre murió.

  • Ese tampoco es tu problema, permiso.

  • Claro que lo es, al fin otro asqueroso muggle murió, solo faltas tu... sangre sucia.

  • ¡Retráctate por lo dicho imbécil!- empuñe mi varita apuntando directo hacia su pecho, no permitiría que ensucie la memoria de alguien que me cuido durante toda mi infancia.

  • Huy, pero miren qué valiente es esta sangre sucia.

  • Sucia tienes la mente, alimaña.

  • No permitiré que alguien como tu me insulte EXPELLIARMUS- gritó fuerte.

Me preparaba para recibir el golpe del hechizo, pero algo por el lado derecho me empujo fuertemente contra la pared, golpeé contra uno de los cuadros y para mi mala suerte el filo de este me raspó la mejilla izquierda.

Me incorpore rápidamente con el afán de poder defenderme, cuando vi a Avery batiéndose con Remus, no me importó las sanciones y lancé un hechizo inmovilizador a Avery que se quedó como una estatua, Remus hábilmente me tomó del brazo y corrimos por el pasillo que teníamos a la derecha, lejos de la vista del Slytherin, él tomó su varita y la punta de ella recorrió un canal vertical de la pared, se fue ensanchando hasta permitirnos el paso, entramos apresuradamente y la abertura se cerró tras nosotros.

Esperamos unos minutos en silencio, mientras tras la pared se escuchaban los pasos de tres personas corriendo, estoy segura de que eran Avery y sus amigos buscándonos.

  • Remus, muchas gracias, si no hubiera sido por ti...

  • No te preocupes, tú podías defenderte muy bien, pero no iba a arriesgarme.

  • Igual, te lo agradezco mucho.

  • Dime ¿Te lastimó?

  • No, solo un raspón en la mejilla, nada más.

  • Bien, luego te curo o prefieres la enfermería.

  • No para nada, quiero ir a la sala común, como salimos de aquí.

  • Sígueme.

El pasillo era un poco estrecho en comparación con los demás pasillos del castillo, subimos unos cuantos escalones, hasta llegar a una amplia sala que tenía una puerta con cerrojo, cruzamos aquella puerta y nos encontramos en el pasillo que lleva hasta la sala común de Gryffindor.

  • ¿Cómo encuentran las pasadizos, Remus?

  • Digamos que mis amigos son un poco inquietos.

  • Ya veo- no hablamos hasta cruzar el retrato de la dama gorda.

  • ¿Quieres que traiga la poción para limpiarte el raspón o prefieres subir?

No desconfiaba ni un tanto de Remus, pero me aterraba la idea de encontrarme con Potter.

  • Eh, es que ¿Potter no?

  • No están, fueron al campo de quidditch, para ver si pueden entrar en el equipo.

  • Bien subamos, pero rápido.

Una vez curada mi mejilla, bajamos a la sala común y nos pusimos a realizar el trabajo pendiente que tenía; tener a Remus cerca era muy agradable, realizábamos juntos los deberes en las tardes, Severus se molestaba conmigo, pero nunca decía nada, solo se marchaba.

Potter se portaba más estúpido que nunca conmigo, me ignoraba hasta el punto de que saluda a todos menos a mí, pero creí que eso era lo mejor.

Una cuantas veces fui a visitar a mi amiga la cierva dejándole unas dos o tres manzanas y mirar el lago junto con sus montañas de fondo.

Las vacaciones de navidad fueron frías y no me refiero solo al clima, la señora Evans no se pudo recuperar de la muerte de su marido, no hablaba y a duras penas comía; y de la misma manera fueron las vacaciones de verano.

Más que emoción sentí tranquilidad de tener que volver a clases a mi tercer año para alejarme de ese ambiente. Mis amigas en el colegio me recibieron con un caluroso abrazo, poco a poco sentía que tenía una familia; ellas estaban muy emocionadas de poder ir este año a Hogsmeade, quería salir de compras y pasar el tiempo recorriendo el pueblo.

  • Te imaginas... y también visitaremos las tres escobas Lily- la sonrisa de Mary era evidente.

  • Claro... a embriagarnos con whisky de fuego- reímos en voz baja.

  • Crees que alguien nos invite al salón de Madame Tudipié- pregunto Cherry.

  • Merlín nos ampare Cherry- soltó Mary- no quisiera jamás tener que ver esas mesitas con sus tacitas de té decoradas de color rosa.

  • Ah... ¿Pero si te gustara que alguien te invite a ir verdad McDonald?- Black se interpuso en nuestra pacífica platica.

  • La verdad es que no me importa para nada si nadie me invita, yo puedo invitar también sabes.

  • Así, entonces invítame McDonald- pronunció con una de sus sonrisas arrogantes con intención de intimidar a mi amiga.

  • Solo con una condición Black... primero tendrás que nadar desnudo en el lago- un guiño asomó en la cara de Mary dirigido hacia mí.

  • No vales tanto McDonald.

  • Huy a Black le da miedo- ayude a mi amiga sonriendo con picardía.

  • Calla Evans, no tengo miedo- miró nuevamente a Mary- trato hecho... yo nado en el lago y tu me invitas frente a todo el comedor a ir a Hogsmeade.

  • Muy bien, en eso quedamos.

  • Una cosa más… yo elijo el lugar de la cita.

Entrelazaron sus manos, cada uno con una sonrisa y un plan maquillándose en su cerebro.

  • Hey... de que nos perdimos- llego mi karma, Potter.

  • De nada James, aquí planeando mi primera cita del año.

  • Si que eres rápido Canuto- intervino Remus- hola Lily linda como has estado- me saludó muy amablemente.

  • Bien Remus, te extrañe tanto, y dime ¿Cómo estas tú?- abrace a mi amigo.

  • Dame puesto Remus- James se había metido entre Remus y yo sentándose en medio de los dos, alejándome de mi plato de comida ya comenzada- huy toma, esto te pertenece... pero ten cuidado de atrancarte o de comer mucho, ya sabes lo que dicen de una indigestión pelirroja.

  • Potter eres un entrometido... mira allá al fondo, lejos de aquí, hay asientos libres, ¿Por qué no vas para allá?

  • Parece que un insecto está zumbando ¿Lo escuchas Canuto?

Pero Sirius estaba demasiado entretenido con la comida como para prestarle atención.

  • Idiota- le dije retirando mi plato.

Me aleje de él lo más que pude ¿Cómo podía ser tan grosero? Al principio fue difícil, pero mientras más le conocía era más fácil detestarlo, pronto lograría ignorarlo tanto como él a mí, pero no solo fingiendo, sino realmente lograr que mi corazón le ignorara. ¿Por qué tenía que gustarme un chico tan insoportable?

  • Lily... no dejes que Potter te arruine el primer día en el colegio, mejor imagínate a Black nadando desnudo en el lago.

  • Mary, no se si quiera que mis ojos se corrompan con semejante visión.

  • No será tan malo ¿Ya acabaste de comer Cherry?

  • Creo que si, vamos a la sala común, de verdad que tengo sueño.

  • Igual yo.

Subimos con toda la calma que podíamos, agradecí mucho a mis amigas por apoyarme y no acercarnos a ese grupo.

  • ¡Llegamos! Pensé que jamás podría subir todas esas gradas- pronunció Cherry muy cansada-¿Lily... te vas a duchar antes de dormir?

  • Eh si, ya salgo- ambas sabían que prefería ducharme antes de dormir a tener que madrugar para ganar la bañera.

No me demore mucho en la ducha, pero Azul, ya estaba impaciente por que saliera

  • Evans, vas a acabar el agua del planeta si sigues encerrada ahí.

  • Ya voy- abrí la puerta de improviso y casi le propino un buen golpe en su nariz respingada- entra si tanto apuro tienes.

  • ¿Qué le pasa a la Azulita?- se burló Cherry.

  • Quien sabe, seguramente está sintiendo alguna línea de expresión en su rostro.

  • Jajajaja, eres una mala Mary.

  • Es la verdad, no soporto a esa chica fresa.

  • Sshiii, creo que esta entrando Holly.

Holly era peor que Azul, nunca dejaba que un cabello esté fuera de lugar, su rostro era casi perfecto gracias a la capa de maquillaje que la cubría, pasó frente a nosotras sin ni siquiera mirarnos en lo que Mary susurraba "¿Qué se cree una reina o qué?".

Otra vez soñé con aquella enorme piedra, eso era escalofriante, por esta vez la roca estaba mucho más cerca de mí, intentaba darme la vuelta pero la cabeza del animal no me lo permitía.

Riiiinnnn riiiiinnnn

  • ¡Mierda! ¿De quién es eso? Apáguelo- grite mientras trataba de taparme la cabeza con la almohada.

  • No tienes porque gritar, eso es de vulgares- la vocecita de Holly me contestó.

  • Vulgar te voy a dejar la cara si mañana vuelve a despertarme esa cosa, entiendes.

  • Que pena das- antes que me aviente contra su cara Mary ya me tenía agarrada por ambos brazos y Cherry corría a ayudarla, mientras que Holly caminaba moviendo su cadera espantosamente hasta el baño.

  • Calma Lily, pero que te pasó, tu nunca reaccionas así.

  • No lo se Cherry, pero no permito que esa bruja me diga vulgar.

  • Oye Lily, tu también eres una bruja… bueno también tienes varita- expuso Mary.

  • Me refiero a esas feas brujas que usan pociones para ser bonitas, pero que en el fondo son endemoniadas.

  • Cálmate si, ve a cambiarte para bajar al comedor.

Bajamos a desayunar antes de que Holly saliera del baño ¿Cuánto tiempo puede pasar una chica encerrada en el tocador?

  • Lily en verdad como es que cambiaste tanto, tú nunca reaccionas así con alguien que no sea Potter.

  • Ni me hables de él Mary, te juro que es a la última persona que quiero ver.

  • Ayer no dejaba de mirarte- pronunció Cherry despreocupadamente- tu le gustas, de eso estoy segura.

  • Cherry, no digas tonterías- mi voz sonó fría, di por terminado ese tema introduciendo un pedazo de la tostada en mi boca.

  • Sus horarios señoritas- un prefecto se nos acercó muy amablemente a entregarnos los horarios para las tres.

  • ¿Qué materias optativas escogieron ustedes?

  • Yo cuidado de las criaturas mágicas y adivinación- contestó Mary

  • Igual- respondió Cherry, mientras alzaba su taza de té- y tú Lily.

  • Runas, aritmancia y cuidado de criaturas mágicas... no se supone que teníamos que escoger tres.

  • No Lily... no era necesario, son un mínimo de dos, vas a tener un horario apretado.

  • Lo malo es que no serán mis compañeras en dos materias, que tenemos esta hora.

  • Libre ¡Qué bien!- sonrió Cherry.

  • Bien para ustedes, yo tengo Runas, mejor me voy, nos vemos luego.

Tome una de las mentas del centro de la mesa y me encamine hasta el salón de clase.

  • Hola Lily como estas, te vi salir sola y bueno…

  • Hola Sev, si, es que tengo Runas y mis amigas no escogieron esa materia ¿Y té qué tienes?

  • Encantamientos, con esos... los Hufflepuff, que decepción.

  • ¿Por qué decepción Severus?

  • Bueno… ya sabes, no son muy inteligentes que se diga, bueno son Hufflepuff, no.

  • ¿Qué te pasa Severus? Ellos son personas como tu y como yo.

  • Son rechazados por los demás fundadores.

  • ¡Son escogidos por Helga Hufflepuff! no rechazados por otros.

  • Lily, tu siempre tan linda, este es tu salón verdad, adios.

No me despedí de él, ¿Cómo podía ser tan mala persona como para decir semejantes cosas de otras personas? Eran palabras que no pensé escuchar de la boca de Severus, ¿o tal vez si?

  • Lily, ven siéntate.

  • Gracias Remus, no sabía qué escogiste esta materia.

  • Ya ves, me parecen interesantes las runas.

  • Y qué otra materia escogiste.

  • Cuidado de las criaturas mágicas junto con los demás.

  • Yo también voy a tomar esa clase, que bien seremos compañeros.

Empezó el día con mucha tranquilidad, especialmente porque hoy no tendríamos que ver a los Slytherin en ninguna de nuestras clases. Remus me acompañó toda la mañana, mientras me comentaba de su semana en la playa que pasó en las vacaciones.

El día jueves tenía clase de aritmancia, lo malo es que ni Remus, Mary o Cherry la compartían conmigo, me senté en una de las filas delanteras, para poder prestar más atención, un joven de Ravenclaw se situó a mi lado.

  • ¿Te gusta la aritmancia?- preguntó.

  • Por ahí leí que es muy interesante.

  • A mi también me fascina, es muy interesante poder adivinar el futuro mediante números.

  • Si, solo espero que no intervengan ecuaciones.

  • Nada de eso- sonrió- he escuchado hablar mucho de ti ¿Eres Lily Evans?         

  • Que sorpresa, solo espero que no sea nada malo.

  • No, no... eres la novia de Potter cierto.

  • ¿Qué?- dije confundida.

  • Bueno eso es lo que se dice por los pasillos y Potter nunca lo niega.

  • Voy a matarlo, es un idiota, como se atreve ese…

Prácticamente no atendí a las clases por el enojo que tenía con Potter, ¿Cómo se atrevía  decir que yo era su novia? Nunca me dirige una palabra y anda diciendo eso.

Cuando la profesora Vector dijo que podíamos salir guarde mis cosas, con la intención de apresurarme a encontrar a James y sacarle los ojos. Lo penoso de la situación es que estaba tan ansiosa en salir, que choque con alguien en la puerta del salón, cayendo sobre él, era suficientemente fuerte como para sostenernos a los dos, pero quede atrapada en sus brazos.

  • Eh pelirroja, ambos sabemos que estas ansiosa por caer en mis brazos ¿Pero no crees que aquí hay mucha gente?

  • Suéltame Potter.

  • Pero si estamos tan cómodos así, tú deseando mis brazos y yo como todo caballero cumplo tu deseo.

  • Idiota suéltame- logré zafarme de sus brazos después de muchos intentos, la rabia que tenía era tan grande, que sentía que iba a llorar y no pretendía que él me viera, así que camine lo más rápido que podía pero él me alcanzó muy pronto.

  • ¿Cuál es tu siguiente clase pelirroja?

  • No te importa.

  • Quieres que te acompañe.

  • No gracias, conozco bien el camino.

  • Por favor, sabes que lo deseas, no te niegues.

  • Eres un idiota, ¿Dime porque andas diciendo que somos novios?

  • Yo no esparcí ese rumor.

  • Entonces ¿Quién? 

  • No lo se, pero deberías estar feliz, no crees.

  • Eres un arrogante estúpido... y a cada segundo te haces más imbécil, quítate Potter.

Entré en el salón de clase donde él ya no me molestaría, era un alivio estar lejos de él, de verdad que ya empezaba a detestarlo.

Para mi desgracia me entere que ese día lo encontré tan rápido porque se sentaba en la última fila de la clase de aritmancia, era mi compañero y no tenía a nadie que me socorra al final de la asignatura.

  • ¿Por qué siempre estás coqueteando con ese chico de Ravenclaw, Evans?- era la pregunta con la que más me hostigaba al final de las clases.

  • Si ese fuera el caso, a ti no te tendría que importar, ahora déjame en paz.

  • Solo dime eso, ¿Por qué siempre estás coqueteando con ese?

  • Por Merlín, tú siempre piensas que coqueteo con todos, ocúpate de tu vida Potter que yo de la mía... y sabes, pues sí, ese chico me gusta, esta guapo y es inteligente, no como tú, permiso- mentí, pues no me gustaba mucho.

A finales de octubre Potter hizo que todo el colegio estallara en risas por una broma que provocó, lo malo es que yo fui la perjudicada, como casi siempre.

Caminaba de regreso al castillo junto con Severus, platicando acerca de un mago tenebroso que estaba atacando muggles, no podía pensar más que en Voldemort, ya empezaba a tomar poder entre los magos de sangre pura y no es que el pánico se apodera de mí, pero si tenia un ligero temor a encontrarlo.

Cuando sentí que algo baboso chorreaba por mi rostro, trate de quitarme de la cara aquella sustancia asquerosa y vi que era color amarillo verdoso y con un olor nauseabundo, inmediatamente empezó a arder mi rostro y la mano con la que toque la sustancia, sabía lo suficiente de Herbología como para saber que era pus de bubotubérculo.

Severus me llevó hasta la enfermería, tuve que pasar el resto del día tratando de quitarme aquellas pústulas horribles, las de la cara salieron rápidamente, pero me quedo una fea cicatriz en la mano izquierda.   

  • ¡Ese Potter se las verá conmigo! vas a ver Lily- Mary se daba vueltas por toda la habitación.

  • Déjalo, ya la profesora McGonagall se encargó de castigarlo.

  • ¡Pero mira tu mano! no crees que eso amerita una venganza.

  • Ya lo haré, pero no ahora, deja que pase si, voy a dar un paseo.

  • Si no vuelves pronto, iré a buscarte- alcance a escuchar desde las gradas.

Crucé sigilosamente los pasillos, era agradable sentir la soledad, miles de veces soñé estar en este lugar, mientras leía los libros me imaginaba cada pasaje secreto que ocultaba el castillo, en una ocasión encontré la bruja tuerta pero no me acordaba cual era el hechizo para poder acceder,a estas altura seguramente lo merodeadores ya debían de haber localizado unos cuantos para poder salir del castillo ¿Habrán ya descubierto el secreto de Remus? Él seguía con la mentira de visitar a su madre enferma o que se sentía mal, yo respetaba su secreto y simplemente le deseaba buena suerte cada vez que se tenía que marchar, sin hacerle ninguna pregunta.

  • Señorita Evans, buenas noches- la voz del profesor Dumbledore, tan calmada me saludo.

  • Buenas noches profesor, siento tanto estar a estas horas despierta, inmediatamente me voy a la torre.

  • Calma, nadie le esta regañando, a veces es bueno caminar, sobretodo si la noche es tan hermosa.

  • Si, es bellísima ¿Profesor puedo preguntar algo?

  • Claro querida

  • Usted tiene alguna idea de cómo es que existen los libros que leí, se supone que el mundo mágico es secreto, pero... todo el mundo leerá o verá por lo menos las películas y se enterará.

  • Lily, ¿Tu que pensabas acerca de esos libros?

  • Bueno que eran pura fantasía, escritas por una increíble escritora… que todo salía de su imaginación.

  • Eso es exactamente lo que los demás deben de pensar Lily, yo nunca he estado en esa época, al parecer todavía estoy joven- dijo riendo- se que debe ser difícil para ti saber tu futuro, yo realmente no quisiera saber cuando voy a morir.

  • Yo lo se, sé quien lo mata- susurré.

  • Pero yo no quiero que me lo digas, espero que mi destino llegué, y cuando al fin encuentre la muerte será bienvenida.

  • Se cual será mi muerte sabe, la estoy esperando, pero no quiero que James…

  • Ese es tu dolor querida, forzarte a alejarlo, no te niegues a quererlo.

  • Él me detesta… mire mi mano.

  • Tú tampoco te portas muy bien con él, según me he enterado.

  • Bueno es que es insoportable… profesor… pero yo no quiero que muera, quiero que sea feliz y no me importa dañar el futuro, si tengo que sufrir y alejarme de él, lo haré, así también evitar el dolor de mi hijo, según los libros el sufre cada día de su vida por no tener a sus padres.

  • ¿Terminaste de leer los libros Lily?   

  • No… la noche anterior al incendio fue el último día que leí y aún me faltaba unos capítulos para terminar.

  • Entonces ¿Cómo sabes que tu hijo sufrirá por el resto de su vida? Seguramente después tendrá una familia, hijos y será feliz.

  • Pero no lo sé, de todas maneras es James el que ahora me preocupa, haré todo lo posible porque él no muera... ni yo, buenas noches profesor.

  • Buenas noches Lily

Caminé un poco más hasta encontrar un buen lugar para sentarme y pensar sola, lejos del profesor y sus consejos, dentro de mí sabía que tenía razón, no termine de leer y no sabía si murió o vivió feliz, tal vez con Ginny o con otra, pero leí  lo suficiente como para saber que no tuvo una infancia feliz, Petunia nunca lo iba a querer, mi pobre hijo iba a sufrir tanto, me estaba portando egoísta al no querer que nazca, pero no iba a traer al mundo a un niño para que sufra, para que corra tantos peligros y para que tan joven se enfrente a un mago muy poderoso.

  • ¿Pelirroja? ¿Te encanta pasear en la noche? no tienes miedo a una sanción.

Que tenía James, para encontrarme todo el tiempo.

  • Por lo que veo a ti también te gusta pasear en la noche y no te hago preguntas.

  • No paseo, vuelvo del castigo que me impuso la profesora McGonagall.

  • Bien merecido lo tienes, eres un idiota, mira como dejaste mi mano .

  • Eso se te curará en unos días, agradece que no es en la cara, además fue tu culpa.

  • ¡Mi culpa! Yo no pedí que me arrojaras pus de bubotubérculo.

  • No era dirigido para ti era, para Snivelius pero te atravesaste y ya no fue culpa, aunque fue muy divertido.

  • Potter ¡Si me odias tanto dímelo en la cara! ¡Pero basta de tus estúpidas bromas!

Me levanté furiosa en dirección a la sala común, trate de dormir pero no fue hasta la madrugada que lo logre, y otra vez ese maldito ruido me despertó Riiinnn riiinnn.

  • Holly, ¿Por qué usas un reloj muggle para torturarme cada mañana?

  • No es mi culpa que tú siempre te acuestes tarde, retírate tengo una cita- y entró al baño empujándome fuertemente.

  • Es una pesadilla- pronunció Mary.

  • Me pregunto quién será el desafortunado que tendrá que aguantarla.

  • No lo se Cherry, pero me compadezco de él, apúrense tengo hambre.

Una vez listas y arregladas bajamos por las gradas, no nos cambiaron de habitación, así que continuamos en la última de la torre.

  • Lily, no entiendo cómo es que tu cabello nunca está bien arreglado.

  • No lo se, no puedo peinarlo, siempre está así y si logro que este bien peinado el viento no se demora ni 5 segundos en desarreglar.

  • Calma Lily- pronunció Cherry- igual te ves bien, no es verdad Mary.

  • Si, te da un aspecto de chica rebelde.

  • Miren eso- Cherry miraba fijamente a una frazada colgada sobre la chimenea  en la cual un escrito resaltaba.

"No te odio, odiarte sería darte demasiada importancia L.E."