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INICIAR DE NUEVO — capítulo 13

El reloj marcaba las 10 de la noche y Severus seguí dando vueltas en su consultorio a la espera de Hermione, que aún no regresaba del trabajo a darle las buenas  noches a su madre.

Si la detuvo el ministerio o peor aún si la reconoció algún Mortífagos, no eso no era posible, o ya me lo hubieran  hecho saber, pero entonces porque no llega, que le pudo haber pasado, pensaba Snape mientras su preocupación iba creciendo por la ausencia de la castaña, que ya desde su plática con Malfroy la paranoia y el mal genio característicos del mago volvieron a apoderarse de él.

Tras realizar por tercera  vez la  ronda nocturna a sus pacientes y estar un rato platicando con la madre de Hermione, Severus decidió irse al departamento y rogaba a Merlín que no le hubiera pasado nada a la joven bruja, ya que era raro que no fuera a ver su madre.

 Paso otra hora más y la preocupación de Severus ya era notoria, hasta que escucho la llave de la puerta y la voz de un hombre y la risa de Hermione. No podía ser posible que mientras él estaba a punto de enloquecer por no saber donde estaba, ella anduviera de parranda y con un hombre, que se creía esa mocosa, pensaba Snape al dirigirse a la puerta para sorprender a la pareja.

Una gruesa y profunda voz interrumpió y asusto al joven de cabello castaño rojizo, que en esos momentos se inclinaba para darle un beso de despedida a Hermione muy cerca de la boca.

  • Se puede saber qué diablos hace, porque no entra ya- dijo Severus desde la oscuridad mientras leía la mente del joven para ver el interés que tenía el joven sobre Hermione.

  • Solo me estoy despidiendo de Demetrio, que muy amablemente se ofreció a traerme del trabajo- y volviendo a ver al joven vestido con un traje gris, le dio un beso en la mejilla, le deseo buenas noches y entro a la casa.

  • Supongo que la salud de su madre, ya no es su prioridad, puesto que ya se consiguió una nueva distracción, solo me pregunto qué pensará su novio Wesley de esto, primero huye con migo y ahora se pasea por todo el pueblo con su amiguito del trabajo- dijo Snape en un tono venenoso que hizo que Hermione recordará cuando este era su odioso maestro.

  • Para su información estaba trabajando y Demetrio solo me trajo porque ya era muy tarde para que me viniera sola, y en cuanto a mi relación con Ron es algo que a usted no le incumbe- respondió Hermione desde el baño donde se preparaba para dormir.

Su novio Ron, no había pensado en su relación con el pelirrojo en los últimos días, era extraño pues seguido platicaba con su madre de Harry, Giny y hasta de Nevill, pero no de Ron o al menos no como su "Novio", siempre que hablaba de él lo hacía de la misma forma que hablaba de Harry o cualquier otro chico del colegio.

Gracias al comentario de su ex profesor, Hermione descubrió que ya no extrañaba tanto a su novio o quizá nunca lo extraño, pero de igual forma la duda de saber  que estará haciendo o pensando de ella le invadió la mente y su pecho;  "quien sabe tal vez Ron ya me ha olvidado, quizás cuando nos veamos de nuevo me odie por ayudar a Severus, o quizá ya tiene una nueva novia y es feliz con ella", eran los pensamientos que pasaban por la mente de la castaña bruja mientras el sueño la invadía.

A la mañana siguiente y por el resto del mes, cuando Hermione se despertaba ya no estaba Severus y por las noches no resistía esperarlo despierta, y en el hospital solo lo veía de lejos, ya que él parecía estar evitándola.

  • Porque es tan infantil, no entiendo porque se porta así, si le molestó algo que hice o dije porque no me lo dice y ya, y  deja de comportarse como un niño- decía Hermione a su madre, viendo por la ventana a Severus que estaba con un paciente en el jardín del Hospital.

  • Hija, tal vez solo tiene mucho trabajo, escuche a las enfermeras que lo iban a promover de cargo- decía Clarise que ya reconocía más a su hija y que cada día recuperaba su conciencia y recuerdos.

  • No ma, es otra cosa que tal si esa tonta con la que anda de un lado para el otro le pidió que se alejara de mi, pues lo siento por Johanna porque vivo con él, si mamá, de seguro es eso, pero él muy cobarde no me lo dice a la cara en cambio se comporta como un bruto para que me fastidie y me valla- decía la castaña entre molesta, triste y preocupada.

  • Cariño porque mejor no hablas con él y dejas de hacerte líos en tu cabecita.

  • Yo, claro que no mamá si es él quien se esconde, yo no tengo por qué estarle rogando.

  • Cuando dejarán el orgullo a un lado, Severus te quiere se le nota y Johanna es solo una  compañera de trabajo, por ahora, búscalo hija recuerda que una gota de agua puede quebrar la piedra de tanto insistir- decía Clarise a su hija viéndola como paseaba por toda la habitación.

  • No sé de qué hablas mamá, a mi me da igual si sale con esa o con medio hospital- le contestaba Hermione a su madre tratando de ocultar el interés que comenzaba a sentir por su ex-maestro.

Con una sonrisa Clarise observaba a su hija y recordaba los berrinches que hacía en su recamara, cuando le contaba sobre Ron y su novia Lavender,  solo que ahora realmente su hija tenía miedo de perder al hombre que amaba y no simple celos de adolecentes, pues Hermione pensaba que ante la hermosura de Johanna y el recuerdo de Lily en el corazón de Snape, ella llevaba una clara desventaja.

Clarise  se había dado cuenta que su hija amaba a su doctor, al hombre que la había salvado de morir a manos de los Mortífagos y quien una vez fuera su maestro y lo mejor era que su pequeña era correspondida, solo que el estúpido orgullo de ambos no los dejaba ver el gran amor que se tenían el uno al otro.

Mientras Hermione negaba a su madre sus sentimientos, en la sala de descanso de las enfermeras, una mujer de cabello largo, lacio y rojo como el fuego y de hermosos ojos verdes, revisaba junto a otros dos jóvenes vestidas de enfermeras,  el expediente laboral de uno de sus compañeros de trabajo.

  • Les dije que no estaban casados- dijo la chica pelirroja tras ojear el archivo  de Tobías S. S. Prince

  • Cierto Johanna, pero  si tienen una relación o algo parecido, o porque crees tú que viven juntos, el nunca te hará caso, el doctor Prince no se ve que sea de los hombres que tengan varias mujeres, así que olvídalo- contesto una las chicas.

  • Pues no sé porque aun viven juntos, si de lejos se ven que no se llevan bien, llevan días sin hablarse y lo entiendo pobre de él, ella es tan insoportable- decía la pelirroja haciendo alusión a Hermione.

  • Johanna, entiende para él no existes, eres una enfermera más, deja de andar de ofrecida tras de él, como si fueras su perro faldero, no lograras que se acueste con tigo- decía la otra enfermera.

  • Claro que no Saly, si le intereso- debatía la pelirroja, -lo  he visto mirarme, se que le gustó y solo dame tiempo y verás que logro no solo ese, también que se enamore de mí y me saque definitivamente de este maldito lugar, te juro que ahora sí estoy realmente enamorada es que él es tan perfecto que no puedo creer que este con Jean, ya me ha acompañado a  comer  un par de veces.

  • Johanna tú llegas y te sientas en su mesa, él solo no se va por lo caballeroso que es, te aseguro que él quiere a Jean, solo están pasando por una crisis - decía entre risas Rous, quien era una de las dos enfermeras que estaba  hablando con la pelirroja.

  • Hay ustedes no saben nada, se que le gustó tanto como él me gusta a mí- insistía Johanna.

Johanna Couty, no estaba tan equivocada en sus conclusiones, efectivamente Severus Snape o el doctor Tobías S.S. Prince, como lo conocían en el Combiene Redruth  Hospital, no podía evitar seguirla con la mirada cada vez que la veía en un pasillo, cuarto o sala del hospital, pero la razón del porque  Severus se comportaba así estaba muy lejos de ser  lo que la joven enfermera pensaba.

Ya que el mago no podía creer que existiera otro persona tan parecido y a la vez tan diferente a su amiga y amor de la infancia Lily Evans.

Tobías Prince apenas tenía una semana trabajando en el hospital cuando vio por primera vez  la hermosa cabellera roja de Johanna, en uno de los pasillos del seguro  piso del sanatorio, y pensó que el fantasma de su amiga lo había encontrado para seguir torturándolo y recordarle que nunca podría ser feliz, ahora que la vida le estaba dando una segunda oportunidad. 

Pero Johanna no era Lily, solo era una jovencita tonta y alocada que no perdía oportunidad para coquetearle a él y a cuanto hombre le brindará una atención, sin tomar en cuenta que era pésima en su trabajo y en más de una ocasión había cometido errores, que si no fuera por Severus o sus dos amigas hubieran cobrado la  vida de varios pacientes.

El tiempo seguía pasando y las cosas entre Severus y Hermione no mejoraba, al contrario los celos que sentían el uno por el otro cada día eran más grandes, provocando fuertes discusiones entre ellos donde quiera que se encontrarán y sin importar si tenían público o estaban solos.

Como la tarde en que Demetrio acompaño a Hermione a ver a su madre, tras recibir una llamada al trabajo, donde le decían que su madre había tenido una fuerte crisis por lo que necesitaban que se presentara lo antes posible al hospital.

Después de haber logrado que Clarise se calmara, debido también a los medicamentos que le suministro Snape, Demetrio rodeo con uno de sus brazos a Hermione y la llevo hasta la cafetería para ver si un te podría calmarla un poco.

Este hecho provocó la furia de Snape que fue detrás de Hermione y de su amigo para evitar que este último se aprovechara de lo sensible que estaba su castaña; ya que cada vez que Severus tenía al joven cerca, invadía su mente para comprobar si él seguía interesado en la joven bruja.

Sin pedir permiso y debido a los celos que sentía, Tobías se sentó en la  misma mesa que ellos, y aprovechaba cualquier momento para burlarse e insultar al joven, con su peculiar y característico sarcasmo, y a pesar de la tristeza que tenia Hermione en esos momentos por la recaída inexplicable de madre, Severus no desaprovecho el momento para hacerla sentir como una cualquiera al recordarle a su fallido novio Ronald Weasley.

El colmo de la situación fue cuando la roja cabellera de Johanna apareció en el lugar y como siempre se sentó al lado de Severus en la misma mesa que Hermione y Demetrio, la enfermera pelirroja no desaprovecho la oportunidad que le dio Snape para provocar a la castaña y tras invitar a los presentes al pueblo le dio un beso a Snape  en la comisura de la labios, hecho que provocó la furia de Hermione.

  • Eres, eres un patán insensible, vienes aquí sin importarte como me siento por mi madre a humillarme y hacerme sentir como una cualquiera reclamándome por tonterías que ni te incumben, mientras tú te besuqueas con esta tipo delante de mí- decía Hermione de pie frente a Severus.

  • Disculpe Grengar pero usted no es nadie para hablarme de esa forma-,  contesto el hombre vestido de negro que portaba la bata de doctor, también poniéndose de pie - además que me reclama no es usted quién anda de un lado a otro con este.

  • No soy nadie, a ok no soy nadie, solo soy la estúpida que te salvó la vida y para que, si nunca vas a cambiar y siempre vas a ser el mismo amargado, patán y engreído- contesto gritando Hermione.

  • Salvarme, sí no mal recuerdo solo me ha causado molestias desde que la conocí, usted no es más que una niñita importosa y metiche hambrienta de atención,  por eso se toma atribuciones que no le corresponde- le dijo Snape también gritando.

  • Y tú eres un cobarde resentido, incapaz de reconocer lo bueno que le da la vida por vivir en el pasado- grito Grenger mientras salía furiosa de la cafetería.

  • Grengar espere- grito Snape caminando tras la castaña.

Ambos continuaron gritándose todo el camino hasta llegar al edificio donde estaban las residencias del personal del hospital, y una vez a dentro de su departamento la discusión continuo, hasta que Snape arto de los gritos de la castaña salió del lugar sonando fuertemente la puerta tras de sí y no volver en toda la noche.

Esa noche Hermione no pudo dormir, ya no sabía dónde podría estar Severus y el coraje que sentía por este con el paso de las horas se convirtió en una sincera preocupación, hasta que un golpe en la puerta hizo que el corazón de la castaña se tranquilizara un poco.

Tras un largo suspiro Hermione abrió la puerta esperando ver a Severus, pero en lugar de este se encontró con uno de los guardias del hospital, él cual le dijo que el doctor Prince, le había pedido de favor que pasara a su departamento por un cambio de ropa y se lo llevara a su consultorio.

 Hermione cuestiono al guardia, sobre en donde se encontraba el doctor, a lo que el guardia dijo que no sabía, ya que la solicitud se la había hecho por teléfono.

Los celo volvieron a la cabeza de Hermione, y se imaginó mil lugares donde Severus pudo haber pasado la noche, pero todas sus hipótesis terminaban en la cama con Johanna, así que toma una maleta, hecho todas las cosas que pudo de Severus, se la entrego al guardia y le dijo que le avisará al ilustrísimo doctor Prince que ya no era bienvenido más en esa casa y tras gritarle esto al guardia que sujetaba la maleta cerró la puerta de un golpe.

Ese día Hermione no fue a trabajar, parte por la situación de su mamá pero también porque esperando encontrarse a Severus, y que este le pedirle disculpas por lo sucedido la noche anterior, pero no sucedió ya que como lo pidió, Snape no volvía al departamento esa noche ni las siguientes.

Cuando la mirada de Severus se cruzaba con los ojos cafés de Hermione en el hospital, ella podía ver una gran furia en los ojos negros de su amado, pero su orgullo gryffindor no le permitía pedirle disculpas, pues después de meditarlo mucho tiempo reconociendo que ella también había actuado mal al quererle dar celos con Demetrio.