← INICIAR DE NUEVO · de
INICIAR DE NUEVO — capítulo 12
Al llegar el lunes Hermione comenzó a trabajar como asistente en un pequeño despacho de abogados y la rutina volvió a ellos, el regreso a dormir al sofá y ella dormía todas las noches sola en la cama, pero segura que si las pesadillas regresaban, el iba a estar ahí para consolarla y ayudarla a superarla.
Por la mañana al que le tocara cocinar ese día se despertaba primero se alistaba y comenzaba con el desayuno para que el otro lo encontrará listo al despertarse, después salían juntos hacia el hospital, donde Hermione visitaba a su madre antes de ir a su trabajo y por la tardes ella volvía al hospital para pasar un rato más con Clarise y después ir a cenar con Severus.
En el poco tiempo que llevaba Hermione trabajando para la oficina de abogados, dejó en claro que era una mujer sumamente inteligente, responsable y analítica, cualidades que demostró al ayudar en las negociaciones para solucionar la demanda de un grupo de personas que acusaba a la fábrica donde trabajo de haberla despedido injustamente.
Tal fue la aportación de Grengar, al caso que su jefe le pidió que lo acompañará al tribunal para que escuchará de primera mano la sentencia, hecho que ocasionó que Hermione, estuviera tensa y nervioso toda la semana.
Finalmente llegó el viernes; día en que se daría el veredicto, y el pequeño departamento que compartían Severus y Hermione, lucía aún más pequeño con todas las cosas de ella tiradas sobre la cama, el sofá y por casi todo el lugar.
- Prometo que ordenar todo- decía Hermione ante la cara de molestia de Severus por lo desordenado del lugar, - solo que no se que ponerme, es un día importante y tengo que causar buena impresión-, decía la castaña mientras se veía en el espejo con diferentes cambios de ropa.
Finalmente escogió un pantalón negro que combino con una blusa blanca y una saco azul, se arregló el cabello y se maquillo, como le enseño Franco la última vez que estuvo en Londres, - y como me veo-, le pregunto a Severus que estaba en esos momentos saliendo de bañarse y vistiendo su acostumbrada ropa obscura.
- Como usted, creo que no logré mucho con su apariencia-, contesto fríamente el hombre, a pesar de no poder quitarle los ojos de enzimas por lo hermosa que lucía.
Hermione esperaba que Snape le dijera que se veía linda, pero ante este frío comentario solo pudo rodar los ojos y tomar sus cosas para irse al trabaja pues ya se le había hecho tarde.
Las cosas fueron aun más grandes de lo que ella esperaba, afuera de la corte se encontraban diferente media locales esperando la resolución del juez, pues debido a lo pequeño de la comunidad un caso de discriminación como el que defendía el despacho para el que trabajaba Hermione, era algo de suma importancia, sobre todo por la forma en que se llevo a cabo la defensa.
Tras varias horas, el juicio concluyó a favor del despacho para el que trabajaba Hermione y su jefe reconoció ante las cámaras la importante participación de Jean para obtener el resultado esperado, hecho que llenar de felicidad a Hermione y a su madre, también Severus se sintió orgulloso de que Grengar demostrara el gran cerebro que tiene.
El día de Snape también fue difícil, pero a deferencia de Hermione, el turno de él no fue tan gratificante, ya que tuvo que atender aún niño que había sido agredido por su propio padre, este hecho hizo que Severus recordará su amarga infancia y las brutales palizas que Tobías le daba a él y a su madre, por lo que deseaba dejar lo antes posible el Hospital.
Al llegar a su casa encontró a Hermione, atareada tratando de ordenar toda para cuando el llegara él.
-Por fin llegas- dijo la joven castaña que vestía una cómoda pillamos y llevaba su cabello sujeto con una pinza, dejando sueltos unos cuantos rizos.
Sin contestar nada a la mujer que lo recibió de una forma muy cordial y alegre como si llevara horas esperándolo, Severus se dirigió al sofá y solo se dejó caer pesadamente sobre él.
-
Supongo que debes estar cansado, dame media hora y la cena estará lista- dijo Hermione desde la pequeña cocina del departamento.
-
Granger, tuve un día realmente pesado para soportar su insípida comida-respondió el mago desde el sofá donde estaba acostado -que le parece si por el día de hoy nos brincamos esa regla de convivencia y cenamos fuera.
-
Me está invitando a cenar- respondió Hermione sentándose en el mismo sofá.
Snape dirigió a la castaña una de sus características miradas de sarcasmo - tómelo como quiera, pero seamos sinceros es un milagro que no nos haya envenenado aún, la cocina no se le da.
Hermione sabía que su ex maestro tenía razón, ya Harry y Ron se habían quejado de sus pocas habilidades gastronómicas, pero hacia su mejor esfuerzo; así que se puso de pie y dirigiéndose nuevamente al coset le acepto la invitación para cenar a Snape y le dijo que sólo se cambiaba de ropa y podrían irse.
No era la primera vez que comían juntos fuera del departamento, aún así Hermione no podía ocultar su enorme sonrisa y su emoción por la cita que tendría con Severus, así que volvió a desórdenes todo su guardarropa buscando el atuendo perfecto para salir con el atractivo ex Mortífago.
- Vamos Hermione, porque tara tanto si solo vamos a salir a comer algo, ni que fuera a verse con el tonto de Wesley- decía Snape desesperado por la tardanza de la joven, viendo el reloj que tenían sobre el escritorio y quitándose la corbata.
- Lista- dijo Hermione apareciendo tras un largo tiempo, por la puerta del baño.
Nuevamente la mente de Severus se quedó en blanco, solo consiente de la hermosa mujer que estaba frente a él, y el deseo de besar a Hermione hasta el cansancio volvió apoderarse de él, pero acostumbrado a ocultar sus emociones tomo su saco y las llaves del departamento y cediendo el paso a la joven mujer que portaba un vestido ajustado hasta la cintura de manga corta y con una falda de vuelo que le llegaba poco abaja de la rodilla de color rojo; y los hermosos zapatos que el mago le había regalado, los cuales nunca había usado, ya que Hermione esperaba la ocasión perfecta para usarlos; tomaron rumbo a la entrada del hospital, lugar en donde siempre había taxis.
La pareja subió al carro de alquiler aún sin saber a dónde irían, así que dejaron esa tarea al taxista quien aseguraba los llevaría al lugar perfecto, donde una pareja como ellos podían pasar un buen rato.
Finalmente llegaron a un restaurante que parecía una casona vieja, con grandes ventanales, en el interior la luz era muy tenue y cada mesa tenis un mantel blanco y un candelabro en el centro que le daba un aspecto más íntimo y acogedor al lugar
El sitio a Hermione le pareció precioso y perfecto para la ocasión, ya que en esos momentos no podía esperar más de la vida, había encontrado a su madre y ella se recuperaba satisfactoriamente, tenía un trabajo que le gustaba mucho, vivía en un pequeño y hermoso lugar a salvó y lejos de la guerra y junto a Severus, ella podía pasar el resto de su vida así y sería muy feliz.
En cambio para Snape, el lugar le pareció muy elegantey un poco exagerado para una simple comida entre dos personas que según él, tenían como único motivo para estar juntos el hecho de ser prófugos de la justicia mágica, dejando a un lado el compromiso que se auto impuso para ayudar, proteger y hacer todo lo que estuviera en sus manos para lograr que su castaña volviera a ser feliz.
Al llegar a la mesa, Severus le pidió al camarero que los iba a atender una copa de vino para él y otra para Hermione, a lo que la castaña objeto diciendo que ello no acostumbraba a beber.
-
Bueno entonces como espera que brindemos por su gran cerebro, con agua- cuestiono Snape a Hermione, - porque ya que nos gtrajeron a este lugar hay que aprovechar y festejamos por ese gran cerebro que tiene y que aún sigue siendo una importosa que le gusta intervenir en todo lo que pasa a su alrededor.
-
Porque dice eso- pregunto Hermione.
-
La vi en televisión y supe lo que hizo, de hecho todo se Camborne se enteró de su grandiosa labor en ese caso, no sabía que le gustaban las leyes- comento Severus.
Ante las palabras de su ex profesor, Hermione se ruborizo un poco y acepto la copa de vino, -hay muchas cosas que no sabes de mi, y no te has tomado la molestia de averiguarlo.
- Eso es porque creía conocerla bien, después de estos años de observarla, yo creía que usted era transparente como el agua, pero debo reconocer que últimamente ha mostrado lados que no sabía que tenía, - respondía Snape recordando el día en que llegaron al Camborne Redruth Community Hospital y la forma en que Hermione insinuó que hubiera algo más entre los dos.
La cena transcurrió entre anécdotas y risas de ambos, así como disculpas de parte de Hermione por todas las veces que dudo y abuso de su maestro, como esa ves que robó ingrediente de su almacén para realizar la poción multi-jugos o cuando le prendió fuego a su capa en primer año.
-
No tiene de qué disculparse, todo mundo piensa mal de mí antes de conocerme y una vez lo hacen, confirman sus pensamientos, en todo caso el que te debe una disculpa soy yo- dijo Snape quitándole importancia a lo dicho por la castaña y sin verla a los ojos.
-
Si es verdad nunca ha tenido la mejor actitud, pero debió ser difícil ser tu y todo eso que tenías que hacer así que no te guardo rencor, como podría después de todo, así debían ser las cosas- respondió Hermione dirigiéndole una sonrisa a las que Snape ya se estaba acostumbrando a ver.
-
Siempre supe que fue usted, quien vaciaba mi estantería de ingrediente, solo que no podía decirle nada- dijo el pelinegro.
-
No seas exagerado, solo fue una vez en segundo y lugo en cuarto a y también en quinto pero esa vez fue solo fue un poco de esencia de dictamo y no fue para mí solamente, Umbrich torturaba con sus plumas a todo el mundo y no nos dejaba salir del colegio como iba a conseguirla.
-
Creo que no es tan bien portada como aparenta- respondía Severus con una ligera carcajada al ver el rostro rojo de la castaña debido a la pena que le provoco aceptar todas las veces que había robado ingredientes de Severus.
-En verdad Hermion, fuera de bromas, te pido disculpas por cómo me porte con tigo, desde el primer momento no hice otra cosa que fastidiarla y humillarla, pero es que de verdad, había algo en usted que me sacaba de control y no me permitía reconocer lo buena que era en todo- decía Snape posicionando sus ojos negros en los cafés claros de ella.
-
Había, eso quiere decir que ya no me odia.- contesto Hermione mordiéndose el labio inferior - ahora que siente por mí.
-
Granger quiero que quede claro yo nunca la odie de acuerdo y ahora tal vez solo me acostumbré a sus arrebatos gryffindor - respondió Snape desviando sus ojos negros de los marrones de la chica, ya que lo que empezaba a sentir por ella era algo más que simple costumbre, pero ese sentimiento no podía reconocerlo ante ella ni ante nadie.
Al finalizar la cena la pareja salió a la calle en busca de un taxi, pero no pasaba ninguno, por lo Snape le pregunto a Hermione que si le importaba caminar, sin dudarlo la joven mujer castaña tomo del brazo a su acompañante y continuaron con su amena plática mientras caminaban de regreso a su casa.
-
En todo el tiempo que llevamos aquí, no había visto lo bonito que es- exclamó Severus al llegar a una plaza llena de enormes árboles, con un kiosco en el centro y una fuente en uno de los lados.
-
Pues como ibas a verlo, si no dejas el hospital para nada- menciono Hermione recargada en uno de los árboles y quitándose uno de los zapatos.
Al ver como la chica glamurosa con la que había cenado, daba paso a la relajada pero igualmente hermosa Hermione, con sus rizos rebeldes que se negaban a permanecer sujetos, Snape dio un suspiro mientras se ponía a su lado cruzado de brazos, - nunca he entendido cual es el afán de ustedes las mujeres por usar esos objetos de tortura portátiles.
-
Pues vernos bonitas, - respondió Hermione entre apenada y molesta.
-
Usted Granger, siempre luce bonita,- respondió Snape, - Tome- y coloco su saco sobre los hombros de la joven, -supongo que también tiene frio.
Ante este detalle de caballerosidad, Hermione no dijo nada y tras inhalar fuertemente el aroma del saco de Snape, agradeció el gesto y se sentó en el piso bajo aquel árbol.
- Severus no te vayas, aún es temprano y mañana no trabajas, siéntate un momento, pidió la castaña extendiendo la mano a su profesor para que este se sentara junto a ella.
El hombre de pantalón negro y camisa perfectamente blanca, obedeció a la joven y sin decir una solo palabra se sentó junto a ella.
-Todavía no me ha dicho porque lo hizo, teniendo tantos amigos en la misma situación mía, porque yo- cuestiono Snape a la joven que recargaba su cabeza en su hombro, tras unos minutos en silencio.
Un suspiro fue el único sonido que emitió Hermione y tras analizar la pregunta de su maestro y pensar un sin fin de razones, le contesto con la verdad.
-
No lo sé, porque así debió de haber sido creo- ante la respuesta confusa de Hermione, Snape cruzo los brazos y puso la cara con la que reprendía a los alumnos que hacían algo mal en su clase de pociones.
-
Ni me mire así- dijo la castaña, -es la verdad, Dumbledore me dijo que el corazón me diría la respuesta y así fue, cuando lo vi tirada en el piso de la casa de los gritos, desangrándose sentí algo extraño dentro de mí que no sé cómo explicar, es como si mis pulmones dejarán de recibir aire y el corazón me dejara de latir, fue cuando me acordé de la poción y se la di así sin pensarlo solo con el deseo de que siguiera vivo.
-
Gracias, debí habérselas dado desde hace tiempo- fue lo único que respondió Snape ,durante unos minutos para después volver a cuestionar a la joven chica junto a él sobre los motivos que tuvo para ayudarlo contra su voluntad a escapar de la justicia.
A lo que la castaña respondió que eso se debía a que ella no podía ser parte de una injusticia, y que el ministerios está equivocado al decir que él era un criminal, ya que todo lo que hizo fue por estar cerca de Voldemort y así poder lograr que Harry siguiera con vida y de paso todos, que era injusto que solo vieran lo que había hecho sin tomar en cuenta todo lo que debió de haber sufrido al llevar el papel de doble espía.
-
Hay Granger creo que me está sobrevalorando, he cometido cosas horribles incluso- decía Snape cuando Hermione lo interrumpió.
-
Ha asesinado, y quien no, estuvimos en medio de una guerra y todos hicimos cosas de las que tal vez nunca nos recuperemos, pero no había de otra - tras un larga pausa Hermion volvió a hablar -ahora es mi turno y tienes que contestarme con la verdad como yo lo hice.
-
Adelante- respondió el hombre, esperando que la joven mujer que estaba acostada con la cabeza sobre sus piernas lo cuestionara sobre el motivo del porque se unió al señor tenebroso, pero la pregunta fue completamente diferente.
Tras responder todas las preguntas de Hermione sobre cómo logro tener una carrera universitaria y todo lo relacionado a la vida que tubo y tenían actualmente y antes de que llegara al tema de Voldemort o de Lily, Severus se puso de pie y extendiendo la mano para ayudar a Hermione, y le dijo que era hora de volver a casa.
-
Vamos ya es tarde- dijo Severus mientras tomaba a la castaña mujer ente sus brazos.
-
Pero que hace- pregunto sorprendida la chica.
-
Supongo que no quedrá seguir caminando con eso zapatos, verdad así que aunque deteste volar, le recomiendo que se sujete bien- dijo Snape y desapareció dejando una centella de humo negro.
Tras unos minutos Severus aterrizo frente al edificio en donde vivía y la joven mujer aún se sujetaba fuertemente a su cuello, con sus ojos fijos en los negros de el - llegamos, puede subir las escales- dijo Snep colocando a la joven en el suelo, a lo que ella afirmó con la cabeza y entro a toda prisa a su casa.
A pesar de la hora que era, la pareja continuaba charlando, ella desde la cama y él en el sofá, hasta que los silencios comenzaron a hacerse más largos, - Granger está dormida- pregunto el hombre a lo que la chica respondió con un quejido - Ya que mañana ninguno de los dos trabajamos me preguntaba si le gustaría acompañarme al pueblo, voy por unos libros que pedí a la librería-
-
Mmm, si- respondió Hermione - Hasta mañana Sev, y gracias.
-
Porque si solo.
-
Por una de las mejores noches que he tenido- respondió la castaña y se dejó vencer por el sueño.
Ya eran las diez de la mañana cuando Hermione se despertó y en el departamento no había señal alguna de Severus, por lo que supuso que la propuesta de pasear en el pueblo fue producto de un sueño, así que se levantó y se dirigió al baño para arreglarse un poco y salir a ver su madre.
Cuando terminaba de vestirse escucho voces que provenían de afuera, una de las cuales era de Snape, pero la otra era de mujer y si no se equivocaba, que nunca lo hacía, era la voz de Johanna Couty, esa tonta enfermera que insistía en estar cerca de Severus.
Una enorme furia invadió a la castaña y salió hecha un remolino al corredor para ver con sus propios ojos que estaba haciendo Severus con esa tipa, pero antes de abrir la puerta escucho la conversación que sostenía las personas afuera y su furia se transformó en satisfacción al escuchar como Snape volvía a rechazar a la mujer.
-
Tobías pues llamarte así verdad- decía la hermosa chica.
-
Preferiría que lo hiciera por mi apellido- decía Severus con el mismo tono con le hablaba a los alumnos de Howarts, en especial a los de gryffidor.
-
Huy que serio doctor- contesto la mujer dibujando una sonrisa coqueta en su rostro, -quería saber si podrías, perdón podría ayudarme con unos temas que no entiendo para mi próximo examen, como es usted tan bueno en su trabajo pensé que quizás podrías explicarme algunas coas.
-No piense tanto señorita, que le puede hacer daño- interrumpió Snape - Y no, no puedo ni quieroayudarle con sus cosas, así que me disculpa- sin esperar a que la chica le dijera algo Snape ya cerrabala puerta, tras de sí y con los brazos cruzados dirigió una mirada a Hermione que en esos momentos lo veía desde la barra de la cocina, tratando de ocultar la molestias causadas porla conversación que el hombre había tenido con Johanna Couty.
-
Que quería esa.- pregunto la castaña.
-
Creo que todavía no termina la escuela y quería ver si podría ayudarla a estudiar unos temas para su próximo examen- contesto Snape aún recargado en la puerta y con los brazos cruzados.
-
Porque tú-
-
Al parecer soy muy buen en lo que hago, usted misma me dijo que era muy buen maestro o ya se le olvido- respondió Snape arqueando una ceja,- pero afortunadamente, para mí ya tenía planes, y dígame ya está lista para irnos o me vas a hacer espera como ayer.
-
Si, pero aún no has hecho el desayunando hoy te tocaba a ti.
- Vamos comemos algo en el pueblo, solo espero que no se le haga costumbre comer fuera de la casa, aunque pensándolo bien y con su sazón creo que sería mejor hacerlo todo los días o al menos los días que te toque cocinar a ti.
Ante este comentario, Hermione solo dio un liguero codazo a Snape cuando pasaba junto a él para salir del departamento.
Ya en el pueblo la pareja decidió primero ir a comer algo, para después ir a la librería por los libros que había solicitado Snape, pero durante el camino se encontraron con un cine y ante la insistencia de Hermione para ver una pelicula a Severus no le quedó de otra más que aceptar, al igual que las otras veces que ella le pedía algo, para ese entonces Severus Snape ya había perdido la capacidad de negarle algo a Grengar .
Al salir de la función Severus reconoció ante Hermione, que había olvidado lo mucho que le gustaba el cine, que eso era una de las pocas cosas que los muggles hacen bien.
-
También te gusta el cine, que mas secretos me escondes- comento Hermione tomándolo del brazo.
-
Al paso que vamos Granger, creo que he perdido mi capacidad para ocultarle algo.
-
Si es lo mejor, no debe porque haber secretos entre nosotros y menos ahora que vivimos juntos- y tras una pausa Hermione argumento que lo que le había dicho era por seguridad ya que siendo los dos prófugos de la justicias debían saber todo sobre el otro por si volvían a encontrarlos.
Continuaron vagando por el pueblo observando la sencilla y hermosa arquitectura del lugar, la plaza y la gente que paseaba al igual que ello, hasta que finalmente llegaron a la librería, sitio donde Severus volvió a sorprender a Hermione con otro regalo, pues entre los ejemplares que había solicitado se encontraban dos libros de leyes que el pelinegro sabía que le serían útiles a la castaña en su trabajo.
Al salir de la librería, Severus pudo distinguir entre las personas que transitaban en esos momentos por la calle unos penetrantes ojos grises que eran enmarcados por una larga y abundante cabellera rubia.
-
Hermione, necesito que vallas al hospital y te quedes con tu madre hasta que valla por ti- le dijo el mago a la joven mientras detenía un taxi para que ella se fuera.
-
Que pasa, porque me pides eso y te alteras- pregunto la castaña algo extrañada por la actitud que había tomado el ex Mortífago.
-
Maldición Granger, hágame caso y no pregunte de acuerdo- decía Severus mientras le decía al taxista que llevara a la señorita al Hospital y que la ignorara si ella le pedía ir a otra parte, pago la carrera al conductor, cerró la puerta del coche y cruzo la calle hasta el callejón donde vio desaparecer la cabellera rubia.
-
Vaya, vaya si es mi viejo amigo Severus Snape, aunque la verdad con tu nuevo aspecto me fue difícil reconocerte- decía Lucius Malfoy, extendiendo los brazos en señal de saludo.
-
Que quiere Lucius y cómo diablos me encontraste.- respondió Snape con su peculiar tono cortante.
-
Así saludas a un viejo amigo, veo que la señorita Granger te ha cambiado más que tú simple forma de vestir- comentaba el rubio señalando con las manos el atuendo de Severus, que en ese momento portaba un pantalón de Mezclilla, una camiseta blanca y el saco azul que Hermione insistió en que se comprará
-
Reconozco que no fue fácil encontrarte Severus y menos con los aurores sobre mí, y ya no se puede confiar en muchos, todos buscan la forma de salvar su pellejo, pero aquí estoy frente a ti viejo amigo.
-
Que es lo que quieres Lucius- interrumpió Snape, - como vez mi situación no es muy diferente a la tuya, así que dudo que pueda serte útil para lo que planeas hacer- contesto Snape.
-
Si lo sé y creeme lo que menos quiero hacer es irrumpir en sus vidas, valla amigo veo que tú no escarmientas sigues teniendo debilidad por las leonas sangre sucias de gryffindor.
-
No te atrevas a faltar al respeto con tus estupideces Lucius o me obligaría a olvidarme de nuestra amistad, decía Severus tomando al rubio del cuello de la gabardina negra que llevaba y lo arrojo contra la pared del callejón.
-
Tranquilo, tranquilo viejo no vengo a ofendenderla, al contrario la necesito o al menos a sus padres, necesito que me ayude o Narcisa irá a Azkaban.
-
Pero de qué diablos hablas
-
Te contaré todo, pero salgamos de aquí que apesta y necesito un trago, hay algún bar o algo parecido donde podamos hablar, porque supongo yo que tu señora me asesina si pongo un pie en su casa verdad- decía el rubio dejando salir una fuerte carcajada.
-
Deja de decir estupideces y solo conozco algunos sitios muggles.
-
Pues ya que, en mi condición no puedo darme el lujo de ponerme exigente.
Los dos hombres caminaron hasta llegar a una especie de taberna que ya estaba abierto a esa hora y durante el trayecto Lucius no perdió oportunidad para burlarse de su amigo por la vida muggles a la que lo habían arrastrado.
Una vez en el lugar y tras pedir un par de Whisky, el rubio contó a Snape, que el ministerio había iniciado una investigación por el homicidio del matrimonio Granger y que la principal sospechosa era Narcisa, ya que según testigos ella era la única que tenía acceso a la pareja durante su confinamiento en la mansión Malfroy, por órdenes de Severus Snape, quien era el segundo al monto en las filas de Voldemort.
-
Lo lamento Lucius pero no sé cómo podría ayudarte, si nos llegan a ver en el mundo mágico a mi o Granger nos detienen, ya una vez lo intentaron además según lo que me cuentas creen que yo ordene su muerte- respondió Snape.
-
Vamos viejo, Cissy ya declaro cómo entre los dos sacaron a los muggles esos de la casa,- respondió el mago, además de asegurarle a Snape que sospechaba que Magnum escondía algo, que estaba manipulando al tribunal de alguna forma pues ni con el Veritaserum tomaron las declaraciones de Narcisa como verdaderas y otros magos que si eran mortifagos declarados estaban siendo absueltos de sus cargos.
Pese a los argumentos del rubio, Snape continuaba negándose a intervenir en el asunto, ya que el padre de Hermione realmente estaba muerte y Clarise su madre no recordaba claramente lo que le sucedió por lo cual tampoco era de mucha ayuda.
-
Por favor Severus ayúdalos, Cissy y Draco no hicieron nada- seguía insistiendo Lucius y tras una pausa volvió a hablar con Severus pero ahora de una forma amenazante. - Ayúdame o me veré forzado a usar otros medios para salvarla.
-
Me estás amenazando, a caso ya se te olvidó quien soy- contesto Severus poniéndose de pie para abandonar el lugar.
-
No, no se me ha olvidado quien eres y de que eres capaz, pero te aseguro que no soy el único que te busca y ella tampoco está a salvo- dijo Lucius alzando la voz desde la mesa donde minutos antes pedía ayuda - no quedras verla sufrir o que le pasará algo verdad, viejo amigo, nada más te digo que así como tú eres capaz de todo para cuidarla, hasta olvidarte de tus amigos yo también por Cissy y Draco soy capaz de todo.
Aún con las palabras retumbando en la cabeza, Severus aterrizo cerca del hospital en medio de una nube negra.
Había pasado cerca de una hora y Severus aun no encontraba la mejor forma de contarle todo a la castaña, así que decidió mejor ir por ella para egresar a su departamento y ya vería como le decía lo sucedido con Malfroy.
Pero la chillona voz de una chica lo saco de su concentración decidido a ignorar a Johanna, el mago continuó su camino, pero la joven enfermera deseosa de hacerse notar lo acompaño por varios pasillos del hospital contándole algo que Severus ni siquiera sabía que era, pues claramente en su cabeza solo estaba la imagen de Hermione.
Y de pronto la vio al fondo del pasillo donde estaba la habitación de Clarise, pero la sonrisa que últimamente le dedicaba Hermione a Severus, cambio por un gesto de fastidió y molestia al ver a la chica que lo acompañaba.
-
Si quería estar con ella, sólo tenía que decirlo, no tenía porque tratarme de esa forma- le dijo Hermione a Snape mientras pasaba en medio de él y la joven pelirroja.
-
De que hablas- contesto el hombre.
A lo que la joven castaña solo emitió un bufido y continuó caminando sin voltear a ver a Severus que iba a tras de ella explicándole que se había encontrado a la pelirroja de Johanna en el hospital.
- No tiene por qué darme explicaciones señor, usted puede hacer lo que quiera y con quien quiera entendido, a y quiero estar sola con mi madre si me disculpa- dijo la castaña claramente molesta mientras cerraba la puerta del cuarto de su madre.
Esa noche Hermione se quedo con su madre pues no quería que la molestia que le provocó ver a Severus juntos esa tonta enfermera causara que ellos volvieran a pelear.