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INICIAR DE NUEVO — capítulo 26
Sin importarle cuantas leyes del Secreto Mágico rompían, al final de cuentas ya eran considerado unos criminales, Severus se apareció cargando a Hermione en la recepción del hospital de Camborne, dando instrucciones para que el personal del nosocomio acudiera rápido a atender a Hermione, como si los meses no hubieran pasado y el continuara siendo parte del personal de la clínica. Pero el personal que acudió a ellos para ayudarlos, al ver el estado de la mujer y dejando de lado el miedo por la forma en que ellos aparecieron de la nada, lo trataron como si nunca en su vida lo hubieran visto y le prohibieron el paso a la sala donde comenzaron a atender a Hermione. Desesperado por estar discutiendo con el guardia y uno de los enfermeros, que no lo dejaba entrar a atender a Hermione, Snape iba a sacar la varita, que compartía con la castaña bruja, para atacar a los muggles pero alguien detrás de él se lo impidió. -Severus, suelta eso y cálmate, Hermione y tu hijo estarán bien, yo personalmente me encargare de ella- dijo Josephe Nazar palmeando el hombro del ex mortifago para que este no desenfundara la varita. -Ellos no me dejan entrar y yo tengo que atender a Hermione, me tratan como si no me conocieran- contesto el mago bajando y modulando la voz como siempre lo hacía cuando quería intimidar a alguien.
- Es que no te conocen- contesto el doctor, -deja primero revisar a Hermione y después te explico todo lo que paso- dijo el anciano tomando la perilla de la puerta del cuarto donde estaba la castaña bruja. -Ella es mi mujer y espera a mi hijo, yo no puedo quedarme aquí, tengo que entrar a hacer algo- contesto el mago caminando tras el doctor. -Exacto y porque ella es tu mujer y está a punto de perder a tu hijo te quedas aquí y te calmas- dijo el anciano doctor en un tono de voz severo pero sin gritar que hizo retroceder al mago, -sabes cuál es el protocolo, a y trata de solucionar el escándalo que armaste, todos están espantados por como apareciste de la nada- termino de decir el doctor y desapareció tras la puerta. Snape volvió a tener la sensación de estar frente a Albus Dumbledore, y solo porque fue su mano quien le arrebato la vida al mago, podía asegurar que el anciano director del hospital y su maestro no eran la misma persona. Ya resignado a que no podría hacer nada por la mujer que amaba, más que esperar pacientemente a que todo terminara, obedeció las órdenes del doctor Nazar y fue a limpiar las mentes de los muggles que lo vieron llegar con Hermione. Los minutos seguían pasando y aun nadie salía a decirle nada sobre la salud de Hermione y él, quien siempre fue el ejemplo de la indiferencia, tranquilidad y la cordura, no podía estarse quieto más de cinco minutos, por lo que caminaba como bestia enjaulada por todo el pasillo, afuera de la habitación donde trataban de salvarle la vida a Hemiono y a su hijo. Finalmente el doctor Nazar salió de la habitación y la sonrisa de satisfacción que tenía en el rostro, le indicó a Severus que todo había salido bien y este sintió como la vida volvía a apoderarse de él. -Todo está bien, aunque el peligro todavía no pasa, deberá quedarse unos días en el hospital para evitar otro intento de aborto y una vez dada de alta tendrá que tener reposo absoluto- dijo el anciano doctor. -Gracias- fue todo lo que respondió el ex mortifago.
- Porque diablos la dejaste pelear, sabes bien que en su estado su magia no funciona bien, gracias a dios el maleficio no era para ella, porque de haber sido así, hubiera perdido al bebe o puedo haber muerto- volvió a decir el doctor sentándose junto a Severus quien volvió su mirada hacia el anciano. -La conoces es terca como las mulas, no entiende- dijo Severus y tras unos segundo en completo silencio, tiempo que aprovecho para analizar detenidamente las palabras del doctor volvió a cuestionarlo, - espera como sabes eso- dijo Snape, sacando la varita para apuntar al anciano junto a él, -quien eres- -Muchacho guarda eso, confía en mí, se perfectamente quiénes son y lo que son, siempre lo supe, por eso acepte que trabajaras aquí, pese a que nunca me dijiste la verdad- contesto el doctor sujetando la varita de Snape para que este bajara la guardia.
- Quien diablos eres- volvió a cuestionar Severus.
- Soy tu primo o tío, siempre me hago lío con los rangos familiares- contesto el anciano hombre, - bueno lo era de tu madre, nuestro parentesco es más distante pero aun existe-.
- Se equivoca si piensa que va a lograr algo con eso, yo no tengo familia, así que dígame quien es y que quiere de nosotros- volvió a cuestionar Snape sin mover en lo más mínimo la varita.
- Si es verdad, según la familia ninguno de los dos debió existir, tu por ser mestizo y yo por ser bastado, sabes cómo eran los viejos Prince, las cosas se hacían como ellos decían o te olvidabas de todo, tú madre lo vivió en carne propia, el abuelo se debe estar revolcando en su tumbo, los únicos varones de la dinastía que lograron vivir, nacieron fuera de la familia, pero esa es otra historia que te contare más adelante-.
- Bastardo, eso quiere decir que- intentaba cuestionar Snape al anciano sobre su origen, pero no encontraba las palabras adecuadas, ya que no quería parecer ofensivo.
- Si mi madre, al igual que la tuya se enamoro de la persona menos conveniente, defendió su amor lo mas que pudo, hasta que se dio cuenta que el mago del que se enamoro tenía una vida lejos de ella, así que se fue, bueno la corrieron del mundo mágico, nací yo, después conoció a un hombre maravilloso que me dio su apellido y crio hasta que otro mago desquiciado se lo permitió, pero como dije antes es una larga historia que te contare después; ahora acompáñame que hay alguien que quiere hablar con tigo- decía el doctor Nazar poniéndose de pie e indicando con la mano el camino cediendo el paso a Severus.
- No, primero tengo que verla- respondió el ex mortifago.
- Ella está dormida, tiene que descansar, te aseguro que nada le pasara, solo la enfermera que esta con ella y nosotros encontraremos la habitación- término de decir el anciano y comenzó a caminar siendo seguido por un muy confundido Severus Snape.
- Pero entonces si tu condición era igual que la mía, porque nunca volviste al mundo mágico, la desterrada era tu madre, no usted- volvió a hablar Snape después de un tiempo en el que caminaron en completo silencio por los pasillos del hospital.
- Ho, no yo si viví un tiempo en el mundo mágico, incluso mi madre volvió, no aquí, vivimos mucho tiempo fuera primero en Polonia, hasta la muerte de mi padre y después en América, hasta que comprendí que los años más felices de mi vida fueron legos de la magia, ella solo me había lastimado duramente en más de una ocasión, así que decidí vivir como muggle- contestó el mago, sin dejar de caminar hasta que llegaron a la puerta de su oficina.
- Entonces si conoció a su padre, sigo sin entender nada- declaro el ex mortifago entrando a la oficina.
- Cuando hablo de mi padre me refiero a Jacobo Nazar, el muggle que me crio, a mi padre biológico nunca lo conocí, él murió en Azkaban, creó o eso fue lo que me digo mi hermano cuando nos conocimos; yo sabía la historia de mi concepción y el nombre de mi padre, en el mundo mágico los lazos de sangre no se pueden romper, pero a mi madre eso le hacía mucho daño así que nunca hice por conocer a mis hermanos- decía el ahora anciano mago.
- Hermanos- interrumpió Snape.
- Si tenía tres medios hermanos, todos mayores dos hombres y una mujer, ella era la menor de los hijos reconocidos pero lamentablemente murió muy joven, así que no sé nada de ella más que lo que está en los libros, conocí al mayor de ellos hasta que él llevo personalmente a los Estados Unidos, la carta de asignación para Hogwuarts de mi hija, nuestra relación no fue de hermanos precisamente pero si nos tratábamos de una forma cordial, con el otro bueno, lo conoces siempre ha tenido un carácter difícil- decía el mago haciendo los mismos gestos y ademanes que Snape había memorizado de Albus Dumbledore.
- Espera, estas insinuando que tu y el viejo chiflado de Albus son- cuestionaba Snape pero fue interrumpido por el doctor Nazar.
- Sí, somos hermanos soy el menor de ellos, mi nombre completo según el registro de magia es Josephe Ardai Howie Dumbledore Prince, como dije los lazos de sangre mágica no se rompen, tu nombre correcto aparece en el registro al nacer, pero yo prefiero mi nombre muggle, Josephe Nazar Prince es más corte y me llena de orgullo, pero créeme ya tendremos tiempo de hablar de nuestro pasado y ponernos al corriente, sobrino o nieto como quieres que te llame- dijo el anciano.
- Preferiría Severus- contesto el ex mortifago.
- No, a mi me agrada más Tobías- contesto Josephe.
- Como quieras, pero dijo que alguien quería hablar con migo y aquí no veo a nadie más- cuestiono Snape caminando por la oficina.
- Y como salió todo muchacho, espero que la señorita Granger y tu hijo estén bien- se escucho decir a una voz proveniente de un pequeño retrato que estaba sobre el escritorio de la oficina del doctor Nazar, cuando Severus se paro cerca del mueble.
- Hay no, lo que me faltaba, no estoy de humos para tus historias, sermones, consejos, conspiraciones o cualquier cosa que pretendas decirme, así que ahórratelos- dijo Snape al reconocer la imagen del fallecido Albus Dumbledore, que en esos momentos invadía la fotografía de una joven mujer.
- Esta bien, yo solo quería saber cómo salió todo- volvió a hablar la fotografía.
- Bien Albus, el peligro sigue pero logramos estabilizarla- contesto el Doctor Nazar tomando su lugar en esa oficina.
- Perfecto, ahora deberías avisar a los demás, ellos están muy angustiados por la salud de la señorita Granger- dijo la imagen de Albus.
- No podrías avisarles tú, así como le avisaste a Josephe que vendríamos, se que andar de intermediario entre las parte te encanta, así que anda ve y diles dónde estamos y como esta ella.- contesto el mago.
- Voy a pasar por alto que me acabas de llamar chismoso y esperaré hasta que les avises a los demás y espero que comprendas que no es necesario que ellos sepan todo los que descubriste hoy, no es que me avergüence mi familia al contrario pero me gusta, mejor dicho nos justa la discreción no es así Josephe- volvió a decir el mago desde el retrato.
- Si Albus estoy de acuerdo con tigo- contesto el doctor.
- A y no uses el correo, ni la chimenea todas las vías de comunicación están intervenidas- dijo el retrato dirigiéndose a Severus. Resignado y sabiendo que ambos ancianos tenían razón, Snape volvió a sacar de la bolsa del pantalón la varita e invoco un Patronus, para mandarles un mensaje sobre el estado de salud de Hermione y la ubicación de Ambos a los integrantes de la orden que se quedaron en la cabaña.