← INICIAR DE NUEVO · de
INICIAR DE NUEVO — capítulo 25
El tiempo se les estaba acabando y aunque ya había encontrado la manera de frenar la transferencia del alma, con ayuda de Draco, no sabían si esto realmente funcionaria, así que la mayor oportunidad que tenían para derrotar definitivamente a Voltemort era encontrar el maldito Horrocrux que faltaba, pero no tenía la menor idea de qué diablos podría ser, y Potter no podía hacer más de lo que ya hacía, pues la conexión que existía con el Señor Tenebroso, había desaparecido al destruir la fracción del alma que habitaba en él. Pese a los hechizos de protección Magnum y los aurores o mortifagos, daba igual como llamaran a esos magos que estaban al servicio de él y de Bellatrix, dieron con la cabaña. Primero fueron dos quienes discutían al creer ver humo salir de la chimenea de una cabaña en ruinas, cuando los magos entraron a ella fueron sorprendidos por la varita de Harry y la imponente figura de Severus quien amenazaba con matarlos si no decían quienes eran y que querían. Pero en cuestión de segundos la cabaña estaba rodeada de magos, los miembros de la Orden comenzaron hacer frente desde el interior de la casa, pero esta retumbaba con cada ataque de los aurores, que parecía que se vendría abajo en segundos, por lo que tuvieron que salir a defenderse de frente. Los miembros de la orden eran diestros en duelo y sus aptitudes habían mejorado enormemente debido al arduo entrenamiento diario al que los sometía Severus, pero las varitas que portaban aun seguían negándose a entregarles su lealtad, dejándolos en una clara desventaja. Hermione corrió al interior del bosque cargando a Teddy, seguida por Flour quien era ayudada por Clarise, ya que debido a su embarazo era difícil que esta se moviera rápido y tras de ellas iba Andromeda y Draco quienes lanzaban hechizos de protección para darles oportunidad a las mujeres de encontraran un lugar donde ocultarse. Finalmente la joven bruja castaña encontró una cueva donde dejo al pequeño Lupin dormido en los brazos de la hermosa veela, e ignorando las suplicas de su madre para que se quedara con ellas, Hermione tomo la varita de la francesa y retomo el camino que habían recorrido hasta donde estaba la batalla. El intercambio de hechizos y maldiciones continuo por más de una hora y los cuerpos de los magos tenebrosos comenzaban a caer inconscientes sobre el perímetro de la cabaña, todo parecía ir a favor de la orden, hasta que la voz de Bellatrix afirmaba haber encontrado al pequeño y los gritos de suplica de una hermosa francesa lo confirmaba. Al escuchar esto los miembros de la orden bajaron la guardia en señal de derrota, pero Andromeda no permitiría que acabaran con la única familia que le quedaba, así que adelantándose a cualquier otro movimiento de los mortifagos lanzo un hechizo que hizo levitar al pequeño de los brazos de su hermana, Bill y Molly, lanzaron al mismo tiempo otro conjuro a la bruja para tratar de liberar a Fluor, quien se arrastro lo más rápido que pudo hasta llegar a su esposo. -Ya te dije Perra que con mi familia no te metieras- gritaba la matriarca Wesley quien lanzaba un hechizo tras otro a la bruja, quien solo tenía tiempo para protegerse y esquivar los conjuros de la bruja. Uno de las maldiciones lanzadas por Molly Wesley a Bellatrxis, fue desviada por uno de los mortifagos y dio de frente a Hermione, quien pareció desvanecerse en cámara lenta a los pies de Severus quien trato en vano de protegerla. La imagen de Hermione cayendo inconsciente al suelo, provoco que toda la rabia, el resentimiento y el dolor que Snape acumulo toda su vida volvieran a invadir su espíritu y sujetando fuertemente la varita de Granger, al grado que esta comenzó a crujir en su mano, lanzo un hechizo no verbal al mortifago que lo hizo explotar en mil pedazos, como si hubiera estallado una bomba en su interior. La energía del encantamiento empleado por Severus también alcanzo a otros mortifagos quienes cayeron al suelo muertos y con grandes mutilaciones en sus cuerpos, y antes de que Belatrix y los demás mortifagos desaparecieran, los miembros de la orden, quienes estaban sorprendidos pues nunca habían visto semejante tipo de magia, pudieron ver que la bruja tenebrosa tenía graves heridas en el lado derecho de su cuerpo. Cuando Hermione intento levantarse de la cama en donde despertó, una pequeña punzada en el bajo vientre y las manos de su amiga sobre su pecho se lo impidieron.
- No te levantes, dijeron que tenía que tener reposo-.
- Giny, pero tenemos que ir a ayudar, donde esta Teddy, Flour- decía Hermione volviendo a intentar levantarse pero esta vez el dolor fue un poco más intenso.
- Tranquila Hermione, todo termino, todos están bien, Teddy está jugando en la sala con las últimas novedades de sortilegio Wesley, la señora Malfoy está con él, Harry fue con Neville y Draco a buscar un lugar para irnos aquí ya no es seguro y Ron fue por Gabrielle y Luna al colegio- decía Giny mientras ayudaba a su amiga a acomodar las almohadas a su espalda para que ella pudiera sentarse más cómodamente.
- Y Mamá Giny donde está y Severus, el está bien- volvió a inquietarse la castaña.
- Cálmate, Clarise está con mamá y Andrómeda en el otro cuarto con todo los sucedido se le adelanto el parto a Flour- decía la pelirroja sujetando la mano de su amiga, - el nacimiento de Victoria era cuestión de días, esto solo adelantó un poco la fecha, y el profesor Snape, bueno él está bien eso creemos, entre Narcisa y papá lo obligaron a dormir estaba muy débil, creímos que le iba a pasar algo-
- Débil, porque, que fue lo que le paso- volvió a preguntar Hermione y un nudo en su garganta evito que siguiera hablando. - Nadie sabe, cuando caíste el corrió hasta ti y de pronto un rayo salió tu varita y golpeó al mortifago que te ataco, Hermione lo hizo explotar con a un cohete incluso los Mortífagos que estaban cerca de él también murieron, lo que sea que hizo necesito de mucha energía, casi no podía levantarte del suelo, George le tuvo que ayudar, se puso más pálido de lo que normalmente es, podría decirse que transparente, él insistía en llevarte a un hospital pero no podía ni mantenerse en pie y Andrómeda le dijo que mientras no sangraras o tuvieras dolores intenso era más conveniente que no te moviéramos- le explicaba la pelirroja a su amiga otorgándole una dulce sonrisa.
- Cuando pensabas decírnoslo, cuando el mini Snape fuera a Hogwarts, entiendo que no querías decirle a los muchachos pero a mí, pensé que era tu mejor amiga, pero veo que no me tienes confianza- decía Giny con falso disgusto.
- Giny quería decírselos, pero siempre había un ataque o discusión y Severus considera que sería peligroso si ellos llegarán a saber de mi estado, así que decidimos ocultarlo hasta que ya no se pudiera, no te enojes con migo - contesto la castaña ya a punto de llorar.
- Pero no llores Herm, estoy jugando, como iba a enojarme, te entiendo perfectamente tienes que proteger a mi sobrino, no puedo creer que en pocos meses nacerá mi ahijado, porque voy a ser la madrina verdad- decía la pelirroja dando pequeños brinquitos en la cama.
- Claro, por mí está bien, pero Severus no se si este contemplando a alguien para ser el padrino del bebe- decía la castaña también entusiasmada por poder hablar tranquilamente de su hijo con su mejor amiga.
- Si tienes razón y creó que ni Harry, ni yo somos su primera opción, pero tienes que descansar por mi ahijado, todavía tenemos un par de meses para convencerlo, descansa y si necesitas algo llámame ok, te quiero- le dijo Giny y salió de la habitación, al escuchar el llanto de la primera Wesley rubí en siglos. Hermione volvió a recostarse y el sueño se apoderarse de ella nuevamente, debido a lo débil que se sentía por el ataque. Andromeda y Molly estaban terminando de asear todo después del parto, Flour dormía junto a su recién nacida hija y todos los demás estaban alistando las cosas para partir en cuanto llegaran los muchachos, pero el grito de Hermione hizo que todos corrieran hacia la habitación donde estaba la castaña. Giny fue la primera que se acercó a ella y pudo ver el terror en el rostro de su amiga cuando está vio su mano ensangrentada después de palpar su entrepierna por debajo de la cobija que la cubría.
- Mi bebé no Giny, mi bebé no por favor- decía Hermione llorando y quitándose la cobija de encima para ver una gran mancha de sangre que cubría parte de sus piernas.
- Tranquila Hermione, deja voy por Andrómeda ella y mamá sabrán que haces- contesto la pelirroja.
- No háblale a Severus ve por él- alcanzo a decir Hermione a su amiga antes de que ella saliera gritando y empujando a todo aquel que se le ponía enfrente. Cuando Snape logro comprender el alboroto que lo despertó, corrió hasta la habitación de Hermione pero esta ya estaba siendo atendida por Andrómeda, quien había logrado parar el sangrado.
- Que paso- pregunto Snape acercándose a la cama de Hermione.
- Mi bebé, no dejes que se muera, el no por favor- dijo Hermione quien continuaba llorando acostada en la cama.
- Tranquila amor- dijo Severus sujetando el rostro de Hermione, - Todo va estar bien, no le va a pasar nada a nuestro hijo te lo juro, pero tienes que calmarte-.
- Sálvalo por favor se que tú puedes hacerlo, no dejes que se muera- volvía a decir la castaña bruja.
- Logré parar el sangrado pero necesitamos llevarla a un hospital o de lo contrario- dijo Andrómeda a Severus quien volteo a verla para saber el estado de la situación, - ya mandé un mensaje a San Mungo, para que tengan todo listo para cuando lleguemos-
- No a San Mungo no, de seguro notificarán al ministerio en cuanto sepan de quien se trata- decía Snape cargando a Hermione y cubriéndola con una de las sábanas limpias que sostenía Molly.
- Pero adónde piensa llevarla entonces- pregunto Giny quien lo vio desde la puerta de la recamara.
- A donde pueda hacer algo por ellos- respondió Snape.
- Linda necesito que te calmes, el bebé aún está muy pequeño para que nazca, así que tienes que calmarte para que logres que se quede dentro de ti, ok, solo sujetar a mí y cierra los ojos respira profundo que te juro que nuestro hijo va estar bien - dijo el mago a Hermione y desapareció con ella entre sus brazos sin que nadie supiera a donde se había ido.