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INICIAR DE NUEVO — capítulo 3
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Buenos días Harry, saludo Hermione al entrar a la cocina y dirigirse a darle un beso en la mejilla a su amigo.
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Buenos días Herm, veo que dormiste bien a pesar de quedarte en el sillón, te vi tan profundamente dormida que no quise despertarte, pero dime vas a salir- cuestiono el chico de ojos verdes.
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No te preocupes Harry y si voy a San Mungo, haber si nuestro paciente amaneció de mejor Humor.
Dicho esto la chica tomo una tostada del plato de su amigo, dio un trago a un vaso de jugo y salió de la casa para aparecerse en el hospital.
Al llegar al hospital se dirigió a toda prisa a la habitación 509, y con cada paso que daba sentir que su corazón latía más y más fuerte.
Tranquila Hermione Jean Granger, solo vas a entrar a su habitación, ni que fueras a ver a Vortemort controlarte, pensaba la castaña mientras abría la puerta.
Al abrir la puerta pudo ver que Severus estaba completamente relajado y dormido, Hermione nunca había visto en el rostro de su maestro esa paz y tranquilidad que reflejaba dormido y que realmente lo hacía verse tan joven, incluso aún más joven que la primera vez que lo vio en la mesa de profesores cuando ella se dirigía al sombrero seleccionador.
Aún sorprendido por tan grata imagen, Hermione caminaba a la cama donde se encontraba su maestro, pero con cada paso que daba, el calor y la emoción aumentaba en su pecho, tanto que no se dio cuento cuando estaba casi encima de él y sus ojos café estaban posicionados sobre el rostro de Snape.
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Si aun soy el mismo- exclamo el hombre sobre la cama, -aún sigue con vida, si esa es su duda o su curiosidad Grengar es de otro tipo- dijo Sanep con esa voz característica que usaba para amenazar a alguien.
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Yo, Heee mm lo siendo señor, solo quería saber cómo amaneció.
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Pues ya vio que gracias a cierta señorita metomentodo estoy bien, si solo vino a eso ya se puede irse y dejarme solo.
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Pues no me voy señor, aquí me quedo a hacerle compañía y vendré todos los días hasta que esté completamente bien y ni sus gritos y rabietas me van a hacer cambiar de opinión- contestaba Hermione aún con sus ojos fijos en los profundos ojos negros de su interlocutor, para después sentare en la silla junto a la cama y sacar de su bolso de cuentas un libro.
A partir de ese momento y durante las siguientes dos semanas, Hermione pasaba gran parte del día y algunas noches acompañando a Saverus, aunque este último solo se dedicaba a ignorarla completamente concentrándose en su propia lectura y en seguir las indicaciones de su médico al pie de la letra, con la firme intención de alejarse lo antes posible de todos a su alrededor.
La rutina siempre era igual, ella llegaba lo saludaba y se sentaba en la silla al lado de su cama y comenzaba a leer y él apenas y le contestaba el saludo para continuar con sus cosas,
Uno de las noches en que Hermione decidió quedarse a acompañar a su ex maestro, la rutina cambio, pues a pesar de haber logrado dormir en la incómoda silla junto a la cama, Hermione despertó completamente asustada y gritando por una pesadilla, hecho que no paso desapercibido por Severus ni por ningún otro paciente o personal en el mismo piso.
Llena de vergüenza la castaña pidió disculpas a su ex maestro y ambos trato de volver a dormir, pero tras el abrupto despertar, ninguno de los dos volví a dormir.
Al sentir la fuerte mirada de Severus sobre ella, Hermione cerró sus ojos para fingir que dormía, hasta que el hombre a quien cuidaba la cuestión sobre lo sucedido.
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Podría decirme que diablos le pasó, porque comenzó a gritar como una loca histérica- preguntaba Snape.
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Lo siento señor no fue nada- respondió Hermione.
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Granger, nadie grita así por nada, al menos claro que sea un reflejo de su necesidad de llamar la atención, porque si es así, créame no es necesario medio mundo sabe de usted y está al pendiente de lo que hace o dejase de hacer, así que no es necesario estar llamando la atención así, heroína de guerra.
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No fue nada y no quiero hablar del tema, si no le molesta- contestó Hermione molesta por las palabras de su ex maestro.
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Como quiera Granger, pero sabe en ocasiones es mejor contar en voz alta lo que nos asusta o al menos eso evita que pensemos en ello, y créame al final se irán - le decía Snape viéndola a los ojos.
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Que es lo que se irá- cuestiono la castaña.
- Las pesadillas, créame con el tiempo estás siempre se van o dejara de temerles,- y como si supiera que había hecho algo malo Snape inmediatamente se rodo en la cama y con un tono de voz completamente diferente volvió a dirigirse a la mujer que lo observaba con los ojos llenos de incredulidad,-esto no quiere decir que me importe lo que sueña, pero para la próxima procure hacer menos escándalo.
Y los dos volvieron a fingui dormir como cada noche que compartían habitación, dedicándose miradas fugases sin que el otro se diera cuenta.
Una semana más paso, pero esta fue diferente, por lo menos Snape evitaba ofenderla y por las noches mostraba cierto interés por como llevaba Hermione las pesadillas. Hasta le había pedido que le contara la última que tuvo, con el fin de tranquilizarla y si no podía volver a dormir al menos dejara de pensar en el horrible sueño.
Además de la castaña, él quien fuera por un año director de Hogwarts, sólo recibía para su desgracia la visita de Harry, pero un día por la puerta se asomó la rubia cabellera de un mujer que meses atrás fuera una de las mujeres más elegantes del mundo mágico.
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Puedo pasar Severus o también me vas a correr a punta de gritos como a todos los demás, dijo Narcissa Malfoy.
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Claro que no Cicy pasa adelanté, respondió el misterioso mago a la mujer mientras se levantaba de la cama y le indicaba a la visita que se sentara en ella.
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Disculparas las condiciones pero como puedes ver el único asiento para visitas está ocupado por la señorita- señalando a Hermione que estaba impactada por el alto grado de familiaridad y cortesía que había entre Severus y la señora Malfoy.
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No te preocupes, pero la verdad preferiría hablar con tigo más en privado, al menos claro, que no se te permita eso- exclamaba la rubia viendo de reojo a Hermione.
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A si claro los dejo solos, sirve que aprovecho este tiempo para hablar con alguien allá fuera- respondió Hermione tartamudeando y saliendo a tropezones de la habitación.
Después de cerrar la puerta tras de sí, Hermione caminaba como una leona enjaulada por el pasillo frente a la habitación de Severu, mascullando entre dientes una serie de reclamos asía la mujer con la que había dejado a su maestro.
Pero que se cree esa para venir así como si nada después de tanto tiempo que él ha estado aquí, y porque diablos le habla con tanta familiaridad, pensaba la joven bruja, pues claro Hermione es la esposa de Lucios y mama de Draco de seguridad se conocen de ante, se decía mientras se golpeaba suavemente la cabeza; pero no la trato como la madre de un alumno, es algo más porque él le dijo Cicy, no señora Malfoy ni Narsisa, le dijo Cicy pero que se creen, va a ver ahora que se valla, Severus tendrá que explicarme algunas cosas.
Espera, le decía una voz dentro de su cabeza, él no te tiene que explicarte nada Hermione, porque no eres nadie para pedírselo, estamos claros en eso; le dictaba su conciencia ante ese absurdo ataque de celos.
La joven mujer de ojos cafés claros, seguí con sus monólogos mentales cuando por accidente chocó con una mujer de ojos profundos, que extrañamente le recordó mucho a su madre.
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Lo siento, en verdad no la vi.
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No te preocupes, pero no deberías estar paseándote como leona en jaula por el pasillo que le harás un poso.
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Disculpe, es que el Profesor Snape recibió una visita y el muy desconsiderado casi me hecha del, sabe no es nada olvídelo.
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Como quieras linda pero en ocasiones hablar de los sentimientos, es lo mejor para desahogarnos.
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Perdón no entiendo- cuestiono Hermione por al escuchar la palabra sentimientos, ella no sentía nada por su profesos, al menos nada más allá de admiración, respeto y agradecimiento.
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No te preocupes- dijo la mujer vestida de enfermera y antes de desaparecer en uno de los cuartos se dirigió nuevamente a la castaña -ha linda ya llegó la poción para dormir sin soñar, cuando gustes puedes pasar por algunos frascos al puesto de enfermería, aun que creo que ya encontraste un remedio mejor para eso verdad- tras decir esto la mujer le guiño un ojo a Hermione.
Al retirarse Narcissa Malfoy, Severus pensó que Hermione entraría corriendo de nuevo a la habitación, pero esto no paso hasta muchas horas después cuando la noche ya había iniciado.
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Se puede saber dónde diablos andaba- cuestiono el mago de cabello negro y una abundante barba que dejo crecer desde que había salido del coma.
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Por ahí, porque le importa, como lo deje en compañía de Cicy, pensé que no me echaría de menos- respondió Hermione con voz molesta.
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Claro que no, es solo que si preguntaban por usted no sabría decir dónde diablos se había metido.
Ante estas palabras, el rostro de Hermione se iluminó un poco, al pensar que la habían buscado para darle noticias de sus padres, - preguntaron por mí, quien alguien del ministerio del departamento de autores- .
- No nadie pregunto por usted, sólo decía,
Hermione solo respondió con un sispiro y su rosto volvió a ponerse triste.
- Creo que también se olvidaron de usted- dijo Snape con una pequeña sonrisa irónica en su rostro -ya ve eso le pasa por ser tan insufrible.
Por la palabra del mago, ante el recurso de lo que le había hecho a sus padres y la tristeza por no tenerlos cerca, Hermione dejo salir de sus hojas las lágrimas que llevaba ya muchos meses aguantando.
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Pero ahora que le pasa, porque llora Granger - dijo Snape ante la reacción de la joven y como si fuera otra persona, el mago se aproximo a la chica y sujetándola de los hombros le pidió disculpas por lo que había dicho.
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No tiene por qué disculparse profesor, no es su culpa que mis padres me hayan olvidado- respondió la joven entre sollozos.
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Vamos, no se tome las cosas que le digo tan enserio, sus padre no la olvidaron, con lo insoportable que es como podría uno olvidarse de usted.
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Pues con un hechizo obliviate y un cambio de residencia permanente a otro continente- respondió Hermione volviéndole a gritar a Snape y zafándose de agarre del hombre.
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Créame Granger sus padres no la olvidaron y si lo hicieron no fue por lo que usted les hizo- insistía Snape a la castaña tomándola de nuevo por los hombros.
- Y usted como lo sabe, no estuvo allí.
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Lo sé y confórmese con es por ahora, trate de dormir que por su apariencia no lo ha hecho en varias noches, es más si quiere hoy duerme usted en la cama y yo aquí- y Snape se sentó cruzado de brazos en la silla.
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Claro que no, usted aún está convaleciente- debatió Hermione.
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Estoy perfectamente bien y por un día no me voy a morir, y aproveché que está oportunidad no se presenta todos los días.
Finalmente y tras unos minutos de alegato con su maestro, Hermione acepto dormir en la cama por lo menos un par de horas.
La tranquilidad de la noche se hacía presente en todo el Hospital San Mungo, excepto en la habitación 509, donde una joven castaña se movía inquieta en la cama y pese a los esfuerzos del hombre a su lado por despertarla, está no reaccionaba; hasta que después de que Snape la estrujarla algo rudo fue que Hermione se despertó con una enorme tristeza y en medio del llanto, por lo que solo pudo refugiarse entre los brazos que la habían despertado.
Capitulo 4:
Pese a los esfuerzos del hombre por tranquilizar a la mujer que lloraba amargamente entre sus brazos, ella continuaba diciendo una y otra vez que pudo haber hecho más y que todo había sido por su culpa.
Tal era el grado de angustia que emanaba de la castaña, que Snep sin ningún esfuerzo la aparto un poco para subirse con ella en la angosta cama del hospital y volverla a rodearla con sus brazos y acariciándole levemente uno de sus rizos que estaban sobre su frente, le repetía una y otra vez que ella no era culpable de nada, que al contrario sin su gran cerebro y habilidades las cosas hubieran sido aún peor.
Y así en medio de los brazos de aquel misterioso hombre y bajo los efectos del tenue arrullo que le brindaba su voz, Hermione se quedó profundamente dormida, acción que no tardo en imitar Snape.
Permanecieron así ella recargando su cabeza sobre el pecho de Snape, y este último apoyando la suya sobre la cabeza de ella, toda lo que restaba de la noche, hasta que la puerta de la habitación se abrió de golpe mostrando la imagen de un chico pelirrojo, que ante esa extraña escena, su rostro reflejaba un tono similar al de su cabello.
- HERMIONE GRANGER PODRIAS DECIRME QUE DIABLOS SIGNIFICA ESTO- gritaba Ron en un tono verdaderamente molesto.
Ante los gritos de su novio la chica y su compañero de cama se despertaron abruptamente para darse cuenta de la situación tan incómoda y comprometedora en la que se encontraban.
Anticipándose a los gritos de Ron, Hermione apenada por la situación, explico que había tenido la más horrible pesadilla y que el profesor Snape solo trataba de tranquilizarla.
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Si claro y como Sanep es la persona más sensible del mundo, dijo Ron.
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Ron por favor cálmate deja te explico, por favor- repetía Hermione realmente apenada.
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Por favor Wesley- exclamo Snape interviniendo en la discusión de la pareja -no pensara, que Granger y yo estamos de romance, verdad, no sea tonto- dijo Snape con todo el sarcasmo del mundo y una ligera sonrisa se dibuja en su rostro.
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Ja ja,ja que gracioso profesor, creo que la muerte le ha mejorado su maldito carácter, exclamo el pelirrojo.
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No se atreva a volver hablarme así Wesley, o de lo contrario- decía Snape señalando con uno de sus largos dedos al joven.
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O que- expresaba Ron haciéndole frente a su ex maestro, - me va a torturar como a todos los estudiantes de Howard del año pasado o tal vez me acecine como a Dumbledore, porque yo no me creo ese cuento que le hizo ver a Harry .
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Mire niño tonto, usted no sabe nada y no es nadie para decirme algo.
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Ya Ron contrólate y usted profesor tranquilícese que le va a ser daño, gritaba la castaña mientras se ponía en medio de los dos hombres para evitar que se fueran a los golpes.
Con cada frase que se dirigían los hombres el volumen de su voz iba aumento, hasta que entró el chico de ojos verdes a tratar de controlar a los hombres que discutían.
Tras lograr controlar un poco la situación los dos jovenes y la chica castaña salieron de la habitación, dejando al hombre de ojos negros completamente furioso y con deseos de tener su varita a la mano para maldecir al joven pelirrojo.
Pasada las horas y la molestia de todos, Hermione regreso al cuarto de su maestro, y lo encontró de pie junto a la ventana.
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Buenas noches, profesor cómo se siente.
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Después del encuentro con su "novio", estoy bien gracias y usted ya arreglo sus asuntos con ese par de alcornoques.
Ante las palabras de su maestro la joven mujer reflejo una ligera sonrisa
-si ya está todo bien, gracias por preocuparse, a lo que venían era a informarme que al parecer ya tienen una pista de mis padres, los aurores encontraron una pareja en Australia que podrían ser ellos.
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La verdad, dudo que esos ineptos del ministerio logren localizar a sus padre, sobre todo porque los están buscando en el lugar equivocado- decía Snape caminando hacia la silla junto a la cama.
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Porque dice eso señor, yo mandé a mis padres a Australia tras el Obliviate, usted sabe algo verdad, que no me ha dicho- cuestionaba la joven bruja con una mirada picara reflejada en sus ojos y un dedo señalando a su profesor.
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No yo no sé nada, además que le hace pensar que me importa lo que le pase.
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Pues yo decía, como parece muy seguro cuando dice que ellos no estarán en Australia, pensé que usted tendría noticias de ellos- decía la castaña cruzándose de brazos y recargada n la cama frete a Snape.
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No, pues no sé nada, ya acuéstese y trate de esta noche no despertarme, - Snape igual que la noche anterior se acomodo en la silla, - Y no pienso discutir más por el día de hoy, si no quiere que siga pasando las noches en esta silla, sería preferible que se vaya a su casa o a cualquiera de la casa de sus "amiguitos" si no quiere estar sola.
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Señor pero...
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Ya le dije que no pienso discutir y si no está de acuerdo, la puerta está muy ancha- interrumpió Snape a Hermione que se negaba a pasar otra noche en la cama de Severus.
Encogiéndose de hombros y con una pequeña sonrisa, la castaña se subió en la cama y saco de su bolso un pequeño franco con poción para dormir sin soñar.
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No debería tomar demasiado de eso, como a toda sustancia el cuerpo se acostumbra, eso provoca que las pesadillas ya no se vallan, en ocasiones como estas los métodos muggles son más convenientes, si no quiere acabar si recuerdos como sus padres.
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Y cuáles son esos métodos profesor-, pregunto Hermione con sorpresa ante tales declaraciones de su profesor, pues ella al igual que todos pensaba que Snape odiaba todo lo que no era mágico.
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Ya se lo dije, debe hablar de sus miedos, pero a nadie en esta habitación le importa sus problemas, así que tal vez si deba beber la poción.
Ignorado el último comentario acido del ex mortifago Hermione le conto a Severus que no soporto la idea de la muerte de Fred y todos los demás, que el pequeño Teddy según Harry todavía llora por no ver a su mamá y sobre todo tenía miedo de no volver a ver a sus padres con vida y a salvó .
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Que usted no piensa dormir,- cuestiono el hombre inclinándose levemente hacia delante para acercarse un poco a ella, aún sentado en la silla.
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No, hasta que usted me diga que sabe de mis padres,- contesto la castaña poniéndose de rodillas sobre la cama aproximándose también al hombre.
Viéndose fijamente a los ojos, la extraña pareja; que hasta hace unos días no se "soportaba", comenzó a acortar la distancia entre ellos hasta el grado de poder sentir el aliento cálido que emanaba la boca del otro al momento de hablar.
Tras unos minutos que parecieron horas para los dos, el hombre de cabello negro tomo el rostro de la joven mujer entre sus manos y lo acerco a su frente y con una suave voz, igual aun susurró le juro que cuando salieran del hospital el mismo la llevaría con sus padres y se aseguraría que ellos recordarán cada insufrible recuerdo de sus vidas juntos.
Ante estas dulces palabras Hermione dibujo una enorme sonrisa en su rostro y no puedo evitar darle un beso en la mejilla al hombre que alguna vez la hiciera llorar con la misma voz que hoy le mostraba un pequeño rayo de luz en medio de tanta obscuridad, hecho que no había logrado nadie ni siquiera su "novio Ronald Weasley" .
Aun no entendía el porqué Severus aseguraba que sus padres no estaban en Australia e insistía en que ellos no la habían olvidado, pero de una cosa si estaba completamente segura y eso era que el misterioso hombre que estaba frente a ella siempre cumplía lo que prometía, por ello su casi hermano Harry Potter, aún seguía con vida, y por esa misma razón confiaría en él y el temor de no volver a ver a sus padre se disipó completamente de sus pensamientos.
Tras intentar por varios minutos dormir, Hermione se levantó de la cama y casi en un grito dijo a Snape que no podía dormir en la cama mientras él, que era el paciente pasaba la noche en la silla.
- Pues si eso le molesta, entonces váyase, dijo el hombre que fingía dormir en la silla con los brazos cruzados.
A lo que Granger le contesto que ya era muy tarde para irrumpir en la casa de Harry.
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Y entonces que propone, porque ya le dije que no pienso permitirle que pase otra noche en esta incómoda silla, respondió el mago acomodándose en su lugar.
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Ve la silla es incómoda, usted mismo lo reconoce- exclamo Granger, y tras un breve momento en que Hermione parecía estar analizando las cosas, saco de su bolso de cuentas su varita y con un ligero movimiento la cama donde estaba acostada se agrando lo suficiente para que los dos pudieran dormir cómodamente, - Ya está ahora cabemos los dos en la cama.
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Está completamente loca, si piensa que yo volveré a dormir con usted, después del escándalo que nos hizo su "noviecito" esta mañana.
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Vamos Snape,- debtia Hermione- nadie tiene por qué enterarse, le prometo que antes que aclare la mañana yo me despierto y me voy de aquí.
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Lo promete- señalo Severus apuntándola con uno de sus dedos.
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Lo prometo- dijo la castaña colocándose una mano en el corazón y levantando la otra.
Tal acto le pareció algo exagerado al pocionista pero también le enterneció enormemente que ella, se preocupara tanto por él, así que no le quedó otro remedio que subirse a la cama y pasar otra noche juntos.
Como si fueran la medicina perfecto para su insomnio en cuestión de minutos ambos quedaron profundamente dormida hasta la mañana siguiente, Severus se despertó primero y puedo ver cómo Hermione tomaba su pecho como almohada, posición en la que claramente no se acomodaron la noche anterior, pero por extraño que pareciera esa cercanía no le molestaba por el contrario, así que fingió seguir durmiendo hasta que ella despertara y se fuera finalmente de su lado.
Después de una tras una hora de que Snape despertara, Hermione abrió los ojos y dibujo una sonrisa en su rostro al sentirse abrazada por el mago y sin la intención de despertar a su compañero de cama la joven mujer de ojos cafés se levantó y volvió a dar un pequeño beso en la mejilla del hombre a su lado para salir de la habitación con la intención de irse a la casa de su amigo, para darse un baño, desayunar con él y visitar más tarde a los Wesley para saber cómo estaban.
Después de la acción que había tenido su castaña, el hombre se levantó con mejor humor del que recordaba en su vida y a la vez con un sentimiento de culpa y remordimiento por permitirse esa cercanía con alguien como Granger, además de una ligera tristeza al pensar que ya no volvería a ver a la chica por un largo tiempo.
Cual fue la sorpresa de Snape, al escuchar la voz de su mejor alumna traspasar la puerta de su habitación la tarde de ese mismo día.
- Buenas tardes profesor, como ha estado, espero que bien, mire traje unos cuantos libros que estoy segura le gustarán, porque pensé que se aburriría mucho estando aquí encerrado.
Snape dibujo una ligera sonrisa al escuchar las múltiples preguntas que le hacía la castaña, cuestionamientos que ella misma respondía.
- Gracias Granger por los libros y estoy bien, no sabe cuánto ancio por ya salir de este estúpido lugar.
Después del breve saludo y de cenar ambos en medio de una pequeña plática, Hermione vivió a sacar la varita de su bolsa para agrandar la cama, igual que hiciera un día antes y se subió a ella para invitar a su temible ex maestro a que se recostara también.
Esta acción se repitió los días siguientes, ella se despertaba pensando que él seguía dormido le daba un fugaz beso en la mejilla y salía con rumbo desconocido y al atardecer regresaba con algunas noticias del exterior, sobre todo de los juicios realizados a los mortífagos detenidos, cenaban juntos, agrandaba la cama y se dejaban vencer por el sueño.
Hasta que una visita de rutina del médico a cargo de la salud de Severus Snape trajo con sigo dos noticias, una bueno y otra que cambiaria completamente la vida de ambas persona.