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INICIAR DE NUEVO — capítulo 4
- Buenos días Señor Snape, le tengo una buena noticia, dijo el joven doctor de cabello café obscuro.
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Adelante hablé que muero por escuchar sus sabías deducciones sobre mi salud- respondió el pocionista con su tan característico sarcasmo.
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Finalmente y para el agrado de todos aquí en San Mungo, mañana se le dará de alta- contesto el médico.
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Por fin ya se habían tardado.
- Si los últimos análisis demuestra que se encuentra de una excelente salud, de hecho y de forma inexplicable, sus condiciones físicas demuestran una notoria mejoría, ya he notificando al ministerio de su alta para que ellos tomen cartas en el asunto.
- Ok y eso era todo lo que tenía que decirme, porque de ser así le pediría que se fuera de lo que hasta mañana es mi habitación- índico el médico señalando la puerta para que el joven se fuera.
El doctor no respondió nada a su paciente, solo se limitó a salir de la habitación y dejarlo solo.
En ese mismo instante pero en el 12 de Grimmauld Place, la joven bruja conocida ya como la mejor de su generación, recibía una cruel noticia de parte de su novio y de su mejor amigo.
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Pero no es justo, Harry como se atreven a enjuiciarlo después de todo lo que hizo y peor aún sin que el estuviera presente en su juicio para declarar- exclamaba la castaña bruja caminando por toda la sala de la casa.
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Lo sé Herm, lo mismo le reclamé al ministro Kingsley Shacklebol, pero me dijo que eso estaba fuera de su alcance que era decisión del Wizengamot; que ya revisaron la varita mágica que le fue decomisada cuando ingreso a San Mungo y demuestra que el mato a Dumbledore y cometió otros crímenes- le contaba Harry a su amiga sentado en un de los sillones de la sala.
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Como cuales- decía Hermione claramente molesta, -lo de Dumbledore fue más un acto de compasión, el director estaba muriendo por culpa de la maldición del anillo, tú lo viste en el pensadero, no Harry.
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Cariño tú sabes que los recuerdos se pueden alterar- le dijo Ron mientras la sujetaba por los hombros para calarla, -ya lo vivimos con Slughorn, cuando entrego sus recursos falsos a Dumbledore.
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Si Ron pero esto es diferente, Severus no mentiría en eso, iba a morir cuál sería el caso- le contesto Hemione zafándose de sus brazos.
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Pues que limpiaron su maldito nombre y que lo recordarán como el gran héroe que era-, expresó el pelirrojo ya molesto por la actitud que tomaba su novia.
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No Ron- interrumpió Harry,- Hermione tiene razón hay algo que no está bien en todo esto, porque a algunos mortifagos les dieron simple arresto domiciliario y a Snape si se lo quieren llevar a Azkaban.
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Y cuando piensan detenerlo- cuestiono la bruja, -ni siquiera le han dado el alta.
Antes de que el pelinegro contestará Ron contesto la pregunta que hizo su novia.
- Como, tu gran amigo no te ha dicho, mañana lo dan de alta, creo que después de todo la confianza que se tienen solo es a la hora de dormir juntos.
Debido al comentario que hizo su "novio", los recuerdos de las últimas noches golpearon lamente de Hermione, pero sobre todo el hecho de que por más de una semana había estado despertando al lado de su ex maestro de pociones y el recuerdo de los pequeños besos que le daba mientras el aún "dormía", hicieron que sus mejillas se pusieran del mismo color que el cabello de su novio, recuerdos, que por cierto nunca reconocería ante Ron Weasley.
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Solo fue una vez y ya te expliqué por que nos encontraste así, creí que ya lo habías olvidado, dijo Hermione.
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Así la pesadilla ya me lo dijiste, de todas formas mañana lo van a detener apenas y ponga un pie fuera de San Mungo.
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Ron, no entiendo cómo puedes seguir hablando así de él, después de que le salvará la vida a Harry y a nosotros también.
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No cariño, eso no es verdad, nosotros fuimos los que protejamos tanto a él- señalando con el dedo a su amigo Potter, - como a nosotros; el sólo nos humilló por seis años o ya se te olvidó las veces que te insulto.
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No Ron no se me ha olvidado, porque claramente estás tú para recordármelo a diario, pero el arriesgo su vida en muchas ocasiones para que tú, yo y todo el mundo mágico estuviera a salva- gritaba Hermione ya desesperada, -acuérdate de como se interpuso entre Lupin y nosotros cuando este se transformó, y siempre nos ayudó a su modo pero lo hizo.
- No Hermione, ese tipo le corto la oreja a George, es un mortifago y ellos nunca cambian, en cuando a lo de Remus tienes razón, pero el favor ya se lo devolviste, o acaso crees que no vi cuando le diste la poción en la casa de los gritos- le respondía Ron también gritando.
- Hay Ron al parecer nunca vas a madurar, Harry no sé cómo le vallamos a hacer, pero Severus no puede pisar Azkaban, se lo debemos, - y dicho esto la joven Bruja se dirigió a la chimenea para irse a San Mungo y encontrar el momento más adecuado para decirle a su Severus que los tontos ineptos del ministerio, como les llamaba él, pensaban detenerlo para llevárselo sin haberle hecho un juicio justo.
Cuando Hermione ingreso a la habitación 509, ya pasaban de las 10 de la noche y Snape aún continuaba de pie junto a la ventana esperándola, un no sabía por qué sentía esa angustia de no volverla a ver, pero ni siquiera había probado su cena.
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Buenas noches profesor-, dijo la castaña con un claro tono de tristeza en su voz.
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Buenas noches señorita Granger, pensé que hoy no vendría- contesto Snape.
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Me retrase un poco por un asunto del ministerio, no me diga que me esperaba para cenar- menciono la castaña con una ligera sonrisa en sus labios acercándose a la mesa donde estaba la cena de Severus.
- Claro que no, sólo pensaba que tal vez por ser mi última noche en este lugar, si podría librarme de su presencia- respondió el hombre aún sin voltear a verla.
- A es que como ni siquiera ha destapado la cene yo pensé.
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Pues no piense tanto, simplemente no tenía apetito, pero ya que lo menciona usted ya ceno, cuestiono el misterioso hombre mientras se acercaba a la chica.
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Si, cene con Ron.
- A que bien, entonces las cosas ya van mejor con su noviecito, señaló el hombre quien por primera la vio a los ojos.
Ante los profundos ojos negros que se postraban sobre ella Hermione, dijo que su amigo Harry también ceno con ellos, que es más habían cenado en la casa de este último e insistía que Ron y ella nunca estuvieron solos, como si quisiera justificar su ausencia y el hecho de haber pasado la tarde en compañía de su novio.
Sin prestarle mucha atención a las palabras que salían de la boca de la chica, Snape se recostó en la cama.
Hermione también se dirigió a la cama que estaba en el centro de la habitación y sin agrandarla aún se subió en ella y se recostó al lado del hombre que ya está acostado.
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Porque dice que es su última noche aquí,- pregunto la mujer fingiendo que no sabía la respuesta.
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Está mañana después de que se fuera vino el medimago y me informo que mañana me dan de alta, por fin- le conto el hombre recargándose en la cabecera de la cama.
Hermione se quedó en completo silencio esperando a que su maestro mencionara lo de la sentencia en Azkaban, pero el silencio de él indicaba que no sabía nada o que no le quería contárselo para no preocuparla.
No resistiendo más el silencio que se formó entre los dos, Hermione se puso de rodillas sobre la cama y viendo a Severus fijamente a los ojos, le indicó que haría lo posible para que él estuviera bien y pudiera regresar a Howard.
Ante esta acción inesperada y que no entendía de la joven, el hombre coloco los brazos tras su cabeza y arqueo una cena mientras se dirigía a la castaña a su lado.
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En verdad Granger, debe de dejar de poner palabras en la boca de los demás, yo estoy perfectamente bien, de hecho me siento hasta mejor que antes y en cuanto a Howard, quién demonios le dijo que yo quiero regresar a ese lugar y seguir soportando a Minerva y a toda esa bola de ineptos adolescente, preferiría quedarme aquí para siempre aunque tenga que soportarla todos los día.
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Yo solo, pensaba que tal vez si le gustaba enseñar, es muy bueno como maestro.
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Creó que es la única que opina así- dijo Snape con una ligera carcajada.
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Como sea, le prometo que hare todo lo que esté en mis manos para que la vida le trate diferente, se lo juro- y dicho esto la joven se dejó caer en la cama con la vista al techo.
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Creo que su cerebro ya comenzó a fallarle Granger, apague ya la luz y duérmase.
Hermione haciendo caso a su maestro y con un movimiento de varita apaga las luces de la habitación, y colocando la cabeza sobre el pecho del ex-mortifago se dejó vencer por el sueño sin acordarse que tenía que agrandar la cama.
En esa posición y rodeada por el brazo de él, Hermione tuvo el sueño más profundo y tranquilo de los últimos dos años de su vida, hasta que la imagen de su amigo la despertó.
A un lado de la cama, Harry veía extrañamente el cuadro frente a él y antes de que otro más irrumpiera la tranquilidad del cuarto, el chico de ojos verdes decidió despertar a su ex profesor y a su amiga.
- Profesor, Hermione, lamento despertarlos tan temprano, pero quería hablar con ustedes antes de que llegarán los aurores y el personal del Wizengamot- dijo el niño que vivió moviendo a su amiga.
Un poco desorientado por haber sido despertado y con la joven mujer recostado a su lado, Severus cuestiono seriamente la presencia de Harry en su habitación.
- Que diablos, hace aquí Potter, tan temprano.
- Disculpe profesor pero vengo a hablar con usted sobre el actuar del ministerio y buscar la forma de que no se lo lleven.
- Y adónde me van a llevar-, cuestionó el hombre mayor al chico frente a él.
Este último dirigiendo una mirada a su amiga que apenas se levantaba de la cama tratando de aplacarse su rebelde cabello.
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No se lo has dicho aún, Herm.
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Decirme que- ahora Severus también veía fijamente a la castaña que no lograba articular palabra alguna.
- Que el ministerio pretende llevárselo a Azkaban- grito la castaña.
- Y donde está el problema, era más que lógico que después de lo sucedido, pretendan realizarme un juicio y mientras esté llegue me tendrán en prisión- contesto el hombre mayor.
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No entiende profesor- dijo la castaña - los tontos del Wizengamot y el ministerio quieren congraciarse con la comunidad mágica y no encontraron otra forma más que condenarlo a cadena perpetua en Azkaban.
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Por un demonio, hablen claramente porque no entiendo nada.
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Tras encontrarlo en la casa de los gritos y trasladarlo al hospital, el ministerio confisco su varita y durante estos meses han estado analizando los hechizos que se han hecho con ella y pues- narraba Harry cuando fue interrumpido por el Ministro de Magia Kingsley Shacklebol, Percy Wesley quien era su secretario particular, un par de aurores y parte del tribunal del Wizengamot y por el pelirrojo menor de los Wesley.
- Potrero, señorita Granger, qué gusto verlos tan temprano, pero creo que ya habíamos terminado de hablar el día de ayer, no hay nada que se pueda hacer, dijo Kingsley actual Ministro de Magia.
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Al menos deberían esperarse a que el profesor declare y tenga la oportunidad de defenderse- dijo el niño que vivió seriamente moleste.
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Ok, está bien tomemos la declaración del acusado, Percy anota- dijo el Ministro mientras de una pequeña caja de madera sacaba una varita lisa y negra.
Dirigiéndose al hombre vestido completamente de negro que estaba de pie frente al él, el Ministro le mostró la varita y comenzó con el interrogatorio.
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Según Olivander, usted Severus Snape, adquirió está varita a los 11 años de edad, indico el Ministro.
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Si- respondió el Ex-mortifago, - es de madera de pino con el centro de nervio de corazón de dragón.
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Correcto, y en ningún momento de su vida como mago, siendo estudiante y posteriormente como maestro de Howard, llegó a prestar o le fue arrebatada la lealtad de la misma- señaló el Ministro sujetando la varita negra en su mano derecha.
- Si así es, siempre ha estado en mi poder y no soy tan estúpido para dejar que me quiten su lealtad-, contesto Snape.
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Entonces reconoce que cada maldición o hechizo que se ha realizado con está varita fueron ejecutadas por usted.
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Correcto.
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A qué edad ingreso a las filas de Lord Voldemort, y cuál fue el desempeño que tuvo en estas.
Mostrando una ligera sonrisa y una ceja arqueada, claro gesto de sarcasmo, el ex director del colegio Hogwarts, se dirigió a todos los presentes.
- Para qué diablos quiere que les cuente toda mi historia, si de antemano toda la comunidad mágica de Londres la sabe, esperan que continúe saciando su morbo, solo les diré que cada acción que realizado a lo largo de mi vida, lo hizo con pleno razonamiento de lo que hacía, como lo hacía y hacia quién o quiénes iban dirigidos y también conozco las consecuencias de dichos actos, y si esperan que me ponga de rodillas a rogarles que no me lleven a Azkaban están muy equivocados- señalaba el Snape con el tono de voz que implementaba para amenazar a alguien.
A raíz de estas palabras, un profundo silencio se apoderó de la habitación y solo fue reemplazado por la voz del Ministro que dictaba sentencia a Severus Snape.
- Severos Snape se le acusa de ser un mortifago declarado, haber torturado y maldecido a personas tanto mágicas como muggles, así como también se le acusa de haber dado muerte mediante un Avada Kadabra a Albus Percival Wilfred Dumbledore, por lo cual se le condena a cadena perpetua en Azkaban.
Tras dictar sentencia, el par de aurores que acompañaban al Ministro, se colocaron al lado del siniestro hombre y con un movimiento de varita le sujetaron ambas manos a la espalda con el fin de escoltarlo a la salida del hospital San Mungo, para trasladarlo a las instalaciones de la Prisión de Azkaban.
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Señor Ministro, antes de que se lo lleven me permitiría despedirme de él- logro articular Hermione en medio de las grandes lágrimas que salían de sus ojos y el profundo sentimiento que oprimía su corazón.
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Claro señorita Granger porque no- contesto el Ministro.
La joven bruja camino hacia la imponente imagen del mago, mientras lo hacía y procurando que nadie viera metió la mano a su bolsa y empuño su varita, una vez que estaba cerca del cuerpo de su ex maestro, lo envolvió en sus pequeños brazos y antes de que cualquiera de los presentes reaccionara, la castaña y el pelinegro desaparecieron sin dejar rastro de a donde fueron.
- HERMIONE - , gritaron al mismo tiempo Harry y Ron, este último claramente molesto por el actuar de su novia.