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INICIAR DE NUEVO — capítulo 9
El tablero de salidas de los trenes en la estación de King's Cross, indicaba que la salida a Camborne era a las 11:00 de la noche, así que les daba tiempo para ir a comer con calma y a comprar la ropa que les hacía falta, gracias a la imprudencia de Hermione, afortunadamente los documentos de identidad, estudios y demás los llevaba él en la bolsa de su levita.
Después de comprar el par de boletos, la extraña pareja salió de la estación de trenes con rumbo a una plaza comercial que la castaña vio cuando iban de camino a King's Cross.
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Gracias profesor, juró que en cuanto consiga trabajo, le pagaré todo lo que ha gastado en mi- dijo Hermione.
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No me dé las gracias y no me debe nada, después de todo usted es la que ha pasado los últimos meses tratando de solucionar mis problemas, aunque cada cosa que hace nos trae más- dijo Snape, con su tan peculiar tono sarcástico y dibujando una pequeña sonrisa en su rostro.
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Claro que no, todo lo que gaste en mi es un préstamo, así que cuando tenga dinero usted no se va a negar a recibir los pagos que le dé.
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Si así lo quiere.
Habían pasado una hora y Severus o Tobías con lo llamaba la joven, seguía caminando tras Hermione viendo y volviendo a ver las tiendas de ropa.
- Creo que después de todo, si es una chica, ya decídase por algo hemos pasado por esta tienda tres veces.
- Usted también, el hecho que me preocupen más las cosas que llevo dentro de mi cabeza que encima de ella o de cómo me veo en el espejo todos los dias, no quiere decir que no me guste arreglarme o las compras y que caiga en la vanidad de vez en cuando- dijo la castaña al acordarse del comentario que hiciera su novio Ron, cuando iban en cuarto grado, Hermione se sorprendió al recordar por primera vez en mucho tiempo a su novio y que el recuerdo que le vino a la mente fuera uno en donde la ofendio.
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Está bien, no se altere, solo decídase por algo.
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Haya, esa tienda es perfecta- dijo Hermione mientras jalaba al hombre a una tienda departamental.
Al entrar a la tienda de ropa Hermione se dirigió al departamento de caballeros y comenzó a elegir pantalones, camisas, sacos, corbatas y cuánto cosa se le atravesaba.
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Ahora tome todo esto y pruébeselo- le dijo Hermione al hombre que la acompañaba y la veía seriamente - se que al igual que a mí, te interesa más el interior de tu mente y podrás ser uno de los magos más inteligente y hábiles del mundo, pero tu gusto al vestir es muy pequeño, casi nulo, así que no me veas así y pruébate lo que di.
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Ni piense Granger, que voy a dejar que me vista a su gusto como si fuera un chiquillo.
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Por Merlín, solo son unas cuantas camisas Severus, ni que lo valla a convertir en otra persona y por primera vez hágame caso, se lo que estoy haciendo, a y sales para que te vea cómo se te ve la ropa y te advierto que si no sales entro yo.
Ante la mirada seria de Hermione, Severus tomo toda la ropa que ella le daba y se dirigió a los probadores, lanzando blasfemias entre dientes.
Tras unas cuantas combinaciones de prendas, y las negativas de Tobías por la extensa gama de colores que le hacía probarse Jean, terminaron con la ropa de él, para iniciar ahora sí con la maratónica etapa de selección de ropa para ella.
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Deberías al menos llevarte el saco azul, tu ropa es algo monótona.
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No insista ya acepte las camisas, entienda que no me gusta parecer un arcoíris.
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Que exagerado eres, tu gusto en ropa en verdad es deprimente.
Una y otras vez checaron cada uno de los muebles con ropa en la sección de damas, y cada que Hermione o Jean se paraba en uno era para escoger un par de prendas.
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Ahora sí vamos a escoger que nos gusta de todo esto- dijo la mujer ante la montaña de ropa que estaba sobre una silla enfrente de los probadores.
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Que no lleva la última hora haciendo eso- contesto el hombre mientras se dejaba caer en una de las sillas.
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Eso fue una pre selección ahora es la definitiva según como se me vea la ropa.
Otra hora más paso, mientras la chica salía varias veces de los probadores para preguntarle al hombre que la acompañaba como se le vea la ropa que había elegido, pese a fingir fastidió y cero interés sobre las prendas que le modelaba la castaña, Severus no podía dejar de aceptar que la joven con la que vivía se vea hermosa con lo que usará.
Al pagar la ropa Severus pensó que la tortura había acabado, pero Hermione tenía otra idea en la cabeza.
Caminaban por la plaza con dirección al área de comidas, cuando la joven mujer vio los zapatos más hermosos que había visto en su vida, y como si el aparador fuera un imán se pego al vidrio de la zapatería a contemplarlos.
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Le gustan, cómpreselos- dijo el hombre a lado de ella mientras le pasaba algo de dinero.
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Si son hermosos- respondió ella, - pero ya le debo suficiente dinero, así que mejor vamos a comer, ya después vendré por ellos- y retomo su camino.
Mientras comían pizza, pues fue lo único que se le antojo a ella, Hermione vio su reloj de pulsera y comprobó que aun faltaba más de dos horas para tomar el tren, por lo que decidió pasar a un salón de belleza que estaba en la plaza, para realizarse un corte de cabello y así iniciar a olvidar lo vivido en la guerra.
- Ya solo falta un corte de cabello- decía Hermione mientras veía a contra luz las puntas de su pelo.
Al acabar de comer, Snape tomo las cosas que habían comprado y camino tras Hermione.
Al llegar al salón de belleza, Snape dijo a la joven mujer de cabello rebelde que se sentaba en una de las sillas del lugar; que lo esperar ahí que tenía que ir a buscar algo donde guardar todo, pero que regresaba por ella.
Era claro que su ex maestro había tenido suficiente tortura por un día, pero no podía dejar de preocuparse por él, cuando lo dejaba de ver.
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No te angusties querida, vamos a hacer que ese hombre se quede mudo cuando te vuelva a ver- le dijo el joven estilista a Hermione cuando le acomodaba la capa para cortarle el cabello; -y dime cómo te llamas lida yo me llamo Franco.
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Herm..Jean me llamo Jean Prince- Tenía que ser más cuidadosa cuando le preguntarán su nombre pensaba Hermione mientras su estilista le decía todo lo que le iba a hacer.
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Se ve que lo quieres mucho.
Y sin pensarlo como si las palabras hubieran estado siempre en su boca dijo que si- No sabes cuánto y lo importante que es para mí, quisiera que fuera feliz que dejara el pasado atrás y que todo el mundo supiera la maravillosa persona que es.
Tras decir esto y escuchar el gran suspiro que dio su estilista, la mente de Hermione comenzó a justificar las palabras que había dicho, alegando que el cariño era porque fue uno de los mejores maestros que tuvo y porque le salvó la vida varias veces y lo demás porque era justo que lo recocieran como el héroe que es, si era eso nada más.
Pasado el tiempo necesario para que reposara el tratamiento y corte de cabello que se había hecho, la angustia desapareció de su pecho cuando vio la imagen imponente de su ex maestro en la entrada del local.
- Que tal quedó, no se ve linda-, cuestiónó Franco al hombre que se había quedado mudo ante la imagen de una mujer que lucía un corto cabello hasta el hombro, perfectamente ondulado y con unos sutiles tono de rubí, que además llevaba un poco de maquillaje que Franco insistió en ponerle,
Esa hermosa mujer que le sonreía, poco tenía que ver con la chiquilla despeinada y engreída sabelotodo que llevaba conociéndote por seis años, si bien, Snape había notado los cambios en Grengar, ahora no podría dejar de pensar en ella como la mujer que era.
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Ahora es su turno cabello- dijo el estilista mientras tomaba el bazo de Snape.
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No yo estoy bien gracias- respondió Severus intentando zafarse del agarre de aquel hombre afeminado, -además no tenemos tiempo.
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Todavía nos queda una par de horas para irnos- exclamó la mujer castaña.
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Vamos querido no querrás acompañar a esta belleza en estas fachas- insistia el estilista tomándole un mechón de cabello y lo conducía a una de las sillas,-solo un pequeño corte y tal vez rebajar un poco la barba.
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Mamá siempre dice que después de un periodo difícil lo mejor para salir adelante es un cambio, al menos un corte de cabello eso nos da la oportunidad de crecer de nuevo pero mejor- dijo Hermione mientras ayudaba a Franco a sentar al alto hombre para que le cortaran el cabello.
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La suegra tiene razón, verá como le modifica la percepción un cambio, solo lo cortaré un poco lo juro, y lo dejaremos como estrella de cine- decía Franco mientras vea a Hermione que le indicaba con gestos y ademanes que eliminará todo el cabello y la barba.
Pasaron unos minutos y Snepe veía caer y caer mechones de negro cabello, mientras se perdía contemplaba la imagen de Hermione desde el espejo.
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Listo, soy un genio, exclamaba Franco mientras dejaba ver al nuevo Severus Snape o mejor dicho a Tobías Prince, - hasta parece que te quite más de 10 años de encima, estás manos hacen magia.
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Si es magia- dijo Hermione al ver a su ex maestro, el cual lucía como un atractivo hombre de 28 años o un poco más, que claramente poco tenía que ver con el corte de cabello y la rasurada,
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Pero qué diablos hizo, no debería...Ya olvídelo cuanto le debemos- dijo Snape claramente molesto por el cambio de loock que le hicieron, ya que él quería ocultar a toda costa el cambio que había provocado en él la poción que le había dado beber Hermione en la casa de lo gritos.
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Si por mi fuera, con las caras que pusieron cuando se vieron el uno al otro me basta, pero el changarro este no es mío- dijo Franco mientras señalaba a su alrededor, -así que allá en la caja le tienen su cuente- y guiñando un ojo al Hombre se acerco a Hermione y le dio una pequeña bolsa, - es un regaló, para que siempre causes ese efecto en el.
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Gracias- dijo Hermione mientras veía que en la bolsa había un pequeño Kit de maquillaje.
Faltaban 20 minutos para que el tren con rumbo a Camborne saliera de King's Crossy, y Hermione Granger no podía dejar de apreciarla juventud de Severus Snape y tratar de pensar en una explicación lógica de cómo paso, aunque la verdad la única imagen que aparecía en su mente era la de el ex mortifago diez años más joven y también la de él sin camisa, tal como la había visto esa misma mañana, ahora comprendía porque tenía "tan buen cuerpo", pues de alguna forma el misterioso mago había rejuvenecido.
El tren que los llevaría a su destino anunciaba su arribo, así que Severus entrego a Hermione una bolsa de papel dorada y tomo una de las maletas que habían comprado, donde guardaron las cosas que adquirieron esa tarde y con la otra mano sujetaba un par de porta trajes y paquetes de ambos.
Granger tomo el paquete que le entrego Snape y la otra maleta y lo siguió al interior del tren hasta llegar a un compartimento en donde se sentó frente a este.
El tren ya había arrancado cuando Hermione abrió el paquete que le entrego su maestro, descubriendo el par de zapatos que le habían encantado en la plaza comercial.
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Le dije que ya había gastado mucho en mí.
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Lo otro es un préstamo, usted misma lo dijo y esto- dijo Snape señalando los zapatos, - es un regaló- y colocaba los pies sobre el asiento de la castaña, cruzaba los brazos y cerrando los ojos, - Debería intentar dormir o al menos mantenerse la boca cerrada el viaje a Camborne es largo.
Hermione se levantó de su lugar para agradecerle a su ex maestro por el regalo con un beso en la mejilla, para sentarse después a su lado y apoyar su cabeza en el brazo de él.
El tren continuaba su camino y Severos seguía en la misma posición mientras Hermione se movía inquietamente a su lado, hasta que finalmente se atrevió a hacer la pregunta que se venía guardando desde que lo vio después del corte de cabello.
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Profesor puedo hacerle una pregunta.
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Si le digo que no, se va estar quieta y callada- respondió el hombre sin abrir los ojos.
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Que le pasó, que fue lo que se hizo- cuestiono Hermione.
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Pues un joven afeminado me hizo, como dijo, así un cambio de loock- respondió Snape con sarcasmo.
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Sabe que no me refiero al corte de cabello, si no a que...- y la chica hizo una larga pausa antes de terminar la frase, tiempo que aprovecho Snape para responder los cuestionamientos de la bruja
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Parezco un mocoso, eso se lo debo a una mujer metomentodo, que me dio a beber una sustancia desconocida en la casa de los gritos.
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Pero yo no, porque paso eso.
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No me va a dejar en paz hasta que le cuente todo verdad- dijo Severus dirigiendo una mirada a la joven mujer que seguía recargada en él y tras un suspiro comenzó a narrar como sucedió su cambio.
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Creo que está familiarizada con Nicolás Flamel y su trabajo.
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Si el logro desarrollar la piedra filosofal y una de las propiedades de esta es el elixir de la vida, pero este no te hace rejuvenecer o si, respondió Hermione como si estuviera en medio de una clase de Howard.
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Cuando mezclas ese elixir con lágrimas de fénix, besoar y otros ingredientes en un caldero de virgen de cristal, no solo obtienes el antídoto más poderoso contra cualquier veneno y maldición del mundo, al parecer también provoca esto, las pociones experimentales siempre tienen sus efectos secundarios- dijo Snape,- satisfecha ahora estese tranquila.
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Usted ya se había visto, por eso no se quería quitarse la barba, para que no vieran lo joven que se ve- dijo Hermione entre risas -y yo que pensé que su rostro en el hospital se debía a que estaba inconsciente y sin gritarme.
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Efectivamente no me quitaba la barba porque no quería verme como un tonto mocoso y que todos se burlaran de mi.
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Su apariencia actual es de un joven y atractivo hombre no de un tonto mocoso como piensa, porque siempre tiene que pensar de forma negativa y no agradece por la oportunidad que la vida le da- le contesto Hermione a Severus mientras volvía a sentarse frente a él, e imitaba la pose del hombre, claramente para no ser cuestionada sobre los calificativos que le había dado.
Continuaron el camino en completo silencio, concentrándose en sus pensamientos y tratando de convencer al otro que iban dormidos.
Severus Snape ahora Tobías Prince se repetía a si mismo que Jean era la insufrible sabelotodo de Hermione Grengar y que no podía permitirse sentir o verla de forma diferente a una ex alumna y la insoportable amiga de Potter.
Mientras que Hermione trataba de recordar las palabras exactas que le dijo el Director Albus Dumbledore, el día que le entrego la poción que provocó ese maravilloso cambio en la imagen de Severus Snape.
Eso no quiere decir que Hermione, no considerara que el aire misterios del Ex-mortifago tuviera cierto atractivo antes, pero ahora no podía negar que era un hombre guapo y enormemente seductor con ese porte misterios y elegante, y su voz, por Merlín podía pasar todo el día escuchándolo hablar o dejarse perder en esos profundos y negros ojos, y esto sin contar la pequeña sonrisa que le dedicaba en ocasiones, aunado a que lo increíble que eran sus sentimientos y emociones.
Ya que nunca había conocido a un hombre más valiente, leal y tierno; si Severus Snape era tierno a su modo pero lo era, el hecho de siempre cuidar de Harry y de todos por el amor que le tenía o mejor dicho le tiene a Lily Evans lo deja claro. Pero es que en verdad Severus Snape es el hombre perfecto que cualquier mujer querría tener a su lado,
Sin duda la madre del mago, Ellen Prince, tenía razón y Lily Evans había sido una tonta, porque aunque nunca conoció al papá de Harry, dudaba que fueran un hombre mejor que el que tenía frente a ella, si tan solo sintiera por ella la cuarta parte de lo que siente por Evans, nunca dejaría que se fuera de su lado, pensaba Hermione.
Por Dios Hermione Jean Granger que demonios estás pensando, tú amas a Ron por eso eres su novia; le decía una voz en su conciencia, pero si quería a Ron porque llevaba más de tres meses a lado de Severus y en el último mes no perdía oportunidad para decir que era su mujer, aunque solo fuera de mentiras, en qué lío te has metido, se decía a si misma Hermione al darse cuenta que los pensamiento dirigidos a su Ex- maestro de Pociones iban cambiando y su duda era si sus sentimientos hacia él también estaban cambiando.