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INICIAR DE NUEVO — capítulo 8

Hermione sintió el aire chocar en su rostro por unos minutos y un fuerte vértigo la invadió al aterrizar bruscamente en un callejón similar a donde aparecieron un mes antes, he igual que esa vez, ella rodeaba con sus brazos a su maestro, sólo que en esta ocasión el hacía lo mismo.

  • Estás bien- pregunto Snape a la castaña.

  • Odia volar- respondió ella - más que otra cosa en el mundo, pero si estoy bien y ahora que vamos a hacer, estamos otra vez como al principio.

  • De hecho no Granger, de todas formas teníamos que irnos de la casa a mas tardar  el viernes, el hospital donde está su madre se ubica a las afueras de Londres, y sin magia sería difícil ir y venir todos los días.

  • Como, nos vamos a ir a vivir cerca del Hospital.

  • Grenger, últimamente me está decepcionando con su logica, se le olvida que tengo un nuevo trabajo allí.

  • Si es verdad, pero como consiguió que le dieran el puesto, si usted no... Esperé acaso tiene estudios universitarios, claro su madre dijo que nunca utilizaba esos documentos muggles, pero como, cuando los hizo- cuestionaba la mujer con cara de incredulidad.

  • Deje el asombro Grengar, tenía una vida y mucho tiempo libre, antes de que tres mocosos adictos a los problemas apareciera a ponerla de cabeza, y caminé que tenemos que llegar antes de que cierren; si no quiere dormir en el parque esta noche.

Mientras caminaban juntos, bueno él caminaba, mientras Hermione parecía correr un poco atrás de él, la chica lo seguia cuestiono sobre sus estudios.

  • Doble especialidad en el mundo mágico en Pociones y DCAO y una licenciatura de medicina en mundo muggles.

  • Doctorado Granger, no me quite méritos, en medicina y farmacología, neurología para ser específicos porque cree que ni Albus ni el señor Tenebroso podía entrar en mi mente porque sé cómo funciona la mente humana,  en tanto a lo segundo es una ciencia muy parecida a pociones.

  • Y me decías insufrible sabelotodo, y rata de biblioteca a, si tú eres peor que yo.

  • La diferencia, entre usted y yo, es que yo no voy pregonando a los cuatro vientos que soy un cerebro andando y mucho menos saco de quicio a mis profesores; y ya no se detenga o nos cerraran el banco- decía el hombre sin dejar de caminar.

  • Banco y a que vamos al banco- luego de esa absurda pregunta, Snape detuvo su caminar y cruzando los brazos puso un gesto que hizo que Hermione se pusiera roja, - ya se estuvo muy tonta esa pregunta, vamos por dinero pero no sabía que tenías cuenta bancaria en el Londres muggles.

  • Jaén, hay muchas cosas que no sabes de mi, pero no pienso contarte nada, o al menos no hoy y ya dejé de perder el tiempo y muévase.

En completo silencio llegaron al Banco Central de Londres y después de esperar unos minutos a que fueran atendidos, Hermione se quedó aún más impactada, no solo por la forma en que se desenvolvía su maestro en el mundo muggles, también por el trato de caballero que le dieron y más aún cuando vio de reojo la gran cantidad de dinero que tenía su modesto profesor.

Al salir del edificio, la joven bruja siguió al hombre con el que llevaba viviendo un mes, con rumbo a un pequeño hotel que estaba a unas cuadras del banco.

  • Ni me mires así- dijo Snape ante las profundas miradas que le dedicaba Hermione, - soy mestizo, la mitad de mi vida siempre estará ligada  a este mundo y ya dejé de detenerse cada cinco minutos.

El alto hombre de cabello y barba negra, y de ojos profundos como la noche, le abrió la puerta del pequeño hotel a la joven castaña que no dudo en agradecerle el gesto con una sonrisa, para dirigirse a la recepción.

Antes de que Tobías Prince, abriera siquiera la boca, Jean Prince, solicito una habitación para dos personas y lleno la ficha del hotel.

Una vez en la recamara, el hombre le reclamo a la chica por haberlos vuelto a presentar como marido y mujer.

  • Créame pensarían peor si les digo que es mi maestro-, exclamó Jean entre risas mientras se arrojaba con los brazos abiertos y boca arriba a la suave cama, y si tan solo se quitará esa facha que no entiendo porque insiste en mantener, se nos quedarían viendo menos,

  • Ya, está bien, para la próxima seré yo quien de las explicaciones, ok- dijo Snape mientras se desabotonaba su larga levita y se recostaba en el sillón que estaba frente a la cama.

  • Como quieras, no pensarás dormir ahí verdad, la cama está suficientemente grande para dormir los dos.

  • No, usted se queda en la cama y yo aquí, y no pienso discutir, entendido.

Alzándose de hombros, Hermione no quiso discutir con el hombre solo pudo darle las gracias por todas las molestias que se había tomado por ella y sus padres en los últimos meses.

El sólo hecho de saberse bajo el mismo techo y a salvó, era suficiente para poder dormir tranquilamente toda la noche, o al menos ella, porque Tobías Severus  Snape Prince, no podía dejar de ver el rostro de la joven, que bajo el resplandor de la luna que se filtraba por la ventana la hacía lucir aun más hermoso.

  • Lo bueno que duermes poco y siempre estás alerta, porque de lo contrario te quedarías dormido todo el día- dijo la castaña mujer sentada en la mesa frente al sillón donde estaba Severus profundamente dormido.

Pasaban de las 11 de la mañana, cuando los ojos de Snape se abrieron para ver la imagen de una joven mujer de cabello rizado y café con grandes ojos de melados y una enorme sonrisa que mostraban unos perfectos dientes, y pensó que no había forma más hermosa de despertar en la vida que con esa perfecta imagen.

  • ¿qué hora es?

  • Cerca de medio día- respondió Hermione, - perdón por despertarte pero tienes que comer algo, ya te brincaste el desayuno.

  • Porque me dejo dormir tanto, alistarse tenemos que checar a qué hora  sale el tren a Corwall.

  • Son las 12 del día, tengo más de cinco horas lista, pero no se puede decirlo mismo de ti- decía Hermione riendo y simulando que Severus olía mal, - te hace falta un buen baño- claro que el aroma que siempre emanaba el hombre acostado en el sofá era agradable y le fascinaba, desde el primer  día en que su maestro se coloca junto a ella para revisar su trabajo en la clase de pociones.

Tras este comentario Severus cogió la almuada que tenía bajo la cabeza y se la aventó suavemente a la mujer frente a él y sorprendiendo a la castaña comenzó a reír al ver como se le alborotaba el cabello a la mujer, - ahora tú tampoco estás lista, te hace falta peinarte y conociéndote te llevará horas,- y el hombre se dirigió al baño para acerarse un poco.

  • Sabes creo que debemos ir a comprar algo de ropa- dijo Hermione algo nerviosa, - porque mi bolsa de cuántas con la ropa y demás se me quedaron en la casa.

  • Que demonios, fue lo único que tenía que hacer, sujetar su maldito bolso de cuentas- dijo Tobías, asomándose del baño, solo con una toalla envuelta a la cintura.

Esta imagen dejo a la castaña sin aliento, nunca ni en el más loco de sueño puedo imaginarse ver a su ex maestro de esa forma, "sin camisa, por dios sin ropa", pensó Hermione, pero donde diablos había escondido todo eso, sí bien no era el cuerpo de un súper atleta, cada músculo de su abdomen y brazos estaban perfectamente definidos, enmarcados por pequeñas cicatrices, hechas de seguro durante su época de Mortífagos y de espía, las cuales perfeccionaban su cuerpo, hasta esa horrible marca tenebrosa en su antebrazo se le veía bien;  -contrólate Hermione en que diablos estás pensando- se dijo a si misma ante las alucinaciones que estaba comenzando formarse en su cabeza.

  • Le estoy hablando, no se quede como tonta ahí parada- dijo el hombre desde el umbral de la puerta del baño aun sin tomar en cuenta la forma en que se dejo ver por la joven.

  • Pues lo solté cuando Hornet Magnum me ataco y después salimos con prisa que se me olvidó cogerlo.

  • No hay problema espero que nos dé tiempo de hacer todo, pero enserio Grengar debe de aprender a hacer lo que le pido,-  dijo Severus Snape llevándose una mano al cabello para después regresar al baño a terminar de arreglarse, sin percatar el estado en que dejo a Hermione