Un heroe en slytherin — capítulo 9
Durante el resto del año, Harry habia hecho todo para mantenerse alejado, en serio. Pero aun así, acabó encontrándose cara a cara con los problemas, poco después.
Fue un fin de semana en el que Dumbledore se ausentó del Colegio, y Snape no estaba a la vista en ninguna parte. Cuando Harry vio a Quirrell dirigiéndose hacia el pasillo del tercer piso, no dudó un segundo en ir tras él. No podía dejarle robar la Piedra, no sabiendo que tenpia un poder tan peligroso.
Idiota, le llamó Malfoy. Era mucho más inteligente ir por unos profesores, claro; pero luego él mismo cayó en la cuenta de que nadie - excepto el jefe de su misma casa - les daría mucho crédito. Y como no iba a dejar morir a Potter de esa manera, fue tras él.
Hermione Granger los siguió, por supuesto. Complejo de perrito faldero, le llamaba Draco. Pero sin la chica, probablemente no hubieran durado mucho tiempo vivos.
El gigantesco perro estaba dormido, gracias a una lira que ocaba para él, pero cuando los chicos entraron la música paró y el perro casi se los come vivos. De allí, fue una carrera y un verdadero milagro pasar la trampilla debajo de la bestia.
Ni Harry ni Draco habían esperado más trampas, y se culparon de su ingenuidad. Casi fueron atrapados por el "lazo del diablo", una partida de ajedréz mágico que apenas lograron ganar entre los tres, y un acertijo que sólo permitió entrar a uno de ellos. Hermione dijo que Harry era la persona indicada, y le deseó suerte, mientras con ayuda de Draco, trataron de buscar ayuda, de quien sea.
La peor parte, Harry descubrió luego, fue conocer a quien estaba detrás de las movidas de Quirrell. Lord Voldemort, el mismo mago tenebroso que había asesinado a sus padres, que trataba de volver a la vida. Sería terrible si eso sucediera, y aunque Harry sabía que pel era débil, inofensivo, no lo podía permitir. Y consiguió la piedra mirando a través del espejo - ese mismo espejo que le mostraba a uno sus deseos.
Harry pensó que no saldría vivo de esa. Pero entonces sucedió algo, él no estaba seguro de que, pero Quirrell no pudo tocarlo. A Harry lo venció el cansancio, pero cuando despertó estaba a salvo, en la enfermería del colegio.
Y los ojos azulesde Albus Dumbledore, escondidos detrás de las gafas, lo observaban fijamente.
-
Señor... ¡la piedra! ¡Quirrell!
-
Tranquilo, muchacho. Quirrell no tiene la piedra. Todo está bien ahora.
Harry observó a su alrededor y trató de incorporarse. Al lao tenpia una mesa, llena de paquetes de dulces y regalos.
-
Regalos de tus admiradores. Lo que sucedió entre el Profesor Quirrell y tú es un completo secreto, así que naturalmente todo el colegio lo sabe.
-
¿Hace cuanto estoy aqui?
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Tres dias. El señor Malfoy y la Señorita Granger estarán muy aliviados al saber que has despertado. Han venido a visitarte todos los días, según me informaron.
-
Señor, pero Voldermort...
-
Llegué a tiempo para evitar un mal mayor, aunque tuve miedo de haber llegado demasiado tarde.
-
Casi pierdo la piedra, si hubiera sido un minuto más... - Harry bajó la cabeza.
-
Lo digo por ti, muchacho. El esfuerzo casi te mata. Lo que te salvó, en realidad, fue el amor de tu madre. Una magia tan fuerte como esa, la del amor que tu madre sentía por ti, tiene alcances que alguien como Voldermort o Quirrell no podrían entender.
Harry siempre había anhelado oir eso, que sus padres lo querían. Y escuchar las palabras de Dumbledore lo conmovieron tanto que estuvo a punto de llorar, pero se contuvo.
-
Entonces, Voldemort... él aún intentará volver, no es asi?
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Así es, Harry. Es imposible matar a alguien que no está realmente vivo, así que probablemente siga al acecho, pero tú has retrasado su regreso al poder.
-
No sabía que iba a estar allí, pensé que sólo era Quirrell.
-
De todos modos, has sido muy valiente al enfrentártele, Harry.
Harry sólo asintió, sin muchas ganas de hablar sobre eso. En cambio, ahora que tenía la oportunidad de hablar por primera vez con el director de Hogwarts, había muchas otras preguntas que quería realizar.
-
Señor, usted sabe por que Voldemort intentó matarme?
-
Es algo que aun no puedo contestarte, Harry. No hoy. Hablaremos de nuevo de ello cuando seas mayor.
-
Voldemort estuvo en Slytherin, igual que yo. ¿Cree que me parezco a él, que sea algo malo?
Dumbledore sonrió bondadosamente.
-
Es cierto, Harry, que tienes ciertas cualidades que el mismo Voldemort habría apreciado. - comenzó - Cuando el sombrero seleccionador te puso en Slytherin, ¿qué pensaste?
-
Que tenía muy mala suerte.- este comentario hizo reir a Dumbledore - Ron Weasley dijo que era la casa de donde salían todos los magos tenebrosos, y luego tuve miedo de no hacer buenos amigos en mi casa.
Dumbledore sonrió. Al principio del año, él mismo había guardado dudas, cuando Harry fue seleccionado para Slytherin, y sin embargo, parecía que aquello conduciría a un bien mayor.
-
¿Y sigues manteniendo esa opinión?
-
No, señor. Tengo muy buenos amigos, incluso el Profesor Snape, que parece que me odia, ha sido un buen profesor. Y Draco y yo somos amigos, aunque no pensé que pudieramos. Creo que somos amigos de Hermione, también.- se sonroja y hace una mueca de aprobación.
El viejo mago asintió complacido. No sólo Severus había sido más justo con el chico, sino que éste había logrado trabar amistad con una Gryffindor, nacida de Muggles nada más y nada menos, algo que no sucedía en décadas... pero quizá lo más sorprendente, lo mejor que Harry había hecho ese año, no fue derrotar a Voldemort, sino hacer que el chico Malfoy - criado en una familia como la que tenía - llegara a tener un trato tan civilizado con Hermione Granger, la chica nacida de muggles. Tal vez el grupo de Slytherin de ese año rompiera viejos prejuicios que perseguían a la casa por generaciones.
-
Allí tienes tu respuesta, muchacho. Tal vez el sombrero te haya puesto en Slytherin y hayas sido sorprendido, pero son las decisiones que tomas las que hacen la diferencia. Hemos tenido grandes y excelentes magos y brujas en Slytherin. Voldemort tomó un camino muy oscuro, pero la otra noche tú demostraste un valor y una determinación inigualables para evitar que se hiciera con su objetivo. Ese tipo de decisiones son las que marcan la diferencia.
-
Señor, una pregunta más... ¿usted sabe quién me envió la capa invisible?
-
Ah, resulta que tu padre me la había prestado y pensé que te gustaria tenerla.- respondió Dumbledore con los ojos chispeando vivazmente.
-
Ah... muchas gracias, señor.
Esa tarde la señora Pomfrey dejó entrar, muy a regañadientes, a Draco y Hermione. La chica parecía a punto de abrazarlo, pero por suerte se contuvo. A Harry le dolía todo el cuerpo, y un abrazo no hubiera sido de ninguna ayuda.
-
¡Harry!
-
Hermione, Draco.
-
¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes?
Como aplastado por un troll.
-
Madam Pomfrey dijo que me recuperaré pronto.
-
En los pasillos, no me dejan de preguntar que sucedió. Es un fastidio - dijo Draco, pero Harry sabía que en realidad estaba amando la atención.- Nunca creí que llegaría el dia en que Zabini, Crabbe y Goyle se creyeran superiores como para no dirigirme la palabra.
-
Son unos idiotas ríe ¿Pasó algo más en estos días?
-
Gryffindor va a la cabeza, por 50 malditos puntos. Nosotros vamos en segundo lugar.
-
¡Draco!
-
Lo siento, Granger, Si estás sensible, puedes volver por donde viniste.
Draco seguía asegurando - ahora contra viento y marea, al resto de sus compañeros de Slytherin que se burlaban de él - que Granger no le agradaba en lo más mínimo. Pero al final del día, cuando ella los había necesitado y entró en pánico al ser atrapada por el Lazo del Diablo, Draco la ayudó. Y Hermione ya se había dado cuenta que, aunque Draco se esforzara por parecer un desalmado no podía, porque en el fondo tenía algo de bondad.
- Le he preguntado a Madame Pomfrey, igue insistiendo en que no podrás ir a la fiesta de fin de curso. Pero el Profesor Dumbledore ha venido ha verte, así que tal vez podría pedirle a él que hablara con ella...
Harry sonrió.
-
Gracias Hermione. No lo hubiéramos logrado sin ti.
-
¿Somos amigos, entonces?
-
Amigos.
Luego ella miró a Draco, con los ojos llenos de esperanza.
- Ni se te ocurra, Granger.
-...
Dos pares de ojos estuvieron fijos en él por minutos enteros.
-
Supongo que... podemos ser aliados. Y no vuelvas a llamarme por mi nombre.
-
De acuerdo, Malfoy.
Le dio una sonrisa, y Harry suspiró tranquilo al ver que todo tomaba un buen curso.
Sentado en la mesa de su casa antes de que el director iniciara la ceremonia de fin de curso, Harry supo de qué había hablado Malfoy antes.
Era cierto que desde hacía meses Draco no era acompañado a todos lados por Crabbe y Goyle, pero era por decisión suya. Ahora, todos los chicos - incluso Pansy Parkinson.- evitaban hablar con ellos, y les enviaban miradas de reproche cada vez que los veían. Theo Nott y Daphne Greengass eran los únicos que actuaban como de costumbre con ellos.
- Crei que me importaría más - confesó Draco - pero me trae sin cuidado lo que piensen.
Por otro lado, en los pasillos, los chicos de otras casas - con la notable excepción de muchos chicos en Gryffindor - no dejaban de saludarlos, estrechando la mano de Harry - la mirada de aviso de Draco les sugería que no era una buena idea acercarse anto a él - pero le agradecían igualmente. De un dia para el otro, eran los héroes de Hogwarts.
Finalmente Dumbledore se puso de pie, y se hizo el silencio en el comedor.
- Bien, tengo entendido que hay que entregar la copa de las casas, y los puntos ganados son: en cuarto lugar, Hufflepuff, con trescientos cincuenta y dos puntos; en tercer lugar, Ravenclaw, con cuatrocientos venitiséis; Slytherin tiene cuatroscientos cuarenta y cinco; y Gryffindor, cuatrocientos noventa y cinco puntos.
En la mesa de los Leones, todos estallaron en gritos y aplausos. Pero luego, Dumbledore continuó.
- Sin embargo, debemos tener en cuenta los recientes acontecimientos - otra vez, silencio. Harry intercambió una mirada de sorpresa y anticipación con Draco - Por lo que tengo algunos puntos extra que agregar... Primero, para el señor Draco Malfoy, por sus ejemplares acciones protegiendo a sus compañeros inclsuo cuando no está del todo de acuerdo con sus acciones, premio a la casa Slytherin con cincuenta puntos.
La ovación en la mesa de Slytherin fue tal que Harry y Draco apenas pudieron creer que hace un minuto la mayoría de ellos les ignoraban.
Draco trató de mantener la compostura, y cuando su mirada se cruzó brevemente con la mesa de gryffindor que le sonreían abiertamente - él no pudo sino sonreír también.
- Segundo, para la señorita Hermine Granger... por el uso de la fría lógica al enfrentarse al fuego y ayudar a sus amigos, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.
Los Gryffindor ovacionaron a Hermione, pues con esto volvían a estar en la punta, como ganadores.
- Y por último... al señor Harry Potter - el silencio que se produjp entonces en la sala se volvió palpable - por su temple, audacia y determinación, premio a la casa Slytherin con sesenta puntos.
Sesenta puntos. Era todo lo que necesitaban. Un silencio total se produjo en la mesa de Gryffindor, mientras en la de Slytherin estallaba de júbilo. El enojo de algunos contra los chicos había pasado - despues de todo, gracias a ello pudieron vencer a Gryffindor en la Copa de las Casas.
El Profesor Dumbledore dio una palmada, y la decoración del salón pasó a ser plata y verde, la Serpiete de Slytherin vista bien alto. Harry pudo ver la sonrisa de orgullo del Profesor Snape y la sonrisa forzada de McGonagall al estrecharle la mano, y cuando el profesor Snape miró hacia él, fue una de esas raras veces en que no observó rastro de desprecio o animosidad contra él. Sin duda, su Jefe de Casa estaba satisfecho.
Pronto los equipajes estaban hechos y ellos estaban abordando el expresso de Hogwarts para ir a casa. Harry y Draco encontraron, por suerte, un compartimento vacío, lo que era un consuelo pues la mayoría de los chicos de su año seguían molestos.
-
Entonces, volverás a pasar las vacaciones con esos muggles? - Draco arrugó la nariz, la sola idea le repugnaba.
-
Bueno, no tengo muchas opciones, la verdad.
Draco observó hacia la ventana. Había recibido una carta de su padre hace unos días, luego de lo ocurrido con Quirrell, expresándole lo decepcionados que estaban de él.
-
Te invitaría a mi casa, sabes, pero no creo que sea una buena idea. Por mis padres, digo.
-
¿Qué pasa con tus padres?
¿Harry le juzgaría? Ellos eran amigos, ¿verdad? Tenia que comprender... ¿pero qué pasaba si no lo hacía?
-
Se enteraron de que pasó con la Piedra Filosofal, y que el Señor Oscuro quiero decir, Lord Voldermort, estaba detrás de eso. A mis padres no les hizo mucha gracia lo que hicimos, sobre todo a mi padre... ellos siempre han apoyado las ideas del Señor O-... Voldemort.
-
A ellos les gustaría que él regresara, y nosotros lo impedimos.
-
Creo que mi madre no demostrará que le importa, pero mi padre está muy decepcionado de mi. También se han enterado de que ayudamos a Hermione.
-
¿Y tú, desearías no haber hecho nada?
Esa era tal vez la peor parte, pensó Draco. Él no quería enfrentar a su familia, no por cosas como esas. Pero todo lo que había crecido escuchando sobre el señor Oscuro, de repente no parecía tan genial. Por culpa de Voldemort, Harry casi moría.
-
No, no me arrepiento.
-
Creo que todo estará bien. Seguro a tus padres se les pasará el enfado. - la madre de Draco siempre le enviaba dulces, y pel recibía carta todas las semanas, por lo que Harry se daba cuenta de que su familia lo quería mucho - Dumbledore dijo antes, que el amor de mi madre fue lo que me salvó de morir cuando enfrenté a Quirrell. Tus padres también, creo, te quieren más de lo que quieren a Voldemort.
Draco suspiró. Eso esperaba, pero con su padre uno nunca sabia...
-
¡Chicos! Estamos llegando! - Hermione Granger abrió la puerta de su compartimento para saludarles.
-
Nos dimos cuenta, Granger.
-
Gracias, Hermione.
-
Espero que disfruten sus vacaciones. Escríbanme.
-
Lo haré, no olvides escribirnos tú.
Hermione miró a ambos chicos.
-Ami ni me mires, en tus sueños Granger. No tienes suerte.
- Hasta septiembre, Harry y Malfoy
Hermione se marchó por el mismo camino por el cual había venido, y los chicos se cambiaron el uniforme. El tren había llegado a su destino y poco a poco todos los alumnos iban bajando.
-
Si te molesta aquel asqueroso primo tuyo, amenázale con un hechizo.
-
Lo haré. Estas vacaciones serán divertidas, de verdad.
Cuando pasaron de vuelta por el andén, Harry escuchó la vocecita de una niña exclamando: - ¡Allí está, mamá, míralo!
Al voltearse, vio a la familia Weasley, y un rostro que ya habia visto pero claro en el espejo-apuntándolo con un dedo. Es la chica extraña que había visto Draco rayos!
- ¡Harry Potter!
Vio a su madre regañarla, y entonces ella bajó el brazo, frunciendo el ceño y sonrojandose por la vergüenza de que su madre le hablara así frente a todos.
Ron Weasley no parecía muy contento por no ser el centro de atención para su propia familia, y miraba a Harry como si quisiera lanzarle un maleficio, pero Harry sólo respondió dándole una sonrisa de burla.
Jaque Mate, Weasley.
Finalmente, se reunió con los Dursley, y Harry cayó en la realidad de que su primer año en Hogwarts había acabado: Pero estas vacaciones tenían mejores perspectivas que nunca.
El fin del Primer año en Hogwarts!
**El Próximo capitulo:**Una ayuda inesperada.