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Un heroe en slytherin — capítulo 8

Una ayuda inesperada.

Esas vacaciones pudieron haber sido mejores, sí. Al menos Draco y Hermione lo recordaron y le escribieron durante su cumpleaños, aunque Harry no pudo llegar a ver las cartas ni los regalos, porque el tío Vernon espantó a las lechuzas de todas las formas posibles, impidiendo que entraran a la casa.

Como siempre, Harry debió soportar las burlas de Duddley, ya que contrario a lo que Harry pensó, la tia Petunia sabía que él no podía hacer magia en casa. Pero esa noche sucedió algo inusual: cuando Harry fue a encerrarse a su habitación, porque los Dursley tenían una cena muy importante, se encontró con que había alguien más en su habitación.

Bueno, Harry no estaba seguro de si se trababa de alguien o de algo, pero sería de muy mala educacipin preguntar eso, aunque el aspecto de la criatura en si diera algo de miedo. Era una criatura pequeña, de orejas largas y puntiagudas, nariz larga y afilada, y ojos saltones. Iba vestido con harapos y descalzo.

  • Eh... hola.

  • Harry Potter - dijo la criatura en una voz tan aguda que Harry temió que se pudiera escuchar desde abajo.

  • Shh, mas despacio. No deben oirnos allí abajo - susurró él.

  • Lo lamento, señor. - dijo, bajando la voz - Hace mucho tiempo que Dobby quiere conocerlo, es un gran honor.

  • ¿Quién es usted?

  • Dobby, señor. Dobby a secas. Dobby, el elfo doméstico.

  • Estoy encantado de conocerlo. Pero no es el mejor momento para recibir visitas en mi dormitorio. ¿Ha venido por algún motivo en particular?

-Si, señor. Dobby ha venido a decirle... el señor Draco me ha pedido que viniera... a entregarle esto - el Elfo sacó un sobre de entre los pliegues de su ropa y se lo pasó a Harry.

Harry tomó el sobre, sintiéndose repentinamente feliz.

  • Siéntese por favor.

El elfo entonces, para sorpresa de Harry, gimio y empezó a sollozar - S-sentarme... nunnca en la vida de Dobby...

Desde la sala, oía la voz entrecortada de la tía Petunia. Les había escuchado esta vez.

  • Shhh. Guarde silencio, por favor, o me meterá en problemas con mis tíos.

  • Lo siento, señor.- dijo Dobby, calmándose, pero obedeció al pedido de Harry y guardó silencio.

  • ¿Puede esperar a que responda a Draco, y llevarle una carta? No me tienen permitid escribirle a nadie, y han encerrado a mi lechuza en otra habitación.

  • Por supuesto... Dobby hará cualquier cosa para ayudar a Harry Potter.

Harry abrió el sobre y comenzó a leer la carta. Efectivamente, era la letra de Draco.

Harry:

Ya que no has respodido ninguna de mis cartas, asumo que los muggles con los que vives están sobrepasando sus derechos, de nuevo. Así que mando a Dobby para saber cómo estás. La verdad, no sé por qué no pensé antes en usarlo a él. Los Elfos Domésticos siempre son mucho más útiles.

Feliz cumpleaños!

Si puedo ayudar de alguna manera, sólo dímelo.

Draco.

Harry respondió rápidamente, tomando un pedazo de pergamino. Escribió unas breves palabras diciendo que los muggles enviaban que las lechuzas llegaran a su casa, y probablemente intentarían evitar que regresara al colegio. Pero además de eso, todo seguía como siempre.

  • Toma. Entrégaselo a Draco, por favor.

  • Dobby hará como Harry Potter dice.

  • Gracias, Dobby.

De nuevo Dobby pareció a punto de chillar, pero con un dedo sobre los labios, Harry negó con la cabeza. Entonces en un puff!, el elfo desapareció.

Harry no tardó en recibir una respuesta la mañana siguiente. Draco lo invitaba a quedarse en su casa, luego de que Dobby le describiera el lugar en el que estaba encerrado. Un mago no podía vivir en condiciones tan denigrantes! Él no podía ir por si mismo, y sus padres jamás tocarían la casa de unos muggles, pero sabía quién podía ayudar.

Y sorprendentemente, la ayuda llegó aquella misma tarde, cuando alguien tocó la puerta y la Tia Petunia fue a abrir.

  • T-tú...

  • Si, yo. Señora Dursley, he venido a tener una pequeña conversación con ustedes... sobre el señor Potter.

Harry, que estaba en la cocina fregando los platos, reconoció de inmediato la voz que arrastraba las palabras de esa manera. Pero era imposible.

El Profesor Snape estaba en su casa.

Como la tía Petunia seguía en la puerta, Snape la hizo a un lado y entró a la casa.

  • Petunia... este - La cara del tío Vernon cuando vio las ropas del profesor y lo reconoció como un mago, fue digno re retratar. Podía hacerse en sus pantalones del miedo - ... sujeto. ¡le exijo que se vaya!

  • Soy el Jefe de Casa del señor Potter en el Colegio Hogwarts. Es mi trabajo asegurarme que todos los alumnos de mi Casa estén recibiendo un trato justo... y que estén en buenas condiciones. No esperaba tener que hacer esta visita, pero he oido rumores de que el señor Potter está viviendo en la alacena de su casa.

  • Cómo educamos al chico no es su problema. Suficiente hacemos con soportar su anormalidad. Le alimentamos y le damos un techo. ¡No puede pedir más!

Harry se había asomado a la puerta de la cocina, para poder ver a Snape, y cuando éste le dirigió la mirada, frunció el ceño.

  • Sin duda. Si el señor Potter recibiera una remuneración por los trabajos que debe realizar aqui, cubriría con creces las... bondades que reciben de ustedes.

La tia Petunia se sonrojó furiosamente., y el tío Vernon se puso púrpura de ira.

  • ¡Cómo se atreve!

Entonces el Profesor Snape sacó la varita.

  • Le aseguro que, a diferencia del Señor Potter, nada me impide utilizar la varita en ese mismo momento. Por lo que espero que de aqui en más, le den a su sobrino un trato decente. Si llego a saber, y créanme que tengo mis maneras, de que no lo están alimentando debidamente, o de que vuelve del colegio para pasar el verano en una alacena, no seré tan amable como hoy.

Dirigió una mirada a Harry.

  • Tú, Potter, ¿qué haces escuchando las conversaciones de los mayores? ¿No has aprendido nada el año anterior? Ve a hacer tus maletas, vienes conmigo.

Harry quedó demasiado sorprendido para poder decir palabra. Asintió con la cabez y corrió a su dormitorio, para alistar su baúl lo más pronto posible.

Una vez que el chico se fue, Severus continuó.

  • Lastimosamente, eres el único familiar vivo que le queda - dijo, dirigiéndose a Petunia - y ór eso debe volver cada año. Ahora, me lo llevaré a un lugar donde sin duda lo tratarán como a un ser humano, pero el próximo verano, espero recibir noticias de que las cosas han cambiado.

  • No tienes ningún derecho, no eres nada de él.

  • En quién crees que ella confiaría, si estuviera aqui? ¿En mi... o en tí?

Esas palabras le sentaron como una cacheteada a la mujer.

  • Vete, véte con él. Y no te atrevas a volver a pisar esta casa.

  • Gracias, Señor.

  • Ahora toma mi mano, tendremos que Aparecernos.

  • ¿Aparecernos?

  • Vamos a Malfoy Manor. El señor Malfoy me ha informado que su familia te invitó a pasar estos días con ellos. Sin duda, una gran diferencia con la pocilga en la que te estabas quedando.

Harry se quedó observando a Snape. Desde el principio, había creido que lo odiaba, Incluso teniendo que cuenta que ganaron la copa de las casas y el profesor ya no parecía detestarle tanto al final del curso, Harry nunca hubiera imaginado que fuera él quien pusiera en su lugar a los Dursley para ayudarle. nadie más había hecho eso por él antes.

  • Señor, ¿por qué ha venido a ayudarme?

  • Lo he dicho antes. Ningún alumno de mi Casa pasa por semejantes maltratos.

Pero Harry tenia la sensación de que había más, mucho más, que el profesor no le diría. Y además, parecía que la tía Petunia lo conocía de antes.

  • Señor, ¿Cómo lo conocía a usted mi tia?

Snape carraspeó.

  • Iba al mismo año que tu madre en Hogwarts.

  • ¿Cónoció usted a mi madre? ¿Y a mi padre, también lo conoció?

  • No demasiado - mintió Snape -aunque físicamente te pareces a tu padre. Excepto los ojos. tienes los ojos de tu madre.

Harry ya lo sabía, porque había visto a sus padres en el espejo de OESED. A veces, de cualquier forma, creia que era sólo un sueño. Pero ahora alguien que los habia conocido realmente, le decía que se parecia a ambos. De alguna forma, eso le hacía sentirse más cerca de ellos.

Finalmente tomó la mano del Profesor Snape, y ambos aparecieron en los portones de una gran mansión. Malfoy Manor.

Fue más fácil comprender, desde alli, los aires de grandeza de Draco Malfoy.