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Princesa pelirroja — capítulo 1
Scorpius Malfoy odia desde lo más profundo de su corazón a los pavos reales. Maldice el momento en el que a su abuelo se le dio por criar una docena en la Mansión Malfoy. Por culpa de esas estúpidas aves tiene toda la ropa y el cabello ensuciados de barro fresco. No le queda más opción que volver adentro (sin que su madre o abuela se den cuenta, o no le permitirán entrar por estar sucio) y cambiar de atuendo, lo que significará que se demorará el doble en llegar al Caldero Chorreante. Rose Weasley, su novia (Merlín, que bien se siente llamarla así. Novia. Rose novia de Scorpius), lo había invitado al pub mágico más famoso de Londres para verse. Y específicamente debió de estar allá hace veinte minutos. Oh, ella lo matará apenas lo vea. Pero no es todo culpa de Scorpius, a su padre se le dio por retrasarse en el baño y él no tuvo más remedio que esperar casi una hora para poder tomar una ducha; su madre le había dicho que si no ordenaba su habitación, no podría salir; estuvo alrededor de diez minutos en encontrar las únicas zapatillas secas que tiene, pues las demás están todas sucias a causa de un mal experimento de él; y cuando por fin había logrado alistarse, al salir al jardín los pavos reales lo empujaban a un charco de barro. Justamente hoy tiene que tener mala suerte. Dentro de cinco días partirá a Francia junto a sus padre para pasar las vacaciones de verano en la casa que tienen en París, por lo tanto Scorpius quiere pasar aquellos últimos días con Rose, pero si se demorá más tiempo, duda que ella siga siendo su novia. Y como supuso, al llegar al Caldero Chorreante, media hora después de lo acordado, Rose está terriblemente enojada, detesta la imputualidad. Y al parecer, no se compadece con él por la mala suerte que tuvo esa mañana. —Vamos, cariño, no te enojes —dice, al sentarse frente de ella en la mesa que eligió. Rose bufa—. Oye, Rosie, me queda poco tiempo aquí, no quiero que estés enojada conmigo. Rose sonríe entonces y se inclina sobre la mesa para besarlo. Scorpius sonríe y le acaricia con cuidado el cabello rojo antes de separarse. Le toma la mano sobre la mesa para apretarla. —Si me compras un helado, tal vez te perdono del todo —dice divertida. —Lo que tú quieras. Rose sonríe más todavía y llama con la mano a una mujer para que les tome el pedido. Scorpius suspira, aún sigue sintiéndose afortunado de haber estado con ella, ya falta poco meses para que cumplan un año juntos y él no puede ser más feliz. Como ama a su princesa pelirroja.