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Princesa pelirroja — capítulo 2
Pasado mañana partirá a Francia y la familia Weasley, quienes le tomaron cariño y lo consideran parte de ellos, sobre todo por salir con alguien de aquella peculiar familia, le hizo una cena de despedida. Scorpius llegó a la Madriguera alrededor de las cinco de la tarde, para ser recibido por el fuerte abrazo de su novia y sus besos, que solo consiguió que los primos de ella lo miraran mal, aunque lo saludaron con sonrisas cuando les tocó hacerlo. Scorpius está en ese momento volando sobre su escoba, mientras juega Quidditch con los primos Weasley. A cada momento, hecha una ojeada a Rose, quien está en el quiso rival, en posición de guardiana, lo que simplemente hace que se distraiga y que Albus Potter, su mejor amigo, le pegue en la cabeza. —No es mi culpa, tiene mucha influencia en mí —es su excusa histérica. —Realmente pienso no tener novia —le contesta Albus seriamente—. No quiero parecer un idiota todo el tiempo. —¡Los dos callense y jueguen! ¡Ellos nos están pateando el trasero! —protesta Roxanne. Fred, del equipo rival, le saca la lengua, a la vez que su madre regaña a su hija por su vocabulario. Al final, igualmente el equipo de Rose es quien gana, ella obviamente no pierde tiempo y molestar a su novio con aquello. Scorpius sonríe divertido y la toma de la cintura para besarla larga y profundamente, aprovechando que no hay nadie que pueda matarlo por aquello en el jardín. Rose sonríe al separarse y apoyan su frente contra el otro. —No podre estar aquí para tu cumpleaños —susurra apenado. Ella se encoge de hombros, restandole importancia. —Habrá más cumpleaños. —Lo sé, pero igual te tengo un regalo —confiesa. Rose alza la ceja—. Quiero que pienses en mí cada vez que lo vea. Vamos, cierra los ojos. Rose lo mira recelosa un momento, pero termina cerrando los párpados. Scorpius acaricia con cuidado su mejilla, suspira. Estuvo toda la semana si su decisión es la correcta, esto es muy importante, su padre le dijo que tal vez debía esperar, pero Scorpius sabe que nadie mejor que ella para usarlo. Saca con cuidado el anillo que tiene una serpiente en forma de M, el anillo de la familia Malfoy. Es una tradición entre ellos que aquel anillo pase al primogénito de la nueva generación y que éste se lo entregue a la mujer con la que planea tener una familia, dicha mujer tiene la obligación de darle el anillo a su primer hijo cuando éste cumpla los cinco años y así se repite. Y Scorpius, mientras pone con cuidado el anillo de su familia en el dedo anular de Rose, está seguro que está tomando la decisión correcta en dárselo a su princesa pelirroja.