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Princesa pelirroja — capítulo 5

Rose tiene razón: la vista desde la ventana del ático es absolutamente genial. Gracias a que están en el campo, Scorpius es capaz de distinguir las estrellas en el cielo nocturno y con paciencia le señala cada constelación que encuentra a su novia, las ramas y hojas de ojos árboles se mueven al compás del viento y por la lluvia de hace horas, el césped se ve brillante por las gotas que quedaron. Aun así, Scorpius es consciente que lo más hermoso que puede ver no es el paisaje, sino la chica que está sentada en su regazo y le acaricia con ternura el cabello. Scorpius sonrie divertido al ver que el calor inunda las mejillas de Rose cuando lo descubre mirándola fijamente. —¿Me escribirás, verdad? —pregunta ella, mirando al suelo—. ¿Y hablaremos por el espejo doble? —Scorpius está a punto de decirle que por supuesto que lo hará cuando Rose suspira y vuelve a hablar—. James dice que los chicos odian tener novias controladoras y tal vez a ti te moleste, pero realmente quiero estar comunicada contigo. Dudo que pueda estar tanto tiempo sin verte u oírte.  Scorpius lleva su dedo al mentón de ella y le levanta la cabeza con delicadeza, entonces lleva su otra mano a la mejilla de ella y se la acaricia tiernamente. Scorpius no puede creer que está con alguien tan magnífica como ella y la besa. —Preciosa, yo también quiero comunicarme contigo todos los días —le confiesa. Rose sonríe—. Todavía no me fui, pero ya te extraño.  —Una sola cosa más, Scorp —dice ella seriamente—. Tú me llegas a engañar con una perra francesa y yo te daré a comer a los dragones de tío Charlie. ¿Te queda claro, Malfoy? Scorpius suelta una risita y tira de ella hasta que los dos quedan acostado en el suelo del ático. Rose apoya su cabeza en el pecho de su novio mientras él lleva sus dedos al cabello rojo de ella. —Y espero que tú tampoco estés cerca de chicos —dice Scorpius. Frunce el ceño—. Sobre todo no te acerques a ese idiota de Lorcan.  —Él está saliendo con Megan. —Por favor, solo lo hace para darte celos, como si tú lo sintieras por él —dice él con obviedad—. No acepta que tú eres mi novia.  Rose rueda los ojos y levanta la cabeza solo para volver a besarlo. Scorpius la abraza entonces por la cintura y se acomoda mejor en el suelo, todavía procurando no hacer ruido. No es muy aconsejable que alguno de los Weasley los pillen en esa situación.  Scorpius muerde levemente el labio de Rose, al tiempo que piensa que no hay nada mejor que besar a su princesa pelirroja.