Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 89,862/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 192013 · de

Historia 192013 — capítulo 1

Siglo VI

Brocelianda. Aquel sería el lugar de su eterno encierro por la traición de aquella a la que había amado. El sol brillaba reflejándose en el lago junto al que se encontraban dos figuras, un hombre alto de cabello largo y blanco, su barba del mismo tono y brillantes ojos ámbar, la mujer frente a él de cabello caoba y fieros ojos verdes mantenía su mano dirigida hacía él. Myrddin Emrys conocido popularmente como Merlín, el mago. Aquel que había ayudado a Arthuro Pendragon y tantos otros acababa ahora sus días a mano de su Viviana. Viviana también conocida como Nimue una bruja de gran poder a la cual apodo la Dama del lago por el lugar en el cual se conocieron, allí mismo, ahora ella lo encerraba por la eternidad en aquel lugar que había sido tan especial para él.

—Vivirás en este lugar por la eternidad — Decía con voz contorsionada por la locura Viviana mientras las ramas del aquel árbol donde le encerraba comenzaban a absorberlo. — Solo sangre de tú sangre te liberara, pero eso no sucederá, todos tus descendientes te odiaran — Continuaba como si se tratase de una profecía, un hechizo que retumbaba en los oídos de Merlín. — Solo hombres nacerán de tu sangre dando el legado de tu magia legendaria.

—¿Por qué? — Merlín hablo con voz quebrada por el dolor de la presión de las ramas del árbol.

—Tengo a tu descendencia en mi interior — Informo Viviana enfrentándole con una sonrisa demoniaca — Tendrá tu poder y lo utilizare a mi antojo, ya no te necesito — Sin más, hizo el movimiento final de su mano para que se perdiera en la corteza del árbol.

De aquella forma se selló el poder del mejor mago que se vería a través del tiempo, pero sin que Viviana lo supiese, Merlín había tenido tiempo de realizar un conjuro silencioso antes de ser encerrado. Un conjuro donde daba pie a poder ser liberado por aquellos que se suponía debían odiarle, para ello debían cumplir siete tareas que ellos mismos tendrían que descubrir.

˜

2020

En un oscuro bosque de Glastonbury una mujer paseaba dando pequeños brincos y canturreando cosas que para muchos no tendrían sentido.

—La traeré de vuelta, ella volverá y los matará — Seguía su cantito. Su risa estridente podría poner los vellos de punta.

Los árboles cada vez juntaban más y le era más complicado caminar con su danza a través de ellos, pero no se detenía continuaba aun adelante hacía el punto al cual debía dirigirse. Tras quince minutos luchando contra las ramas y la hiedra, llego. Sus ojos se ampliaron y una enorme excitación la invadió. Rebusco desesperada algo en la túnica violeta que llevaba puesta dejando caer la capucha que hasta el momento cubría su cabeza dejando ver a una mujer de largo cabello rubio y rizado, tez ligeramente bronceada y una sonrisa torcida. Finalmente, extrajo de su túnica una varita la cual dirigió al lugar donde tenía puestos sus ojos; una estructura de piedra antigua que parecía ser un portal, a sus lados había unas runas que rezaban el nombre de "Ávalon". Temblando ligeramente, la mujer se acercó a aquella estructura colocando su varita justo en la piedra y comenzando a repasar las runas mientras hablaba con voz emocionada, era una lengua complicada y tenía miedo de equivocarse, pero aun así no se detenía.

—Despierte ahora, mi señora — Dijo luego de concluir su complicado conjuro al tiempo que extraía de su bolso unas cuantas cosas: Un frasquillo con un contenido violeta viscoso, una daga de plata y una varita. Abrió el frasquito y derramo sobre la estructura todo su contenido, posteriormente con la daga corto un poco su dedo dejando caer sobre aquel producto viscoso su propia sangre — Alice Kyteler, bruja de gran poder te ofrece su sangre para que vuelvas a tu antigua gloria. Te brindo una varita para concentrar allí completamente tu poder y la sangre de un hada en honor a tu nombre. Morgana le Fay

Hubo un fuerte temblor y Alice dio varios pasos hacia atrás chocando de lleno con enorme árbol. Un fuerte trueno se escuchó haciendo que ella alzase su vista, pero no podía ver nada. Una fuerte risa de satisfacción se escuchó y la sangre de la bruja rubia se helo, sus ojos se ampliaron a su punto máximo cuando la estructura comenzó a resquebrajarse y luego exploto haciéndose polvo, un polvo que se juntó en un amplio remolino que se fue reduciendo formando una esbelta figura de una mujer alta de cabello negro tan oscuro como aquella noche, su rostro sino y atractivo podía dejar sin aire a cualquier hombre y la sonrisa sarcástica en sus labios demostraba que en su interior no era tan hermosa como en su exterior, sus ojos azules reflejaban toda la maldad que tenía en el alma.

Morgana le Fay, la discípula de Merlín y una de las brujas tenebrosas más grande de todos los tiempos había regresado. La mujer movió ligeramente su túnica y se inclinó grácilmente tomando la varita que había ofrecido Alice Kyteler, la observo en su mano por unos segundos antes de moverla en una dirección. Un enorme rayo de luz amarilla salió de la varita y al chocar en los árboles estos explotaron haciendo un amplio camino para recorrer.

—Mor…Morgana — Murmuro Alice dando un paso adelante e inclinándose frente a la mujer que la miro altiva — Mi señora, soy Alice Ky…

—Lo escuche, has sido quien me ha liberado de mi prisión — Morgana la miro con una mueca — ¿Por qué lo has hecho? — Su tono era suave y tranquilo.

—El mundo ha perdido a aquel que luchaba por la pureza de la sangre en los magos. Cada vez los magos se mezclan más con los muggles, cada vez estamos perdiendo más nuestro poder contra ellos. Necesitamos una guía, alguien que vuelva la antigua gloría a los magos. Sin duda usted es la mejor para ello — Alice miraba a Morgana con los ojos abiertos y expectante.

—Entiendo… — Morgana ladeo un poco la cabeza — Entonces, desde este momento comenzara nuevamente la era de Morgana le Fay.