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Historia 192013 — capítulo 2

2021

Albus Potter sonreía al entrar en el andén nueve y tres cuartos. La gente se veía caminar de un lado al otro totalmente frenética, el sonido de los carritos siendo arrastrados a través del andén, el pulular de las lechuzas, los gritos de los más pequeño y las despedidas de las familias se escuchan por doquier. Junto a Albus se encontraba reunida su familia, su padre, Harry Potter mantenía una animada conversación con James Sirius, el hermano mayor del chico sobre aquel año en Hogwarts pues sería el último al que asistiría, Ginny Potter, su madre, se encargaba de preguntar a Lily Luna sobre todo lo que llevaba en su baúl asegurándose de que nada se quedase. Por su parte, Albus buscaba a través del andén a su mejor amigo.

Aquel sería su quinto año en Hogwarts y estaba ansioso por saber que aventuras le depararía este año tanto a él como a su mejor amigo, Scorpius Malfoy. En la distancia diviso a dos rubios que parecían discutir sobre cosas triviales. Luego de mirar por un momento a sus padres para asegurarse de que aún estaban entretenido, empujo su carrito hasta donde se encontraban aquellos dos rubios los cuales giraron al escuchar el sonido de su carrera hacia ellos.

—¡Albus! — Exclamo Scorpius con una amplia sonrisa al verle. — Estaba a punto de ir a buscarte — Albus sonrió ampliamente.

—Acabo de llegar, James se tardó una eternidad juntando sus cosas, apenas hoy empaco su baúl. — El chico soltó un largo suspiro.

Albus Potter era ahora un adolescente que a su edad había crecido mucho más de lo que lo había hecho su padre. Sus brillantes ojos verdes eran enmarcados por un rebelde cabello negro azabache que contrastaba con su piel pálida. Scorpius era mucho más alto que su amigo, de cabello rubio platinado y hermosos ojos grises, tenía rasgos finos y elegantes.

El silbato que indicaba la pronta salida del expreso sonó a través de todo el lugar poniendo alertas a todos los estudiantes que no habían subido aún. Albus giro su cabeza en busca de sus padres que ahora se habían percatado de su ausencia.

—Me despediré de mis padres, nos vemos en la entrada del expreso — Albus corrió de vuelta con su familia y luego de dar una rápida despedida a sus padres subió a la gran locomotora roja junto con sus hermanos. James, Albus y Lily se despidieron a través de la ventana de la puerta moviendo animadamente su mano en señal de despedida.

James miro a sus hermanos menores con una amplia sonrisa. De cabello castaño rojizo y totalmente indomable el chico era bastante guapo.

—Nos veremos al llegar a Hogsmeade — Se despidió antes de dirigirse a donde Albus suponía se encontraban sus amigos. Lily dio unos golpecitos en el brazo de su hermano a modo de despedida antes de perderse a través del pasillo en busca de sus amigas.

—¡Eh, Potter! — Escucho a lo lejos. Scorpius movía su mano asomando la cabeza desde uno de los vagones. — Encontré un buen lugar. — Albus sonrió ampliamente y se dirigió directamente hacía allí acarreando con su baúl y su lechuza Tiberius. Al entrar en el vagón se dio cuenta que Scorpius no estaba solo, junto a él se encontraba una chica de cabello rojo y suaves rizos, pequeñas pecas bañaban su rostro dándole un aire infantil.

—Rose — La saludo amablemente Albus sentándose junto a su prima — Pensé que estarías con tus amigos — Rose Weasley lo miro con los ojos entrecerrados.

—Ustedes también son mis amigos — Dijo con tono brusco. Scorpius contuvo su risa. Apenas el año anterior Rose había perdonado el hecho de que Albus hubiera sido seleccionado a la casa Slytherin y que se hubiera hecho amigo de un Malfoy. Su relación hasta el año pasado había sido un poco tensa, pero luego de los sucesos del año anterior donde sus vidas habían estado en peligro por culpa de un mortifago que había buscado venganza, las cosas habían mejorado bastante en su relación.

—Ya — Albus se encogió de hombros mirando al regazo de Rose donde descansaba una gran bola de pelos blanca, su gata Kiana. La gata pareció notar que era observaba y movió perezosamente su cabeza en su dirección — ¿No está más gorda? — Pregunto haciendo una mueca.

—Lo está — Estuvo de acuerdo Rose pasando una mano por el suave pelaje del animal — Pero es un caso perdido intentar hacer que haga ejercicios o coma menos. En algún punto simplemente rodara — Scorpius rio divertido ante el comentario.

—Pobre animal, deberías ponerle enfrente algunos ratones, seguro se anima a correr un poco — El rubio sonreía ampliamente. — ¡Ah! Se me olvido comentarte en las cartas, Albus. He sido seleccionado como Prefecto — Rebusco en su pantalón hasta sacar de ella una insignia que lo acreditaba como Prefecto de Slytherin.

—¿Sí? Es muy extraño después de que el año pasado hicimos un completo desastre y pusimos en peligro la vida de algunas personas — Albus alzo una ceja y sonrió burlonamente en dirección a su amigo.

—También he sido seleccionada como prefecta — Hablo hinchando su pecho orgullosamente Rose — Mamá y papá fueron prefectos en su época y están muy felices de que yo también lo sea.

—Mi padre también fue prefecto de su casa — Comento Scorpius encogiéndose de hombros — Dice que no es gran cosa, solo tienes la ventaja de restar puntos y usar el baño de prefectos.

—Cosa que puedes hacer si sabes cómo moverte en Hogwarts sin ser visto — Rio divertido Albus, Scorpius le siguió y ambos recibieron miradas asesinas por parte de Rose.

El ambiente era ligero y platicaban sobre sus vacaciones. Los Weasley habían pasado su tiempo en Suiza, Irlanda y Noruega gracias a reuniones que debía tener Hermione Weasley con personas de los ministerios correspondientes a esos países. Los Potter por su parte se habían quedado en Inglaterra y habían visitado varias veces a sus abuelos en la madriguera. Los Malfoy habían pasado aquel tiempo en Francia en su mansión familiar en aquel país.

La señora del carrito de dulces llego unos cuantos minutos después y compraron toda clase de dulces para el resto del viaje mientras seguían hablando de cosas triviales como el Quidditch, las asignaturas de ese año, los profesores, y principalmente recordando los eventos del año anterior

—¿Saben? Creo que algo extraño ha estado sucediendo — Albus había bajado dos tonos su voz de manera que nadie que pasase cerca pudiese escucharlo, solo Rose y Scorpius — Mi padre ha estado saliendo a misiones mucho más seguido y eso es bastante peculiar, al ser el jefe del departamento de aurores usualmente solo manda a brigadas a investigar los sucesos que usualmente son bastantes tontos y fáciles de manejar, pero ahora sale él mismo. Algo grave debe estar sucediendo… ¿Creen que los mortifagos estén uniendo fuerzas nuevamente? — En su rostro estaba pintada una mueca de preocupación. Sin duda, el pensar que nuevamente tomaran el control los mortifagos le daba escalofríos, más aún luego de que solo un mortifago había hecho tantos estragos en año pasado.

—No me extrañaría que intentaran unir fuerzas — Scorpius tenía un semblante pensativo. — Quizás luego de ver como actuaba su antiguo compañero se han sentido animados. Realmente no tengo idea, pero no te preocupes por eso, muy probablemente tu padre los tendrá pronto bajo control — El chico sonrió de lado restándole importancia al asunto, pero Albus no podía hacerlo, algo en él le decía que aquel no sería un año común y corriente y que había algo malo acercándose, pero… ¿Qué era?

Rose y Scorpius fueron llamados al vagón de los prefectos para recibir órdenes dejándole completamente solo junto con Tiberius, Kiana y Eris, la lechuza de Scorpius. Completamente aburrido y aun con la idea de que algo estaba por suceder, Albus dirigió su mirada a la ventana apoyando su rostro en el frío cristal. La noche comenzaba a caer tintando el cielo de majestuosos colores. El chico respiro profundamente intentando tranquilizar tanto su corazón como su mente, cerró los ojos y se dejó llevar cayendo en un sueño completamente extraño.

Caminaba a través de un bosque con árboles gruesos y tan altos que no era capaz de ver sus copas, sentía un gélido frío que calaba en sus huesos. Albus trago grueso y camino mirando alrededor, su mano se dirigió a su túnica sacando su varita y pronunciando "Lumos", la luz de su varita lo ayudo a ver por donde caminaba, pero aun así no tenía idea de donde se encontraba. Escucho en ese instante una risa baja y sensual, definitivamente de mujer. Se movió en redondo intentando ubicar el lugar del que provenía, no podía ver a nadie solo la profunda y abrazadora oscuridad.

—¿Quién anda allí? — Exclamo valientemente Albus intentando no dejarse amedrentar por la situación. Se encontraba solo, en un lugar desconocido y aquella risa no le dejaba un buen sabor de boca.

—¿Quién anda allí? — Repitió la voz femenina. Albus sintió como temblaba de los pies a la cabeza. Comenzó a sentir una energía muy fuerte a su alrededor, era como si algo lo estuviese rodeando y lo presionase cada vez un poco más. — Tú, hijo del elegido. Serás mi boleto a la gloria — De las sombras surgió una figura femenina. Albus observo con la boca completamente seca a una de las mujeres más hermosa que hubiese visto en su vida, aun así, la maldad en sus ojos hacía que todo aquello se viese opacado, todo en su ser le pedía correr, pero no podía moverse ni un solo centímetro. — Tú padre pudo haber derrotado a Lord Voldemort, pero ese era un chico sin talento a mi lado — Una sonrisa divertida se formó en los labios pintados de rojo sangre de la mujer, alzo su mano y coloco una larga uña negra sobre la mejilla de Albus rozando la piel del chico con ella. — Todos van a morir en mi mano — Fueron sus últimas palabras. Todo se puso totalmente negro, un grito aterrador se escuchó en aquella oscuridad y el chico sintió como si su cuerpo fuera oprimido en su totalidad y luego liberado.

Albus abrió los ojos de par en par, se sentía ahogado y su corazón latía fuertemente golpeando su pecho. Un sudor frío cubría su frente y su cuerpo temblaba.

La imagen de aquella mujer había sido lo más aterrador que había visto en su vida a pesar de ser tan hermosa. Sentía aun el poder que desbordaba, no sabía porque la había visto, quién era o si existía o no, solo deseaba no volver a verla nunca más.

Tardo mucho tiempo en calmarse por completo, decidió cambiarse a su túnica escolar al calcular que debía encontrarse cerca de la estación. Se dedicó a comer dulces y leer un poco sobre lo que aprendería aquel año hasta que entraron nuevamente al vagón Scorpius y Rose ya vistiendo sus túnicas y con sus insignias de Prefectos prendadas a ellas.

—Ah, ya te has cambiado — Rose sonrió ampliamente sentándose a su lado — ¿Te pasa algo? Estás muy pálido — La chica arrugo un poco su nariz con preocupación. Albus había decidido no hablar respecto a su sueño ya que solo debió ser algo de su imaginación.

—Comí un poco de chocolate, se me pasara en un momento. Me había quedado dormido y al despertar me asuste creyendo que habíamos llegado a la estación — Una pequeña mentira que no afectaría a nadie.

—Estamos por llegar — Informo Scorpius ya sentado frente a él. En los grises ojos de su amigo noto el hecho de que no le creía nada en lo absoluto, se conocían hacía ya años como para notar cuando el otro mentía y Scorpius, precisamente, era bastante observador.

Rose había comenzado a hablar sobre la reunión de prefectos y los deberes que debían cumplir a partir de ese momento, se la escuchaba bastante emocionada, pero Albus había optado por ignorarla. Al llegar a la estación de Hogsmeade bajaron del expreso y caminaron hacia los carruajes que los llevaron hasta el castillo, fue allí cuando Rose se alejó de ellos acercándose a sus amigos y compañeros de Gryffindor.

Albus y Scorpius se mantuvieron en silencio al entrar en el gran comedor y se sentaron en mitad de la mesa Slytherin donde algunos compañeros de casa los saludaron al verles, en especial los miembros del equipo de Quidditch al cual ambos pertenecían.

—Bien, ahora sí ¿Qué fue lo que te sucedió? No me creo eso de que estabas asustado de ya haber llegado a Hogsmeade — Scorpius apoyo su codo en la mesa y coloco su mano en un ángulo de 90 grados de modo que pudiese apoyar su barbilla en su mano. — Habla, Potter.

—No sé qué quieres que te diga, Scorpius — Albus se encogió de hombros intentando parecer indiferente — Nada especial, solo eso…

Scorpius frunció el ceño y le fulmino con la mirada, sabía que le mentía, pero no le presionaría para decir la verdad pues tarde o temprano el mismo se acercaría a decirlo.

—Como quieras — Dijo el rubio intentando parecer indiferente.

Albus intento hablar, pero callo inmediatamente al ver como McGonagall se ponía de pie e iniciaba el discurso de principio de año. Su mente viajo a otro lugar ignorándola completamente ya que se sabía el discurso de memoria; unión de las casas, todo lo que estaba prohibido para los alumnos, comentarios mordaces que señalaban indirectamente a su hermano James y sus amigos como unos revoltosos, lo usual para luego anunciar que ahora entrarían los alumnos de primer año a ser seleccionados.

Las puertas del gran comedor se abrieron y por ellas ingreso un considerable grupo de nuevos alumnos encabezados por Neville Longbottom, profesor de Herbologia, todos los pequeños se notaban nerviosos, sus ojos sorprendidos miraban alrededor y al techo encantado mientras comentaban cosas en murmullos. El sombrero seleccionador canto animadamente hablando sobre las casas y sus fundadores mostrando los mejores aspectos tanto de Gryffindor como de Ravenclaw, Hufflepuff y Slytherin. Una vez todos los pequeños fueron seleccionados, los alumnos en general esperaban ansiosos el anuncio del inicio del banquete, la directora McGonagall se puso frente a todos y comenzó a aclarar su garganta. Albus frunció el ceño al notar que el sombrero seleccionador seguía sobre el taburete y que este no había sido retirado como todos los años sucedía una vez finalizaba la selección de alumnos nuevos.

—¡Alumnos de Hogwarts! — Inicio McGonagall con una sonrisa amable — Como habrán notado, aun el sombrero seleccionador se encuentra aquí frente a mí, esto es debido a que aún debemos seleccionar a sus casas a dos personas más, pero ellos no son de primero, sino que entraran en su quinto y sexto año respectivamente. — Un murmullo colectivo se escuchó en el gran salón que fue acallado por una señal con la mano de McGonagall. — Señor Filtch, déjelos pasar — El celador asintió con la cabeza y abrió una de las puertas que había sido cerrada tras la entrada de los alumnos de primero. Por aquella puerta ingresaron una chica y un chico.

La chica tenía el cabello castaño caoba, piel tan pálida como la de una muñeca de porcelana y brillantes ojos ámbar, sus facciones eran suaves y femeninas como si de una ninfa se tratase, su figura era curvilínea e hizo que muchos soltasen exclamaciones de sorpresa. Su porte era elegante, caminaba altiva y decidida haciendo que la túnica escolar ondease a su paso. El chico era mucho más alto que la chica sacándole una cabeza y media, de cuerpo atlético, su rostro denotaba diversión mientras miraba alrededor, sus ojos eran de un brillante color verde agua y su piel era tan blanca como la de la chica.

Se detuvieron frente al taburete y desde allí miraron alrededor.

—Bien, los llamare para que sean sorteados en sus respectivas casas — Hablo tranquilamente McGonagall tomando en su mano el viejo sombrero y alzándolo. — Emrys, Calen — Pronuncio la mujer. El chico sonrió aún más ampliamente y se sentó en el taburete el cual se veía ridículamente pequeño bajo él.

El silencio invadió el lugar, parecía que nadie respirase siquiera. Albus estaba completamente impresionado ya que el tiempo pasaba y el sombrero aún seguía sobre la cabeza del chico. Nunca había sido testigo de una selección que durase tanto. Pasados un buen puñado de minutos finalmente el sombrero grito su decisión.

—¡RAVENCLAW!

Los miembros de la casa nombrada se pusieron de pie aplaudiendo a su nuevo compañero. El chico de nombre Calen se puso de pie y camino a la mesa que ovacionaba su selección.

—Él joven Emrys cursara su sexto año, espero que lo reciban como es debido. — McGonagall entonces volvió su mirada desde los alumnos de la mesa Ravenclaw a la chica que esperaba frente a ella — Ahora, Emrys, Lynna — Dijo en un tono más alto para que todos escuchasen su nombre. La chica se acercó al taburete sentándose en el grácilmente, el sombrero se tomó su tiempo, pero fue considerablemente más corto que el de su hermano mayor.

—¡SLYTHERIN!

Anuncio finalmente el sombrero. Los alumnos de la mesa de las serpientes aplaudieron animadamente a la chica que por primera vez desde que había entrado en el gran comedor, sonrió. Una pequeña sonrisa que hizo que el estómago de Albus diese un vuelco.

Lynna camino hasta la mesa Slytherin y busco a conciencia un lugar en el cual tomar asiento finalmente tomando asiento frente a Albus y Scorpius.

—La señorita Lynna Emrys cursara su quinto año, espero que la reciban con amabilidad y la guíen enseñándole como funciona Hogwarts. Ahora sí — Dijo la directora una vez el sombrero seleccionador fue retirado — ¡Qué comience el banquete!