Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 89,862/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 192013 · de

Historia 192013 — capítulo 3

Las largas mesas de las casas se llenaron de deliciosos y bastante apetitosos platillos. Los estómagos de todos los alumnos rugían solo de ver aquel banquete. En cada mesa todos comenzaron a tomar un poco de todo y hablar animadamente con sus amigos.

En la mesa Ravenclaw, Calen llenaba su plato con diversos alimentos, sus ojos brillaban y su sonrisa era amplia.

—Oh, amigo, con calma ¿No has comido en días? — Escucho el chico una voz. Calen giro sus ojos en dirección a aquel que le había hablado encontrándose con el rostro divertido de un chico de cabello castaño claro y grandes ojos marrones. — Mi nombre es Lyssander Scamander, estoy en mi séptimo año. Y soy premio anual, si tienes alguna pregunta o lo que necesites puedo ayudarte — Calen entrecerró los ojos en el chico y luego asintió.

—Mucho gusto, mi nombre es Calen… Y claro, si tengo alguna duda la consultare contigo — El chico alzo una ceja — ¿Qué? — Pregunto él de inmediato a la defensiva.

—¿Puedo hacer una pregunta? Bueno, de todas maneras, la hare — Lyssander rio entre dientes y comenzó a jugar con aquello que estaba en su plato. — ¿Por qué el sombrero tardo tanto en seleccionarte?

—Ah… — Calen rio divertido antes de encogerse de hombros — Según ese vejestorio tenía talento para las cuatro casas, algo sobre la valentía de los Gryffindor, la astucia de los Slytherin, las ganas de ayudar de los Hufflepuff y la inteligencia de los Ravenclaw…Al parecer mi inteligencia es lo que predomina por donde me han enviado ¿No?

Lyssander abrió los ojos impresionado. Nunca había escuchado de alguien que hubiera estado dividido entre las cuatro casas, cuando creía haberlo visto todo…Un bicho raro como este tal Calen aparecía.

Varios grititos de susto de alumnos de primero se escucharon en el momento en que los fantasmas de las casas hicieron acto de presencia en el Gran comedor para ver a los nuevos. El fantasma de Sir Nicholas andaba flotando por la mesa Gryffindor saludando a todos amablemente, la dama de gris los observaba a todos con su ceño ligeramente fruncido hasta que llego a Calen en el cual se detuvo momentáneamente abriendo los ojos impresionada.

—No puede ser — Se escuchó la fantasmal voz de la dama de gris haciendo que todos los cercanos a ella la mirasen sorprendidos, incluyendo a Lyssander y Calen, siento este último a quien la mujer fantasma observaba — Eres Derian Emrys — Su voz sonaba retraída y como si un fuerte dolor la presionase.

—¿Derian? — Pregunto confundido Lyssander observando a Calen.

Calen parpadeo varias veces antes de sonreír ligeramente en dirección a la dama de gris y luego observar a Lyssander.

—Se ha confundido. Derian Emrys es uno de mis antepasados… En mi familia, todos hemos nacido hombres y cada uno de nosotros con una apariencia sumamente similar, así que supongo que es bastante normal que me haya confundido — Volvió sus ojos a la dama de gris — Derian ha muerto hace ya mucho, mucho tiempo. Ni siquiera puedo decir que tan antiguo en mi árbol genealógico es.

Ante sus palabras, la fantasma de Ravenclaw apresuro su espectral andar fuera del gran comedor.

—Tengo una pregunta — Calen volvió sus ojos a Lyssander observándolo con una ceja alzada, esperando que hablase — Sí todos han nacido hombres… — Lyssander giro de modo que pudiese observar a Lynna que comía en silencio en la mesa Slytherin sin levantar su mirada de su plato de comida — ¿Ella es un él?

Calen se quedó en silencio por un momento y luego soltó una sonora carcajada que se escuchó a través de todo el lugar.

—No, no…Es la primera mujer que ha nacido en…Siglos, en realidad es la primera de toda la descendencia de nuestro…Progenitor. No sé cómo decirlo, pero supongo que me entiendes — Lyssander asintió al comprenderlo.

En la mesa Gryffindor; James, Lorcan, Fred y Frank observaban curiosos como Lyssander discutía sobre algo con el nuevo y no les había pasado desapercibido lo sucedido con la dama de gris.

—¿Qué creen que le haya dicho? Esa fantasma no presta la más mínima atención a nadie, nunca — Lorcan mantenía su mirada en su hermano y su nuevo "amigo".

—No tengo idea, seguramente le dio la bienvenida… ¿No? — Frank dijo aquello no muy confiado, tanto como sus amigos, sabía que era muy poco usual que aquel fantasma interactuara con alguien.

—Patrañas, algo debe tener ese chico — Fred negó con la cabeza dando un gran mordisco a su pollo — Para mí — Dijo con la boca llena de comida — Quej ej chico tiene algo rajro — Era difícil comprenderlo. James lo miro con asco.

—No hables con la boca llena, repugna — James suspiro y observo esta vez a la mesa Slytherin — La chica no habla…Y tiene a mi hermano en frente, ni siquiera le ha preguntado si es el hijo de Harry Potter, como usualmente hacen todos la primera vez que nos ven — Aquello era cierto, al momento en que los nuevos alumnos de Gryffindor se habían sentado a la mesa, lo primero que habían preguntado tanto a Lily como a él era que si eran los hijos del famoso Harry Potter para luego dar grititos de emoción diciendo que habían conocido a un Potter.

—Quizás es de otro país y no sepa quién es tu padre — Rio divertido Fred — ¿No lo pensaste? Es posible que vengan de Estados Unidos, eso explicaría porque han tardado tanto en ser seleccionados, según sé, en Ilvermonyn se seleccionan ellos mismo, alguien los pide y ellos eligen.

—Woah, la neurona de tu cerebro funciona aun — James rio entre dientes negando con la cabeza — No lo sé, pero son bastante extraños…

—Deberían dejar de prestar atención a eso y comer — Rose los miro con el ceño ligeramente fruncido — Pronto desaparecerán los platillos principales y tendrán que ir a la cama sin comer.

Los chicos observaron a la pelirroja que mantenía su ceño ligeramente fruncido. Sus ojos viajaban de Albus a Scorpius, ambos parecían estar platicando, pero miraban una que otra vez a la chica frente a ellos y eso le molestaba, no entendía muy bien por qué, pero el hecho de que Malfoy pareciese interesarse en esa chica no le agradaba.

El banquete termino entre risas de los alumnos y curiosos observando tanto a los alumnos de primero como a aquellos dos extraños hermanos, el chico parecía bastante sociable pues luego de hablar con Lyssander había entablado conversación con casi todo el que le rodeaba, pero, al contrario, la chica de nombre Lynna se mantenía en silencio con su mirada gacha.

Todos comenzaron a retirarse luego de que la directora indicase que debía irse a la cama. Al día siguiente comenzarían las clases y todos debían despertarse temprano en la mañana.

Albus se puso de pie al mismo tiempo que Scorpius y ambos se dispusieron a ir hasta la sala común, pero algo detenía al joven Potter, su mirada no podía apartarse de la chica que mantenía su mirada clavada en la mesa Slytherin. El pelinegro miro a su rubio amigo que se encogió de hombros e hizo una seña indicándole que le hablase. Albus asintió con la cabeza y carraspeo un poco intentando llamar su atención, no funciono.

—Eh… ¿Lynna? — Dijo inseguro Albus observando a la chica. Al escuchar su nombre, la castaña algo su cabeza y clavo sus ojos en él. Albus sintió como con solo su mirada sobre él se extrajese todo el aire de sus pulmones. Lynna espero que el hablase, pero no lo hizo por lo que paso sus ojos ámbar a Scorpius.

—¿Necesitan algo? — El sonido de su voz era bajo y a Scorpius le recordó a la manera en la que hablaba su abuela, eso le indicaba que la chica debía ser de una familia acomodada que le había dado una educación excesiva.

—Sí, nos preguntábamos si quería acompañarnos a la sala común, no debe saber cómo llegar a allí y soy prefecto, mi deber es ayudarle, a usted y a los nuevos alumnos. — Albus observo a su amigo impresionado de la manera en la que le hablaba, era totalmente diferente al tono amable que utilizaba con él, con ella lo había hecho demasiado formal.

—Sería un placer — Contesto Lynna poniéndose de pie para mayor sorpresa de Albus.

Scorpius y Charlotte, la prefecta de Slytherin, reunieron a los alumnos de primer año y juntos se encaminaron a las mazmorras.

Lynna miraba a su alrededor intentando grabarse el camino de vuelta para el día siguiente. Al llegar a la entrada de la sala común Charlotte Nott se giró con rostro de cansancio a los nuevos.

—Bien, aquí es. No está permitido salir luego del toque de queda, no pueden decir la manera de entrar a un alumno de otra casa igualmente estos podrán ingresar solo si ustedes los acompañan, aunque preferiría que no lo hicieran. Háganse amigos de las personas de su misma casa, preferiblemente…

—Charlotte… — Dijo amenazadoramente Scorpius frunciendo el ceño. La chica de cabello negro lacio y ojos negros lo miro haciendo una mueca.

—Bien…Hagan lo que quieran entonces — Se encogió de hombros — Para entrar en la sala común necesitaran sus varitas así que, si salen, asegúrense de llevarla con ustedes siempre. Malfoy — Charlotte observo al rubio por un momento.

Scorpius extrajo de su túnica su varita y coloco la punta en la entrada, allí dibujo una gran S, a medida que lo hacía esta aparecía con chispas verdes y sonaban como si engranajes se moviese. Al terminar la letra, esta se convirtió en una serpiente que dio una vuelta entera para luego abrirse dando acceso entonces a la sala común.

—Solo las varitas de los miembros de la casa Slytherin pueden hacer esto, si lo hace un Gryffindor las chispas serán rojas y…Quisiera ver sus caras con lo que sucedería — Charlotte sonrió malévolamente. — Albus, debería decirle a tu hermanito que haga la prueba ¿no?

—Olvídalo, suficiente con que pasase una semana en la enfermería el año pasado por intentar entrar aquí — Albus rio divertido junto con la chica.

El año anterior, James y sus amigos habían intentado entrar en la sala común de Slytherin para hacer una broma, no sabiendo de la protección de la entrada habían intentado ingresar por sí mismos terminando todos en la enfermería por una semana al recibir la represalia de que les salieran colas de rata y sus rostros se contorsionaran a un horrendo engendro entre rata y humano.

Los pequeños de primero parpadeaban impresionados al entrar en la exquisitamente decorada sala común. Muchos soltaron exclamaciones de emoción al notar que a través de la ventana podían ver las profundidades del lago. Todos corrieron a asomarse por la ventana a pesar de que no se veía absolutamente nada por la oscuridad de la noche.

—Chicos en el pasillo del lado derecho, las chicas al lado izquierdo. Los chicos no pueden entrar en las habitaciones de las chicas ni viceversa. ¿Entendido? — Scorpius dijo aquello con tono firme. Todos los pequeños gritaron "entendido" como repuesta.

—Emrys, tu habitación es la misma que la mía. — Charlotte miro a Lynna con una media sonrisa — Mi nombre es Charlotte Nott, prefecta de Slytherin y la mejor alumna de nuestra casa — Extendió la mano hacía ella y Lynna la tomo sonriendo de lado.

—Sabes mi nombre, pero igual lo diré. Lynna Emrys y detesto a los presumidos — Charlotte alzo una ceja luego de que la castaña soltase su mano sonriendo. — Espero que nos llevemos bien.

Scorpius y Albus se miraron por un momento ante aquella escena pues pudieron sentir casi de inmediato la tensión de Charlotte por las palabras de la nueva.

—Bueno, es mejor que vayamos a descansar — Albus dijo aquello intentando hacer que el ambiente se aligerase.

—Estoy de acuerdo — Hablo de inmediato Scorpius — Nos vemos mañana — Hizo una inclinación de cabeza a modo de despedida en dirección a las chicas y junto con Albus se perdieron por el pasillo del lado derecho.

Al día siguiente todos se habían despertado temprano incluyendo a Albus y Scorpius los cuales se vistieron rápidamente con sus túnicas escolares y se dirigieron al gran comedor sentándose en la mitad de la mesa, puesto que casi estaba reservado siempre para ellos.

—Este año tendremos los TIMOS — Dijo animadamente Scorpius — ¿Qué inscribirás?

—Bien, obviamente veremos las mismas. Pociones, Defensa contra las artes oscuras, encantamientos, Herbologia, Transformaciones, Historia de la magia, Cuidado de criaturas mágicas, pero yo veré Aritmancia. — Dijo Albus observando su horario luego de que su jefe de casa, Slughorn, lo entregase.

—Yo veré criaturas mágicas y runas antiguas — Comento Scorpius observando su horario.

—¿Hablando de las materias?

Ambos chicos alzaron sus cabezas al escuchar la voz femenina. Lynna los observaba con una sonrisa.

—Así es ¿Ya te dieron el tuyo? — Pregunto Scorpius. Albus podía notar ahora el rubio le hablaba más cómodamente, seguro que lo hacía luego de ver como se había enfrentado a Charlotte, chica que no les caía precisamente bien a ambos.

—Sí, veré las básicas según leí. Y de las electivas veré cuidado de criaturas mágicas y Alquimia. También pensé en ingresar en Estudios Antiguos ¿Acaso no sería genial aprender sobre hechizos antiguos? — Algo en la sonrisa de Lynna le hizo pensar a Albus de que ella sabía más de eso de lo que quería hacer creer con ese comentario.

—¿Estudiaste algo parecido en tu antiguo colegio? — Se animó a preguntar Albus totalmente curioso por saber de ella.

Lynna tomo asiento frente a ellos y comenzó a tomar unos cuantos hotcakes.

—Algo así — Dijo ella encogiéndose de hombros. Albus y Scorpius se miraron un tanto confundidos. Lynna se dio cuenta de ello y rio divertida observándolos — Estudiaba en casa, no en un colegio. Mis padres murieron el año pasado por lo que Calen y yo nos vimos obligados a entrar en Hogwarts para seguir con nuestros estudios — Aquello lo dijo tan calmada que perturbo por completo a Albus.

—¿Murieron? Lo siento mucho… — Lynna sonrió hacía el pelinegro. — ¿Tienes algún familiar? Tíos o…

—No, mis abuelos murieron. Al parecer hay alguien que no quiere a los miembros de mi familia vivos — La chica se encogió de hombros. — La directora McGonagall nos dijo que este lugar era seguro para nosotros y que en vacaciones nos enviaría a la casa de alguien que pudiera protegernos. — La chica soltó un largo suspiro.

—¿Fueron asesinados? — Scorpius abrió los ojos sorprendido — ¿Cómo pudieron escapar? — Scorpius soltó un quejido de dolor al sentir como Albus le proporcionaba un fuerte codazo en las costillas por su comentario. Lynna rio entretenida al ver la acción del chico.

—No te preocupes, Potter. — Albus abrió sus ojos y sintió como sus mejillas se tintaban de rojo. No recordaba haberse presentado y su corazón latió rápidamente al saber que ella le conocía. — No pasa nada. Calen es muy fuerte, mucho más de lo que pueden ver tras esa fachada de grandote molesto — Los ojos de los tres Slytherin fueron hacia la mesa Ravenclaw donde Calen parecía bromear junto con Loius Weasley, Alice Longbotton y Lyssander Scamander. — Él nos sacó de nuestra casa, nos llevó a un lugar que pensamos sería seguro, pero nos encontraron demasiado rápido. Luego recordamos un consejo que nuestro padre nos había dado. Solo confíen en quien sea el director de Hogwarts en tiempos de paz. Como no ha habido ningún problema en mucho tiempo supusimos que era una buena idea enviar una carta a McGonagall y ella nos respondió de inmediato enviando por nosotros. Estamos aquí en el castillo desde agosto.

—¿Agosto? Pero… Sí murieron el año pasado quiere decir que… — Comenzó diciendo Albus, pero fue cortado por las palabras de la chica.

—Así es, estuvimos mucho tiempo vagando solos antes de que recordásemos ese consejo. — Lynna soltó un largo suspiro y comenzó a comer su desayuno.

—¿Tú familia es mestiza? O… ¿Traidores de la sangre? — Aquella pregunta había salido de Scorpius, se le escuchaba un poco cohibido quizás hasta avergonzado de esa pregunta — Lo digo porque creemos que los mortifagos están juntando de nuevo fuerzas y…

—Soy sangre pura. Y puede ser que se nos considere traidores a la sangre ya que mi familia a pesar de ser sangre pura nunca ha tenido prejuicios por los muggles o los magos provenientes de ellos — Lynna lo miro directamente — Ni siquiera pudieron encontrarnos para reclutarnos en la época del señor tenebroso. Voldemort quizás ni siquiera sabía de la existencia de mi familia. — Scorpius frunció el ceño.

—No están en la lista de las familias de sangre pura… Quizás sea por su simpatía a los muggles…

—O quizás porque no sabían que existíamos — Lynna sonrió ampliamente.

Albus no entendía porque era un misterio la existencia de una familia ¿Tendrían algo importante que esconder? No encontraba otra razón para que ellos fueran enseñados en casa y no asistieran de inmediato a Hogwarts como todos los magos y brujas de Inglaterra.

—No lo entiendo — Comento Albus siendo totalmente sincero. — ¿Hay alguna clase de misterio con ustedes?

—Es mejor que no lo descubras nunca, chico Potter — Todos giraron en dirección a la nueva voz que se había unido a la conversación. Calen los miraba con una sonrisa divertida — A veces es mejor ser ignorante, pregúntale a tu padre.

—Calen, no seas detestable. Intento hacer amigos — Lynna lo miro con el ceño fruncido — No me ayudas ¿Sabes? — Calen rio con fuerza y coloco la mano sobre el cabello de su hermana menor desordenándolo un poco.

—Lo siento, solo venía a recordarte una cosa…

Albus lo miro con el ceño fruncido al notar que luego de esas palabras notaba como la boca del chico se movía, pero ningún sonido salía de allí ¿Qué demonios? ¿Acaso era él quien no escuchaba nada? Luego de que dijese, o eso creía, algunas cosas. Calen los miro tanto a él como a Scorpius.

—Potter, Malfoy. Espero que se comporten como buenos amigos si es que Lynna los ha elegido para serlo — Alzo una ceja y los miro con rostro de advertencia.

Albus sintió como un escalofrío recorría su cuerpo ante la mirada de Calen. Aquellos ojos transmitían una fuerza muy parecida a la mujer que había aparecido en su sueño el día anterior en el expreso. Era un poder que asustaba.

—Calen, vete — Dijo algo molesta Lynna. El chico la observo y asintió alejándose de allí para juntarse con Loius y Alice que iba a su mismo año para juntos salir del gran comedor.

Los tres Slytherin se apresuraron en terminar de comer ya que entre platica y platica se les había hecho tarde para su primera clase de Transformaciones. Al terminar los tres salieron corriendo rumbo al aula con las respiraciones agitadas.

Albus era consciente de que si llegaban tarde les esperarían unos buenos puntos menos, aunque aún no hayan ganado ningunos. McGonagall no soportaba que nadie llegase tarde a su clase. A pesar de los años y de lo agotador que era cumplir el rol de directora, la mujer seguía cumpliendo como profesora de dicha asignatura teniendo la ayuda de la antigua profesora de herbologia Pomona Sprout de sub—directora, ya que Sprout no daba ninguna clase pues su puesto había sido ocupado por Neville Longbottom, ella podía dedicarse al papeleo y varios de los asuntos que debía atender McGonagall para cubrirla y darle espacio suficiente para dar su asignatura.

Sin aliento y con sus corazones acelerados por la carrera, los jóvenes abrieron la puerta del aula sintiendo un enorme alivio al ver que aun la profesora no llegaba.

—¡Genial! La hemos librado — Comento Albus secando con la manga de su túnica el sudor de su frente. — Nos hubiera ido mal si ella ya hubiera estado en el salón.

—La próxima vez procuremos no entretenernos tanto en el desayuno — Dijo divertido Scorpius caminando hacia el frente donde habían puestos vacíos.

—Yo no estaría tan segura de que se han salvado, chicos — Comento un Hufflepuff, alumno de la casa con la que compartían esa materia. Ellos lo miraron sin entenderlo hasta que al mirar al frente observaron a una gata atigrada con manchas alrededor de los ojos como gafas. Los tres sintieron encogerse cuando aquella gata se transformó ante sus ojos en la directora.

—Señor Potter, Señor Malfoy, Señorita Emrys — Dijo con tono molesto la mujer — Llegan diez minutos tarde — Continuo luego de observar su reloj de bolsillo — Al parecer este año le ha ganado a su hermano, señor Potter. Recibirá junto con sus amigos el primer castigo del año.

—Pero profesora, es el primer día… ¿No puede dejarlo pasar por esta vez? — Pregunto Scorpius haciendo una mueca.

McGonagall lo fulmino con sus ojos. El resto de los estudiantes reían por lo bajo por la escena.

—Por las réplicas, Señor Malfoy, se le sumara medía hora más a su castigo. Luego de las clases vayan a la oficina del señor Flitch.

—Eh… Profesora — Alzo la mano Lynna — ¿Por qué tenemos que recibir este castigo? Es decir, no hemos hecho nada malo, podría solo ponernos actividades extra ¿no? — McGonagall alzo ambas cejas observando a la chica.

—Dos horas más a su castigo, sigan replicando y las horas pasaran a ser días. A sus asientos — Albus, Scorpius y Lynna se miraron entre ellos con muecas de dolor antes de tomar asiento en los primeros asientos. — Bien, le decía a la clase que buscasen en su libro de texto el hecho para transformar objetos inanimados en algo líquido. Únanse a la búsqueda de…

—Eso es sencillo — Comento en voz alta Lynna recibiendo una feroz mirada de McGonagall. La chica pareció no notar aquello ni el hecho de que Albus le tiraba de la túnica para que se callase. — Puedo incluso hacerlo desde que tenía…

—¡Señorita Emrys! — Exclamo McGonagall enrojeciendo — No diga tonterías, eso es una magia que aún una chica de su edad no puede dominar y no permitiré que haga locuras en clase. Va a sumarle una hora más a su castigo, a este paso. No dormirán esta noche.

—Lynna, no hables — Dijo en voz baja Albus.

—¡Señor Potter! — Albus miro a la directora con ojos de súplica.

—¿Sí? — Su voz era queda y angustiada.

—Deje de hablar y póngase a estudiar — Albus asintió y saco de su bolso su libro de texto al igual que Scorpius y Lynna, esta última murmuraba algo que no podía entender.

La clase transcurrió practicando la pronunciación de aquel hechizo y los movimientos de varita. McGonagall había informado que la practica sería en la siguiente clase y había dejado un informe de dos pergaminos sobre la utilidad de aquel hechizo de transfiguración.

Todos juntaron sus cosas y se dirigieron a su siguiente clase. En caso de los Slytherin, Cuidado de criaturas mágicas. Eso era un respiro para Albus que se había sentido observado por la directora toda la hora de clases, ahora podría relajarse un poco con Hagrid, esto si no era que el semi—gigante se le habría ocurrido llevar alguna criatura peligrosa como acostumbraba a hacer.

Salieron a los jardines y Albus pudo sentirse renovado, hacía un grandioso día allí fuera, el sol brillaba a través de las esponjosas nubes, el cielo era de un hermoso azul y una refrescante brisa hacía del tiempo agradable. Llegaron sin prisa al punto donde siempre se encontraban con su profesor de cuidado de criaturas mágicas, allí, Hagrid los esperaba con una gran sonrisa.

—¡Albus, Scorpius! Qué bueno verlos — Dijo animadamente el semi—gigante. Hagrid como siempre llevaba su cabello totalmente enmarañado y su altura hacía que los chicos tuviesen que alzar sus cabezas para verlo. Los nombrados sonreían alegremente en su dirección.

—¡Hagrid! Es bueno verte de nuevo, papá te manda saludos — Albus sonreía, pero aquella sonrisa alegre se convirtió en una tensa al ver detrás del hombre como se encontraban amarrados a los arboles del comienzo del bosque prohibido lo que reconoció como hipogrifos.

—Veo que tienen una nueva amiguita — Lynna parpadeo varias veces al notar como el gran profesor la observaba — ¡Ah! Viejos recuerdos, verlos ahora con una chica entre ustedes me recuerda a cuando andaban por allí tú padre, Ron y Hermione. — Soltó un largo suspiro y luego limpio una lágrima imaginaria de su mejilla izquierda. — ¿Cómo te llamas? — Pregunto a la chica que instintivamente se colocó junto a Albus tomándole del brazo.

Albus la miro por un momento sintiendo nuevamente como sus mejillas se sonrojaban.

—Está bien — Murmuro hacía la chica animándola a hablar. Lynna lo observo y luego asintió mirando hacia Hagrid.

—Mi nombre es Lynna, Lynna Emrys… — La sonrisa en los labios de Hagrid desapareció de inmediato.

—¿Emrys? ¿Por qué me suena ese apellido? — Pregunto llevando una mano a su poblada barba acariciándola — ¿Tus padres estudiaron aquí en Hogwarts? — La chica negó con la cabeza — Que curioso… Bueno, deben ser ideas mías. — La sonrisa volvió a su rostro — Hoy he preparado una gran clase, ya lo verán.

Albus sonrió forzadamente y volvió su mirada hacía los hipogrifos.

—¿Con ellos? — Pregunto Scorpius tensamente.

—Sí, hermosos animales los hipogrifos — Hagrid asentía con la cabeza. — Solo necesitan ser respetados…

—A mi padre casi lo mata un bicho de esos — Scorpius lo miro algo retraído. El guardabosque rio divertido.

—Eso es completamente falso, tu padre era un exagerado e insulto al hipogrifo así que era de esperarse. — El rubio asintió con la cabeza estando completamente de acuerdo en el hecho de que su padre a veces exageraba bastante, pero aun así no se sentía cómodo con esas criaturas.

—¿No jugamos aquí con dragones? — Se animó a preguntar Lynna. Albus y Scorpius la miraron con expresiones de extrañeza.

—¿Te gustan los dragones? — Pregunto alegremente Hagrid — ¡Ah! Eso sería fantástico, pero por desgracia aquí no podemos tener dragones, no pueden ser criados. — Lynna frunció el ceño, pero se mantuvo callada.

Los estudiantes de Ravenclaw y los restantes de Slytherin con quienes compartían la clase llegaron y así dio inicio la misma.

Hagrid comenzó a dar las indicaciones y todos se acercaron en pequeños grupos a los hipogrifos. Albus se acercó a uno junto con Lynna, Scorpius y dos Ravenclaw, lo observaban a una distancia prudencial. Era una hermosa criatura.

—Hola — Saludo Lynna sonriendo en dirección al hipogrifo.

—Su nombre es Furie — Hagrid se acercó diciendo aquello lo que hizo que Scorpius retrocediera unos cuantos pasos.

—No quiero descubrir por que le pusiste así. — Scorpius hizo una mueca.

—No lo hice por nada es especial, es un buen nombre — Hagrid rio divertido al ver la expresión asustada del chico. Albus giro su cabeza riendo de su amigo.

—No te hará nada Scorp — Dijo aun riendo.

—Hola Furie, ven — Lynna hizo señas con su mano para que se acercara.

—No, no Lynna. Así no… — Las palabras de Hagrid se quedaron atragantadas en su garganta al ver como el hipogrifo caminaba de espacio hacia la pequeña bruja, el animal agacho la cabeza cerca de la mano de ella haciendo que tanto Hagrid como Albus abriesen los ojos y la boca impactados — Pero… ¿Qué? Es la primera vez en la vida que veo esto… No está en la naturaleza de ellos hacer algo así…

—Bonito, eres muy lindo — Lynna sonreía ampliamente acariciando la cabeza del hipogrifo que hacía ruidos de satisfacción ante las caricias de ella. — ¿Sabías que tienen sed, Hagrid? Quieren ir al rio cercano al bosque — El semi—gigante parpadeo varias veces mirándola para luego clavar sus ojos en Albus que simplemente se encogió de hombros.

—No, lo sabía… — Hagrid carraspeo un poco — Por qué no terminamos entonces la clase por hoy. ¡Alumnos! — Exclamo aun impresionado — Terminaremos por hoy la clase, quiero que escriban lo que puedan conseguir sobre el apropiado cuidado de los hipogrifos, como se alimentan y que debemos evitar hacer para no enojarlos.

Todos los alumnos soltaron resoplidos y tomando sus bolsos caminaron de regreso al castillo. Solo Albus, Scorpius y Lynna se quedaron acompañando al profesor.

—¿Los llevaras al rio? — Pregunto Albus. — Lynna ¿Cómo es que sabes que tienen sed? O más importante… ¿Cómo sabes que hay un rio en el bosque? Es tu primer año aquí en Hogwarts…

—Les entiendo — Dijo con simpleza la chica — Es algo hereditario según me explico mi padre. Mi hermano Calen también puede hacerlo. Los dragones son los más curiosos, sus pensamientos son fascinantes — Hagrid hincho su pecho.

—¿Les entiendes? ¿Escuchas sus pensamientos? — Lynna asintió con la cabeza.

—Algo así, supongo — La chica se sintió entonces un tanto cohibida comprendiendo que aquello parecía no ser muy normal. Aquello la extraño realmente ya que en casa había crecido observando cómo tanto sus abuelos como sus padres y hermano hablaban con las criaturas mágicas, ella incluso no recordaba con precisión cuando había comenzado a hacerlo.

—Vaya, que interesante capacidad… ¿Dices que tienes un hermano que también lo hace? ¿Calen? — Albus soltó la respiración de golpe.

—Sí, es de Ravenclaw y va en sexto. Seguro lo veras si inscribió esta materia, supongo que lo habrá hecho si puede hablar con las criaturas… Ahora entiendo porque Scamander le ha estado hablando tanto. — Scorpius rio divertido ante el comentario de Albus.

—Vayan a tomar un descanso, llevare a los hipogrifos a tomar un poco de agua — Hagrid movió sus manos indicándoles que se fueran. Ellos recogieron sus cosas y se despidieron con la mano alejándose del lugar.

Caminaron a través de los jardines hasta sentarse en la orilla del lago bajo la sombra de un gran árbol. Sacaron sus libros, pergaminos, plumas y tinta para comenzar a hacer allí sus deberes de transformaciones ya que por su castigo seguramente no tendrían tiempo.

Su primer día de clases apenas había iniciado, tal y como lo había predicho Albus. Aquel sería un año bastante movido.