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Historia 192013 — capítulo 17

Lynna se encontraba envuelta por las mullidas sabanas de su amplia cama, las pesadas cortinas de terciopelo verde se encontraban corridas para que nadie en la habitación la molestase. Era su cumpleaños, sí, pero desde el fallecimiento de su familia ya no le parecía una fecha feliz.

Rodo un poco entre las sabanas apretando con fuerza sus parpados. Escuchaba a sus compañeras de habitación despertarse dándose los buenos días, como abrían y cerraban la puerta al entrar en el cuarto de baño y la típica platica de cada mañana sobre sus clases y lo mucho que odiaban asistir a ellas. Era cierto, ese día tenía clases ¿Debía solo faltar? Su ánimo estaba por el suelo, pero bien sabía que no era una opción si no quería ser castigada por su jefe de casa. Charlotte no podría salvarla de dos castigos seguidos.

*Solo un rato más. Faltare al desayuno e iré directo a clases… Eso hare.*Pensó la chica soltando un profundo suspiro. La deliciosa calidez de su cama, hacía que su mente viajase tiempo atrás, recordando como anteriormente hubiera dormido hasta el mediodía envuelta en sus sabanas y sería despertada por el alegre grito de su padre. Con claridad aquellos recuerdos venían a su memoria.

—¡Princesa! — Exclamaba una voz tras la puerta de su habitación.

La fecha de su cumpleaños era muy especial para la familia Emrys ya que su nacimiento fue algo totalmente inesperado. Al haber nacido a las 12 en punto del mediodía era el momento exacto en el que su padre se acercaba a despertarla.

—¡Lynna despierta! — Exclamaba la voz de su hermano mientras golpeaba la puerta.

Al nunca obtener respuesta de una semi—dormida castaña ambos irrumpían en su habitación ruidosamente y se arrojaban sobre su cama aplastándola. Jaden Emrys era un hombre alto, de cabello castaño caoba, su sonrisa era una de sus marcas de perfectos dientes blancos, su tez pálida y tersa, su cuerpo era atlético, pero definitivamente el rasgo más resaltante del hombre eran sus ojos uno de ellos tenía un hermoso tono verde agua mientras que el otro era de un vibrante tono ámbar. Calen, su hermano mayor era una copia más joven de su padre salvo por sus ojos pues ambos eran del suave tono agua del ojo derecho de su padre.

—¡Feliz cumpleaños! — Exclamaron ambos sacando sus varitas, de ambas salieron serpentinas de colores y chispas.

La castaña ahora despierta por el peso de ambos hombres sobre su cuerpo reía divertida abriendo sus ojos y los abrazaba con fuerza.

—¡Vamos! Mamá y nuestros abuelos esperan abajo con el pastel, date prisa ¡Ahora! — Apuraba Calen con una gran sonrisa levantándose al mismo tiempo que Jaden. Mientras que su hermano mayor salía de la habitación su padre se quedaba a su lado mirándola con una sonrisa.

—Princesa, este será un gran día para ti — Decía cada año, acariciaba su cabello y salía de su habitación para esperarla con el resto de la familia.

Un fuerte nudo se formó en su garganta, los extrañaba… Extrañaba más que nada a su padre quien fue muy cercano a ella. Soltando un largo suspiro decidió ponerse de pie, no sabía cuánto tiempo había pasado perdida en sus pensamientos. Se puso en pie y camino pesadamente hasta el cuarto de baño dándose una rápida ducha antes de vestirse con su túnica, tomar su bolso y salir de la habitación hacia la sala común que se encontraba ya totalmente desierta.

Se apresuro entonces a el aula de alquimia afortunadamente no era una materia que compartía con los chicos ya que no quería verlos aún. Scorpius intentaría hacer de este un día agradable y lo apreciaba, pero ella se encontraba nostálgica y realmente prefería pasar el día en cama. Por otro lado, no quería ver a Albus. El solo pensamiento del chico la hacía enojar ¿Cómo pudo olvidarse de su cumpleaños? Pero claro, para él era mucho más importante esa Hufflepuff…

Negando con la cabeza para despejar su mente se dio cuenta que la puerta del aula de alquimia ya estaba frente a ella, abrió e ingreso al lugar, ya había varios alumnos allí, se acercó a las mesas del frente y tomo asiento sacando pergamino, pluma y tinta aguardando a la llegada de su profesor.

La clase transcurrió sin ningún contratiempo, se le daba bien eso del manejo de los elementos: Agua, aire, tierra y fuego; el manejar eso era parte de la enseñanza de los Emrys por ello había elegido esa optativa.Terminada la clase fue hacia los invernaderos a su clase de Herbología con el profesor Longbottom, era uno de los profesores que más le agradaba, pero esta vez no quería llegar a su clase. Tanto en Herbología como en Historia de la magia Lynna decidió sentarse muy lejos de los chicos aprovechando el hecho de que Charlotte estaba siendo muy agradable con ella se mantuvo cerca de la pelinegra quien no era la persona favorita de sus amigos. Finalizadas las clases de la mañana se escabullo de los chicos, no tomaría tampoco el almuerzo, simplemente no tenía hambre. Las clases de la tarde transcurrieron de la misma forma: Ella manteniéndose lo más lejos posible de sus amigos. Finalmente, una vez culminadas las clases fue hacía el lago sentándose en el césped tras un gran árbol que la ocultaba de vista.

Centro sus ojos en el suave movimiento de las aguas del lago. El viento gélido movía suavemente su cabello y poco después una suave llovizna inicio, pero a pesar de eso no se movió. Respiro profundo deleitándose con uno de sus olores favoritos, el olor a lluvia. Desde que tenía uso de razón, el día de su cumpleaños llovía. Sonrió acercando las piernas a su pecho y envolviéndolas con sus brazos mientras que las lágrimas saladas se mezclaban con el agua de lluvia que cubría su rostro.

—Emrys ¿Acaso no te has dado cuenta que llueve?

Lynna dio un pequeño brinco ante la voz y girando rápidamente su cabeza se encontró con un ceñudo James. Sus ojos la estudiaban como si buscase algún indicio de locura en ella. El chico se encontraba empapado ya con la lluvia, pero parecía no importarle realmente aquello.

—Sé que llueve. No pasa nada — La castaña se encogió de hombros — Deberías entrar al castillo o te enfermaras — Comentó volviendo su mirada al lago.

—¿Por qué no estas con Albus y Malfoy? Es muy extraño verlos separados…

—Pensé que no te agradaba que fuera amiga de Albus — Lo interrumpió la chica sonriendo de lado aun sin verlo.

—No pensé que hicieras caso de mis palabras — Dijo con tono entretenido el mayor. Se puso en cuclillas junto a ella mirándola con los ojos entrecerrados — ¿Te pasa algo? Pareces un poco… Deprimida — Su tono de voz era incomodo, aun así, no detuvo sus palabras. James era una persona extraña ante Lynna, en ocasiones la repudiaba, en otras la trataba como una persona normal y en otras parecía simplemente no existir para él.

—No estoy deprimida, solo quería estar sola. Albus tiene una cita y Scorpius….

—Aguarda ¿Albus tiene una cita? — La detuvo James abriendo los ojos por completo — ¿Con quién?

—Una Hufflepuff… Danissa, creo que ese es tu nombre — Lynna volvió sus ojos al mayor de los Potter, el chico ya estaba completamente empapado por la lluvia al igual que lo estaba ella, gotas caían a través de su cabello pegándolo a su rostro, James era atractivo al igual que lo era Albus, pero la actitud del mayor hacía ella siempre la hacía sentirse un poco cohibida a su alrededor, más sabiendo que ella no le agradaba del todo.

—¿Danissa McKlein? ¡Esa chica le ha gustado desde hace mucho! Me impresiona mi hermanito, no sabía que lograría conquistar a la chica que le gustaba. — Una amplia sonrisa se formó en el rostro de James y sus ojos chispearon con diversión.

Aquello no hizo sentir mejor a Lynna, no entendía porque su estómago se removía. ¿Sería el hambre? No había probado bocado desde la noche anterior y probablemente esa fuera la razón, no había motivos para que estuviera relacionado con Albus.

—Me alegro mucho por él… No supe que le gustaba hasta ayer, y no por su boca, lo escuché por casualidad — Respirando profundamente Lynna se puso de pie, sentía su ropa pesada ya que estaba bastante húmeda por la lluvia que no se detenía, sino que parecía aumentar cada vez más. Su cabello se pegaba a su rostro, su cuello y su espalda. James la imito poniéndose de pie y pasando su mano por su cabello para alejarlo de su rostro.

—¿No te lo dijo? — James la miro sorprendido — Bueno, ¿Qué te parece si vamos a espiarlos? ¿Sabes dónde es la cita? — Una sonrisa traviesa adornaba el rostro del chico. Lynna, a pesar de no querer hacer algo como eso se sentía ligeramente animada por la picardía en la voz del chico y el brillo en sus ojos de emoción al quizás pensar en molestar a su hermano.

—En la biblioteca, supuestamente estudiarían transformaciones.

Asintiendo con su cabeza James comenzó a caminar hacía el castillo. Lynna no se movió, lo veía alejarse y pensó si realmente debería espiar a su amigo, algo le decía que no era buena idea.

—¿No vienes? — James giro su cabeza hacía ella. Lynna dio un respingo y asintió con la cabeza antes de apresurarse tras el chico.

Una vez dentro del castillo con sus varitas secaron sus uniformes y se encaminaron a la biblioteca, ya había pasado un rato desde que las clases habían finalizado por lo que ya la pareja debía estar allí.

—¡Lynna!

Se escucho un fuerte grito a través de uno de los pasillos. La castaña dio un fuerte respingo y giro su cuerpo para observar a la persona que había gritado, aunque ya lo sabía, reconocía su voz. Ni bien había terminado de girar, unos fuertes brazos la envolvieron alzándola unos centímetros del suelo en un apretado abrazo.

—¡Calen me matas! — Se quejo la chica intentando respirar a través de aquel fuerte apretón. Escucho la fresca y suave risa de su hermano antes de soltarla delicadamente sobre el suelo y plantarle un sonoro beso en su frente.

—¿Dónde te habías metido? ¡Te estuve buscando desde la mañana! Es la primera vez… — Su voz paso poco a poco de ser una emocionada a una que denotaba tanta nostalgia como la que sentía ella.

—Tranquilo, tenía cosas que hacer — Lynna sonrió ampliamente en dirección a su hermano. Sentía como su corazón se apretaba al pensar en su padre, como veía reflejado en Calen a aquel hombre que había querido tanto y ya no tenía a su lado, pero tenía a su hermano y sabía que él intentaba hacer lo mejor posible para mantenerla a salvo y la quería mucho, era su familia.

—Feliz cumpleaños — Dijo finalmente Calen sacando una pequeña caja del bolsillo de su túnica.

—¿Cumpleaños? — Interrumpió James.

Lynna giro a ver al chico que hasta el momento se había mantenido en silencio. Su expresión mostraba sorpresa, su boca estaba ligeramente abierta y la miraba desconcertado.

—Sí, es el cumpleaños de Lynna — Comento tranquilamente Calen con una sonrisa — Ten, tu regalo. — Coloco la cajita en la mano de la mano de la chica, era de un suave terciopelo azul oscuro. — Se que te gustara, lo encontré en casa… — Ampliando más su sonrisa coloco una de sus manos en la cabeza de la chica acariciando su cabello suavemente — Hoy, Lynna, tiene que ser un gran día para ti. — La garganta de la castaña se cerró al escuchar las palabras de Calen que en aquel momento giro sobre sus talones alejándose por el largo pasillo, escuchaba sus pasos con fuerza en sus oídos y sentía el fuerte impulso de largarse a llorar allí mismo, pero no podía. Ella realmente odiaba demostrar que era débil, se suponía que su familia era de las más poderosas, no podía llorar como una niña pequeña a cada momento que se sintiese pequeña o débil.

Observo la cajita en su mano y la abrió lentamente, una sonrisa ladeada se formó en sus labios cuando vio su contenido. Era un brazalete, el brazalete de su padre. Respirando profundamente cerro la cajita y la metió en el bolsillo de su túnica, era una reliquia que pasaba de padre a hijo, se suponía que Calen era el dueño de ese brazalete, pero él se lo estaba regalando a ella. Tomando fuerzas y recuperándose rápidamente de aquel momento clavo finalmente sus ojos en James que la miraba en silencio, sus ojos la estudiaban cuidadosamente y su rostro parecía totalmente imperturbable.

—¿James? — Dijo suavemente llamando su atención. El chico giro su cabeza un poco alejando su mirada de ella.

—Feliz cumpleaños Emrys, debiste comentar algo sobre eso… ¿Albus, Scorpius y Rose saben que hoy es tu cumpleaños? — Su tono de voz era serio. Lynna asintió una vez con su cabeza. — Esta bien… ¿Quieres que vayamos a las cocinas? Podemos pedir a los elfos un trozo de pastel…

—Está bien, no necesito comer pastel. ¿Vamos? Ya Albus y McKlein deben estar en la biblioteca — Sonriendo ampliamente para ocultar sus sentimientos paso junto al chico para terminar el recorrido hacía la biblioteca.

Al llegar a las grandes puertas de la biblioteca entraron con total sigilo. Madame Pince los miro por un momento lanzándole una evidente mirada de desconfianza a James quien se limitó a sonreír y guiñar un ojo en dirección a la bruja. Había varios alumnos, posiblemente estudiando fuertemente para sus exámenes.

Juntos caminaron hasta la sección de transformaciones, sentados en una mesa al final de la sección se encontraban Albus y Danissa, ambos riendo y bajando en voz baja. Los ojos de Albus no se despegaban de la chica, o eso era lo que le parecía a Lynna. No pudo evitar apretar con sus manos la tela de su propia túnica al ver como ambos se encontraban tan felices allí y ella se sentía tan miserable.

—Vamos a acercarnos un poco más, ven — James tomo el brazo de la castaña luego de haber susurrado aquello y la guiño a través de otro pasillo para ocultarse tras una de las grandes repisas, desde allí podían escucharlos.

—Eres muy bueno en esta asignatura, Albus — La rubia sonreía coquetamente hacía el chico — De verdad estoy muy agradecida…Estaba un poco nerviosa de acercarme y preguntarte por ayuda… — Las mejillas de la rubia se tintaron de un suave tono rosa al tiempo que clavaba su mirada en el pergamino que tenía frente a ella.

—¿Por qué tendrías que estar nerviosa? No me negaría a ayudarte — Albus sonrió ampliamente y coloco su mano sobre la mano de la chica casualmente — Siempre que necesites ayuda puedes decirme ¿Está bien?

La suave risa de James llamo la atención de Lynna que giro a verlo con el ceño fruncido.

—¿De que te ríes? — Pregunto la castaña en un susurro.

—Me rio de Albus. Le falta aprender mucho de chicas. Pero a ella le gusta también él, es un buen inicio. — El chico clavo sus ojos en ella con una sonrisa divertida — Te apuesto lo que quieras a que ella dará el primer paso y lo besará, según mamá, Albus sería tan tonto como papá en cuanto a las chicas, estoy de acuerdo con eso. — Lynna volvió entonces sus ojos a la pareja sentada a unos pocos metros de donde ellos se encontraban ocultos.

Danissa jugaba con un mechón de su cabello mientras escuchaba como Albus le explicaba la última parte de la lección. Parecía estar totalmente metida en sus pensamientos y no prestando atención al chico. Un momento después de que la voz del chico se detuvo, la rubia alzo su mirada hacía él que la miraba con el ceño ligeramente fruncido.

—¿Entendiste? — Pregunto suavemente Albus en dirección a la chica.

—¿Eh? Sí, claro — Contesto ella sonriendo ampliamente. — Albus ¿Podemos parar ya? Creo que estoy un poco cansada — Lynna noto como la Hufflepuff pestañeaba coquetamente y sintió como su estómago se removía como si tuviese ganas de vomitar.

—Oh…Por supuesto, seguro quieres ir a descansar o estar con tus amigas — Albus sonrió ampliamente y rápidamente comenzó a juntar todos los libros y pergaminos esparcidos por la mesa.

—Me preguntaba…Sí querías que diéramos un paseo por el castillo, no lo sé…Solo platicar — Danissa guardaba sus libros y apuntes mientras hablaba.

—¿Un…paseo? — Albus la miro un poco sorprendido — Yo…

—Albus, por favor ¿Sí?

Quedándose en silencio por un momento ante la petición de la chica finalmente asintió con la cabeza y tras guardar todo y colocar los libros de la biblioteca en su lugar ambos se encaminaron fuera de la biblioteca seguidos de cerca por James y Lynna quienes se ocultaban lo mejor posible, y al tratarse de James, si ocultarse fuera un arte, él sería el maestro de esa disciplina. En ningún momento la pareja se percató de que los seguía. Albus y Danissa caminaron platicando sobre trivialidades sobre los profesores, las carreras que tenían en mente, sus vacaciones del verano pasado, todo era un buen tema de conversación hasta llegar a un pasillo totalmente solo por el cual la castaña jamás había transitado. James la detuvo para que ambos pudieran ocultarse a una distancia considerable para no ser descubiertos.

—No entiendo porque hacemos esto — Murmuro Lynna frunciendo el ceño mientras observaba en dirección a la pareja.

—Quiero ser testigo del primer beso de mi hermano — Dijo James en tono bajo y burlón.

—¿Primer beso? — Lynna giro un poco su cabeza para observar al mayor de los Potter. Este asintió sin despegar la mirada de Albus y Danissa.

—No ha besado a nadie, el me lo confeso el verano pasado, y dijo que quería besar a Danissa este año como su primer beso.

Ante las palabras de James, el alma se le cayó a los pies a Lynna. Ella había arruinado uno de los deseos de su amigo al ser tan tonta y besarlo bajo un muérdago por una tonta tradición. ¡Era la peor amiga del mundo! Aunque aquello había sido un beso corto, quizás Albus ni siquiera lo tomase en cuenta. Intentando hacerse sentir mejor con respecto a ello intento borrar de su mente el hecho de que había arruinado algo que había querido desde hace mucho tiempo su amigo hasta que vio en los labios de James una amplia sonrisa. El mayor bajo su mirada hacía ella clavando sus ojos castaños en los ojos ámbar de Lynna.

—¿Qué? — Pregunto ella parpadeando varias veces.

—Mira — James tomo su barbilla con una de sus manos y la hizo girar a donde se encontraba la pareja encontrándose con la escena que había esperado ver James.

Albus sujetaba la cintura de Danissa mientras que ella rodeaba con sus brazos el cuello del pelinegro y ambos se encontraban fundidos en un beso. Uno totalmente diferente al rápido e inocente que ella había tenido en diciembre con el chico.

—James…Quiero irme — Sentía que su corazón dolía y no lo entendía, sus ojos picaban y su garganta se secaba. Era un día terrible.

—¿Por qué? ¿Sucede algo? — Susurro James y la hizo girar para verla de frente. — Lynna ¿Qué pasa? — Pregunto con más seriedad al ver como las lágrimas que no pudo contener la castaña corrían por sus mejillas. Los ojos ámbar de la chica parecían oro fundido en aquel momento, su rostro estaba sonrojado y mordía con fuerza su labio inferior en un vago intento de contenerse.

—Yo…Siento que estamos haciendo mal al espiarlo. Siento que estoy siendo mala — Mintió ella. Pero James ni por un momento lo creyó, él era experto en las mentiras, solía decirlas para zafarse de los castigos de Filch, o de algún profesor.

—Bien, vámonos — Con los ojos entornados en ella, James dio media vuelta para alejarse por un pasillo por el cuál no sería vistos por la pareja.

Lynna giro nuevamente y vio como Albus acunaba con sus manos el rostro de Danissa la cual sonreía ampliamente. La castaña limpio con violencia las lágrimas de sus mejillas y dando media vuelta siguió por el pasillo al mayor de los Potter.

Siguiendo algunos pasadizos conocidos por James pronto se encontraron en el séptimo piso, cerca del lugar donde estaba la sala de menesteres. Aquello hizo que los ojos de Lynna se abrieran como platos.

—¡Oh Merlín! — Exclamo la castaña y corrió en dirección al lugar donde aparecía la puerta de la sala de menesteres. Escuchaba los rápidos pasos de James tras ella, pero no se detuvo, y él no le pidió hacerlo.

La puerta apareció ante ellos un momento después y abriéndola rápidamente se encontró con una cómoda sala, muy similar a la sala común de Slytherin adornada con los colores plata y esmeralda, grandes sillones de cuero negro se encontraban frente a una chimenea encendida, en una esquina una mesa con un pequeño pastel con fresas se encontraba rodeado de muchas clases de bocadillos y diversas bebidas.

Los ojos de Lynna recorrieron el lugar hasta que vio en una esquina como Scorpius y Rose se encontraban profundamente dormidos sobre varias almohadillas dispersas en el suelo.

—¡Chicos! — Exclamo la castaña corriendo hacía las almohadillas. Ante su grito tanto el rubio como la pelirroja se despertaron dando respingos.

—¡Lynna! — Grito Scorpius abriendo los ojos ampliamente — ¡Te hemos esperado por horas! — Los grises ojos del chico denotaban todo el reproche que inyecto en su voz. — Habíamos quedado en algo ¡Y estuviste evitándonos todo el día! ¿Qué demonios sucede contigo?

—Oye, Lyn ¿Crees que es divertido estar mucho tiempo a solas con Malfoy? ¡Eres malvada! Sé que se suponía que solo serían Albus, Scorpius y tú. Pero hice que el rubiecillo me dijera donde estarían ya que pensé que les vendría bien más compañía luego de enterarme que Albus estaría con McKlein — Rose sonrió ampliamente sentándose en las almohadillas y abrazando con fuerza a la castaña — ¡Feliz cumpleaños!

—Feliz cumpleaños Lynna — Dijo también Scorpius sonriendo y uniéndose al abrazo.

Lynna sonrió forzadamente. Sus amigos ¿Cómo pudo olvidarlos? Sí bien había querido un momento a solas no pensaba dejarlos de lado, solo había querido tener un momento para saber cómo actuar frente a ellos y no notaran que estaba triste.

—¡Te trajimos pastel! También varios bocadillos deliciosos que nos dieron los elfos en las cocinas — Anuncio Rose. Luego miro sobre el hombro de la chica y alzo una ceja — Y tú ¿Qué haces aquí James?

—La vi corriendo hacia acá y quería ver que tramaba. — El pelinegro sonrió de lado y giro sobre sus talones — Nos vemos luego. — Dijo alzando su mano y despidiéndose mientras caminaba hacía la puerta.

—¡James, espera! ¿No quieres quedarte con nosotros? — Lynna se alejó de sus amigos caminando hacía el chico que solo giro un poco su cabeza para verla sobre su hombro.

—No gracias, me voy a reunir con los chicos. Disfruten de su comida…— Dijo en tono suficientemente alto para ser escuchado por todos — Más te vale comer algo, no has probado bocado y estás totalmente pálida — La por un momento con el ceño fruncido antes de girar y cabeza y seguir su camino fuera del lugar.

—Se puede saber ¿Qué fue eso? James y tú no se llevan tan bien como para invitarlo a quedarse con nosotros — Scorpius se puso de pie y camino hacia la castaña rodeando los hombros de la chica con uno de sus brazos.

—No seas entrometido, Scorpius. Quizás lo hizo por cortesía — Rose se encontraba ahora a su lado derecho, la pelirroja sostuvo la mano de su amiga y la alejo de Scorpius guiándola hacía los bocadillos.

Finalmente, la noche fue mucho más agradable. Rose y Scorpius habían logrado hacer que sonriese sinceramente una o dos veces en aquel día. Comieron muchos bocadillos, dulces y pastel, platicaron por horas hasta que el sueño comenzó a venceros. Lynna sabiendo ahora los sentimientos de su amigo por la pelirroja propuso que este la guiase a su sala común mientras ella iba hacía las mazmorras. Ambos aceptaron, pero en lugar de ir a las mazmorras decidió seguir a sus amigos pensando que unas pocas horas con James ya la había afectado ¡Estaba espiando a sus amigos!

Scorpius llego junto con la pelirroja hasta el retrato de la dama gorda. Rose dijo algo que Lynna no alcanzo escuchar y luego ambos se abrazaron por un segundo antes de que la chica dijese la contraseña y entrase a su sala común. Sonriendo ampliamente, la castaña salió de su escondite y se colgó del brazo de Scorpius que abrió los ojos sorprendido cuando sintió el agarre de su amiga.

—¡Me asustaste! — Susurro mirando alrededor — Pensé que estarías en la sala común…

—Quería ver si algo había pasado antes de que llegase a la sala de menesteres ¿Tienes algo que contarme? — Pregunto Lynna mirándolo emocionada. Scorpius rio suavemente intentando hacer el menor ruido posible.

—¿Qué crees que pudo haber pasado? — El chico alzo una ceja mientras la observaba. Ambos bajaban las escaleras, tenía mucho tiempo para escuchar que había sucedido las mazmorras estaban un poco lejos.

—¡No lo sé! Por eso pregunto — Lynna apretó un poco el brazo de su amigo y este rio divertido.

—Solo hablamos, como seguramente viste. Ya no es tan seca conmigo luego de la plática de hoy. Hablamos de nuestras familias, de años anteriores, de todo un poco… — Decía entre susurros — Creo que ahora si puedo pensar que somos amigos y eso es un paso más cerca de ella…

—A Rose le gustas. Estoy segura, tienes que gustarle ¿A quién no le gustarías? — Scorpius la miro divertido.

—¿A quién no le gustaría? Tienes razón, soy un Malfoy — Guiño un ojo y comenzó a caminar con el porte altivo de su familia. De inmediato, Lynna siguió el juego caminando cual princesa sobre alfombra roja a su lado.

—Oh, Señor Malfoy. Usted es todo lo que una mujer querría — Bromeo la castaña apoyando su cabeza en el hombro de Scorpius.

—Lo sé, princesa. Lástima que mi corazón ya pertenezca a otra doncella. Una hermosa doncella pelirroja, de lo contrario, probablemente mi bella dama sería usted. — Continuo la broma el chico.

Ambos rieron y continuaron caminando de aquella forma, como si ese castillo fuera de su propiedad. Era algo que le gustaba a Lynna del rubio, su educación era estricta y refinada, aun así, él era dulce y atento, podía ser todo un caballero en un momento y en el otro ser un chico común, solo con un atisbo del chico con modales exquisitos que era. Ella y Calen fueron criados de aquella manera, ellos debían ser refinados y altivos, nadie se encontraba por sobre ellos según su madre, pero su padre siempre les había recordado que todos los que tocaran tu corazón eran tu familia. Lynna sabía que lo decía con respecto a la chica que fuera elegida para Calen o el chico que no sabían si sería elegido para ella, pero ahora lo entendía. Scorpius, Rose y Albus habían tocado su corazón y eran su familia tanto como Calen, tanto como lo sería algún día Charlotte.

Llegaron entonces a su sala común y al entrar notaron que había varios alumnos de cursos superiores aun en el lugar. Lynna soltó el brazo de Scorpius cuando sintió una mano tirando de ella, segundos después vio un tornado de larga cabellera negra que la abrazo con fuerza, Charlotte.

—¡Calen me lo dijo! Estás cumpliendo años ¿¡Por qué no me lo dijiste!? — La chica se alejó mirándola con el ceño fruncido y sus ojos reflejaban reprobación.

—Lo…Lo siento, no le dije a nadie realmente… — Lynna sonrió a la chica que soltó un bufido de molestia.

—¡Bien! ¡Feliz cumpleaños! — Charlotte sonrió y la miro a los ojos. Lynna la notaba tan diferente a la chica que había conocido en principio de curso, desde septiembre hasta ahora ella había tenido un cambio sorprendente, por lo menos, en su trato con ella. Posiblemente por el hecho de ser la hermana de Calen, pero era agradable.

—Gracias — Contesto antes de volver su mirada a Scorpius que rondaba los ojos. — Hablamos luego ¿Sí? Estoy cansada, creo que iré a dormir ahora. — Asintiendo con la cabeza, Charlotte se alejó hacía sus amigas despidiéndose con un buenas noches. — Scorpius, iré a dormir ¿Está bien? — Se acerco a su amigo. Él la observaba de una manera extraña.

—¿No esperaras a Albus? No ha podido felicitarte en tu cumpleaños, princesa — Scorpius acaricio el castaño cabello de la chica suavemente — Seguramente querrá verte, nos evitaste…

—No. No quiero verlo — Dijo con simpleza Lynna negando con la cabeza — Nos vemos mañana — Dio un rápido beso en la mejilla de su amigo antes de caminar hacía su habitación, entrar y arrojarse sobre sus sabanas aun con su uniforme. Cerro las pesadas cortinas de terciopelo y dejo que las lágrimas acumuladas corrieran por sus mejillas, de esa forma, cayo profundamente dormida.

˜

Albus entro apresurado a la sala común Slytherin, su respiración era agitada y finas gotas de sudor cubrían su rostro al haber corrido hacía allí luego de pasar por la sala de menesteres y no haber encontrado a sus amigos. Ya no había casi nadie en el lugar, pero rápidamente pudo ubicar una conocida cabellera rubia platinada. Recuperando un poco el aliento se acercó al sillón frente a la chimenea donde el chico se encontraba recostado con sus piernas sobre una pequeña mesa frente a él.

—Scorpius ¿Dónde está Lynna? — Pregunto el pelinegro tumbándose junto a Scorpius.

—Durmiendo, hace casi una hora y media — Contesto con simpleza el rubio — ¿Cómo te fue en tu importante cita? — Pregunto girando a verlo. Albus podía ver que lo había dicho por cortesía, que realmente no estaba interesado.

—Bueno…Nosotros… Nos…Nosotros nos besamos — Susurro tragando grueso. Recordar aquel momento lo hacía sentirse confundido. Besar a Danissa, tener a esa hermosa chica como su novia era lo que había querido… Pero, aun así, de sentir que había obtenido lo que quería, no se sentía realmente lleno.

—Que bueno —Scorpius se puso de pie mirándolo con una ceja alzada y una sonrisa ladeada — Lynna llego tarde a nuestra reunión, muy tarde. Incluso Rose y yo nos habíamos quedado dormidos esperando por ella. Sus ojos estaban rojos, probablemente había llorado y su piel estaba mortalmente pálida, por no haber comido en todo el día — Albus abrió los ojos sorprendido.

—¿No había comido en todo el día? ¿Cómo…? — Se puso de pie frente a su amigo, este le lanzo una mirada gélida.

—No apareció en las horas de comida, es más que obvio que no había comido nada en lo absoluto. Rose la hizo comer bastante luego de que llego por la misma razón, también lo noto. Incluso James parecía preocupado ya que la siguió hasta la sala de menesteres…

—¿James? — Lo interrumpió Albus mirándolo con los ojos entrecerrados — ¿Qué hacía James con Lynna? — Scorpius se encogió de hombros.

—No lo sé, ni le pregunte. Lo que sí tengo claro, es que está enojada contigo, muy enojada. Le dije que seguramente querrías felicitarla, que te esperara un poco y dijo que no quería verte. Sus ojos se pusieron por un momento grises y ya sabemos que eso nunca es una buena señal. — El rubio hizo una mueca con su boca — Veamos que harás para hacer que te perdone. — Sin dejarle hablar, Scorpius paso a su lado chocando su hombro y caminando hacía el pasillo de la habitación de los chicos.

—Genial… — Murmuro para si mismo mirando hacia el pasillo de la habitación de las chicas. Lynna debía estar muy enojada con él. Miro alrededor y se encontró con Charlotte platicando con una de sus amigas animadamente — ¡Charlotte! Pregunta ¿Cómo puedo entrar al pasillo? — Hizo una seña en dirección hacia donde se encontraban las habitaciones de las chicas. Sí bien las chicas no tenían problemas de entrar en las habitaciones de los chicos, sí había problemas de que los chicos entraran en la de las chicas.

—¿Para qué? — Espeto frunciendo el ceño la prefecta de Slytherin.

—Necesito hablar con Lynna — Contesto con simpleza. La pelinegra lo analizo por un momento antes de asentí y colocarse junto a la entrada del pasillo, Albus se colocó junto a ella.

—Tienes que saltar hasta esa baldosa de piedra. — Indico una piedra que se encontraba a unos seis pasos. — Si pasas más allá de eso no te expulsara el pasillo — Dejándole espacio Charlotte indico que podía intentarlo.

—Bien — Murmuro el chico y tomando impulso salto con todas sus fuerzas, pero no fue suficiente. Toco la baldosa incorrecta y en un segundo, era despedido hacía atrás por un fuerte viento al cual no podía combatir.

Los alumnos que aún se encontraban en la sala común lo miraron de forma burlona, otros tantos incluso habían reído, pero Albus no presto atención y volvió a intentarlo, y otra vez, hasta que finalmente en su cuarto intento pudo tocar la baldosa indicada. Suspirando aliviado camino observando los nombres en las puertas hasta ver reflejada en una placa el nombre de Emrys, Lynna y el de sus compañeras. Abrió la puerta sin intentar ser sigiloso, sabía que no había nadie más aparte de Lynna ya que había visto a Charlotte y las otras chicas en la sala común.

Miro alrededor y de inmediato se acercó a la única cama que tenía corridas las pesadas cortinas. Las abrió sin pensarlo y observo la figura de su amiga agazapada sobre sus sabanas y temblando de pies a cabeza.

—Lynna — Murmuro sentándose junto a ella y sujetándola para intentar recostarla bien en su cama, pero al tocar sus brazos, incluso sobre la túnica del colegio que aun llevaba puesta pudo sentir el intenso calor de su piel. — ¡Estás ardiendo en fiebre! — Exclamo abriendo los ojos como platos — ¡Lynna despierta! — Grito sacudiéndola ligeramente. La chica mantenía sus ojos cerrados, sus mejillas estaban sonrojadas, sus labios resecos y estaba cubierta de sudor. — Merlín, Lynna… — Albus la miro desesperado, sin saber que hacer por un segundo hasta que finalmente decidió llevarla a la enfermería. Se puso de pie y como pudo debido a la extraña posición que tenía ella sostuvo a la chica en brazos y rápidamente salió de la habitación. El peso de la chica era tan ligero que no le había costada en lo absoluto sostenerla. Al llegar a la sala común varias cabezas giraron a verlos, pero Albus los ignoro solo escuchando el grito de Charlotte a lo lejos que preguntaba que había sucedido. Corrió a toda prisa con la chica en brazos, subió escaleras y recorrió pasillos hasta entrar en la enfermería — ¡Madame Pomfrey! — Grito asustado mientras recostaba a la castaña que ahora temblaba, en una camilla.

—¡Señor Potter! ¿Qué sucede? — Exclamo la bruja saliendo de su despacho mientras ataba a su cintura el cinturón de su túnica para dormir.

—Es Lynna, está ardiendo en fiebre — Jadeo el chico haciéndose a un lado cuando la mujer se acercó. Rápidamente comenzó a examinarla.

—Le daré una poción, vengo en un momento — Madame Pomfrey lo observo por un momento antes de dirigirse de nuevo a su despacho.

Albus se colocó junto a Lynna y acaricio suavemente el cabello de la chica.

—Está bien… Pronto te sentirás mejor. — Susurraba sin apartar sus ojos de ella.

—Pa…dre… — Dijo con voz ronca y entrecortada la chica.

—¿Qué? — Albus se acercó ya que no había entendido lo que decía.

—Padre…— Repitió ella aun temblando y con sus ojos fuertemente cerrados — Pa…

—Lynna…Shh…No hables — Intento tranquilizarla sintiendo un fuerte nudo en su garganta ¿Cómo había llegado a tener esa fiebre tan alta?

—Al… ¿Albus? — Los ojos de Lynna se abrieron un poco y vio a través de esas pequeñas rendijas su mirada.

—Aquí estoy, estarás bien en un momento… — Sonrió en intento sujetar su mano, pero rápidamente Lynna se alejó, su respiración se agito a intento sentarse, pero fue en vano, cayó casi de inmediato de nuevo sobre la camilla tendida.

—Vete…Yo… Yo no quiero verte — El pelinegro sintió como si una daga atravesase su corazón, pero no se movió. — Vete… — Volvió a exigir, él la ignoro — ¡Quiero que te vayas! — Grito con voz ronca logrando hacer que explotara en un ataque de tos muy fuerte.

—¡Señor Potter! ¡No puede alterarla! — Madame Promfrey se acercó rápidamente con un frasquito de un líquido azul claro, la poción para curar la fiebre.

—Lo siento — Dijo el chico dándole espacio a la medimaga que hizo a Lynna beber todo el contenido del frasquito.

—Váyase a la cama Señor Potter, la señorita Emrys pasará aquí la noche, para mañana se encontrará mejor. — Albus asintió y clavo sus ojos en Lynna. La castaña lo miraba con mucho enojo, tal era la intensidad de sus sentimientos que dio escalofríos al chico, no quería…No quería que ella lo detestase.

—Lynna, nos vemos mañana — Susurro en dirección a la chica.

—Claro — Dijo entre dientes ella antes de darse la vuelta sobre la camilla para darle la espalda.

Soltando un largo suspiro Albus paso una mano por su cabello.

—Feliz cumpleaños… — Susurro mirando su espalda.

—Mi cumpleaños ya paso. Y si no quieres saber porque fui seleccionaba en Slytherin en lugar de Ravenclaw como mi hermano a pesar de ser igual de listos, te recomiendo dejar que el enojo se me pase. Vete ahora.

Sin decir nada más Albus salió de allí. Sentía su corazón apretado y sus ojos picaban con lágrimas que peligraban en salir, era un idiota…

Se detuvo en seco cuando un fuerte ardor se posó en su hombro. La misma sensación que había tenido en la casa de los Emrys. Se sujeto de la pared para no caer y soporto el dolor, su vista se nublo por un momento y cuando se aclaró ya no se encontraba en el castillo.

Se vio en un bosque, grande arboles se encontraban a su alrededor. Vio entonces la figura de Lynna vestida con una túnica de viaje azul oscura, la castaña se encontraba frente a él dándole la espalda podía verla con su varita alzada hacía alguien.

—¡Avada Kedavra! — Escucho la voz histérica de una mujer. Segundos después vio una luz verde que choco de lleno con el cuerpo de la chica y segundos después, caía a sus brazos el cuerpo sin vida de la chica. Los ojos de Lynna estaban completamente abiertos, sin vida, aquel color ámbar ahora no expresaba nada, estaban vacíos. Noto entonces como los rasgos de la chica eran más definidos, era mucho más hermosa, su cabello estaba un poco más largo y se rizaba en las puntas, se veía mayor, de unos 17 años.

—¡No! — Grito Albus y alzó su mirada. Frente a él, Morgana reía divertida vestida con su túnica negra, a su lado, un hombre de aproximadamente 20 años de cabello tan obscuro como el de Morgana y de piel tal clara como la de la bruja, cuerpo definido y vestido totalmente de negro observaba a la chica en sus brazos afectado.

—¿Ya lo ves Mordred? Así de fácil es matar a los descendientes de Merlín — Rio Morgana nuevamente — Encárgate de Potter, no podemos dejar ningún cabo suelto — Sonriendo victoriosa, la bruja desapareció en un espeso humo negro.

—Deja a Lynna en el suelo — Pidió el hombre de nombre Mordred sin separar la vista de la chica.

—No…No, no la dejare — Escupió furioso Albus.

—¡Avada Kedavra! — Grito Mordred apuntando su varita a su pecho. Vio la luz verde acercarse hacia él y apretó con fuerza el cuerpo de Lynna al suyo.

—Lynna, te amo — Susurro Albus y luego sintió como si la sangre en sus venas fuera sustituida por alguna clase de líquido frio que se extendía a su cuerpo, luego, nada.

Albus abrió los ojos respirando agitado. Llevo una mano a su corazón sintiendo como latía con fuerza en su pecho.

¿Acababa de ver una escena del futuro? No… Ese no podía ser su futuro.