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Historia 192013 — capítulo 16

Bien, no entres en pánico, Albus. Solo acabas de traer a tu tiempo a alguien que supuestamente murió hace más de veinte años ¿Qué está mal con eso? ¡Todo! Solo no entres en pánico, todo estará bien…

Los pensamientos de Albus lo golpeaban con fuerza. Veía al hombre tendido inconsciente a su lado y no sabía que hacer. ¿Cómo explicarían eso? Tenían que pensar deprisa. El pelinegro se obligaba a no perder la calma.

—Es Sirius Black… — El susurro de Lynna llego a oídos del chico.

Albus se encontraba de rodillas junto a Sirius, sus piernas temblaban a pesar de intentar controlar el miedo, sabía bien que el interrogatorio por esto sería largo ¿Cómo explicarlo? Revivir a una persona, incluso para los magos, era algo imposible a no ser que se implementase una magia negra muy poderosa o la piedra de la resurrección la cual, no tenían.

—Oiga, ¿Señor Black? ¿Me oye? — Lynna se había acercado sin que lo notase. Los ojos ámbar de la chica se encontraban fijos en Sirius mientras mantenía una mueca de dolor en el rostro.

—¿Estás bien? — En la voz de Scorpius se percibía la preocupación al tiempo que se colocaba junto a Lynna.

—Sí, solo me duele un poco el golpe por la caída. — La castaña sonrió en dirección al rubio.

—Se puede saber ¿Dónde estaban? Y más importante ¿Cómo es que llegan con Sirius Black? — Los ojos de Scorpius brillaron con curiosidad. Albus lo conocía bastante bien y aunque sabía que debía estar feliz por haber encontrado la primera pieza, que resultaba ser esa persona, estaba nervioso por lo mismo que él. Sirius se supone que debía estar muerto, no allí tumbado frente a ellos.

—No estoy muy seguro. — Dijo en voz baja Albus, frunció el ceño aun sin despegar sus ojos de Sirius — Fue extraño, era como estar en el… ¿Cielo? Pero luego vimos unas imágenes de la guerra, la guerra aquí en Hogwarts. Fue algo muy extraño, vimos el cuerpo sin vida de mi tío Fred… Luego Lynna vio a papá, cuando intentamos seguirlo terminamos en el ministerio, en el momento exacto donde murió Sirius y una voz nos dijo que pasáramos el velo. Cuando lo hicimos, había muchas personas eran como fantasmas, pero Sirius se veía igual que nosotros, totalmente sólido. En fin, cuando sentimos que todo cambiaría de nuevo, no lo pensé, solo lo sujete y terminamos aquí. — Relato rápidamente alzando sus ojos hacía la pelirroja y el rubio que parecían impresionados.

—Los estuvimos buscando, pero no dimos con ustedes — Acoto Lynna soltando un largo suspiro.

—Estuvimos en un lugar extraño también — Scorpius hablo en un tono tan bajo que Albus tuvo que hacer un esfuerzo para lograr escucharle — Era un bosque, también escuchamos una voz, nos pidió entrar a un lago que había allí y así lo hicimos. Vimos una espada, pero antes de poder llegar a ella todo cambio.

—Es cierto — Interrumpió Rose — Cambio y nos encontramos en una casa, debía ser una casa muggle por todo lo que allí había…

—¡Tenían tantos objetos extraños! — Exclamo Scorpius haciendo una mueca. — En definitiva, eran muggles.

—No entendíamos nada — Continuo Rose lanzando una mirada fulminante al rubio — Así que comenzamos a caminar, pero no vimos nada realmente interesante antes de que todo cambiase y volviésemos aquí, pero ustedes no estaban, nos asustamos mucho. — Concluyo ella. Su voz sonó quebradiza como si estuviese a punto de romper a llorar.

—Todo está bien, Rose — La animo Lynna sonriendo y dándole un rápido abrazo.

—Tenemos que buscar a McGonagall — Tres pares de ojos giraron en dirección a la pelirroja que había dicho aquellas palabras — ¿Qué? Tenemos que decirle de Sirius…

—¡Claro que no! Harán miles de preguntas ¿Cómo responderemos? — Exclamo Scorpius abriendo los ojos como platos.

—¡Da igual Scorp! Tenemos que decirle a alguien… — El rubio negó con la cabeza.

—Imposible. No lo haremos.

—¡Scorpius! — Grito la pelirroja molesta.

—¡Rose! — Grito de igual forma el chico mirándola con los ojos entrecerrados — ¿No entiendes que puede causarnos problemas? ¡Revivir a alguien no es algo que se pueda hacer ni siquiera con magia, Weasley!

—Chicos, tranquilos — Albus dijo aquello soltando un largo suspiro. Abrió la boca para decir algo más, pero un movimiento rápido hizo que abriera los ojos sorprendido.

El grito de Lynna taladro los oídos del chico. Contuvo la respiración y saco rápidamente su varita, al igual que sus amigos. Apuntaban a Sirius quien se encontraba encima del cuerpo de la castaña con la varita clavándola en su cuello.

—¡Sirius! ¡Déjala ahora! — Dijo Albus firme a pesar de que en su interior temblaba.

Los ojos del mayor se entrecerraron analizando las facciones de la chica bajo su cuerpo. Lynna tenía los ojos totalmente abiertos, había palidecido y su boca estaba ligeramente abierta por la sorpresa.

Albus vio como el hombre alzaba su cabeza y miraba alrededor, intentaba ubicarse y él lo entendía. Se había visto en una lucha, luego cayendo al velo y ahora estaba en Hogwarts. Sabía que era perfectamente normal estar a la defensiva, pero su mano temblaba a punto de lanzarle cualquier hechizo si no se quitaba de encima de la chica.

—¿Qué hacemos aquí? — Su tono fue serio al tiempo que la varita dejaba de presionar el cuello Lynna ligeramente — ¿Dónde está Harry?

—¡Desmaius!

Todos abrieron los ojos sorprendidos cuando el cuerpo de Sirius salió despedido y cayo de nuevo inconsciente lejos de Lynna. Aun impactados giraron sus cabezas buscando el origen de aquel hechizo que había dado de lleno en la espalda del padrino de Harry. Mayor fue la sorpresa de Albus al notar que era su hermano quien caminaba hacia ellos con su varita en alto siendo flaqueado por Lorcan y Fred.

—James — Murmuro Lynna sentándose en el césped con su mirada fija en el mayor — Gracias…

—¿Quién es este hombre? — Pregunto James ignorando por completo las palabras de la chica y acercándose al hombre que se encontraba boca abajo en el césped. Se inclino y giro el cuerpo. Tanto su boca como sus ojos se abrieron por completo, James también lo reconocía, su padre tenía una foto de él en su hogar — Es…

—Sirius, sí — Albus miraba a su hermano mayor esperando su reacción.

Los ojos avellana de James se encontraron con los esmeralda de Albus. James buscaba respuestas, Albus no pensaba dárselas. No quería que nadie supiera lo que planeaban Scorpius, Lynna y él. Hasta que no pensaba en algo bueno y convincente no hablaría sobre eso. Ya era bastante con que Rose se hubiese enterado de que conservaban el libro.

Los ojos de Albus se posaron en Sirius y luego volvieron a su hermano antes de soltar un largo suspiro. Debían contar sobre el hombre, ya no había salida. Pero no hablarían de su plan, solo que aquello había sido un accidente. Un muy extraño accidente. Su cabeza maquinaba todo rápidamente.

—¿Cómo llego alguien muerto a los terrenos de Hogwarts en, al parecer, un perfecto estado? — Exigió saber James guardando su varita.

No hubo respuesta por parte del menor de los Potter. Tampoco Lynna, Rose o Scorpius se atrevieron a hablar.

—¿¡No van a contestar!?

De nuevo silencio. Albus veía como los ojos de su hermano pasaban de él a los demás presentes.

—Envía una lechuza a papá. Dile que venga — Dijo Albus, dio un paso hacía su hermano — Nosotros llevaremos a Sirius a la enfermería y allí con papá explicaremos todo.

Aquello no era una mentira del todo, solo que no diría toda la verdad acerca de cómo lograron hacer que Sirius estuviera allí.

Los ojos de James se entrecerraron, pero finalmente asintió.

—Manténganse fuera de problemas, vayan de inmediato con Madame Pomfrey. — James miro a Albus por un momento antes de girar sobre sus talones, seguramente hacía la lechuceria.

Los pasos del mayor se escucharon con fuerza en los oídos de Albus hasta que finalmente se perdió de su vista. Pasó una mano por su oscuro cabello desordenándolo más de lo usual.

—Llevemos a este hombre con Madame Pomfrey — La expresión de Scorpius era de molestia, sus grises ojos se notaban fríos y no apartaba la mirada del hombre tendido. — Esto nos traerá problemas — Soltó un largo suspiro y apuntando con su varita a Sirius este se alzó un poco del suelo. — ¿Una pequeña ayuda?

Albus y Lynna apuntaron sus varitas y con un conjuro no verbal ayudaron a su amigo. Juntos comenzaron a caminar rumbo al castillo con Rose encabezando la marcha ya que era la única que no ayudaba a transportar al mago.

Afortunada y desgraciadamente para los cuatro, las clases de la tarde ya habían dado inicio y no había muchas personas en el camino. Era una fortuna ya que nadie los detuvo en todo el camino a la enfermería, pero una desgracia ya que habían faltado a su clase de pociones y eso, representaba para los Slytherin un fuerte castigo por parte de su jefe de casa.

Al llegar a la enfermería recostaron en una camilla el cuerpo de Sirius con cuidado y casi de inmediato la bruja salió de su despacho mirándolos con los ojos completamente abiertos.

—¿¡Pero que paso aquí!? — Exclamo asustada acercándose a donde estaban los cuatro alumnos reunidos.

—Solo recibió un desmaiusasí que solo perdió el conocimiento — Informo Albus haciéndose a un lado.

—¡Por Merlín! ¡Es Sirius Black! — Madame Promfrey llevo sus manos a su boca en señal de sorpresa para luego mirar a los cuatro chicos frente a ellos — ¿Cómo es qué…?

—Mi padre ya viene en camino, no se preocupe — La intento tranquilizar Albus mirándola fijamente a los ojos.

La mujer simplemente asintió y pidiéndoles retirarse comenzó a evaluar la condición del ex convicto de Azkaban fallecido hacía ya aproximadamente veinticinco años.

Se quedaron en silencio frente a la puerta de la enfermería, poco después llegaron nuevamente junto a ellos James, Lorcan y Fred quienes informaron que ya habían enviado la lechuza y que posiblemente en la noche Harry estaría allí.

—¿Qué pretendían hacer? Digan lo que digan, sé que ustedes tuvieron que ver con esto — El tono de James era calmado mientras que recostaba su espalda a la pared y cruzaba sus brazos sobre su pecho.

—Fue un accidente, James. Solo ha sido un accidente… — Comento tranquilamente Albus, pero la chispa de diversión en los ojos de su hermano le demostraron que no le creía nada y que solo le hacía gracia el que intentase mentirle.

—Ya veo, supongamos que te creo ¿Qué clase de magia oscura estaban usando para que sucediera ese "accidente"? — James alzo sus cejas, sus ojos no se apartaban de su hermano menor. Albus rondo los ojos, era imposible hacer que a ese chico se le olvidase algo.

—No entiendo cuál es tu obsesión por meterte en nuestros asuntos, Potter. Déjanos en paz — Scorpius rondo los ojos antes de enderezar su espalda — Propongo que nos vayamos, ya nos informaran cuando llegue el Señor Potter, es obvio que Madame Promfrey le dirá quienes lo han traído, vayamos a recibir el castigo de Nott primero — Todas aquellas palabras las dirigió a sus amigos quienes simplemente asintieron dando un rápido vistazo a los Gryffindor que se encontraban frente a ellos.

—Nos vemos luego — Se despidió Albus de su hermano para luego pasar sus ojos a Rose y sonreír ligeramente — Todo estaba bien Rose…

—Ya lo sé, no tienes porque decirme nada. Entiendo lo que está sucediendo tanto como tú.— La pelirroja sonrió de lado y asintió una vez con su cabeza dándole a entender que no diría nada.

Albus caminaba un poco más rápido que sus amigos, seguía aun preocupado por la reacción de su padre y lo que le diría. Al llegar a las mazmorras condujeron sus pasos hacía la sala común y al entrar sus ojos se encontraron de frente con los intensos y escalofriantes ojos de su profesor de pociones.

—Potter, Malfoy, Emrys ¿Debería preguntar dónde estuvieron durante mi clase o simplemente imponerles un castigo? Malfoy, a tu padre le encantará recibir mi carta diciéndole que has sido un irresponsable y has faltado no solo a mi clase, sino también a encantamientos ¿Cómo se sentirá Draco con eso? — La voz del profesor Nott era baja y tranquila, pero ellos lo sabían mejor que nadie, estaba enojado.

—Profesor, solo impónganos un castigo — Fue Albus quien hablo mirando hacia aquellos intimidantes ojos.

—Bien, señor Potter — Comento con sonar el mayor — Veo que está ansioso por saber que harán. Ya que faltaron a mi clase tendrán que recuperarla, harán la poción de muertos en vida, sin ninguna instrucción de mi parte, buscaran libros que los orienten y deben ser las mejores pociones, deben ser, simplemente perfectas ¿Entendido? — Los tres asintieron — Luego, irán con el celador, él les dará diversas tareas y cumplirán un total de cuatro horas de castigo, por las cuatro horas de clase que perdieron — Una sonrisa torcida se formó en sus labios antes de girar y que su túnica se agitara a su alrededor — Buenas noches, nos vemos en el Gran Comedor para la cena — Fue su despedida dejando a unos molestos chicos.

Soltando un pequeño grito de frustración Albus se acercó a los sofás frente a la chimenea dejándose caer con fuerza sobre uno de ellos.

—Esto es injusto ¡Ni siquiera sabía que había pasado tanto tiempo! — Exclamo el pelinegro negando con la cabeza.

—Tranquilos Albus, solo es un castigo — Lynna se sentó a su lado. A pesar de sus palabras su tono era de irritación.

—Solo un castigo para ustedes, Nott es amigo de mi padre y cuando él se entere… — Scorpius soltó un bufido dejándose caer sobre uno de los sofás individuales. — Más vale que esto realmente funciones ¡No tendré problemas para nada!

—Funcionara, tiene que funcionar — Concluyo Albus cerrando sus ojos.

—Confió que así será Albus, realmente espero que sea así — Continuo Scorpius cerrando sus ojos — Pero algo bueno paso hoy…

—¿Ah sí? — Dijo Lynna con tono divertido al notar como en los labios del rubio se formaba una sonrisa.

—Pase tiempo con mi hermosa pelirroja. Estaba prendada a mí, no me soltaba — La sonrisa de Scorpius se extendió aún más — Se que era debido a la situación, pero… Da igual es la primera vez que esta tan cerca de mi — Abrió los ojos y los clavo en sus amigos que lo miraban sonriente. Los grises ojos de Scorpius brillaban emocionados al recordar lo sucedido hacía un rato.

—¿Realmente la quieres, Scorpius? — Pregunto tímidamente Lynna.

Albus no pudo evitar sonreír ante eso. Si bien la castaña era su amiga y Scorpius no escondía precisamente la fascinación que tenía por Rose, nunca le había hablado sobre aquel tema en específico. El pelinegro noto como la chica a su lado se acomodaba un poco inclinándose hacia adelante para poder ver mejor el rostro del rubio que la miraba con una chispa de diversión en sus ojos.

—¿No se me nota? — Una de las rubias cejas del chico se alzó provocando la risa de Albus.

—Yo…No lo sé, es decir, a veces pienso que solo estas jugando con Rose. Me refiero a bromeando con eso de que sea tu esposa y todo eso — Lynna movía su mano para intentar darle sentido a sus palabras haciendo que Albus la mirase sonriente, el rostro de la chica se había teñido de un ligero color rosa mientras hablaba — Verás, no se mucho sobre estas cosas… Y tengo mucha curiosidad, aunque Rose es mi amiga saben que soy más cercana a ustedes. Quiero saber ¿Cómo es que sabes que la quieres?

Scorpius rio divertido antes de acomodarse hacía el frente y mirar un punto fijo en la pared de la sala común. El silencio se hizo presente mientras este parecía pensar en las palabras correctas, solo el sonido del crepitar del fuego en la chimenea se escuchaba. Albus movía sus ojos de Scorpius que tenía un rostro de suprema concentración a Lynna, que parecía una pequeña niña emocionada porque estaban a punto de decirle un gran secreto.

—Veras, Weasley me gusta desde tercer año — Comenzó diciendo en voz baja finalmente el rubio — Fue algo extraño ya que en los primeros años nos llevábamos muy mal, nuestros padres se odiaron en el Colegio y ella parecía que me odiase naturalmente porque su madre y padre habían odiado al mío. Yo por mi parte era grosero con ella, lo acepto — Una sonrisilla bailo en los labios del chico a pesar de intentar mantener un semblante serio. — Me di cuenta que me gustaba cuando un día entre a la biblioteca en busca de un libro…

—¡Oh! Recuerdo ese día — Rio divertido Albus interrumpiendo el relato lo que provoco no solo una mirada fulminante del rubio, sino también de la castaña a su lado. — Ya, bien, me callo — Alzo sus manos en sinónimo de rendición aun con una sonrisa divertida. — Prosigue — Animo finalmente.

—Como decía… Fui en busca de un libro para un trabajo de astronomía, teníamos que hacer un pergamino de 40 centímetros — Detallaba el chico a la perfección — Cuando entre, Rose estaba sentada en una mesa alejada, rodeada de libros enormes, su cabello estaba recogido descuidadamente y tenía una mancha en su mejilla izquierda de tinta, seguramente mientras pensaba paso su pluma por su mejilla y no se había dado cuenta de eso — Los grises ojos de Scorpius se fijaron en Lynna — Fue algo extraño, pero fue como si la luz del sol que entraba por la ventana de la biblioteca la iluminase solo a ella, vi cada detalle de su rostro, todo. Entonces sentí como si todo en mi interior se retorciera y no pude detenerme, me acerque a su mesa…

—¿A hablar con ella? ¿Fue allí cuando se hicieron amigos? — Interrumpió ahora Lynna. Albus rio por lo bajo tapándose la boca con una de sus manos.

—No — Hizo una mueca Scorpius — Y no — Soltó un largo suspiro antes de recostar su cuerpo al sofá nuevamente — La molesté, le dije que era una comelibros, que cual era su necesidad de estudiar tanto que seguramente carecía de algo y que por eso estudiaba tanto — Negó con la cabeza antes de reír — Ella se enojó y me grito como era usual, pero ya no se sentía igual. Cuando me grito no me enojé, me reí porque me pareció divertido por alguna razón, ver que ella prestaba atención a mis palabras y bueno, ella se enojó mucho más. — Scorpius llevo instintivamente la mano hacía la parte posterior de su cabeza — Dije unas cuantas tonterías más y cuando me di media vuelta para irme, ella arrojo uno de los libros que tenía a mi cabeza. — Se encogió de hombros soltando una carcajada — Desde allí sigo molestándola, pero de manera diferente. Cuando la veo tengo una inmensa necesidad de protegerla, odio verla cerca de otros chicos, y solo pienso en cómo se sentiría si ella fuera capaz de abrazarme, de sonreírme y no solo hacer muecas en mi dirección. Somos algo parecido a "amigos", pero ella mantiene su distancia…

—Scorpius dice que Rose se casara con él así le cueste todas sus bóvedas en Gringotts y eso, es decir mucho. No hay nada de lo que estén más orgullosos los Malfoy que de su dinero y las enormes cantidades que tienen — Burlo Albus mirando a su amigo — Y por alguna razón, sé que lo conseguirá. Aunque sé que si Scorpius cambiara un poco su táctica…

—Y no creo que ayude mucho el hecho de que las chicas también se acerquen mucho a ti, Scorpius — Intervino Lynna cortando las palabras del pelinegro. Ambos chicos giraron a verla con semblantes de confusión — ¿Qué? ¿Acaso no se dan cuenta como los miran las chicas de este colegio? Incluso algunas chicas de años mayores se les quedan mirando, ¡Oh! Y créanme, cuando se les acercan para pedir ayuda están coqueteando — La castaña rio divertida negando con la cabeza — Quizás también le gustes a Rose, pero tu actitud y el hecho de que tienes tras de ti a muchas chicas no le da confianza para acercarse. Solo piénsenlo ¿Se animarían a acercarse a una chica sabiendo que tiene muchos chicos mejores que ustedes tras ella? — Lynna alzo una ceja al tiempo que cruzaba los brazos sobre su pecho.

—Nadie es mejor que Rose — Dijo secamente Scorpius — Tú te acercas un poco, pero eso es otra historia, eres como la hermana que no tengo — Una sonrisa divertida se posó en los labios del rubio cuando Lynna rondo los ojos.

—Pero solo les digo como puede ser que esté pensando ella. No somos lo suficientemente intimas para hablar esas cosas… Pero yo pensaría algo así. — La castaña se encogió de hombros.

—¿Te gusta alguien? — La pregunta escapo de los labios de Albus sin poder detenerse. Aquella afirmación de que quizás Rose no se acercase por pensar de esa forma le había dejado un sentimiento extraño en la boca del estómago. No quería pensar que a ella le gustase alguien, simplemente no quería pensarlo.

—¿A mí? — Los ojos de Lynna se abrieron de par en par. Scorpius rio divertido y dio una palmada haciendo brincar a la chica.

—¡Anda ya! Vamos Lyn, suéltalo ¿Te gusta alguien? ¿Gryffindor, Ravenclaw, Hufflepuff o Slytherin? — Scorpius mantenía sus ojos en la chica que simplemente alzo una de sus cejas.

—Alucinas, ni siquiera sabía cómo se sentía que te gustara alguien — Se burlo la castaña negando con la cabeza — Además, no puede gustarme nadie. Me casare con quien disponga mi linaje, no tengo elección alguna. Sería solo un desperdicio de tiempo que alguien me gustase, y si llego a quererle, solo sufriría. No, definitivamente no — La rotunda negativa golpeo con fuerza a Albus que carraspeo un poco intentando controlar sus reacciones. Le había dolido, aquellas palabras solo podían significar que ella jamás podría sentir algo por él. Era un completo idiota.

—¿Quién disponga tu linaje? ¿Gustas explicarme, cariño? — Hablo melosamente Scorpius colocando su barbilla sobre la palma de su mano mientras que su codo se apoyaba en su rodilla.

—Los Emrys tenemos a una persona predestinada o algo parecido. Nacen con una marca y es con ellos con quienes se deben casar. — Explico rápidamente la chica.

—Eso es con los chicos. Eres la primera Emrys desde siempre ¿Qué te hace pensar que contigo será igual? — Scorpius luchaba contra las palabras de Lynna y Albus sabía bien porque lo hacía. A pesar de no haberle dicho nada él lo conocía lo suficiente como para saber que en silencio tenía sentimientos por ella, aunque no lo admitiría, no podría decir nunca en voz alta que le gustaba su mejor amiga.

—Solo sé que así debe ser, Scorpius — El rostro de Lynna se contorsiono en una mueca de incomodidad. — Yo… No puedo permitirme querer a alguien…

—¿Así que no nos quieres? — Pregunto con falso tono dolido el rubio. Lynna soltó una fuerte carcajada negando con la cabeza.

—Malfoy, estás loco ¡Los adoro! Ustedes dos son parte de mi familia, solo los tengo a ustedes y a Calen. Moriría por ustedes — Lynna paso sus ojos desde el rubio hasta el pelinegro a su lado que simplemente la miro con una sonrisa ladeada. — Hablo de enamorarme… — Su voz bajo dos tonos antes de desviar su mirada. Albus se regañaba mentalmente, debía olvidarla.

—¡Lynna! — Una voz hizo que todos girasen sus cabezas. Charlotte Nott corría desde el pasillo de las habitaciones de chicas hacía ellos. — ¿Por qué no llegaste a pociones? ¡Y ustedes Albus, Malfoy! ¡Papá me ha retado…! Es decir, el profesor Nott. ¡Aish! Como sea. ¿Ya hablaron con él? — Los tres asintieron con la cabeza. Charlotte los miro con los ojos entrecerrados antes de dejarse caer pesadamente sobre una silla cercana — Los odio ¿Lo saben?

—Lo sabemos — Dijeron los tres al unisonó. Si bien Lynna no se llevaba del todo mal con Charlotte, Albus y Scorpius simplemente no soportaba a la chica.

—Solo bromeaba — Refunfuño ella frunciendo el ceño. — Lynna ¿No te cansas de estar solo con estos dos?

—No realmente, son bastante entretenidos — Comento ella con tono divertido. Charlotte bufo negando con la cabeza.

—Bueno… ¿Podemos hablar? ¿Lynna? — Los ojos negros de la chica se clavaron en los de la castaña esperando una respuesta. Con un ligero asentimiento de cabeza se puso de pie y camino hacia ella.

—Nos vemos en el Gran Comedor, chicos — Se despidió Lynna con una pequeña sonrisa antes de caminar junto con Charlotte hacía la salida de la sala común.

Ante la ausencia de las chicas un largo silencio se formó entre los amigos. Scorpius mantenía sus ojos sobre Albus mientras que este miraba directamente el danzar de las llamas en la chimenea.

—Albus — Llamo Scorpius suavemente.

—No digas nada — Le advirtió súbitamente haciendo que su compañero soltara un largo suspiro.

—¿No me lo dirás verdad? ¿Cómo es que comenzó a gustarte Lynna? — El rostro de Albus era inexpresivo, intentaba con todas sus fuerzas ocultar todo de él.

—No sé de que hablas. Lynna es mi amiga, igual que para ti — Una pequeña sonrisa se formó en los labios del rubio.

—Albus… — Volvió a insistir el chico.

—Scorpius ¿Por qué no caminamos hacía el Gran Comedor? Así no tengo que escuchar tus incoherencias. — Poniéndose de pie se dirigió de inmediato hacia la salida y casi de inmediato escucho los acelerados pasos de Scorpius hasta posicionarse a su lado.

—Eres un idiota, Potter — Gruño el rubio mirando hacia el frente.

—Y tú, Malfoy, eres un estúpido — Le devolvió Albus sonriendo de lado.

Albus no entendía cómo era posible que Scorpius no se diera cuenta por si mismo que era inútil que le insistiera, no iba a decirlo y borraría todo rastro de sentimientos hacía Lynna ajenos a la amistad. Y debía hacerlo rápidamente.

Estaban por entrar al Gran Comedor cuando un grupo de chicas de Hufflepuff se acercaron a ellos siendo encabezadas por una chica de largo cabello rubio y ondulado, sus ojos de un color azul profundo eran solo un adicional a la belleza de la chica. Su rostro era fino y su tez blanca, su sonrisa era simplemente perfecta al igual que su físico en general. Danissa McKlein, cursante al igual que ellos de su quinto año detuvo su andar frente a los dos Slytherin con una amplia sonrisa.

—Albus, Scorpius ¿Cómo están? — Pregunto con voz suave y melodiosa la chica.

—Muy bien ¿Y tú Danissa? — Albus sonrió a la chica.

Aquella rubia había sido su completa perdición el año anterior, le gustaba lo linda que era desde primer año, pero no fue hasta su cuarto curso cuando se decidió a hablarle, si bien no se hicieron grandes amigos este debía ser el año cuando por fin la invitase a salir, o eso había sido su plan antes de haber conocido a Lynna.

—Bien…Oye, me preguntaba... ¿Tienes algo que hacer mañana? — Las mejillas de la rubia se encendieron en un fuerte tono rojo ante las risillas de sus amigas a su espalda.

Ante la pregunta Scorpius no pudo evitar alzar una ceja clavando su mirada en su amigo como retándolo a darle una respuesta. Albus miro de reojo a su amigo antes de rondar los ojos y mirar a Danissa.

—No, no tengo nada importante que hacer ¿Necesitas algo? — Su contestación solo logro hacer que las amigas de la rubia dieran unos grititos contenidos por sus manos. Albus frunció el ceño ante la actitud de las chicas. Danissa giro a ver a sus amigas incomoda antes de bajar su mirada mientras hablaba.

—Quería que bueno…Estudiáramos juntos para transformaciones, ya sabes… Solo para pasar…Un tiempo juntos… — Albus alzo las cejas sorprendido ¿Eso era una especie de invitación a salir?

—Oh…Bueno, está bien ¿Te parece que nos veamos en la biblioteca luego de las clases de mañana? — Sonrió ligeramente cuando la rubia alzo su cabeza con un brillo en sus ojos.

—¡Genial! Digo… — Tosió un poco y paso una mano por su cabello — Nos vemos allí mañana — Sonrió ampliamente y se acercó, para sorpresa de Albus, depositando un rápido beso en su mejilla antes de entrar junto con sus ruidosas amigas hacia el Gran Comedor.

Albus se quedó allí de pie, completamente extrañado con lo que acababa de pasar. Tenía una cita con la chica con la que había querido salir desde el año anterior ¿No debería sentirse más feliz? Solo se sentía… Extraño.

—Albus… —Comenzó diciendo Scorpius con tono cansado.

—No empieces, Scorpius ¡Es Danissa! Es la chica que me ha gustado todo este tiempo, por fin tengo algo así como una cita con ella — Albus trabo su mirada con la de su amigo que lo miraba con aburrimiento.

—Bueno, tendrás que decirle a Lynna que se olvide de lo de mañana ¿No? — Albus abrió los ojos sin entender.

—¿Qué hay mañana? — Negó con la cabeza sin comprender.

—Albus… Mañana es 21 de enero, es el cumpleaños de Lynna — Scorpius rondo los ojos girando sobre sus talones — Habíamos hablado hace una semana que el día de su cumpleaños al terminar las clases buscaríamos comida en las cocinas y pasaríamos un rato los tres juntos. Pero veo que tu cerebro fue opacado por una nube gris. — Mientras hablaba, le daba la espalda a un sorprendido pelinegro — Supongo que solo seremos Lynna y yo, pero deberás decírselo…

—No tiene que hacerlo, lo he escuchado.

Tanto Albus como Scorpius giraron sus cabezas en dirección a aquella voz. Lynna se encontraba junto con Charlotte, esta última parecía sorprendida mientras que la castaña tenía sus ojos ligeramente humedecidos.

—Lynna… — Susurro Charlotte aun sorprendida por el hecho de que lo que todos conocían como la triada de plata estaba teniendo frente a sus ojos un momento de tensión.

—Yo…Lynna, yo… — Albus dio un paso hacia la castaña que dio el mismo paso, pero hacia atrás para alejarse.

—Tranquilo, ve a tu cita. Escuche que estuviste esperando por esto mucho tiempo…Eres solo mi amigo Albus, te quiero, pero… — Su tono era dolido. Todos podían darse cuenta de ello. — Solo seremos Scorpius y yo. No eres tan necesario en mi vida como para obligarte a que faltes a algo que quieres por mí, al ser tu amiga solo puedo animarte, no moriré porque faltes a una tontería como esta. — Su voz paso a ser gélida. Un escalofrío recorrió la espalda de Albus cuando la chica sonrió y aquella sonrisa no llego a sus hermosos ojos ámbar.

—Los dejare para que hablen… — Comenzó diciendo Charlotte, pero fue detenida por la mano de Lynna sujetando su brazo.

—Voy contigo, podemos sentarnos un poco apartadas, así seguimos discutiendo sobre el favor que me pediste — Los ojos de Lynna se posaron sobre Charlotte que asintió con la cabeza — Nos vemos luego en la enfermería cuando llegue el Señor Potter — Se despidió Lynna caminando junto con Charlotte hacia el Gran Comedor.

Albus estaba completamente estático. Nunca, desde que la conocía, Lynna lo había mirado de aquella forma. Sus ojos estaban vacíos, como si él no fuera más que un extraño y su tono de voz lo había atravesado como filosas dagas.

—Ya veo porque Lynna está en Slytherin, esa chica puede ser dura aun con palabras que aparentan ser dulces — Comento entretenido Scorpius — ¿Vamos a comer? Muero de hambre.

Dejando atrás al pelinegro Scorpius fue hacia el Gran Comedor sentándose donde usualmente. Albus le siguió y al sentarse frente al rubio busco con su mirada a Lynna quien estaba a una considerable distancia de ellos junto con Charlotte, Melissa Roberts y Cassandra McTierney.

La cena paso en silencio, a pesar de que Scorpius intentaba animar a su amigo platicando sobre el próximo partido de Quidditch contra Ravenclaw, este simplemente lo ignoraba por lo que finalmente había optado por comer en silencio.

Finalizada la cena la Profesora McGonagall se había acercado a ellos pidiéndoles acompañarla a la enfermería. Sabiendo lo que se les avecinaba la siguieron. Al llegar se dieron cuenta que solo eran ellos dos, no había rastro alguno de Lynna.

Al entrar en la enfermería sus ojos recorrieron todo el lugar hasta dar con la camilla donde se encontraba Sirius. Su rostro se veía pálido y mantenía una perpetua expresión de asombro, a su lado, sentado en la orilla de la camilla se encontraba Harry Potter, su rostro era serio mientras mantenía sujeta con fuerza la mano de Sirius. Era una imagen extraña ya que ambos hombres rozaban la misma edad en aquel momento, pues mientras que el tiempo había pasado a través de Harry, Sirius había salido prácticamente al segundo de haber pasado el Velo. La estancia estaba tenuemente iluminaba por velas, el olor de las diversas pociones fueron percibidas por Albus, uno de los lugares que más detestaba era este, la enfermería.

McGonagall camino frente a ellos hacia Harry haciendo que este apartase su mirada de su padrino y la posase en la entrada donde los jóvenes aún estaban de pie. Un profundo ceño se hizo presente en el rostro de Harry mientras que indicaba con una mano que se acercaran. El silencio solo robaba la respiración de Albus, le producía más nervios.

—Albus, Scorpius ¿Quieren explicarme que sucedió aquí? — Dijo de inmediato Harry. Su tono calmado fue un gran choque para Albus quien pensaba que su padre explotaría y le gritaría por explicaciones.

—Un accidente — Dijo con simpleza el pelinegro manteniendo sus ojos sobre los de su padre, era como verse en un espejo cuando lo miraba solo a los ojos. Su padre y él eran tan parecidos y al mismo tiempo tan diferentes en la perspectiva de Albus.

—Un… ¿Accidente? Explícame ese accidente ¿Cómo sucedió? — Continuo pausadamente. Esta vez la mirada de Sirius también se posó en él, en busca de respuestas.

—No lo sé, papá — Dijo finalmente siendo sincero, no entendía como había sucedido todo — Estábamos frente al lago negro, una luz extraña nos cubrió, luego vi como Sirius era empujado por un hechizo hacia el velo, entre y lo vi, me confundió contigo y cuando tuve una sensación extraña lo sujeté y… Aquí estamos, fin de la historia. Sirius estaba junto a mí. — Albus soltó un largo suspiro. Todo verdad, obviando el hecho de que, precisamente, había sido lo que produjo la luz que lo llevo hasta Sirius.

—¿Una luz extraña? Y tú entraste en el velo sin pensar en nada… No pensaste que podía ser algo que te matase. — Fuego se encendió en los ojos de Harry mientras miraba a su hijo menor.

—Papá, no lo pensé. Creí que todo era una ilusión o algo… — Se intento defender.

—¡Tuviste un sueño donde saliste lastimado y entras en el Velo de la muerte en algo que pensaste una ilusión! — Exploto finalmente el hombre poniéndose de pie. Su mirada era completamente furiosa — ¡Y tú Scorpius! ¿¡Como se lo permitiste!?

—Ese chico rubio no lo vi hasta que me desperté en el castillo. Tú hijo estaba junto a una chica. — Sirius hablo pausadamente con sus ojos fijos en Albus. Se veía impresionado y era obvio, la última vez que había visto a su padre había sido exactamente a la edad de Albus.

—¿Una chica? ¿Qué chica? — Harry paso sus ojos de su padrino hacia Albus.

—Lynna — Contesto Albus simplemente.

—Es ella… ¡Ella es la que ha hecho esto! Albus, tú, escúchame bien. — Harry hablaba completamente fuera de si — No te acercaras más a esa niña ¿Me escuchas? No volverás a acercarte a ella.

La mandíbula de Albus se tensó ante las palabras de su padre ¿Alejarse de Lynna? Imposible.

—Lo siento, pero no lo hare. Lynna es mi amiga ¿Tú hubieras dejado atrás a la tía Hermione? — Los ojos de Harry se abrieron como platos ante la pregunta de su hijo.

—Albus Severus Potter… — Dijo con tono amenazante.

—¿Severus? ¿En serio? ¡Harry! ¿¡En que estabas pensando!? — Exclamo con los ojos saliendo de sus orbitas Sirius — ¿Le pones a tu hijo Severus? — Harry desvió su atención por un momento hacia su padrino. Una sonrisa se posó solo por unos segundos en sus labios.

—Es una larga historia que te contare al llegar a casa… —Comenzó diciendo.

—¡Le pones Severus a tu hijo y no Sirius! — Volvió a exclamar ofendido el hombre.

—Sirius — Harry rondo los ojos. Aquella discusión pareció hacerlo olvidarse de lo anterior por completo — Mi hijo mayo se llama James Sirius ¿Está bien? Ya los conocerás, tienes mucho con lo que ponerte al día…

—Tengo mucho a lo que acostumbrarme, Harry. Ahora mi ahijado es mayor que yo ¡Es simplemente una locura! — Comento esta vez divertido Sirius.

—Señor Potter… — Los interrumpió McGonagall mirándolos con severidad — ¿No tiene que decirle nada más a los niños? El profesor Nott me informo que deben cumplir con un castigo.

—¿Un castigo? ¿Qué hiciste? — Pregunto emocionado Sirius.

—Se saltaron dos clases — Comento con los labios fruncidos en una mueca McGonagall — No le celebre eso, señor Black — Sus ojos se entrecerraron en el hombre que solo soltó una risotada.

—Bien, bien. Harry deja ir a los niños, no parecen tener mayor idea de lo que paso que tú y que yo — Sirius miro hacia Albus intensamente y lo supo. Sirius sabía que había algo más que no querían contar, pero los estaba ayudado con su padre.

—Está bien… Vayan a su castigo — Una mano de Harry fue a parar a su sien acariciándola con sus dedos.

Rápidamente ambos se despidieron de los mayores y corrieron rumbo a las mazmorras. Lynna debía estarlos esperando en el aula de pociones. Al llegar al aula efectivamente la castaña ya se encontraba allí.

Albus no pudo evitar clavar sus ojos en ella, la chica trabajaba frente a un caldero, su ceño estaba ligeramente fruncido mientras mezclaba el contenido. Su cabello estaba recogido en una coleta alta dejando sueltos algunos mechones que caían a los lados de su rostro, sus ojos ámbar se movían del caldero hacía el grueso libro que se encontraba a un lado en la mesa, mordía su labio ligeramente cuando leía, era algo que nunca la había visto hacer ¿Haría eso siempre? Su corazón dio un brinco cuando ella alzo su cabeza y los miro, pero se hundió cuando noto que su sonrisa iba solamente dirigida a Scorpius.

—Llegaron al fin. Adelante un poco sus pociones, tienen que vigilarlas — Dijo en voz baja volviendo su concentración al caldero — Charlotte y Melissa me ayudaron un poco antes de que solo tuvieran que cocerse. Les faltan dos minutos de cocción, no las muevan luego agreguen los ingredientes faltantes — Mientras daba instrucciones señalaba dos calderos en otras mesas.

—¿Sabes que te adoro? — Comento divertido Scorpius acercándose a Lynna y dándole un rápido beso sobre su cabello antes de apresurarse y colocarse frente a su caldero — Has hecho más de la mitad del trabajo — Estaba simplemente sorprendido al ver el color de la poción, no faltaba mucho más que unos cuantos ingredientes. Lynna rio divertida negando con la cabeza.

—Debemos darnos prisa, tenemos aun el castigo con Filch.

Albus soltó un largo suspiro colocándose frente a su caldero. En silencio esperaron los minutos restantes y agregaron los últimos ingredientes dando por finalizada la poción, tomaron una muestra con unos franquitos, los etiquetaron y pusieron sobre el escritorio del profesor que lo vería al día siguiente.

—Vamos, quiero terminar pronto con este día — Scorpius fue el primero en salir del aula topándose de frente con alguien haciéndolo retroceder.

—Malfoy, Potter, Emrys. A la sala común, Charlotte me explico el porqué de su ausencia el día de hoy. — Los ojos del Profesor Nott pasaron de uno a otro hasta detenerse en Lynna la cual sonrió ligeramente. — Vayan a descansar.

Sorprendidos y sin entender de que iba todo aquello Albus camino a su sala común junto con Scorpius y Lynna. Al entrar en la poco alumbrada sala, se encontraron de frente con una pelinegra ansiosa.

—¡Papá los ha dejado! — Exclamo emocionada corriendo hacía Lynna y abrazándola con fuerza para estupefacción de Scorpius y Albus ¿Qué había pasado con ellas que de repente eran las mejores amigas? — ¡Genial! Entonces Lynna… ¿Es un trato? — Los ojos de Charlotte brillaban.

—Es un trato. Hablare con Calen mañana, Charlotte — Una sonrisa divertida se extendió por los labios de Lynna cuando la pelinegra dio un gritito emocionado antes de caminar hacia la habitación de las chicas sin despedirse de nadie.

—¿Con Calen? — Scorpius alzo una ceja clavando su mirada en la castaña a su lado.

Albus se paralizo al escuchar la melodiosa risa de Lynna, cada vez que la escuchaba reír sentía la necesidad de ser quien causara aquel hermoso sonido, pero ahora ella estaba molesta con él, y mucho, lo sabía ya que en ningún momento lo había siquiera volteado a ver.

—Sí, quiere salir con mi hermano — Su tono era tranquilo y no apartaba su mirada de Scorpius.

—Pero pensé… — Comenzó diciendo el rubio, pero fue interrumpido por Lynna.

—Es ella…Charlotte tiene la marca, la tiene en su muñeca izquierda. He dicho que la ayudaría sabiendo eso — Guiño un ojo de forma cómplice hacía el rubio.

—Oh…Debí pensarlo. Charlotte es sangre pura, y desde que llegaron note que miro a Calen — Scorpius sonrió ampliamente — ¿Cómo sabias que era la marca?

—Era la misma que tenía mamá… — Susurro Lynna bajando la mirada — Un remolino dentro de una estrella, de un tenue color rojizo, es la marca que tiene Charlotte en su muñeca. — Meneando su cabeza para alejar cualquier pensamiento de su familia que pudiese entristecerla Lynna alzo de nuevo su mirada — Y bueno, solo tengo que decirle a Calen, él sabrá lo que tiene que hacer. Ahora bien, iré a descansar. — Giro sobre sus talones dispuesta a alejarse, pero rápidamente Scorpius se acercó a ella rodeando su cuerpo desde su espalda colocando sobre la coronilla de la cabeza de Lynna su barbilla.

—Feliz cumpleaños, Lynna — Murmuro el rubio sonriendo.

—Gracias Scorpius. — Contesto ella, giro a verlo con una sonrisa antes de soltarse de su agarre y apresurar sus pasos hacia las habitaciones de las chicas.

Albus se quedó allí de pie, observando el lugar por el que había desaparecido Lynna.

—Descansemos, mañana tiene la cita con la chica de tus sueños ¿No? — Scorpius se escuchaba ligeramente molesto. Albus simplemente rondo los ojos y camino hacia las habitaciones ¿Por qué todo siempre le sucedía a él?