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Historia 192013 — capítulo 19
Morgana caminaba de un lado a otro frente a su gran trono. Aguardaba ansiosa el reporte de sus seguidores con respecto al paradero de la tumba Mordred, según su fiel seguidora estaban sobre una muy buena pista de donde podría estar ubicada.
El aire de aquel lugar era frio, pero a la bruja no le molestaba, era una sensación a la que estaba acostumbrada ya en Avalon había pasado por mucho frío, hambre, y el dolor era su día a día, pero ahora era libre y todos sufrirían por haberla encerrado.
Se detuvo de golpe al escuchar un sonido sordo que identificaba a la perfección, se habían aparecido en el vestíbulo. Clavo sus ojos en las dos grandes puertas de madera de abanó que posteriormente se abrieron revelando a un pequeño grupo de personas con túnicas color arándano. La marcha era encabezada por un rubio de ojos grises que miraba con respeto a la bruja frente a él, camino hacia ella y al estar a unos pocos metros hizo una pronunciada reverencia.
—Lo hemos encontrado, mi señora. — Dijo con voz solemne Lucius Malfoy.
—¿Han encontrado el lugar donde se encuentran los restos de mi hijo? — La voz de Morgana se escuchaba calma, como si de cualquier cosa sin importancia se estuviese hablando.
—Así es, mi señora. Está en un pueblo de magos cerca de Colchester. Seguimos varias pistas hasta ese lugar. — Una chica de cabello corto hasta la barbilla, perfectamente liso y de intensos ojos castaños que miraban a la bruja frente a ella. — Lo hemos confirmado con el hechizo que nos ha proporcionado. — Inclino la cabeza evadiendo los ojos de Morgana.
—Bien… ¿Qué hay de mis otras solicitudes? — Pregunto tomando asiento de forma grácil en el gran trono a mitad de la estancia.
—No hemos podido hallar la casa de los Emrys, tampoco el lugar donde se encuentra Merlín. Son lugares que deben tener protecciones muy fuertes… — Las palabras del hombre fueron cortadas por un desgarrador grito de dolor. El hombre alto de cabello negro cayó sobre sus rodillas conteniendo el resto de los gritos que luchaban por salir de su garganta.
El grupo de personas paso su mirada impresionada desde el hombre en el suelo hacia su señora. Morgana simplemente miraba en dirección al hombre sin parpadear con sus ojos de un color rojo espeluznante. Todos retrocedieron un paso sin poder evitarlo.
—¡Son unos completos inútiles! — Grito la bruja perdiendo el contacto con el hombre que cayó por completo tendido en el suelo — ¡Encuéntrenlos! Necesito destruir todo lo que haga que exista la más mínima posibilidad de que Merlín regrese. — Morgana se puso de pie y arrastro su larga túnica roja bajando el pequeño tramo de escaleras hasta sus seguidores. — Katherine, quiero que informes al resto de los grupos desplegado que sigan buscando los objetos que les indique, no tenemos ni la menor idea de donde Derian y su desagradable mujer, Helena pudieron esconderlos. — Katherine Fox inclino su cabeza indicando que había entendido su mandato. Morgana busco en su el bolsillo de su túnica un viejo y raído pergamino, lo extendió y leyó las palabras en él con una sonrisa. Todo estaba sirviéndose en bandeja de plata para su cometido.
"Querida Helena,
En este momento estoy dejando a nuestro hijo en la casa de mi familia. Los Emrys sabrán cuidarlo y enseñarle todo lo necesario para que sea un mago excepcional. Mientras eso sucede, tú y yo debemos lograrlo, conseguir la diadema de tu madre, encontrar las reliquias de Merlín y destruir el árbol en el que se encuentra encerrado, de esa forma mi poder será supremo y no habrá quien pueda derrotarnos juntos. Podremos dominar el mundo de la magia y los muggles se postrarán a nuestros pies. Nos veremos pronto, mi querida Helena.
Siempre tuyo.
Derian Emrys."
La pequeña nota había llegado a manos de Morgana por mera casualidad. Su fiel sierva Alice Kyteler la había encontrado en algún lugar en ruinas cerca de Albania y al reconocer el apellido de inmediato la había llevado con ella. Sí ella destruía ese árbol los poderes de Merlín serían suyos y nadie, ni siquiera los mocosos Emrys podrían volver a encerrarla y mucho menos asesinarla.
Soltó una fuerte carcajada que hizo estremecer hasta la medula a sus seguidores.
El sonido de las grandes puertas al abrirse llamo la atención de todos, un total de 20 personas entro dando grandes zancadas y se inclinaron ante Morgana.
—Mi señora, estamos listos para las fugas de la cárcel de Nurmengard, Grimhole y Doomdeath — Anuncio uno de los recién llegados.
—Perfecto, procedan — Los ojos de Morgana brillaron con entusiasmo.
—Tenemos también infiltrados en la MACUSA, en el ministerio Frances, también en el Búlgaro, Japonés, y gran parte de los ministerios de América Latina, solo parece haber sido difícil entrar en el Ministerio Brasilero, pero pronto estaremos allí también. — Dijo una voz femenina entre sus filas.
—¿Los demás? — Pregunto alzando una de sus oscuras cejas.
—Estamos trabajando en ello — Contesto otro de sus seguidores con voz potente y casi de ultratumba.
— Bien, continúen con su trabajo, y nosotros — Miro al pequeño grupo que había llegado primero — Iremos por mi precioso Mordred — Una gran sonrisa se formó en sus labios y todos desaparecieron en conjunto de la estancia del trono. Morgana miro alrededor por un momento a su alrededor sintiendo como cada vez su poder aumentaba.
˜
Solo restaba un día antes de que San Valentín llegase, todos se encontraban sumamente entusiasmados ya que el día del partido de Ravenclaw vs. Slytherin la directora había anunciado un baile para subir el ánimo del alumnado para esa fecha. Aquello había emocionado a todos, en especial al sector femenino del colegio, se había informado también la llegada al colegio de varias tiendas que venderían túnicas de gala estableciendo pequeños puestecillos en los terrenos del colegio para quien desease adquirir una túnica nueva para el baile. El único requisito para la asistencia al mismo era llevar una pareja y ambos ir vestidos del mismo color, una idea que nadie sabía a quién se le había ocurrido, pero logro hacer que más de la mitad del alumnado decidiese comprar túnicas nuevas.
De eso ya hacía una semana y Lynna deseaba que aquello se acabase pronto, más aún ya que ella no asistiría al baile.
—¡Lynna! — Exclamo una emocionaba voz a sus espaldas. La castaña giro y sonrió ampliamente al ver como un remolino de cabello rojizo corría hacía ella. La pequeña llego hasta donde se encontraba y la tomo de una mano arrastrándola pasillo abajo sorprendiéndola por completo.
—¡Lily! ¿Qué sucede contigo? — Grito Lynna al verse arrastrada por la pequeña de los Potter.
—¡Me invito al baile! — Dijo emocionada sin detener su carrera.
Lynna no tenía idea de que hablaba la pequeña, pero sonriendo divertida la siguió hasta los terrenos donde aún se encontraban las tiendas de túnicas. Entraron en una que a diferencia de cómo se veía por fuera era extremadamente grande, miles y miles de túnicas de todos los colores, telas y formas se encontraban esparcidas por el lugar en perchas.
—Lily ¿Quieres explicarme? ¿Quién te invito y por qué me arrastras a mi hasta aquí? — La castaña camino entre las perchas tocando las prendas con una de sus manos.
—¡Me ha invitado al baile Carl Finnigan! ¡El chico de Ravenclaw de cuarto año! Me gusta desde que entre en mi primer año ¡Estoy tan emocionada! Necesito tu ayuda para conseguir una túnica hermosa, mamá me envió un poco de oro — Lily saco de su túnica una pequeña bolsita. — Quedamos en que ambos iríamos de blanco — Las mejillas de la chica se pusieron tan rojas como su cabello. — ¿Me ayudas? No consigo a Rose, mis primas están tan ocupadas con sus propios preparativos… Solo me quedas tú, Lynna ¿Me ayudas? — La chica tomo las manos de la castaña mirándola directamente a los ojos, el color castaño de los ojos de la niña brillaba con emoción.
—Me alegra ser tu última opción ¿Eh? — Lynna sonrió ampliamente soltándose del agarre de Lily — Te ayudare ¿Está bien? — Lily soltó un gritito emocionada antes de comenzar a rebuscar por su atuendo perfecto.
Lynna observaba con detenimiento cada detalle y tomaba aquellos que consideraba quedarían perfectos a la chica. Una vez tuvieron algunas que gustaron a ambas Lily entro en los probadores colocándose una a una, hasta que finalmente ambas seleccionaron una hermosa túnica de seda, larga, con finos tirantes de los cuales en su parte trasera se encontraban una fina tela que formaba una capa tan larga como el vestido, llevaba un cinturón que resaltaba su pequeña cintura
—¿Tú ya has seleccionado tu vestimenta para mañana? ¿Lynna? — Pregunto la pequeña Potter mientras entregaba los galones correspondientes a la vendedora.
—No iré — Dijo la chica sin más encogiéndose de hombros — Scorpius ha invitado a Rose, que por supuesto luego de tanta insistencia por parte de él ha aceptado. Albus ira con su…Novia Danissa — Comento rondando los ojos — Eso me deja a mi sin ninguna opción luego de que mi querido hermano haya decidido llevar a Charlotte Nott, aunque no lo juzgo, es la chica con la que sale — Lynna paso el brazo por los hombros de Lily y ambas saliendo de la tienda juntas.
—No puedo creer que nadie te haya invitado ¡Eres muy hermosa! Pensé que quizás más de la mitad del colegio debía estar detrás de ti para invitarte… — Murmuro Lily confundida y avergonzada de haberla hecho acompañarla cuando ella no tenía siquiera una cita.
—¿Crees que invitarían al baile a una Slytherin de la cual tienen la impresión que sus padres mataron a unos muggles? No, eso no sucedería incluso aunque fuera la chica más hermosa del mundo mágico, que por supuesto, no lo soy — Rio divertida Lynna al notar la incomodidad de su pequeña acompañante — No te sientas mal por mí, estoy bien ¿Ya tienes pensado que zapatos usaras? ¿Tus joyas? — Lily asintió enérgicamente.
Ambas transitaban por un pasillo bastante concurrido, todos chocaban los unos con otros hablando sobre el baile y sus parejas, era lo único que podía escuchar Lynna.
—¡Lil! Te estuve buscando por todo el castillo, Lorcan me dijo algo interesante ¿Quisieras explicarme a que se refería con que iras al baile con Finnigan? — Se escucho un grito sobre el bullicio, era James que se acercaba a ellas con paso rápido quitando a todos de su paso siendo flaqueado por un divertido Lorcan y un serio Frank.
—James — Saludo Lily con una sonrisa divertida — ¡Es cierto! ¿No es genial? Tengo una cita — Comento cantarinamente la pelirroja a su hermano mayor que la miro entre divertido y ofendido.
—¿Y me lo dices así? — Dijo el chico cruzándose de brazos. — ¿Acaso no pensabas pedir mi opinión?
—¿Y eso como para qué? — Lily rio negando con la cabeza — No tengo tres años, James…
—Tienes trece, es más o menos lo mismo — Burlo el mayor de los Potter mirándola — Es un año mayor que tú, Lil… No sé si deberías… — De inmediato, el ceño de Lily se frunció.
—No te atrevas a decirme que no vaya al baile, James Sirius Potter. Ya mamá me ha dado su permiso al igual que papá. Tú no te vas a inmiscuir en esto — Lo señalo con uno de sus dedos antes de girar a ver a Lynna que se encontraba divertida mirando a los hermanos. Jamás vería una escena como esa de parte de Calen, su hermano mayor sabía que algún día tendría a un chico elegido para ella y su deber era aceptarlo, tratarlo como de la familia y jamás discutir la selección del linaje. — Iré a mi sala común, nos veremos luego ¿Sí? Espero que consigas una cita y no te quedes fuera del baile… — Lily sonrió y se fue perdiéndose entre el mar de personas.
—¡Esta niña! ¿Se han dado cuenta? ¡Me ha dejado con la palabra en la boca! — Gruño James mirando hacia donde su hermana había desaparecido.
—Tranquilo, James — Rio divertido Lorcan. — Déjala, es solo una niña ¿Qué mal podría hacer una cita? Ese chico Finnigan no debe tener aún tu mentalidad.
—Cállate Scamander — James lo miro divertido a pesar de sus palabras para luego volver sus ojos a Lynna. — ¿Qué hacía Lily contigo, Emrys? — Los brazos del chico se cruzaron sobre su pecho.
—¿Tampoco quieres que sea amiga de Lily? — La castaña rondo los ojos — Estaba ayudándola a comprar su túnica, eligió una adecuada a su edad, no te preocupes — Le atajo al ver que él se disponía a decir algo — Ahora si me disculpan, me iré a mi sala común y evitare todo contacto humano hasta pasado San Valentín — Lynna sonrió divertida y se dispuso a seguir de largo, pero fue detenida por la mano de James que la sujeto con firmeza de su brazo izquierdo.
—¿No te invito Malfoy al baile? Suponía que Albus no lo haría ya que tiene novia, pero…
—Scorpius tiene una cita con la chica que le gusta, aunque somos amigos no tiene que sacrificar eso por mi — Lynna se soltó del agarre del pelinegro y soltó un largo suspiro. — Como le dije a Lily, no tengas lastima de mí. Estoy perfectamente bien — Alzo una ceja en dirección a ellos.
—No te tengo lastima — James soltó un bufido — Solo era una pregunta, nada más.
—Pregunta que ya fue contestada, ahora, si me disculpan — Inclino un poco la cabeza y comenzó a caminar haciéndose espacio entre las personas hasta que sintió como de nuevo era sujetada por uno de sus brazos — James, te dije que… — La castaña giro su cabeza, pero quien sujetaba su brazo no era James.
Un chico alto, de tez pálida y cabello muy negro, sus ojos eran de un brillante color gris hipnotizante, sus facciones eran finas y elegantes, y en sus labios había una sonrisa ladeada sumamente atractiva. Lynna jamás le había visto, busco en el pecho del chico su insignia, pero no había ninguna, tenía una túnica que usaban los aurores que custodiaban las afueras del castillo.
—¿Puedo hablar contigo? — Pregunto aquel desconocido, su voz tenía un timbre profundo, y su expresión no cambio en ningún momento. De inmediato, la castaña se tensó bajo el agarre que el hombre mantenía en su brazo.
—¿Qué tendría usted que hablar conmigo? — La voz de Lynna salió apenas como un susurro ¿Qué querría un auror que hablar con ella?
—Acompáñame un momento, Lynna — Pidió mirándola intensamente. Aquellos ojos grises eran tan diferentes a los de Scorpius, pensaba Lynna. Eran de un color ligeramente más oscuro, y era como si en sus ojos hubiera un remolino de plata.
Con el corazón latiéndole desbocado, la castaña asintió y se dejó llevar por el extraño buscando con su mano libre su varita y teniéndola lista para atacar si necesitaba hacerlo. El chico la guío a los terrenos deteniéndose frente a un gran árbol que les proporcionaba una agradable sombra, finalmente, soltó su brazo y se alejó unos pasos simplemente observándola. Lynna no alejaba su vista de la de él, se sentía intimidada, pero no dejaría que él se diera cuenta de ello.
—¿Quién es usted? Y más importante ¿Qué quiere hablar conmigo? — Lynna apoyo su espalda en la corteza del árbol, aun manteniendo firmemente su varita en su mano derecha.
—Claro, claro. Debería comenzar por presentarme — El hombre soltó una risa divertida. Era joven, de eso no había duda, quizás entre los veinticinco y treinta ahora que lo veía con detenimiento, pero en un rápido vistazo podría pasar por un chico de diecisiete o dieciocho años. — Mi nombre es Ross Crusoe… Bueno, es el nombre que he utilizado hasta ahora. Mi nombre completo es Orión Regulus Black Crusoe — El hombre introdujo sus manos en sus bolsillos. Lynna abrió los ojos al reconocer el apellido.
—¿Tienes algo que ver con el señor Sirius Black? — No pudo evitar que la pregunta escapase de sus labios. Aquel hombre soltó una carcajada de diversión antes de asentir.
—Sí, por supuesto. Es mi padre — No tardo en posarse en el rostro de Lynna una mirada de confusión — Entiendo tu expresión, tengo 26 años de edad. Mi padre embarazo a mi madre, Mila Crusoe poco antes de morir…O lo que sea que le haya sucedido tras aquel velo. Mi madre se mudó a Francia y estudie en Beauxbatons. — Explico tranquilamente el chico sin apartar sus ojos de la castaña — Regrese al escuchar de la repentina resurrección de mi padre. Salió en todos los diarios ¿Lo sabias? — Lynna negó con la cabeza lentamente. Ross rio divertido — Bueno, lo hizo. Volvimos mamá y yo a buscarle, fui transferido de Francia hacía acá como auror para apoyar en todo esto que está sucediendo con Morgana le Fay…
—Disculpa… — Ross se detuvo y la miro sorprendido al ser interrumpido. Lynna sonrió ligeramente — Sí bien me da curiosidad saber cómo es que no tienes ningún acento que te identifique como alguien que vivió toda su vida en Francia hasta hace poco…Mi mayor incógnita es… ¿Por qué me dices todo esto? — El chico sonrió ampliamente y se acercó a ella inclinándose un poco hasta que su rostro estuvo a la misma altura que el de la castaña que sin poder evitarlo pego más su cuerpo al árbol al sentir como invadía su espacio personal.
—Porque supe que tú, y el joven Albus Potter fueron los que lo trajeron de vuelta y quería agradecerles el gesto. Jamás, en mis veintiséis años de vida había visto tan feliz a mi madre… — Los intensos ojos del chico dejaron sin aire a Lynna que se limitó a asentir. — También quería ponerme a su disposición, sé bien que tienen algo entre manos, por algo han traído a mi padre de vuelta — Ross sonrió de lado — Así que estaré aquí si necesitan cualquier cosa…
—Oh…Bueno… Claro… — Lynna parpadeo varias veces y luego sonrío — Sí eso es todo… Estaba por ir a mi sala común — La chica señalo hacia el castillo y Ross sonrió ampliamente.
—Otra cosa. Escuche por accidente cuando le decías a James que no tenías pareja para el baile. ¿Quisieras que te acompañara? La directora McGonagall sabe que entro y salgo del castillo a antojo, sabe quién soy realmente y solo suspira cuando me ve y dice "Tenía que ser un Black" — Rio con ganas alejándose unos pasos de Lynna — No creo que le moleste que te acompañe, además ¡Eres una adolescente! Estas en una etapa de disfrutar, despejar tu mente, no solo pensar en una guerra que no es tuya.
—¿Hablas en serio? — Lynna alzo una ceja y Ross asintió — Bien… Entonces, está bien. Podemos ir juntos — De repente, la castaña se sentía bien. Hasta ese momento no se había dado cuenta que se sentía un poco vacía por el hecho de que ningún chico se había acercado a preguntarle si deseaba ir al baile. Pero ahora tenía una pareja, un chico que parecía agradable y que estaba agradecido con ella y con Albus.
—¿Te parece el color rojo? Te debe quedar estupendo — El chico ladeo un poco la cabeza — Escuche por mucho tiempo que mi padre perteneció a Gryffindor y ese es el color de dicha casa…
—Por mi está bien — Dijo con simpleza ella con una gran sonrisa — Una pregunta…¿Te gustaría que te dijera Ross o prefieres Orión? — El chico se encogió de hombros restándole importancia.
—Como gustes está bien.
—Entonces, para mi serás Orión. Me gusta ese nombre — Concluyo ella. Se sonrieron por un momento y luego se despidieron silenciosamente.
Finalmente, Lynna se puso en marcha al Gran Comedor en busca de su pelirroja amiga o en su defecto detectar la ubicación de su futura cuñada, alguna de ellas debía ayudarla a encontrar un vestido perfecto. Un vestido que haría que todos los chicos se arrepintieran de no haberla invitado antes, en especial, Albus. Aquel pensamiento choco con fuerza en la mente de Lynna ¿Por qué quería molestar al chico? Era realmente preocupante que se comportase así, no tenía sentido, pero sabía bien que saborearía un dulce néctar si veía al menor de los Potter babeando por ella. Una sonrisa malévola se formó en sus labios al solo imaginarlo, estaría deslumbrante, mostraría a todos lo linda que era Lynna Marie Emrys.