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Historia 192013 — capítulo 20

Lynna miro su reflejo con detenimiento antes de sonreír. Nunca se había visto a si misma tan hermosa, bueno, ella nunca se había esforzado tanto en su apariencia como lo había hecho para aquella noche. Su cabello caoba estaba recogido elegantemente dejando unos mechones libres que enmarcaban su rostro, tenía solo un poco de maquillaje pues no quería exagerar y que se notara que se había esforzado de más. Por último, su túnica, una preciosa y elegante túnica larga de color rojo sangre que había elegido junto con Rose el día anterior justo después de que Orión la hubiera invitado.

Respiro profundamente y tomando un pequeño bolso que había elegido a juego salió de su habitación, ya todas sus compañeras habían partido al Gran Comedor para encontrarse con sus respectivas parejas. Sonrió ampliamente al ver a un chico rubio de brazos cruzados esperándola en la sala común apoyado en la pared junto a la chimenea. Los ojos grises del chico que habían estado observando a la nada hasta hacia un segundo se fijaron en ella antes de abrir la boca sorprendido y luego sonreír ampliamente.

—Hoy, en definitiva, pareces una princesa. Por desgracia, ese color no me agrada mucho — Scorpius alzo una de sus rubias cejas mientras la observaba de arriba abajo. El chico estaba ataviado en una túnica de gala negra, su cabello perfectamente peinado y el único punto de color en su vestimenta era una pequeña rosa roja prendada a su túnica.

—Negro ¿Eh? Tú y Rose prefirieron no discutir mucho el color — Comento Lynna acercándose a su amigo y entrelazando su brazo con el suyo — Y esa rosa, representa a quien le perteneces — Burlo mirándolo a los ojos. Scorpius rio divertido e inició su andar hacía la salida guíando a la chica a su lado.

—Efectivamente. — Estuvo de acuerdo con todo lo que su amiga había dicho.

Ambos caminaron hacía el séptimo piso en busca de Rose ya que Scorpius había quedado con la chica en buscarla en la entrada. En el camino criticaban en voz baja las vestimentas de los demás, e incluso sus parejas, solo por diversión.

Al llegar frente al retrato de la dama gorda ambos se mantuvieron unos cuantos pasos alejados esperando que la pelirroja saliera a su encuentro.

—Albus…Ya debe estar con su novia en el baile ¿Cierto? — Pregunto sin poder evitarlo Lynna. Se recordaba mentalmente que se tenía que mantener alejada de la pareja, más aún al ser este el día de San Valentín donde probablemente Danissa estaría incluso más pegajosa que nunca con el chico.

—Sí, salió mucho antes de que estuvieras lista. Por cierto ¿Con quién estarás en el baile? Habías dicho que no asistirías y de repente, decidiste que sí irías ¿Quién te hizo cambiar de opinión? ¿Alguien especial? — Scorpius la miro con ambas cejas levantadas con expectación.

—Solo es un nuevo amigo, nada especial — Dijo sinceramente Lynna encogiéndose de hombros.

—¿Gryffindor? Lo supongo por la elección de color — Continúo intentando averiguar de quien se trataba el rubio.

—No, no es Gryffindor. Y Scorp, no preguntes ¿Bien? Ya lo conocerás — Lynna sonrió divertida al ver como el ceño del chico se fruncía.

—Bien… — Contesto rindiéndose finalmente.

Ambos esperaron algunos minutos hasta que finalmente el retrato de la dama gorda se movió y por el agujero que este dejaba salió una deslumbrante chica pelirroja.

Rose al igual que Scorpius vestía totalmente de negro, llevaba un elegante vestido largo que se ceñía a su cuerpo, su rojo cabello que usualmente estaba rizado en aquella ocasión lo llevaba totalmente liso haciendo que este se viera mucho más largo, su maquillaje, al igual que el de Lynna era bastante sencillo y con el resaltaba su belleza natural.

Lynna sonrió al ver la belleza de su amiga y se hizo a un lado cuando noto como la mirada de sus amigos se conectaron. Los ojos avellana de Rose y los grises de Scorpius parecían brillar. El corazón de Lynna se hizo pequeño cuando vio en ellos como se formaban grandes sonrisas y como el rostro de Rose se sonrojaba ligeramente desviando su mirada al piso.

—Te ves…Deslumbrante — Hablo finalmente Scorpius dando un paso hacía la chica y teniendo su mano hacia ella. Rose tomo la mano del chico y sonrió alzando su mirada de nuevo a él.

—Muchas gracias. Tú también te ves muy bien, Malfoy — Scorpius guiño un ojo como simple respuesta antes de guiar la mano de Rose hacia su brazo para que la chica caminara de su brazo.

—Seremos la pareja más envidiada esta noche. Somos las personas más guapas de todo Hogwarts — El comentario del rubio logro hacer que Lynna riese, aquello logro hacer que la pareja recordara que su amiga estaba aun con ellos.

—Lo siento, lo siento. Yo mejor me voy y los dejo solos — Lynna rio nuevamente y paso de largo junto a ellos — ¡Nos vemos en el baile! — Grito antes de ir escaleras abajo alcanzando a escuchar como Rose preguntaba a Scorpius por la pareja de su amiga.

Lynna había mantenido en secreto con quien iría al baile ¿La razón? No estaba muy segura, pero no quería dar muchas explicaciones con respecto a eso.

Al llegar a la entrada del Gran Comedor varias cabezas giraron a verla y un cuchicheo general inicio, ignorándolos, Lynna se colocó junto a la puerta de entrada esperando, pronto llegaría Orión.

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Albus soltó un largo suspiro antes de forzar otra sonrisa hacía Danissa. La chica no quería dejarlo sentar desde que habían llegado y ya se había cansado de bailar y soportar a las amigas de la chica y sus parejas, no eran sus amigos y no tenían nada en común en lo absoluto. Solo esperaba que Scorpius y Rose aparecieran pronto o se volvería totalmente loco.

Albus y Danissa habían decidido vestirse de verde, o bueno, así lo había decidido la chica ya que de esa forma "los ojos de Albus resaltarían", esa había sido la razón de la elección de color, y al chico realmente no le había importado si ella hubiera elegido cualquier otro. Se daba cuenta que verdaderamente, no le interesaba nada de lo que hiciera la rubia. ¿Por qué seguía con ella? Era muy dulce y siempre parecía interesada en lo que hacía, no tenía corazón para dejarla.

—¿Han visto a la chica Emrys? ¡Que vergüenza! Seguro la han dejado plantada — Aquel comentario hizo que Albus girase su cabeza hacía una de las amigas de Danissa que se acercaba junto con su pareja, un chico de Gryffindor del séptimo curso.

—¿A que te refieres? — Pregunto con una sonrisa divertida Danissa. Albus la miro con el ceño fruncido ¿Le divertida que dejaran a Lynna plantada?

—Esta allá fuera esperando por su pareja, y parece que nunca va a llegar — Clarie, la amiga de Danissa rio divertida cruzando sus brazos — ¡Su cara es épica! Tiene una sonrisa y parece como si de verdad pensara que llegara. Seguro alguien la invito como una broma y ella se lo ha tragado.

—Oh vamos, Clarie — Rio Danissa negando con la cabeza — No es tan fea, seguro alguien si la invito — Albus respiro profundo al escuchar las palabras de su "novia" ¿Qué Lynna no era tan fea? ¿Qué?

—Sí, por supuesto — Burlo Clarie. Aquello hizo que la paciencia de Albus se agotase por completo. Sin decir nada giro sobre sus talones y se dirigió hacia la salida del Gran Comedor escuchando a lo lejos los gritos de Danissa llamándole.

Albus no se detuvo hasta llegar fuera del Gran Comedor, varias parejas se encontraban platicando allí tranquilamente alejados de la música, entre las parejas pudo reconocer a Rose y Scorpius quienes platicaban con Lily y su pareja el chico Finnigan. Giro para poder ubicar a Lynna y finalmente la vio, se encontraba recostada en una pared con los brazos cruzados su mirada estaba fija en la puerta de entrada al castillo. Por un momento, el pelinegro sintió como su corazón daba un vuelco, se veía sencillamente hermosa en aquel momento, y entonces se sintió culpable por lo que había hecho, que estuviera allí sola era su culpa.

—¡Lynna! — La llamo acercándose a ella.

La castaña giro su cabeza a verlo y sonrió ligeramente al verle a su lado. Pero una segunda voz hizo que la mirada ámbar de Lynna se apartase de él.

—¡Pequeña, lo siento! He llegado muy tarde. — Albus giro en busca del portador de aquella voz encontrándose con un hombre, sí, porque era un chico mayor en definitiva no era alguien que estudiase en Hogwarts, ni nadie que hubiese visto antes el chico. Alto, pelo negro, ojos grises y vestido, al igual que Lynna, de un oscuro color rojo.

—¡Orión! — Exclamo Lynna despegando su espalda de la pared y sonriendo al chico que acababa de llegar. Albus la miro sorprendido ¿De dónde había sacado a ese chico?

—Lo siento — Volvió a repetir Orión una vez estuvo frente a ambos. — Tuve un trabajo que hacer en el ministerio antes de venir

¿El ministerio? Pensó Albus sintiendo como si estomago ardía ¿Quién demonios era ese tal Orión?

—No te preocupes, no he esperado mucho — Comento tranquilamente Lynna encogiéndose de hombros. Eso era falso, si lo había esperado por mucho, pero estaba mintiéndole para no hacerlo sentir mal.

Albus hizo una mueca de desagrado cuando vio como Orión se acercaba a Lynna y tomaba su mano sonriendo ampliamente.

—Deberíamos entonces no perder más tiempo y entrar ¿No es así? — Orión fijo entonces sus ojos en Albus, que continuaba mirándolo con una mueca — Albus Severus Potter… Que sorpresa — La sonrisa no se apartaba del rostro del mayor lo que hacía que el enojo dentro de Albus aumentase.

—¿Sorpresa? No puedo decir lo mismo, no tengo ni idea quién demonios eres y cómo sabes quién soy yo. — Contesto con brusquedad el ojiverde.

Orión soltó una fuerte carcajada que aumento más, si era posible, la molestia del chico.

—Lo siento. Mi nombre es Ross… O bueno, quizás te suene más si te digo que me llamo Orión Black.

Aquel apellido hizo que el cerebro de Albus hiciera click ¿Un Black? Imposible...

—Sirius era el último de la familia Black. Es imposible que tú…— Comenzó diciendo, pero fue cortado por el chico.

—Soy hijo de Sirius. En Vacaciones podrás enterarte mejor de toda la historia. Ya de la de todos ustedes yo estoy enterado gracias a tú padre — Orión se encogió de hombros — Que estén aquí encerrados hace que no estén enterados de lo que sucede fuera.

—¿Cómo es que conoces a Lynna? — Pregunto ignorando todo lo demás, no le interesaba quien era, sino como es que estaba allí con la castaña.

—Nos conocimos ayer, decidí que era injusto que una chica tan joven se privase de una fiesta — Albus volvió a hacer la misma mueca de desagrado. — Pensé que quizás había rechazado las cinco invitaciones que le enviaron por lechuza porque no quería ir con alguien de su edad…— Orión alzo una de sus oscuras cejas en una expresión que demostraba que sabía algo importante. Y vaya que Albus sabía bien a que se estaba refiriendo.

—¿Cinco invitaciones? — Lynna clavo sus ojos en Orión ante las palabras del chico — No…Yo no recibí ninguna invitación al baile, Orión. — Ross la miro sonriendo dulcemente.

—Oh, si que las recibiste. Los aurores monitoreamos todas las lechuzas, y las cartas dirigidas a James, Albus, Lily, Calen y a ti están bajo mi responsabilidad, tengo que leerlas y enviarlas. — Ross cruzo sus brazos sobre su pecho y paso sus grises ojos de Lynna hacia Albus — Debieron haber llegado el día después del partido en el correo.

—Oh, ese día baje tarde a tomar el desayuno. — Lynna parpadeo varias veces — Pero, alguien debió recibirlas…

Albus sentía como su rostro comenzaba a enrojecer. Sí, alguien las había recibido: Él. Y las había ocultado para que Lynna no asistiera al baile, no pensaba que ella hubiera aceptado a cualquiera de esos chicos, pero no había podido evitar actuar de aquella forma.

—¡Albus! — Luego de aquel grito, el pelinegro sintió como alguien envolvía su cuerpo con fuerza — Me has dejado sola en la fiesta ¿Qué sucede contigo?

—Danissa, estoy con mis amigos — Dijo entre dientes mirando por un momento a la rubia. Justo en aquel instante se acercaron al pequeño grupo Scorpius y Rose.

—¿Tus amigos? Oh vamos, puedes hablar con ellos en cualquier otro momento… — Los ojos de Danissa fueron hacia Lynna y luego hacia Orión que se encontraba a su lado — Vaya, veo que no te han dejado plantada, que pena.

—¿Qué pena has dicho? — Pregunto completamente ofendida Rose abriendo la boca — ¿En serio has dicho que pena? — Las manos de la pelirroja se apretaron en fuertes puños.

—Sí, he dicho que pena ¿Tienes algún problema con eso? Y por favor, ¿No pudiste elegir un color más alegre? ¡Es San Valentín! Lucen como si fueran a un funeral, y pensé que al ser la hija de Ronald Weasley y Hermione Granger elegirías mejor a tu pareja, no a…Malfoy —Danissa negó con la cabeza y entrelazo su brazo con el de Albus. El chico por su parte estaba en estado de shock al escuchar a la rubia ¿Estaba alucinando o Danissa se estaba comportando como una idiota con sus amigos?

—¡Eres una…! — Exclamo Rose y se dispuso a irse sobre la rubia, pero fue detenida de inmediato por Lynna y Scorpius.

—No vale la pena, Rosie, déjala — La intentaba calmar la castaña mientras la sujetaba, pero la pelirroja luchaba por soltarse.

—¡Eres una zorra! ¡Una zorra interesada! — Exclamaba Rose a Danissa que rondo los ojos.

—Lo dice la que viene del brazo del único heredero de una familia extremadamente rica. — Ante aquellas palabras Scorpius soltó su agarre sobre Rose.

—Mátala — Dijo el rubio con tranquilidad — No te detendré si quieres matarla ahora, no permitiré que nadie te diga interesada por salir conmigo. Es más, la matare yo mismo — Scorpius saco su varita y apunto a la rubia que de inmediato se ocultó detrás de un aún aturdido Albus. — ¡Muévete Albus! No me creo que la defiendas luego de lo que está diciendo ¡Amigo reacciona! — Exclamo aun con su varita alzada en dirección a su amigo pues la chica estaba a su espalda.

—¡Ninguno de ustedes merece estar cerca de mi Albus! Tú eres el hijo de un maldito mortifago, Emrys es de una familia maldita que solo trae mala suerte y Rose es una estúpida que no sabe elegir a sus amistades y mucho menos quien le gusta. — Danissa bufo e intento tirar de Albus para que ambos se alejasen de allí, pero el pelinegro no se movió ni un solo centímetro — ¡Albus vámonos! Nuestros amigos están dentro esperando por nosotros…

—Albus… — Lynna murmuro su nombre. Aquello basto para que el chico reaccionara y alzase su cabeza hacia ella. La castaña lo miro intensamente y nuevamente fue capaz de oír la voz de la chica como si se encontrase dentro de su cabeza. Déjala ir, ya basta, te lo pido.

Asintiendo con la cabeza movió su brazo bruscamente soltándose del agarre de la chica.

—Puedes irte con tus amigos, Danissa. Ya yo estoy con los míos — Albus camino hacia el lado contrario a donde se encontraba la rubia colocándose en medio de Scorpius y Orión que se había mantenido en silencio solo observando la escena.

—Al…Albus ¡Soy tu novia! No puedes hacerme esto ¡Mucho menos en San Valentín! — Grito desesperada la chica. El rostro de Danissa se había vuelto totalmente rojo y parecía a punto de echar humo por las orejas.

—No, Danissa. Ya no eres mi novia, en primer lugar, ni siquiera te lo pedí alguna vez. — Los ojos de la chica se abrieron con sorpresa — Ahora, te agradeceríamos mucho que te fueras y nos dejaras tranquilos — Albus sonrió de lado y le indico con una de sus manos que se alejara. La chica, muy ofendida, así lo hizo, pero no volvió a la fiesta se dirigió rápidamente por el camino que daba hacia las escaleras probablemente para ir de inmediato a su sala común.

Un largo silencio se formó en el grupo que fue finalmente cortado por el carraspeo de garganta de Orión.

—Bueno, eso fue dramático. ¿Debería decirte quien intercepto tus cartas para que todo sea más épico? — Orión miro a Albus divertido.

—Fui yo, yo las escondí. No creí que alguno fuera sincero en invitarte ¿Está bien? — Dijo rápidamente Albus al sentirse atrapado. Los ojos de sus amigos se clavaron en el con sorpresa.

—¿Interceptaste cartas de Lynna? — Pregunto Rose sorprendida.

—Invitaciones para el baile, más bien — Dijo entretenido Orión — Pero fue un acto tierno, celos de adolescente — Alzo una ceja y negó con la cabeza — Yo solía hacer eso cuando alguien enviaba cartas a mi Meg…No tienes que enojarte con él, tenía su punto al ocultar las cartas, igualmente, Lynna, le diste una lección al finalmente venir acompañada — Orión rio divertido. Albus lo miro como si estuviese demente ¿De que lado estaba? ¿O que demonios tenía ese chico en la cabeza?

—¿Meg? ¿Quién es Meg? — Pregunto Scorpius mirando al chico confundido — Y ¿Quién eres tú si vamos a esas? ¡Auch! ¡Rose no me golpees! — El rubio acaricio con su mano su abdomen donde había recibido un codazo por parte de la pelirroja.

—No seas imprudente, Scorpius — Dijo ella mirándolo con los ojos entrecerrados.

—Soy Orión Black. Antes que lo pregunten, sí, soy hijo de Sirius. Y contestando a la otra pregunta. Megeara Devereaux es mi prometida, está en Francia y llegara pronto a Inglaterra, luego de arreglar todo el papeleo en el Ministerio. — La mano de Orión se posó en el hombro de Lynna.

Aquella noche transcurrió a partir de aquel momento bastante entretenida. Orión, Lynna y Albus se habían ubicado en una mesa y platicaban sobre Francia, el ministerio, las noticias en el profeta e incluso sobre la vida de Orión y como era estudiar en Hogwarts, mientras tanto, Scorpius y Rose habían tenido una velada un poco más romántica, participando en las actividades que habían organizado los profesores como juegos y bailes. Al finalizar la noche Orión se había despedido de ellos en la puerta del Gran Comedor antes de salir del castillo, Albus y Lynna se dirigieron hacia las mazmorras luego de despedirse de Rose que sería acompañada por Scorpius hasta su sala común.

—¿Qué crees que diga Rose? — Pregunto repentinamente Lynna observando detenidamente como las llamas danzaban en la chimenea luego de arrojarse en un sillón.

—¿Qué diga sobre qué? — Pregunto el chico sin entender a que se refería sentándose junto a su amiga.

—¿Scorpius no te lo dijo? Le pediría ser su novia el día de hoy — Lynna lo miro como si fuera un bicho raro, y se sintió así ¿Scorpius no se lo había dicho? O… ¿Él no le había prestado atención?Albus sabía que lo más probable era lo segundo, ya que había estado muy metido en su mente y no había prestado atención a nada ni nadie.

—Sí, lo comento… Solo que no lo recordaba — Soltó un largo suspiro y paso una mano por su cabello desordenándolo más de lo que ya estaba — Supongo que le dirá que no. Rose es muy cabeza dura y aunque le guste Scorpius no le dirá que sí tan pronto — Lynna se quedó en silencio pensando en ello, pero Albus no necesitaba analizarlo, sabía bien lo que sucedería.

No tuvieron que esperar mucho tiempo antes de que se confirmase lo que el pelinegro había dicho. Scorpius ingreso minutos después a la sala común con semblante tranquilo.

—Te dijo que no ¿Cierto? — Pregunto tranquilamente Albus mirando a su amigo desde su asiento.

—Conoces demasiado bien a tu prima — Bufo Scorpius dejándose caer en un sillón individual y subiendo los pies a la mesa frente a él — Bien, pensare en positivo ¿Qué hay positivo? — Pregunto frunciendo el ceño.

—Rose te habla — Apunto Lynna sonriendo — Y salieron, en San Valentín — Continuo — Se divirtieron…

—Y le gustas, pero es una cabeza dura — Finalizo Albus encogiéndose de hombros — Solo dale tiempo.

—Tiempo… — Suspiro Scorpius cerrando los ojos — Detesto que sea tan complicada ¿No puede solo decir que sí?

—Entonces no sería una chica — Rio entretenido Albus.

—¿Disculpa? ¿Por ser una chica tiene que ser complicada? — Lynna se cruzó de brazos observando al ojiverde con los ojos entrecerrados.

—¡Vamos Lynna! Sabes que es cierto — Albus la miro con una sonrisa.

—Complicado tú que escondiste mis cartas por sabrá Merlín que razón estúpida — La castaña rondo los ojos. — En fin, no me molestare por eso. Realmente no me importaba ir o no al baile… — Se puso de pie y los miro por un momento — Descansen — Sonrió de lado y camino sin más por el pasillo hacía las habitaciones de las chicas.

—¿Le dijiste que lucía hermosa? — Pregunto repentinamente Scorpius mirando hacia la chimenea.

—¿Qué dices? — Albus clavo sus ojos su amigo.

—A Lynna… ¿Le dijiste que lucía hermosa? — Repitió sin molestarse.

—No ¿Por qué debería haberlo hecho? — Albus parpadeo varias veces. Sí bien le había deslumbrado por completo la chica y había hecho latir su corazón desbocado, no tenía porque decirle algo así.

—Eres un idiota — Bufo el rubio — No entiendo cómo puedes ser tan ridículamente ciego — Negando con la cabeza Scorpius se puso de pie y camino hasta su habitación.

—¿Ahora que hice? — Pregunto para si mismo Albus negando con la cabeza y siguiendo a su amigo hasta la habitación.

A partir de aquel día pareció como si el tiempo se hubiera ido hacía atrás, a mucho antes de que Albus comenzase a salir con Danissa. Volvían a ser nuevamente Albus, Scorpius y Lynna, inseparables, de nuevo juntos en clase y en los pasillos. Rose también pasaba bastante tiempo con ellos cuando no estaba con sus amigas. En sus tiempos libres, cuando no estudiaban para sus TIMOS se dedicaban a intentar descubrir quién podía ser la segunda pieza, esta vez con la ayuda de Rose que había insistido tanto en ayudar que no habían tenido otra opción que dejarla participar a pesar de las múltiples quejas de Scorpius, que se negaba a poner en peligro a la chica.

Los exámenes llegaron en un parpadear y cada uno que tomaban parecía aliviar el peso que llevaban en sus hombros. El TIMO de Transformaciones fue el último que debieron tomar, y finalmente ¡Estaban libres!

Todo aquel estrés de los exámenes había entretenido su mente de todos los sucesos fuera de los confines del castillo. Más fugas en cárceles alrededor del mundo, ataques a familias de muggles y de magos nacidos de muggles, era una masacre allí fuera. El ministerio era un completo caos y todos exigían la renuncia de la Ministra Hermione Granger—Weasley ya que hasta el momento la situación no había podido ser controlada, pero no solo era en Inglaterra, todo el mundo parecía estar sumido en la anarquía. Todos los días El Profeta relataba ataques alrededor del mundo, de punta a punta y solo había dos colegios de magia y hechicería que no habían podido ser atacados: Hogwarts y Uagadou.

Las vacaciones llegaron, Calen había preferido quedarse en el castillo como lo había propuesto McGonagall, además de que los Nott también se quedarían. Theodore, el padre de Charlotte y Profesor de Pociones sabía que era muy peligroso salir del castillo pues cabía la posibilidad de que los Dark Knights lo buscasen. Lynna por su parte había pedido permiso para quedarse en la mansión Malfoy luego de pedir autorización al padre de Scorpius quien había aceptado sin ningún problema que la chica pasase el verano en la mansión.

La vuelta a casa de los alumnos de Hogwarts aquel verano había sido diferente, nadie tomo el gran expreso rojo de regreso a casa, todos tuvieron que tomar trasladores que los llevarían directamente a su hogar, y si se trataba de nacidos de muggles estos debían esperarlos en el Caldero Chorreante. Lynna y Scorpius se habían despedido de Albus y lo habían visto desaparecer luego de tomar una vieja capa junto con James y Lily hacia su hogar.

—Malfoy, Emrys. Su turno — Anuncio McGonagall señalando una vieja vasija. Ambos asintieron y se acercaron al objeto, lo tomaron para tan solo unos segundos después caer de espaldas de forma poco elegante en el duro y frío suelo de la Mansión Malfoy.

—Deben practicar un poco su entrada luego de viajar en traslador — Comento con tono entretenido una voz en el elegante recibidor.

—Papá, no es divertido — Gruño Scorpius sentándose en el suelo y mirando alrededor hasta toparse con los ojos de su padre que sonrió ligeramente en su dirección.

—No me estoy riendo, Scorpius — Draco alzo una ceja y dejo el vaso de Whiskey de fuego que tenía en su mano derecha sobre una mesita — Bienvenidos a casa, chicos. La comida estará lista en poco, vayan a asearse y bajen — Con un leve movimiento de cabeza el Señor Malfoy se alejó de ellos y ambos subieron las escaleras hacia la habitación de Scorpius.

—Tú padre no parece ser alguien malvado — Comento Lynna una vez entraron en la habitación del chico dejándose caer sobre la cama.

—No es alguien malvado, pero tampoco es una persona perfecta. Papá tuvo su época oscura, él mismo dice que la única luz en su vida ha sido mi madre — Scorpius sonrió ligeramente en dirección a Lynna — Dijo que solo ella pudo ver un corazón puro en él cuando dicho corazón no existía, y logro transformar su negro corazón en uno gris — Se encogió de hombros y se sentó junto a su amiga — Mamá era una persona maravillosa, y gracias a ella papá es ahora una buena persona, o…Lo intenta — Rio divertido pensando en ello, en algunas ocasiones su padre explotaba y se aislaba a si mismo hasta que su "ataque" pasase.

—Lo decía al recordar lo que dijo Danissa, que había sido un mortifago — Lynna negó con la cabeza — Pero olvídalo. Me hubiera gustado conocer a tu madre… — Scorpius la miro con dulzura.

—Mi madre te hubiera agradado y probablemente tu a ella. — La castaña sonrió y tomo una mano del rubio.

—Debes extrañarla muchísimo… — Él asintió levemente — Te entiendo… Yo extraño mucho a mi padre…

—¿Y tú madre? — Pregunto suavemente Scorpius mirándola a los ojos.

—También… Aunque era más cercana a mi padre. Mi madre…Bueno, ella prefería a Calen — Rio divertida y negó con la cabeza — Mi padre nos tenía igual afecto tanto a Calen como a mí.

—Debió ser una gran persona — Lynna miro a los ojos a su amigo — Tranquila, los vengaremos.

—Lo sé. Morgana pagara por sus muertes — Soltando un largo suspiro cerro los ojos.

Así dio inicio uno de los veranos más oscuros por los que hubieran pasado cualquiera de los chicos.

Los Potter se alojaban ahora en Grimmauld Place junto con Sirius ya que su casa en el Valle de Godric no les parecía un lugar precisamente seguro luego de que los Dark Knights ya les hubieran hecho antes una visita. Aquello les había ayudado a todos a conocerse y convivir con el padrino de su padre, una persona que parecía querer mucho, también junto a ellos vivían Mila Crouse madre de Orión y hacía poco tiempo Meg, la prometida del chico.

Mila y Orión vivían en Grimmauld Place luego de que Sirius se hubiera enterado de la existencia de su hijo. Albus había escuchado toda la historia de la boca de Sirius luego de que llegasen al lugar. Sirius había conocido a Mila mucho tiempo atrás, mucho antes de entrar en Azkaban y habían tenido un esporádico romance, algo usual en él, según había dicho, finalmente, luego de salir de Azkaban la chica había buscado su paradero sabiendo de su inocencia encontrándolo escondido en aquel mismo lugar. Anteriormente había estado en la Mansión Black ya que ella había sido la prospecto para esposa de Regulus Black, hermano menor de Sirius, al ser de una buena familia de sangre pura y no le costó nada imaginar donde debía estar él. Una cosa llevo a la otra y a pesar de los tiempos oscuros en los que se encontraban "él era un hombre" así había dicho. Y guardaba un gran cariño por la mujer así que simplemente se dejaron llevar lo cual dio como resultado el nacimiento de Orión. Si bien Albus no podía decir que Mila y Sirius convivían como una pareja normal, parecían tenerse mucho cariño y hasta creía que dormían en algunas ocasiones en la misma habitación.

Rose visitaba junto con los Weasley—Granger muy seguido Grimmauld Place que había vuelto a ser el lugar de reunión de la Orden del Fenix, una organización que había sido fundada hacía ya muchos años para combatir a Lord Voldemort y que ahora utilizarían para combatir a Morgana. Aquellas oportunidades en las que los miembros de la Orden se reunían, Albus, Rose, James, los hermanos Scamander, y Frank aprovechaban en averiguar más sobre la situación. De igual forma, en privado, Rose y Albus intentaban aun descifrar algo sobre la segunda pieza.

—"De la risa el portador, su luz los guiará a él. Se fue sin decir adiós, su esencia sigue viva y su físico camina entre ustedes. Lo sabrás encontrar si a tu familia miras con detenimiento, el camino a él será ensordecedor y oscuro, pero recompensas traerá.

Deberás buscar su favor, y de la mezcla perfecta ser el portador, aquel quien dio su vida por la causa"— Repitió una vez más Rose leyendo el libro que había quedado en posesión de Albus.

—No tengo idea a que demonios se refiere… — Gruño molesto Albus removiendo su cabello con sus manos, comenzaba a desesperarse.

—Chicos, la cena esta lista. Sera mejor que bajen a comer — Dijo una voz desde la puerta de la habitación de Albus. Rose y Albus giraron y se encontraron con el rostro de su tío George.

—¡Tío George! — Gritaron ambos a coro abriendo los ojos como platos sorprendido al mayor.

—¿¡Qué!? — Exclamo con tono burlón George mirándolos de uno al otro.

—¡Él tío Fred! — Volvieron a gritar totalmente eufóricos Rose y Albus poniéndose de pie de un brinco de la cama del chico. George, que no entendía para nada sus gritos frunció el ceño.

—¿Tío Fred? Vale, si hubieran conocido a su tío Fred entendería la confusión, pero chicos… ¿Qué sucede con ustedes? — George abrió la puerta de la habitación por completo observando a los menores.

—¡Era tan obvio! ¿Cómo no lo habíamos pensado antes? ¡Es obvio que se trataba del Tío Fred! — Rose reía emocionada — Su físico camina entre ustedes, claro, el tío George era su gemelo.

—No lo podíamos haber pensado porque creíamos que era un mestizo. Ya que Sirius es un sangre pura… — Continuaba Albus lo que decía su prima.

—Bien, ustedes comienzan a asustarme — George cruzo sus brazos sobre su pecho — ¿Qué tantos disparates hablan?

Pero no tuvieron oportunidad de contestar a la pregunta del pelirrojo. La puerta de la habitación se cerró de golpe y la habitación comenzó a moverse bajo los pies de las tres personas en la habitación.

—¿¡Qué sucede!? — Exclamo George sujetándose del pomo de la puerta.

—El libro… — Susurro Albus antes de sentir como caía en un vacío. Era hora de descubrir, a que se refería el libro con buscar el favor de su tío Fred y ser el portador de la mezcla perfecta.