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Historia 192013 — capítulo 21
Oscuridad. Era lo único que podían captar los ojos de Albus. No podía sacarse de encima una sensación de incomodidad, y el frío era extremo. Solo una pregunta pasaba insistentemente por su cabeza ¿Dónde estaban?
Un grito desolador se escuchó desde cada rincón de aquel lugar haciendo que cada vello del cuerpo del chico se erizase.
—Albus… — Se escuchó la voz de Rose, su tono era nervioso y aunque Albus esforzara la vista, no podía ubicarla.
—¡Lumos!
Una débil luz ilumino un punto a unos cuantos pasos de donde se encontraba Albus y sabiendo que aquel hechizo había provenido de su tío George se acercó sin pensar hacia aquel lugar. Solo podía ver el punto de luz, no podía observar el rostro de su tío parecía que no había forma alguna de hacer que algo alumbrase el lugar.
—Aquí están — Suspiro aliviada Rose y de inmediato Albus sintió como su prima le sujetaba la mano.
—¿Quieren explicarme dónde estamos y por qué llegamos aquí? — George pronuncio aquellas palabras con tranquilidad — ¡Lumos Maxima! — Nada sucedió, seguía siendo solo un punto de luz.
—No sabemos dónde estamos… Y llegamos aquí por…Bueno, por un libro — Contesto Rose soltando un largo suspiro.
—Bueno, como sea. No podemos quedarnos aquí parados esperando que algo suceda. Hay que movernos, pero debemos mantenernos juntos — Ordeno George y tomo la mano libre de Rose.
Los tres comenzaron a caminar hacia algún punto frente a ellos. Finalmente chocaron contra lo que parecía ser una puerta, buscaron cuidadosamente hasta encontrar el pomo de la puerta, Albus lo tomo con firmeza y lo giro, de inmediato sintió un gran alivio cuando se dio cuenta que tras aquella puerta había un poco más de luz. Era una sala circular de piso y paredes de piedra, no había nada que decorase aquel lugar salvo un gran candelabro que colgaba del techo.
—Bueno… Aquí no hay nada — Comento Albus mirando alrededor — ¿Alguien tiene alguna idea para salir de aquí?
—Esperar, la última vez solo nos expulsó fuera — Se acercaron al centro de la sala sentándose en el suelo bajo el candelabro.
—¿La última vez? ¿Ya habían estado en un lugar como este? — George los miro con curiosidad.
—No aquí, pero… Bueno, esto es más o menos lo mismo que sucedió antes del "accidente" que hizo que Sirius volviera. — Albus sonrió de lado en dirección a su tío.
—No preguntare nada más, si creen que saldremos pronto de aquí — El mayor alzo una ceja y miro con detalle alrededor.
Estuvieron sentados mucho tiempo hasta que nuevamente se escucharon gritos de dolor, pero esta vez cada vez se hacían más y más fuertes. Tuvieron que tapar sus oídos para evitar aturdirse por aquel fuerte sonido. La luz se esfumo por completo de aquella sala y de nuevo se hundieron en la oscuridad.
—¡George! — Se escucho un grito que hizo que Albus se pusiera de pie de un brinco.
—¿Qué fue eso? — Rose se había puesto igualmente de pie.
—¡George! — Se volvió a escuchar el mismo grito.
—¿Tío George? — Albus esperaba que su tío hablase, pero estaba mortalmente callado.
—Es…Es la voz de Fred — Dijo en un murmullo George intentando esforzar su vista.
De nuevo la tenue luz que alumbraba el lugar volvió, pero ya no se encontraban en la misma sala de piedra que habían ocupado antes, ahora había espejos desde el suelo hasta el techo. Albus miro alrededor sorprendiéndose de no ver su reflejo en los espejos, el único reflejo que se veía era el de su tío George.
—¿Qué demonios? — George miraba alrededor con el ceño fruncido.
—Georgie…. — Albus miro en dirección al espejo de la pared a su izquierda. Era la misma imagen de su tío George, pero se movía a voluntad, sus ojos iban desde George hasta donde se encontraban Albus y Rose.
—Esto debe ser una mala broma — El pelirrojo mayor negó con la cabeza.
—No tío George…Esto no es una broma — Albus se acercó al único reflejo que no se movía al mismo tiempo que su tío. — Es…El tío Fred…
—Fred está muerto, murió hace 23 años. Es imposible que se vea de esa forma. — George negó con la cabeza y se acercó junto a Albus a aquel reflejo.
—El espejo, atraviesen el espejo
Una retumbante voz ya conocida para Rose y Albus invadió la estancia. Albus miro hacia el techo como si buscase de donde provenía la voz, aunque sabía que no vería a la persona que hablaba en aquel lugar.
—Vamos — Indico Rose sin pensarlo mucho y siguiendo las indicaciones cerro los ojos y camino hacia el espejo como si se tratase de la pared en la plataforma nueve y tres cuartos. Albus rápidamente al ver desaparecer a su prima la siguió, y segundos después, George se encontraba junto a ellos con el semblante más pálido de lo normal.
Al atravesar aquel espejo llegaron a una sala de estar, poseía sillones con diferentes estampados, era cálida y acogedora.Albus miro a su alrededor hasta toparse con un hombre pelirrojo, lo miraba con una ceja alzada y mirada de curiosidad.
—Eres idéntico a Harry — Comento tranquilamente.
—Me lo han dicho, solo que no estoy ciego como él — Albus sonrió divertido cuando escucho la carcajada que profirió su tío Fred.
—¿Fred? — George se acercó a su gemelo con los ojos desorbitadamente abiertos. — Esto es…
—¿Extraño? Sí, ya lo sé — Fred rio entretenido — Has tenido una buena vida, George. Me alegro mucho por ti. — Los ojos de Fred chispearon en dirección a su hermano.
—¿Cómo? ¿Cómo es esto posible? — Negando con la cabeza George se acercó a su gemelo y lo envolvió en un fuerte abrazo.
—Bueno… Hay muchas cosas en el mundo que no pueden ser explicadas con facilidad. — Soltando un largo suspiro los ojos de Fred se fijaron en Albus que se había alejado unos cuantos pasos junto con Rose. — ¿Quién será?
—¿Quién será de qué? — No pudo evitar preguntar el pelinegro confundido.
—El portador, quien de ustedes será. Debe ser un mestizo y si no me equivoco, ambos lo son, tú eres Rose Weasley, mi sobrina hija de Ron y Hermione, eso te hace mestiza. Y tú, Albus, por ser hijo de Harry y Ginny también eres de sangre mestiza ¿Cuál debería de ustedes ser el portador? — Fred se cruzó de brazos ladeando un poco la cabeza.
—¿De que hablan? — George miraba la escena totalmente confundido.
—De que debo darle algo a alguien y no me dicen a quién — Se rio Fred sentándose cómodamente en uno de los sillones — Deberían darse prisa, no creo que duremos mucho más tiempo aquí… Sí salimos de aquí y no se ha convertido alguien en el portador habrá problemas.
—Se puede saber ¿Dónde es aquí? — Murmuro Rose dejándose vencer por la curiosidad.
—Donde van todas las almas. Donde descansan tranquilamente aquellos que mueren y no han dejado nada atrás — Fred miro a la chica con fijeza.
—Es decir… ¿Vives aquí? — Albus alzo una ceja mirando alrededor.
—Hmm…No — Contesto luego de pensarlo por un momento. — Como sea, dense prisa ¿Quién? — Albus y Rose se miraron por un momento finalmente el chico asintió con la cabeza.
—Yo lo hare, sea lo que sea — Dijo confiadamente Albus dando un paso al frente. Fred lo observo por un momento y luego asintió con la cabeza.
—Dame tu mano — Albus siguió las instrucciones de Fred y tendió su mano hacia él. Sintió luego como algo cálido pasaba de la mano de Fred hacia la suya y subía a través de su brazo. No hizo ningún comentario hasta que la sensación desapareció. — Listo. Eres, Albus, la segunda pieza. — Fred se puso de pie y miro alrededor — ¿Nos vamos?
—¿Irnos?
Pero aquello que decía Rose se cortó cuando el piso comenzó a moverse bajo los pies de todos. Albus de inmediato busco la mano de su prima y la sujeto con fuerza, se estiro y sujeto el brazo de su tío George quien vio que de inmediato sostenía la mano de Fred.
Esto no puede resultar en nada buenoPensó Albus una vez sentir que caía en un agujero. La sensación seso cuando el fuerte golpe en su espalda al precipitarse al suelo recorrió su cuerpo. Soltó un quejido de dolor y se tomó su tiempo antes de abrir los ojos y mirar la que era su habitación en Grimmauld Place. Junto a él estaban Rose, George y…Una copia exacta de George.
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—¡Lynna! — Grito nuevamente Scorpius intentando lograr que su amiga recobrase la conciencia.
Luego de la cena de aquella noche, como todas las que habían tenido Lynna y él habían decidido dirigirse a la biblioteca e intentar ver que información conseguían de Morgana y Merlín, por lo menos la historias que estaban plasmadas en libros diferentes a los que se encontraban en la biblioteca Emrys, pero al llegar a la puerta la castaña simplemente había colapsado en el suelo, su rostro se había puesto totalmente pálido y su cuerpo se había enfriado tanto que Scorpius había temido que algo invisible la hubiera atacado y asesinado, afortunadamente, había notado que la chica respiraba y solo estaba inconsciente.
Scorpius gruño al ver que sus intentos de hacerla reaccionar eran inútiles y alzándola en brazos se dirigió hacia uno de los sillones de la biblioteca Malfoy recostándola allí con cuidado. Acaricio suavemente el castaño cabello de chica y observo con susto como las hebras de cabello que tocaba su mano se volvían en un color blanco que ya le había visto antes, su cabello entonces paso poco a poco de su castaño caoba usual a estar totalmente blanco.
—Vamos, Lyn. Despierta, estas asustándome — Suplico el rubio moviéndola ligeramente. Aquella suplica pareció surtir algún efecto a la cuarta vez que la repitió, pues los ojos de la chica se abrieron lenta y pesadamente. Solo basto una rápida mirada de Scorpius para darse cuenta que los ojos de Lynna estaba de aquel gris espeluznante. — ¿Qué sucedió? ¿Qué tienes? — Pregunto rápidamente cuando la chica fue capaz de mantener sus ojos abiertos.
—Yo… No lo sé… — Murmuro Lynna intentando sentarse, pero cayo pesadamente en el sofá de nuevo. Respirando profundo el rubio la ayudo a incorporarse sentándose a su lado para poder sujetarla. La chica apoyo la cabeza en el hombro del rubio — Sentí un fuerte dolor como si algo me aplastase, luego todo se puso negro. — Soltó un largo suspiro y cerró sus ojos, pocos segundos después su cabello comenzó a regresar a su color habitual. — Siento como si me hubieran drenado toda la energía.
—Yo pensé que algo te había matado — Se sincero Scorpius mirando a su amiga — Me alegro que estés bien — El rubio sonrió y Lynna le devolvió la sonrisa.
—Gracias… — Scorpius se quedó en silencio luego de escucharla. Se había preocupado mucho por ella.
En los últimos días el sentimiento de que Lynna era parte de su familia se había hecho más fuerte. Incluso su padre la trataba como si ella fuera su propia hija, lo había visto obsequiándole algunos libros y platicando con ella. Su padre parecía estar feliz con la presencia de Lynna en casa, y el apreciaba la compañía de su hermana del corazón. Habían intentado comunicarse con Albus, pero había sido muy complicado, ni siquiera Lynna había sido capaz de comunicarse con Calen quien ya había cumplido sus diecisiete años y ya debía haber platicado con Charlotte todo con respecto a ser la elegida. Las lechuzas simplemente regresaban ni bien pasados unos cuantos minutos con la carta aun intacta.
—Chicos ¿Están aquí? — La voz de Draco Malfoy se escuchó desde la puerta de la gran biblioteca — ¡Scorpius, Lynna! — Exclamo al no recibir respuesta.
—¡Aquí estamos papá! — Respondió Scorpius al captar el segundo llamado de su padre.
Los pasos del mayor de los Malfoy se escucharon resonar en el piso de oscuro mármol hasta llegar a donde ambos se encontraban. El hombre los observo por un momento y sonrió de lado.
—Venía a buscarlos, necesitamos ir a un lugar — Informo haciendo que Scorpius se pusiera de pie ayudando a su amiga a hacer lo mismo. — ¿Qué tiene Lynna? — Pregunto de inmediato al notar que Scorpius no la soltaba para que pudiera mantenerse de pie.
—Nada, Draco, solo estoy algo mareada. — Lynna sonrió en dirección al hombre — ¿Dónde tenemos que ir? — Intento ella desviar el tema. Scorpius contuvo una risa al notar como su padre fruncía el ceño, pero dejaba pasar el hecho de que evitase darle una respuesta.
—Como sea, tenemos que ir al cuartel de la Orden del Fénix. Potter me pidió que los llevara — Alzo una ceja y luego rondo los ojos — Hubiera dicho que no, si no hubiera creído que quizás les gustaría ver a Albus, ya han pasado tres semanas desde que están aquí y no han tenido noticias suyas. — Draco sonrió e hizo una seña con su cabeza. — Ya nos vamos, usaremos la red flu.
Scorpius intercambio una rápida mirada con Lynna antes de seguir a su padre a la sala principal aun sujetando la cintura de su amiga para que no cayera al suelo, las fuerzas de la chica parecían aun no haber vuelto y eso ponía nervioso al rubio ¿Qué había sucedido con ella? Simplemente había colapsado sin más.
Los pasos de Draco Malfoy se detuvieron al llegar junto a la gran chimenea en la estancia principal de la mansión. Un pequeño saquito con polvos flu se encontraban sujetos sutilmente a un lado de la chimenea. Scorpius miro a su padre y luego a Lynna, sabía lo que diría así que se adelantó él mismo.
—Damas primero, ve tú Lynna ¿Te sientes mejor? — La castaña asintió en dirección al rubio que probo aflojando su agarre, aunque aún parecía no estar muy estable aun así la chica camino y tomo un puñado de polvos flu.
—¿Dónde tengo que decir que me dirijo? — Lynna observo con detenimiento los ojos de Draco.
—Grimmauld Place número 12, Mansión Black — Indico tranquilamente haciendo una indicación con su mano para que entrase en la chimenea.
Scorpius vio a su amiga entrar y arrojar los polvos flu produciendo unas suaves llamas color verde.
—Grammauld Place número 12, Mansión Black — Repitió cuidosamente la castaña su destino y fue envuelta por las llamas antes de desaparecer de la chimenea.
Scorpius rápidamente siguió el ejemplo de su amiga tomando un puñado de polvos y exclamando el lugar al que se dirigía.
El cuerpo del rubio fue expulsado de la chimenea una vez piso su destino. Salió de la chimenea tosiendo y limpiándose con fastidio el hollín en su túnica, detestaba viajar en chimenea, detestaba ensuciarse. Miro alrededor y se dio cuenta que estaba rodeado y varias personas, algunas conocidas, otras no.
—¡Scorpius! — Escucho una exclamación y pocos segundos después unos brazos envolvieron su cuello y solo atino a ver una cabellera de rizos rojizos. Algo impactado por el recibimiento regreso el abrazo envolviendo la cintura de la chica con sus manos.
—Hola Rose — Saludo una vez se recuperó de la sorpresa inicial. Sonrió de lado cuando la chica se alejó un poco de él y pudo ver su rostro ligeramente tintado de un tono rosa.
—Lo siento… ¿Cómo…Has estado? — Rose carraspeo un poco al ver como su voz fallaba ligeramente.
—Yo bien… ¿Tú cómo has estado? — Pregunto calmadamente el rubio mientras examinaba los rostros de los presentes en busca de sus amigos.
—Si estás buscando a Albus y Lynna…El tío Harry tuvo que subir al Lynna a una habitación, cuando llego por la chimenea estaba desmayada. — Informo la pelirroja tomando la mano de Scorpius y comenzando a caminar para dirigirlo hacia las escaleras.
—¿Desmayada? — Pregunto la voz de Draco Malfoy tras aparecer por la chimenea limpiándose con ahínco el hollín de su elegante túnica. — Vamos de inmediato — Scorpius pudo ver en los ojos de su padre genuina preocupación.
—Sí, Señor Malfoy — Dijo suavemente Rose y comenzaron a caminar siendo seguidos de cerca por Draco.
Subieron las escaleras dejando atrás al resto de los presentes que comenzaron una plática de la cual Scorpius solo fue capaz de captar las palabras ataque, muerte y problemas. Nada fuera de lo común en aquellos últimos meses.
Subieron dos pisos antes de que la pelirroja abriera una puerta y les permitiera el paso. Aquella habitación se veía muy antigua, su decorado con colores tierra, tapices antiguos y ya envejecidos por el tiempo despedían un olor que logro hacer que el rubio arrugara la nariz, la cama era enorme con pesados doseles de un color marrón chocolate. En las paredes diversas pinturas de paisajes decoraban el lugar y el mismo era alumbrado por un gran candelabro que colgaba desde un techo alto.
Los grises ojos del chico analizaron los rostros de los presentes en la habitación, Harry se encontraba junto a su esposa con la mirada fija en la cama. A su lado, Hermione y Ron Weasley se encontraban platicando sobre algo en susurros que el rubio era incapaz de escuchar. Sentado sobre la cama se encontraba un muy pálido Albus, del otro lado de la cama dos pelirrojos exactamente iguales hablaban de igual forma sin prestar atención a la chica tendida sobre las sabanas.
Con su andar elegante Draco camino hasta la cama apartando poco sutilmente a los gemelos que estorbaban su paso hacia la chica.
—Lynna, ¿Estás bien? No debí permitir que viajaras por red flu luego de verte débil — Los ojos de Draco Malfoy brillaron con culpa mientras observaba a la castaña que sonreía desde su posición al mayor.
—No te preocupes, Draco. Solo fue un desmayo… — Inicio, pero fue cortada por Scorpius quien soltándose del agarre de Rose se dirigió junto a Albus que lo recibió con una pequeña sonrisa a modo de saludo.
—Es el segundo del día de hoy, Lyn — Scorpius entrecerró los ojos en ella.
—¿El segundo? — Pregunto Albus clavando sus ojos esmeraldas en su amigo — Lynna… ¿Por qué…?
—¡Estoy bien! Rose, diles que estoy bien — Lynna miro con suplica a su pelirroja amiga que desvió de inmediato la mirada — ¡Rose!
—Yo no sé nada — Murmuro la chica antes de sentarse también sobre la cama a los pies de su amiga.
—Bien, ahora que estamos todos aquí — Harry miro a los presentes con detenimiento. — Quería hablar seriamente con ustedes tres — Sus ojos se fijaron en Albus, Scorpius y Lynna — Y siento que tú también estas involucrada en todo esto Rose — Concluyo mirando a su sobrina a través de sus gafas con el ceño ligeramente fruncido. — Quiero que me digan, ahora mismo y sin omitir detalles, como es que lograron traer de vuelta a Fred a la vida. No hay magia en el mundo que logre hacer que un muerto vuelva de su tumba en la forma como ustedes lograron hacer que no solo Fred regresase, sino que también lo hiciera Sirius. Solo magia negra podría lograr algo así, e incluso si lo fuera no sería perfecto y debieron jugar con cosas muy peligrosas — Su discurso fue finalizado con la exclamación de sorpresa de Ginny que tenía sus ojos clavados en Lynna. Harry de inmediato miro en la dirección que lo hacía su mujer abriendo los ojos impresionado al ver como el cabello de la chica se volvía en un puro color blanco, como su piel se tornaba dos tonos más pálida y sus ojos adoptaban un grisáceo tan claro que peligraba con ser blanco. — Señorita Emrys… — Murmuro Harry parpadeando varias veces.
—¿Qué es esto? — Pregunto Hermione sin dejar de observar a la adolescente frente a ella. — ¿Qué es esa magia…?
—No es nada — Dijo rápidamente Albus mirando a la chica que tenía una mueca de dolor en su rostro — Lynna ¿Te sientes mal? — La aludida asintió una vez con la cabeza.
—Siento que no puedo controlar mi magia — La voz de la chica sonaba rasposa y dolorida. — Como si algo la hubiera alterado… — Se sentó sobre la cama mirando a los presentes. — Será mejor que todos salgan de aquí y me dejen sola por un tiempo. — Los ojos de la chica recorrieron a todos en la estancia, pero nadie se movió. — No es seguro que estén aquí…
—No te dejare sola — Dijo con firmeza Rose negándose a moverse — Aquí estaré.
—Yo tampoco te dejare — Scorpius sonrió mirando a la pelirroja antes de volver su vista a su castaña amiga — No te dejaremos.
—Lynna, no te desharás de nosotros y sufrirás tu sola — Albus la miro con una amplia sonrisa.
—Ustedes saben que es lo que le pasa a esta niña — Hermione miraba a su hija con intensidad buscando en ella una respuesta — Lo saben y nos lo dirán en este momento…
—No podemos — Contesto con simpleza Rose mirando a los ojos a su madre — Lo siento, mamá.
—¡Tienen que decirnos que está pasando! — Exclamo Ron mirando a su hija con los brazos cruzados — Somos los adultos y somos los que sabemos cómo manejar las situaciones, ustedes solo son unos niños ¡Unos niños!
—A nuestra edad ustedes ya habían luchado con Voldemort y sus seguidores, no somos tan niños — Le corto Rose sonriendo triunfal al ver la expresión de sorpresa en el rostro de su padre.
—Malfoy ¿Te importaría ayudarnos a averiguar que pasa? — Dijo con molestia Hermione al ver que el rubio simplemente miraba la escena sin intervenir.
—No tengo porque inmiscuirme en esto — Contesto con simpleza — Ellos tienen sus propios asuntos. Confió en que sabrán manejarlo o buscaran ayuda ¿No es así? — La pregunta fue dirigida a su hijo quien de inmediato asintió una vez a las palabras de su padre — ¿Lo ves Granger? Basta con decir eso — Draco la miro con una media sonrisa.
—Weasley, ella ahora es Weasley — Ron dijo aquello entre dientes observando al rubio mayor. — Y no me interesa lo que tú digas, ellos tienen que hablar.
—Solo es mi magia, Señor Weasley — Dijo con suavidad Lynna soltando un suspiro — Mi magia se descontrolo un poco… Y mi cabello se torna de esta forma, es algo de familia — La sonrisa de la chica no logro tranquilizar a los adultos. Pero al concluir que ninguno de los chicos diría nada decidieron salir de la habitación dejándolos solos.
Fue entonces que la tensión que los cuatro chicos tenían sobre ellos cayo y todos se tendieron sobre la gran cama con cansancio.
—¿¡Revivieron a otra persona!? — Exclamo exaltada Lynna mirando de Albus a Rose — ¡Chicos!
—¡No nos grites! Fue el libro, paso lo mismo que la última vez y esta vez vino con nosotros nuestro tío Fred — Reclamo Rose mirando a su amiga —No era nuestra intensión…
—Pero, entonces él es la segunda pieza ¿No? ¡Tenemos la segunda pieza! — Scorpius sonreía ampliamente mientras observaba a sus amigos.
—En realidad… La segunda pieza es Albus — Lo corrigió Rose mirándolo con una sonrisa — Teníamos que ser él o yo. Albus decidió tomar ese puesto.
—Entonces…Tenía razón, tenía que ser un mestizo — Lynna miro a Albus con detenimiento esperando una respuesta que llego como un simple asentimiento de cabeza.
—Bien… ¿Leyeron lo que decía de la tercera pieza? — Scorpius noto como tanto Albus como Rose negaban con la cabeza.
—Todo sucedió muy rápido y todos se volvieron locos y llamaron a una reunión urgente de la Orden. Nos gritaron por una hora ¡Una hora! — Rose se estremeció — Piensan que estamos metidos en algo malo, nos van a mantener vigilados y a ustedes tampoco los dejaran salir de aquí, Sirius dijo que Lynna estaba con Albus cuando el "revivió" así que por eso quieren tenerla también bajo vigilancia, y a ti…Bueno, saben que estas con nosotros en esto — El rubio soltó un pesado suspiro ante la explicación de la pelirroja.
—Bueno…Al menos estamos juntos ¿No? — Dijo divertido el de ojos grises. Lynna soltó una carcajada que contagio al resto.
—Ya se extrañaban ¿No? — El tono divertido de Lynna mientras miraba de Rose a Scorpius hizo que su pelirroja amiga se sonrojara hasta las orejas — Lo sabía. Scorpius moría por verte también — La ahora nuevamente castaña soltó un largo suspiro.
—En efecto, estaba loco por ver a mi pelirroja favorita — Scorpius alzo una ceja mirando a la aludida la cual soltó un bufido y giro su cabeza evitando el contacto visual.
—Albus… ¿Te importaría traer el libro? — Lynna miro hacia el chico que asintió con la cabeza y salió rápidamente de la habitación volviendo poco después con el libro oculto en su túnica dejándolo sobre la cama segundos después.
Lynna abrió el libro y busco la página indicada, pero en esta ocasión el libro no indicaba cual era la tercera pieza a buscar. Había un escrito que helo por completo la sangre de la chica. Sus ojos se abrieron como platos a medida que leía en silencio lo que decía y su corazón comenzó a latir con fuerza en su pecho.
—¿Qué sucede? — Rose miraba a su amiga preocupada. La castaña no se movía ni decía palabra alguna por lo que la pelirroja tomo entre sus manos el libro para poder leer lo que la había sorprendido. — "Tú eras la pieza, bienvenido al tablero. Pero tu acción no fue bien definida, a un alma has traído, alguien que había pasado el umbral y descansaba pacíficamente en su nuevo mundo. Las consecuencias de tus actos las veras en mi heredero, su magia inestable será hasta que alguien muera para suplantar al alma extraída. Vida por vida. Sí alguien no muere en lugar de aquella alma que has traído su alma será la condenada y los años que viva el alma devuelta serán restados a los que debía poseer de vida mi heredero, aquel que en tu tarea te ayuda. Mi heredero tendrá, a partir de ahora solo un año de vida" — Cuando termino de leer la garganta de la pelirroja se cerró ¿Qué habían hecho?
—¿Qué…? — Los ojos de Albus se abrieron de par en par y su pulso se aceleró — Tienes que estar bromeando — Arrebato de las manos de su prima el libro leyendo por si mismo el mismo escrito que la chica había leído en voz alta. — ¡Maldición! — Exclamo soltando el libro y poniéndose de pie mientras pasaba desesperadamente una mano por su cabello azabache. — ¡Esto no es posible! — Grito totalmente fuera de si.
—Tranquilo, no es como si fuera a morirme ahora mismo — Lynna se puso de pie rápidamente para intentar calmar a Albus, pero tuvo que sentarse en el borde de la cama al sentir como todo a su alrededor se movía — Estoy bien…Fue su tío a quien trajeron de vuelta, no hay problema…
—¡Claro que hay problema! — Grito Albus mirando a la chica con fuego en sus ojos — ¡No pienso permitir que te mueras!
—Tampoco vas a matar a nadie en su lugar, así que deja de gritar — Lynna rondo sus ojos ámbar con una sonrisa divertida — Deja el drama, Albus. Está bien… — Con más cuidado esa vez la chica se puso de pie para detener el andar frenético que el pelinegro tenía de un lado a otro en la habitación — ¡Ya cálmate! — Albus se detuvo con brusquedad y la miro con un enojo tal que logro hacer que la castaña retrocediera un paso.
—No voy a permitir que mueras — El pelinegro sujeto con fuerza los hombros de Lynna — Así tenga que morir yo en tu lugar, no lo permitiré, esto es nuestra culpa…
—Albus, deja de decir tonterías — La castaña frunció el ceño mirándolo esta vez enojada — Tú no vas a morir, ni mataras a nadie. Y ya lo que paso, paso. Su tío está vivo y ahora podrán estar junto a él, sus familias deben estar felices ¡Todo está bien! En primer lugar, ni siquiera debí haber nacido, así que… — La chica se quitó el agarre del chico de los hombros — Olvídalo, es un año. Tenemos que concentrarnos en derrotar a Morgana — Lynna tomo entre sus manos el rostro de un furibundo Albus — Concéntrate y olvídate de eso.
—No vas a morir — Volvió a decir entre dientes el chico antes de quitarse de su rostro las manos de Lynna y sentarse sobre la cama.
—Chicos ¿Me ayudan? — Lynna miro del rubio a la pelirroja quienes alzaron sus cejas.
—Lo siento, pero tampoco puedo dejar que mueras. — Negó Scorpius — Lastimosamente, no tengo corazón para pensar que solo estarás con nosotros por tres años más….
—¿Rose? — Intento la chica mirando a su amiga como última esperanza.
—Lo siento, Lynna. Pero no — Rose se puso de pie. — Esto lo resolveremos…
—No me dejan opción entonces — Lynna saco su varita la cual apunto a sus amigos. Los tres abrieron los ojos como platos ante la acción de la chica.
—¿Qué haces…? — Pregunto Scorpius, pero fue acallado por la chica.
—¡Obliviate! — Murmuro la castaña y con un movimiento de varita extrajo el recuerdo de lo plasmado en el libro. No podía permitir que ellos insistieran en hacer algo con respecto al tema. Una vez completo su tarea tomo el libro arrancando la página y con su varita la quemo olvidándose también de aquello, no tenía tiempo para preocuparse por eso cuando tenían suelta a una bruja con un enorme ejercito que rápidamente estaba escalando y que pronto tendría bajo su control a todo el mundo mágico.