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Historia 192013 — capítulo 27
Caminaba a través de un oscuro bosque, cualquier persona en su lugar se sentiría totalmente aterrado ¿Él? En lo absoluto. Se encontraba en un estado de relajación máximo como para estar solo, pero ¿Cómo tener miedo? Ese sentimiento lo había abandonado hace muchos, muchos años atrás. Él era ahora quien simbolizaba la palabra miedo.
El bosque mixto de los montes Pindo era realmente un lugar espeluznante para quien lo cruzase, incluso de día. Entre los países de Albania, Grecia y Macedonia. Mordred sabía lo que tenía que buscar allí.
Había ocupado su tiempo desde su regreso en lograr lo que en su tiempo no pudo hacer; Liberar al mundo de los asquerosos mortales comunes que no poseían magia, o mejor dicho, como los llamaban ahora: Muggles. Necesitaba verlos arder, arder como él había visto arder a su gente. También consideraba en hacerlos esclavos ¿Por qué no? Necesitarían juguetes con los cuales divertirse de vez en cuando.
Ahora se encontraba allí en busca de un alguien que les sería de utilidad para su causa, Herpo Areleous, conocido vulgarmente en el mundo mágico como "Herpo el loco" notable mago oscuro e inventor del majestuoso basilisco, así como también el primero en hacer exitosamente un Horrocrux.
Mordred miro a su alrededor con aburrimiento, según sabía ya debía encontrarse cerca. Ataviado en su armadura negra de batalla se detuvo con la mano en la empuñadura de su espada. Los años podrían haber pasado para el mundo en general, pero no para él. Se sentía igual que como se había sentido un segundo antes de morir, seguía siendo un experto con la espada y, sobre todo, un mago con notables dotes en las artes oscuras. Sonrió de lado antes de murmurar un conjuro antiguo de rastreo, una bruma grisácea se presentó ante él y solo tuvo que seguirla a través de los árboles encontrándose de frente con una cueva.
No pudo evitar rondar los ojos, desenvaino su espada y la estiro, tal como lo suponía había un poderoso hechizo de protección en aquella cueva. Guardo nuevamente su espada y a cambio saco su varita apuntando al campo de protección el cual cedió con una rapidez ridícula para tratarse de un hechizo colocado por uno de los magos tenebrosos más temidos y que logro hacer tantas colaboraciones para lo que eran las artes oscuras modernas.
Camino tranquilamente dentro de la cueva y luego de atravesar un largo tramo de la cueva se encontró en otra parte del bosque en el cual había una casa hecha de piedra y de la cual de su chimenea salía humo lo que suponía que su dueño se encontraba dentro. Con la misma calma con la que se había mantenido hasta el momento Mordred se acercó a la casa y abrió la puerta. Un hombre de cabello largo y blanco lo observaba con sus amarillos y anormales ojos serpentinos. Su túnica vieja y de un insoportable color azul brillante hizo que el más joven hiciese una mueca de desagrado, el hombre mantenía su varita en alto hacia el intruso en su morada.
—Creo que te gustaría bajar esa varita, Herpo — Mordred miro al mago con una ceja alzada. El aludido no se sorprendió de que supiera quien era, por el contrario, sabía que si estaba allí era para encontrarlo.
—¿Quién y qué quieres? — Pregunto aun a la defensiva el anciano mago griego.
—No estoy muy seguro si has escuchado de mí — Pronuncio con parsimonia el hombre de cabellera oscura con un griego que dejaba a relucir que se encontraba muy lejos de su hogar. — Mordred… Mordred le Fay — Dijo finalmente para que pudiera asociarlo y reconocerlo con facilidad. Su nombre pareció producir la reacción esperada. Herpo bajo su varita mirándolo con completo asombro.
—¿Mordred le Fay? ¿Hijo de Morgana? — Con un asentimiento de cabeza el chico se apoyó en una de las paredes con sus brazos cruzados sobre su pecho. — Eso explicaría la armadura medieval — Herpo lo miro con un poco de escepticismo inyectado en sus ojos amarillos — ¿Qué haces aquí?
—Vengo a proponerte algo, si por alguna casualidad rechazas mi oferta tendrás que darme información a cambio de que te permita vivir. Así de simple — Ante las palabras del más joven, Herpo soltó una carcajada. — Yo que tú, no probaría mi suerte…
—Te escucho, niño — Bramo con sonar el anciano mago.
—Únete a nosotros. Haremos de este mundo nuestro, un mundo donde los magos no tengan que ocultarse, donde los no magos teman cada vez que escuchen que se pronuncia nuestro nombre… — Los claros ojos de Mordred brillaron al imaginarse aquel escenario.
—No me interesa la dominación del mundo. Estoy tranquilo en este lugar así que declinare tu ofrecimiento — Herpo camino hacía una vieja silla de madera tomando asiento antes de volver su mirada a Mordred — Mato por diversión, no por dominación. De ser así hubiera intentando ganar el mundo hace mucho tiempo, niño.
—Bien, entonces tendrás que darme información — Mordred se despegó de la pared irguiéndose ante el anciano — Se sabe que tú fuiste el primero en lograr exitosamente dividir tu alma, crear un Horrocrux… ¿Cuál fue el método que utilizaste? En la antigua magia esa magia era muy oscura y quien intentaba manejarla terminaba muerto. Cada método utilizado para lograrlo fue en vano para quien lo intento ¿Cómo llegaste a hacer uno exitosamente? Eres el único, con vida, que ha logrado crear uno — Puntualizo sabedor de que no había sido el únicoen hacerlo, pero los otros tontos que habían logrado tal hazaña se encontraban ya muertos.
—¿Quieres hacer un Horrocrux? — Herpo alzo una ceja sonriendo torcidamente — ¿Qué tan negra esta tú alma?
—Lo suficientemente negra como para que no me importe partirla a la mitad — Contesto Mordred sin ninguna clase de sentimiento. Herpo amplio su sonrisa. Él era un gran mago oscuro, de los mejores y más inteligentes podría decir, tener que enseñar una magia como esa a un chico como Mordred le Fay solo afianzaba su confianza en que nadie lo igualaría en lo que se refería a esa clase de magia.
—Entonces, Mordred… Puedo enseñarte — Herpo se puso de pie y salió de la pequeña casa siendo seguido de cerca del joven. Llegaron a un pequeño rio y fue allí cuando el anciano se detuvo para clavar su mirada en el chico. — ¿Cómo se quiebra un alma?
—Matando — Lo sabía, era algo que se aprendía cuando iniciabas en la magia oscura. Y él había tenido mucho de eso asesinando con su espada, su varita y sus propias manos.
—Exactamente — Asintió Herpo juntando sus manos frente a él. — Ahora, para la realización de un Horrocrux se necesita otra alma, no solo la tuya, es por eso que se debe matar a alguien para la creación de uno — Comenzó relatando tranquilamente como si del clima se tratase su conversación — Tomas su alma y una parte de la tuya y la encierras en un objeto o un ser vivo, donde lo desees sabiendo que pagaras un precio — Señalo con una de sus manos sus ojos — Siempre hay un costo para cada acción…
—Continua — Lo animo Mordred respirando profundamente, estaba aburrido de tanto discurso de advertencia.
—Bien, solo me queda enseñarte entonces — Herpo se acercó a un árbol cercano a la orilla del rio y de un hueco en el mismo extrajo un muy envejecido libro que tendió hacía el joven — Estoy seguro que lo lograras rápidamente. — Con una demencial sonrisa Herpo se sentó en una gran roca mientras Mordred comenzaba a devorar cada página del libro. No era el libro de magia oscura más aterrador que hubiese leído antes, aunque sí el más complicado al estar escrito en griego. Pronto todo estuvo claro en su mente, el método, el ritual a seguir.
Aquella noche transcurrió con un entrenamiento de varita, así como el conjuro que debía pronunciar, debió practicarlo varias veces ya que las palabras en aquel idioma se le hicieron complicados.
La mañana siguiente partió de allí con todo el conocimiento que necesitaba, si bien no llevaría consigo un aliado, ahora sería capaz de alcanzar algo mucho mejor; la inmortalidad.
Transcurrido un largo mes, Mordred había logrado su cometido y sin que ni siquiera su propia madre tuviera conocimiento de lo que hacía había asesinado a uno de los Dark Knights que se encontraban a su mando para la creación de su preciado Horrocrux ¿El precio a pagar? Solo una palidez cenicienta que no le interesaba en lo más mínimo pues al verse al espejo se veía como el mismo de siempre. Aquel troco de su alma ahora se encontraba bien oculto en un lugar donde ni siquiera su madre pensaría en ir jamás.
Desde aquel día de agosto, Mordred era en todo el sentido de la palabra, invencible.
—Cariño — La puerta de la habitación de Mordred se abrió dejando ver la esbelta figura de su madre, como siempre vestida con su túnica negra se veía etérea y hermosa.
—Madre — Saludo alejándose de la ventana y posicionándose frente a su progenitora con una solemnidad suprema. La adoraba, ella había dado todo por él y él daría todo por ella a pesar de que en cierta forma no seguía del todo su idea, ella asesinaba por gusto a quien no la aceptase, él prefería un método de persuasión para no derramar sangre mágica, ella por el contrario… Prefería solo acabar con los obstáculos.
—Hemos ganado los ministerios Ruso, Búlgaro, Italiano, Islandés, Sueco y Español — Anuncio con una sonrisa enorme pintada en su rostro — Estos últimos gracias a que su actual ministro decidió por voluntad propia ceder ante nosotros. El resto han sido sustituidos sus ministros por gente que está de nuestra parte, en los próximos días romperán relaciones con los muggles… Cada vez estamos más cerca, cuando todos hayan separado relaciones podremos atacarlos sin piedad — Las manos de su madre volaron hacia sus mejillas acariciándolo con la ternura que solo una madre poseía ¿Quién diría que era una asesina? — ¿Has sabido algo de los que intentan luchar contra nosotros?
—¿Harry Potter y compañía? Patéticos, se encuentran escondidos como ratas asustadas. Muchas personas han desaparecido y estoy seguro de que eso es debido a que Potter los está escondiendo y posiblemente entrenando para la guerra que se avecina. No es solo en Inglaterra, lo mismo está sucediendo en el resto de los países. Tú delegado en España nos habló de una mujer, un auror que desapareció hace dos semanas y que desde su desapareció muchos aurores también fueron perdidos de vista…
—Los colegios de magia y hechicería están prontos a iniciar actividades… ¿Sabes lo que significa eso? — Mordred alzo una ceja.
—¿Nuevos reclutas? — Pregunto sabiendo que la respuesta era sí cuando su madre sonrió.
—O están de nuestro lado…
—O en nuestra contra, es blanco o negro, no hay tonos de grises — Dijo sabiendo el lema de su madre.
—Exactamente, esos chiquillos tendrán que elegir. — Morgana soltó un largo suspiro — La dimisión de la ministra de magia de Inglaterra esta próxima, eso me han informado les di plazo hasta el comienzo de actividades en Hogwarts…
—Dentro de una semana — Mordred frunció el ceño. — ¿Qué has sabido de los Emrys?
—Nada aun…— Gruño la mujer dando media vuelta y alejándose hacia la puerta — Pero no te preocupes, pronto los encontraremos y morirán bajo mi mano. No podemos dejar ni un cabo suelto. Pronto tendremos que encargarnos de Harry Potter y su asquerosa gente, pero todo a su debido tiempo — Abrió la puerta y salió, pero antes de cerrar dio una última mirada a su hijo — Serás el rey que Arthuro te negó ser… Y yo la reina que siempre debí ser. — Con una sonrisa que estaba impregnada de odio hacía el recuerdo de quien fuera su padre y medio hermano de su madre ella cerró la puerta dejándole solo.
—Así será, madre… — Nuevamente se acercó a la ventana de su habitación. Aquel castillo era el refugio perfecto, un lugar donde se sentían cómodos y donde nadie los buscaría. Observo a la lejanía y un par de ojos ámbar llegaron a su mente, la chica Emrys… Su imagen le revolvía el estómago al recordarle a ella, su imagen era tan similar a Viviana... La mujer que había arrebatado Merlín de su lado.
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Scorpius observaba la palidez de sus amigos con un fuerte nudo en la boca del estómago. Albus y Lynna no habían despertado desde que fueron sacados del lago por aquella enorme criatura, de eso hacía dos días. Habían decidido mantenerlos a ambos en una sola habitación para poder tenerlos vigilados. Sus respiraciones eran muy lentas y pausadas, así como los latidos de sus corazones eran sumamente erráticos. La preocupación carcomía al rubio cada vez que alguno de ellos tardaba en respirar más de lo normal.
Lynna se encontraba tendida del lado derecho de la cama, su tez blanquecina la hacía ver enferma y con su túnica de seda blanca casi parecía un muerto y eso le daba escalofríos, su cabello castaño caoba esparcido por la almohada y sus manos sobre su pecho tal como la habían dejado la noche anterior luego de que Rose y Halia la lavasen. Albus por su parte tenía una túnica negra contrastando con la chica, su cabello desordenado y sus manos a los lados de su cuerpo.
El rubio soltó un largo suspiro y se inclinó sobre el cuerpo de Albus colocando su frente en el abdomen que subía y baja con una lentitud tortuosa.
—Despierten, idiotas…Tienen que despertar — Murmuro con tono afectado. Los necesitaba, eran sus amigos, sus hermanos. Albus y Lynna eran su familia. Sentía como si una parte de él se quedara en aquella habitación cada vez que debía dejarlos solos y asistir a las clases especiales que les proporcionaban James y Halia, no se habían detenido y por el contrario los mayores habían insistido en seguir adelante mientras ellos estuvieran inconscientes.
Recordó entonces todo lo que había sucedido en los últimos días sin creer todo lo que sucedía en tan poco tiempo.
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El dragón había plegado sus alas y de su lomo habían caído unos inconscientes Albus y Lynna junto con una espada que de inmediato reconocieron como su objetivo, esa era Excalibur.
—¡Albus! ¡Lynna! — Grito Rose e intento acercarse a los chicos que yacían junto a la gigantesca criatura. Su avance fue rápidamente detenido por James quien se interpuso en su camino y la sujeto con fuerza contra su pecho. La posición en la que se encontraba el dragón era defensiva como si estuviese cuidando un valioso tesoro. Scorpius pensó por un segundo que quizás, se trataba del guardián de la espada.
—¿Julius? — Dijo con los ojos entrecerrados James. Todos giraron a verle como si estuviese loco ¿Le había puesto un nombre al dragón? ¿Quién se creía? ¿Hagrid? Se preguntaba mentalmente Scorpius, pero para su sorpresa, el dragón inclino ligeramente su cabeza como si hubiera asentido. Aquello hizo que los ojos del rubio se abriesen por completo ¿Le entendía? — Somos amigos de Lynna…Necesitamos llevarla adentro para saber que tiene y poder cuidar bien de ella… Demonios, no tengo ni idea si me entiendes. Espero que sí. Hazte a un lado y déjanos llevarla.
—James ¿Te has vuelto loco? — Scorpius miro al mayor con una mueca.
—Vi a Lynna hablándole y él no la ataco, le llamo por ese nombre y luego la seguí hasta el lago, no quise preguntarle nada con respecto al tema, pero creo que es algo así como un… ¿Amigo? — James alzo una ceja mirando al rubio esperando que entendiera que intentaba hacer algo para alejar a la bestia de ellos.
—Oh claro — El rubio rondo los ojos. — A ver, Julius, mientras más tiempo estés así y no nos dejes acercarnos más probabilidades hay de que Lynna muera ¿Sí entiendes? — Se animo a decir, aunque no creyendo que el dragón entendiera sus palabras.
Un gruñido que pareció provenir de la garganta del dragón los hizo dar un paso atrás, pero abriendo sus alas se alejó de allí al vuelo adentrándose en el bosque a sus espaldas. Estupefacto por lo sucedido Scorpius no se movió de su lugar, por otra parte, James, Halia y Rose habían corrido a socorrer a los chicos.
—¡No respiran! — Grito desesperada la pelirroja. Pudo ver entonces en los ojos de la chica un indescriptible dolor y como estos comenzaban a humedecerse. La vio sacar su varita con mano temblorosa y apuntarla al pecho de Albus. — Leí algo…Leí algo para situaciones así… ¿¡Por qué no puedo recordarlo!? — Grito exasperada con las lágrimas cubriendo ya sus mejillas.
—Rose, inténtalo a lo muggle — La animo James y colocándose junto a Lynna el chico comenzó a presionar el pecho de la chica y luego presiono su boca con la de ella.
Scorpius abrió los ojos como platos sorprendido por aquello y vio entonces como Rose repetía la acción con Albus, no pudo evitar sentir como los colores subían a sus mejillas en una mezcla de celos al ver como Rose pegaba sus labios a los de Albus, y desesperación ya que no entendía nada más aparte de que sus amigos estaban muertos, o por lo menos, no respiraban.
Aquella acción la repitieron hasta que Albus se alzó tosiendo agua y tomando aire a grandes bocanadas.
—¡Albus! — Exclamo una llorosa Rose abrazándose al cuello de su primo quien luego de un momento de recuperar el aliento giro sus ojos hacia ella y sin mucha fuerza le regreso el abrazo. Los ojos esmeralda de su amigo se posaron entonces en él y le vio dedicarle una cansada sonrisa antes de que sus verdes ojos fueran ocultados nuevamente por sus parpados y cayese flojo en el abrazo de la pelirroja.
—¿¡Qué paso!? — Pregunto alterado arrodillándose junto a Rose ¡Le había visto despierto! ¡Había estado bien!
—Se ha desmayado — Anuncio Halia mirándolo con aprehensión. Los ojos de Scorpius volvieron entonces a James quien seguía en la tarea con rostro de desesperación.
—¡No te mueras Emrys! ¡Te lo prohíbo! — Grito fuera de si el mayor de los Potter intensificando su presión al pecho de la chica que luego de un segundo se alzó con una tos violenta expulsando una gran cantidad de agua, pero a diferencia de lo que sucedió con Albus, el rubio no fue capaz de ver ni por un segundo los ojos ámbar de su amiga antes de que esta cayese igualmente inconsciente siendo sujetada por James.
—Llevémoslos adentro — Halia los miro ligeramente aliviada ya que al menos ahora sabían que estaban con vida. — Tenemos que examinarlos.
James se encargó de llevar a Albus en brazos mientras Scorpius hacía lo propio con Lynna. Halia y Rose los seguían pisándole los talones. Al llegar a la habitación de Albus los recostaron en la amplia cama y con sus varitas secaron su ropa y los examinaron en busca de alguna herida, pero aparte de las cortadas en sus manos que fueron tratadas por Rose con esencia de díctamo que pidió a los elfos domésticos, no había nada que les indicara que estaban en peligro.
Los vigilaron por horas en espera de su despertar, pero finalmente decidieron avanzar mientras esperaban continuando con su entrenamiento.
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—Scorpius, deberías ir a dormir. Me quedare con ellos — Una suave voz llego a los oídos del chico que no se molestó en alzar la cabeza para saber de quien se trataba.
—Me quedare con ellos. Ve a descansar hoy fue un día duro — No se movió de su posición hasta que sintió su mano en su hombro.
—Oye…No puedes estar aquí cada noche… — Scorpius alzo su mirada topándose con la preocupada de Rose.
—Sí que puedo — Fue un poco brusco y lo supo cuando el rostro de la chica se contorsiono en una mueca de disgusto. — Lo siento… — Murmuro soltando un suspiro y poniéndose de pie. — No quiero alejarme de ellos…
—No has dormido bien en dos días, no sé como no caes desfallecido en las practicas. — Le recrimino ella entornando sus ojos en él. Scorpius sonrió de lado.
—Soy un Malfoy, no caeré tan fácilmente — Guiño un ojo en su dirección y ella rondo los suyos con fastidio.
—Ve a dormir, yo me quedo. No aceptare un no como respuesta…
—Tampoco te quedaras — Anuncio una nueva voz desde la puerta de la habitación. Ambos giraron sus cabezas y abrieron sus ojos por completo al ver de quien se trataba.
—Calen — Susurro Rose al ver al chico con rostro totalmente acercándose a grandes zancadas a la cama. Se arrodillo junto a la misma y llevo una mano hacia el cabello de su hermana acariciándolo con una delicadeza tal que parecía que tuviese miedo de romperla. — ¿Cómo…?
—¿Por qué tardaron tanto en avisarme lo que había sucedido? — Gruño el mayor de los Emrys clavando sus ojos verde agua en ellos con fiereza — ¿¡Como pudieron permitir que entrara al lago de Nim!?
—¿Lago de Nim? — Scorpius lo miro como si estuviera loco — A ver…Necesitamos una explicación para tu explosión de irá hacia nosotros. También cómo es que te enteraste de lo sucedido…
—Aren me lo dijo — Calen se puso de pie enfrentándose a ellos cuán grande era. Era un poco más alto que Scorpius y considerablemente más grande en cuanto a musculatura, aun así, el rubio no se hizo hacía atrás, aunque sabía que debía temerle, no tanto por su físico, pero sí por su poder.
—¿Quién es Aren? — La pregunta salió esta vez desde los labios de Rose quien no podía contener su curiosidad innata.
—Uno de mis elfos, escucho de Serk lo que había sucedido y fue en mi busca — Contesto Calen cerrando los ojos por un momento como si buscase calmarse para no explotar y lastimarlos.
—¿Por qué es tan malo que entraran al tal lago de Nim? — Pregunto Scorpius mirando de Calen hacia sus amigos.
—Ese lago está protegido con la magia de Nimue, o Viviana como quieran llamarla…Ella era la guardiana de Excalibur, la cual estúpidamente ustedes osaron sacar de su dominio. — Calen gruño como si de una criatura salvaje se tratase. — Nim protegió el lago con un hechizo de sangre, una protección que solo personas con su sangre o sus vínculos pudieran cruzar…
—Eso dijo Valerius — Rose parpadeo confundida. — Pero entonces, no pasaría nada con que Lynna y Albus entrase…
—No hubiera pasado nada si no hubiera tragado el agua del lago. Estoy seguro de que Lynna hizo algo para poder mantenerse bajo el agua, pero es obvio que no pudo mantenerlo lo suficiente… — Calen cerró los ojos — El conjuro en el lago hace el agua completamente tóxica para todo ser humano, solo criaturas acuáticas o sumamente poderosas podrían vivir o entrar allí, y tragar de esa agua sin que les suceda nada. Lynna y Albus, imagino, ingirieron una cantidad considerable de agua antes de salir lo que significa que están muriendo a causa del agua que bebieron… ¿Cómo lograron sacarlos? — El chico abrió sus ojos y los miró con el ceño fruncido.
—Un dragón entro de cabeza al agua y los saco — Scorpius se encogió de hombros — Ni siquiera sabemos cómo es que lo supo… Solo apareció de la nada.
—Julius — Calen sonrió de lado y miro de reojo a su hermana — Es el dragón que crío mi hermana.
—¿Ella crío un dragón? — Rose abrió los ojos sorprendida — Vaya…
—No me extraña, si puede hablar con hipogrifos ¿Por qué no con dragones? — Bufo el rubio negando con la cabeza — Como sea ¿Cómo podemos ayudarlos? — Pregunto más nervioso aun y concentrado en el hecho de que sus amigos estaban sin una mejor palabra para describirlo envenenados.
—Intentare todo lo que sé — Calen trago grueso y eso no fue un buen augurio para Scorpius y Rose quienes se miraron inquietos — Pero es una magia muy poderosa, no estoy muy seguro de que pueda ser revertida. — El chico se acercó nuevamente a su hermana acariciando su cabello.
—¿Qué pasa si lo que haces no es suficiente? ¿Se quedarán así para siempre? — Scorpius fue quien se animó a preguntar, necesitaba saber a que se enfrentaba, ya tenían mucho en lo que enfocarse con la búsqueda de los objetos necesarios para liberar a Merlín y el hecho de que Morgana avanzaba demasiado rápido.
—Morirán — La voz de Calen sonó grave y rasposa. Rose contuvo el aliento llevando una mano a su boca. Ellos no podían morir.
—Oh no, Potter, Emrys…Ustedes no me van a dejar en este lugar solo ¡No! — El rubio sintió su rostro arder mirando a sus amigos. No podía solo verlos allí morir sin hacer nada. — Haz algo ¡Eres el heredero de Merlín! Tienes que salvarlos ¡Es tú hermana! — Grito totalmente fuera de sí, algo poco común en un Malfoy.
—Malfoy, tranquilízate. Calen y yo haremos lo posible para hacerlos volver — Rose y Scorpius giraron a la puerta. Charlotte se encontraba allí con sus brazos cruzados y mirada seria.
—¿Tú que haces aquí? — Scorpius la miro con el ceño fruncido. Ella simplemente sonrió.
—¿Tú que crees? Soy la novia de Calen, no lo dejaría ir por allí solo cuando hay tanto peligro alrededor. — La chica camino hasta la cama con sus ojos clavados en Albus y Lynna — Vayan con Potter y Shafiq, me pidieron que los llamase con urgencia. — Les dio una rápida mirada antes de sacar su varita y apuntar a los cuerpos de sus amigos. Scorpius quiso protestar, pero sabía que no tenía opción.
Junto con Rose, el rubio se encamino a la puerta y antes de salir echo una mirada hacia atrás viendo con sorpresa como Calen cerraba los ojos y su cabello se volvía tan blanco como la nieve, pero a diferencia de Lynna que cuando se encontraba en ese estado sus ojos se volvían de un vivido color gris blanquecino, los ojos de Calen eran uno verde agua y otro ámbar. Fue la última imagen que vio antes de que Rose cerrare la puerta.
En un silencio pesado caminaron a través del pasillo que ahora conocían un poco mejor, bajaron las escaleras principales y en el salón se encontraron de frente con James y Halia quienes en sus manos tenían el libro de Merlín abierto y se miraban el uno al otro con estupefacción.
—¿Qué sucede? — Rose termino de bajar los últimos peldaños para colocarse frente a los mayores quieres de inmediato giraron a verlos.
—La quinta pieza — Dijo en un murmullo Halia.
Tanto Rose como Scorpius fruncieron el ceño ante el hilillo de voz con el que la castaña había hablado.
—¿Qué con ella? Nada puede ser peor que encontrar la legendaria espada Excalibur que ni creíamos que existiera realmente — El rubio rondo los ojos y se cruzó de brazos en una pose
—Oh créeme, esto es peor — James alzo sus cejas y giro el libro en sus manos para que los recién llegados fueran capaces de verlo.
Rose se acercó y entrecerró sus ojos ante la imagen. Era una copa de oro con detalles intrincados, tenía en ella pequeñas piedras negras. Miro entonces las letras bajo la misma.
—"La quinta pieza deben hallar, la copa de la vida, o como es conocida el Santo Grial, en sus manos estará si a la isla de los benditos ustedes se dirigen. Quien de su interior beba el agua todo mal sanará, un tesoro escondido que deberán encontrar para el sello romper. Ni los sabios ni las cruzadas con ella pudieron dar, ya que en la profundidad de la isla este se encuentra y solo la magia de un corazón puro sacará" — Leyó en voz alta la pelirroja asimilando cada una de las palabras.
—¿El santo grial? ¿Qué sigue? ¿Revivir a Voldemort y hacer que baile tap frente al árbol? — Gruño Scorpius pasándose una mano por el rubio cabello. Pero entonces las palabras se repitieron en su cabeza Quien de su interior beba el agua todo mal sanará… Sus ojos se abrieron como platos y volvió su mirada hacia la cima de la escalera*"Morirán"*Escucho en su mente la voz de Calen. — ¿Dónde está esa Isla de los Benditos? — Pregunto con una urgencia tal que todos giraron a verlo sorprendidos.
—Scorpius… — Inicio Rose mirándolo con un dejo de tristeza en su mirada. También había tenido los mismos pensamientos que su novio, ella también estaba desesperada pues Albus era su primo, sangre de su sangre y Lynna una muy querida amiga.
—¿¡Dónde está esa Isla!? — Exclamo mirando con sus fríos ojos a los mayores.
James lo miraba con los ojos entrecerrados.
—Ávalon — Contesto Halia soltando un largo suspiro — O por lo menos eso dicen las leyendas. La isla de los benditos se encuentra en el seno de Ávalon, el reino de Morgana le Fay. — La castaña soltó un suspiro — He estado leyendo los libros que hay en la biblioteca y en uno recuerdo leer sobre eso. Ávalon y Camelot fueron transportados a una especie de… ¿Mundo alterno? No sé cómo explicarlo, ellos los llaman campos aislados, algo similar aquí donde estamos… Ambos lugares desaparecieron luego de la muerte de Merlín o más su encierro y por eso se convirtieron en leyenda. Se dice que Ávalon se ubicaba en Glastonbury y Camelot en Cadbury, cuando desaparecieron Morgana fue encerrada permanentemente en su reino Ávalon por Valerius Emrys hijo de Viviana y Merlín donde el tiempo no pasaba y donde jamás podría salir. Cadbury desapareció para proteger los tesoros del Rey Arthuro, su tumba y los secretos de la magia que ese lugar proveía a los muggles — Relataba la castaña con tranquilidad — Para cada lugar hay una especie de "portal" que puede ser atravesado de ida y vuelta solo si se conoce como….
—¿Cómo? ¿Cómo podemos entrar en Ávalon? — Rose la miro intensamente. Los ojos zafiro de Halia denotaban cansancio.
—Eso es fácil, solo hay que encontrar el portal que se encuentra en Glastonbury en uno de los bosques, sabremos cual es la entrada porque se presentara ante la sensación de magia. O eso dice el libro — Halia mordió su labio inferior mirando a James esperando que él continuase.
—El problema es que los magníficos libros no dicen como salir de allí. — James alzo una ceja — Así que queda descartado un viaje a lo bruto hacia Glastonbury — Dijo con simpleza negando con la cabeza — Sí vamos allí tenemos que tener un plan…
—¡Valerius! — Exclamo Rose echándose a correr escaleras arriba.
Todos se miraron por un momento antes de seguirla hacia el salón familiar donde ya la pelirroja se encontraba frente a frente con el mago en el retrato. Las respiraciones de todos eran agitadas debido a la carrera, pero Rose se veía entera allí de pie con sus manos apretadas en fuertes puños.
Scorpius la admiro por su entereza, él se veía sinceramente deplorable desde que sus amigos cayesen en aquel sueño que los estaba matando poco a poco, pero ella no, ella se veía igual de hermosa que siempre con el mismo fuego en sus rojos que le decía que no se rendiría y que a como diera lugar saldrían de aquella situación.
—¿Cómo salir de Ávalon? — Pregunto con tono divertido Valerius — Mi querida niña ¿Por qué quieres entrar en ese lugar?
—Necesitamos encontrar algo que se encuentra en la isla de los benditos — Contesto con total seriedad.
—¿Algo en la isla de los benditos? — Valerius alzo una ceja en el retrato antes de mirar hacia los demás — Solo pueden salir si un fey los deja cruzar de vuelta. En Ávalon el que custodia se llama Norey.
—¿Están al servicio de Morgana? — Se atrevió a preguntar Scorpius.
—No, están al servicio de la luz, nadie los controla realmente ellos hacen lo que creen correcto por eso si entran a Ávalon solo ellos juzgaran sus corazones y los dejaran pasar si creen que son merecedores de volver. Solo hay dos formas de que las puertas se abrazan si un fey no te permite el paso. La primera es asesinar al fey de la luz que equivaldría al asesinato de un unicornio, a diferencia de los fey que están al servicio de Morgana quienes da totalmente igual asesinarlos, los fey de la luz son sagrados — Valerius había dejado de mirar a los jóvenes y miraba hacia el frente — La otra forma es a la orden de la voz de Merlín. Si Merlín pide que las puertas se abrazan Ávalon, así como Camelot surgirán de las sombras y podrá ser visible para todos en los bosques de Glastonbury, y en los terrenos de Cadbury Sur. — Explico volviendo su mirada a ellos antes de sonreír — Les recomiendo que se pongan del lado bueno de Norey, no intenten nada raro y limpien su mente y alma de cualquier oscuridad antes de pedir la salida de Ávalon… Suerte en su cruzada y espero, sinceramente que tengan éxito…
—Sabes lo de Lynna ¿No es cierto? ¿Por eso nos estas ayudando? — Rose lo miraba con una pequeña sonrisa. Valerius asintió.
—No solo por Lynna, también lo hago por todos. Las verdaderas piezas para al mundo mágico de Morgana son ustedes, jóvenes. — Todos se tensaron ante sus palabras.
—¿Cómo encerraste a Morgana? — Inquirió James recibiendo como respuesta una sonrisita de parte del hombre en el retrato.
—No pueden encerrarla, no de nuevo… Deben matarla y eso, por desgracia, no puedo contestarlo — Sin mediar otra palabra la imagen de Valerius se fue alejando del retrato dejando un lienzo vació.
Todos se miraron y unas pequeñas sonrisas cursaron a través de sus rostros.
—¿Quién está listo para salvar a dos tontos y conseguir la quinta pieza de siete? — James sonrió más ampliamente cuando se escuchó un coro de *¡Vamos!*Ante su comentario.
¡Hola! Bueno aquí otro capítulo. Espero que la historia les este gustando ¡Me encantaría leer sus comentarios! Saber si les gusta, que piensan que pasará o solo un simple saludo para saber que están leyendo y les gusta, eso sería agradable. Sin más, espero que sigan disfrutando de la historia.