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La bruja Granger — capítulo 5
−Ni idea, aun no había llegado. −Dejando la tabla a un lado, volvió a mirar dentro y saco un objeto que estaba guardado en una tela, quitando la tela vio que era un puñal y se notaba que era antiguo.
−Guárdalo.
−Si abuelo, no me gustaría que nadie se cortara. −Colocando la tela alrededor del puñal lo dejo al lado de la ouija y volvió a mirar dentro y saco un colgante.
−Esto sí que está bien. −Le dijo el hombre y cogiéndolo se lo coloco a su nieta alrededor del cuello.
Hermione cogiéndolo vio que el colgante era redondo y dentro había una estrella con unos extraños símbolos alrededor de la estrella.
−¿Abuelo que son?
−No lo sé. −Le dijo el hombre. −Pero este colgante lo llevo mi madre y antes que ella mucho antes todas las mujeres de la familia, es hora de que tu lo cuides.
−Lo hare abuelo, ¿crees que hay más cosas?
−Ni idea. −Y mirando de nuevo vio que había una caja negra, sacándola la abrió y vio una bola de cristal.
Ante eso Hermione miro a su abuelo. −¿En verdad eran brujas? Porque esta bola me parece como esas espiritistas que hablan de mas.
−Puede ser. −Le dijo el hombre riéndose y se puso a jugar. −Dime que secretos oculta Hermione. −Y se rio.
−Abuelo.− La castaña le regaño. −Pareces un tipo raro.
−Sí que lo parezco. −Y sin dejar de reírse volvió a guardar la bola.
−Abuelo en la escuela hay una profesora que esta medio loca, bueno más bien mucho, ella tiene una de esas bolas en su mesa.
−¿Y va prediciendo cosas?
−Más bien, la muerte de mi amigo Harry, en cada curso le decía que se iba a morir.
−Vaya, que miedo.
−Mucho, pero al final hasta él se lo tomaba a broma, ¿Cómo puede morirse en todos los años escolares?
−Tendrá mala suerte.
−Puede ser.
−Puede, ¿hay algo más?
Hermione mirando dentro, saco una vela negra, un tarro de cristal vacio, una bolsa vacía, un tarro de metal, unas cartas, un pequeño caldero y dentro había un cuenco y un mortero, unas bolsa y mirando dentro vio que habían unas piedras con dibujos y por ultimo un cristal.
−Ahora sí que parezco una de esas espiritistas extrañas. −Y le mostro las cartas.
El hombre riéndose las cogió se puso a mirarlas. −Es el tarot.
−¿Y para que lo necesito?
−Ni idea. −Y tras mirar unas cartas más se la devolvió. −No se para que sirven la mitad de las cosas, así que lo guardaremos mientras lo descubres.
−Sí. −Guardando todo de nuevo cerro la tapa y lo miro. −¿Qué hacemos ahora?
−Ahora ya se está haciendo tarde, cenaremos y ya mañana iremos a pasear.
−Si abuelo, me gustaría mirar tiendas antiguas, ¿crees que encontraremos alguna por aquí?
−Seguro, pero eso será mañana, ahora ves a lavarte las manos que ya no tardaremos en cenar.
−No tardo. −Y se fue a lavar las manos, mientras su abuelo se llevaba el marcador de la ouija para guardarlo bien.
Al día siguiente tras desayunar, Hermione y su abuelo se fueron a pasear, llevaban unas horas, cuando llegaron a un callejón muy antiguo.
−¿Vamos? −Le pregunto la castaña.
−Sí, puede que nos encontremos una bruja.
−Puede ser.
−Espero que cuides de mí.
−Claro. −Entrando en el callejón, vieron que no había nada de qué preocuparse aunque era antiguo las tiendas se veían muy modernas hasta que llegaron a una pequeña tienda que aunque parecía antigua estaba limpia. −¿Entramos?
−Entramos. −Y entrando, vieron que estaba llena de cosas.
−¿Puedo mirar?
−Claro que si, haber que encuentras.
−Sí. −Sonriéndole se puso a mirar entre las estanterías.
Un rato después, Hermione se acercaba a su abuelo que también había estado mirando y le dijo: −No he encontrado nada.
−Yo sí que he encontrado. −Y le enseño un libro del tarot. −Así sabremos para que sirve cada carta.
−Me gusta.
−Pues vamos a pagar. −Pasando por el mostrador pagaron y despidiéndose de la dependienta se fueron.
En la calle la chica le dijo: −Creí que en estas tiendas siempre encontrabas cosas.
−Yo también lo creía, por lo menos hemos encontrado el libro del tarot. −Y miro su reloj. −Ya se está haciendo tarde, así que vamos a pasarnos por el supermercado y ya nos vamos a casa.
−Sí. −Y mirando una última vez la tienda se fueron.
Dos semanas más tarde, los Granger tenían que volver a Londres y sus abuelos se iban con ellos así Hermione no tendría que quedarse sola tantas horas.
Al día siguiente de regresar, el matrimonio se despertó temprano y tras desayunar se fueron a trabajar.
Un par de horas más tarde Hermione se despertó y bajando a la planta principal vio a sus abuelos viendo la televisión.
−Buenos días.
−Buenos días cariño. −Le saludo su abuela. −¿Tienes hambre?
−Si abuela, ¿y mis padres?
−Ellos ya se han ido a trabajar, como es su primer día después de estar dos semanas de vacaciones, estarán todo el día.
−No pasa nada, ¿Qué haremos nosotros?
−Quiero conocer el callejón diagon. −Le dijo el hombre. −¿Me llevas?
−Claro que si abuelo.
−Entonces vístete que desayunaremos fuera.
−Si abuelo. −Y sonriéndole se fue a su habitación.
Una vez estuvo cambiada cogió sus cosas y cogiendo el coche de Jane se fueron a desayunar una vez terminaron ya se fueron al callejón diagon.
Al llegar dejaron el coche bien aparcado y Hermione les enseño una puerta. −Está en el callejón de esta posada.
−Pues vamos. −Le dijo su abuelo. −Ya tengo muchas ganas de verlo.
−Y yo de enseñároslo. −Entrando en el caldero chorreante, los abuelos se quedaron parados un momento y saludando al camarero que se encontraba detrás de la barra se fueron por la puerta, una vez en el callejón, la chica toco los ladrillos y cuando la puerta se abrió, miro a sus abuelos. −¿Qué os parece?
−Me gusta mucho. −Le dijo su abuelo.
−A mi también. −Le dijo su abuela.
−Vamos, que hay muchas cosas que enseñaros. −Cogiéndoles de las manos entraron.
Un rato después, el matrimonio iba encantado.
−Aunque hay muchas obras, tras la guerra, hay mucha gente. −Les dijo la chica. −En el último año, todo estaba a oscuras aunque el sol hubiera salido y las tiendas cerradas.
−Eso siempre pasa en las guerras. −Le dijo su abuelo mirando a su alrededor, había mucha gente animada comprando o tomando algo en las diferentes terrazas que habían.
−Hermione. −Le llamaron de pronto.
La castaña mirando a su alrededor vio a Harry acercándose con sus padres.
−Harry.
−Herms. −Y miro a las personas mayores. −Espero que no hayas envejecido a tus padres con tus nuevos poderes.
−¡Harry! −Lily le regaño. −Eso no se dice.
−No se preocupe señora Potter, Harry es así. −Y miro a su amigo. −Son mis abuelos, mis padres están trabajando. −Y miro a sus abuelos. −El es Harry Potter.
−El chico de las maldiciones. −Le dijo su abuelo y miro al amigo de su nieta. −Herms ya me ha contado que tu profesora no deja de decir que te pasaran desgraciadas todos los años.
−Si señor Granger, es como si solo a mi me pasaran desgracias.
−Eso es mala suerte. −Le dijo la abuela de su amiga.
−Puede ser. −Y miro a Hermione. −¿Qué tal tus vacaciones?
−Muy bien, he estado con mis abuelos en Canterbury ¿Qué tal por aquí?
−Muchas cosas.
−Vamos a una terraza. −Les dijo James. −Así se las explicas.
−Sí. −Le dijo Harry y se fueron a sentar a una terraza.
Una vez sentados y tras pedir algo para comer, el moreno le dijo a su amiga. −Cuando te fuiste, el señor Black se puso hecho una furia y tras echar a los curiosos se puso a despedir a medio ministerio.
Ante eso Hermione parpadeo un par de veces. −¿Tanto es su poder?
−Y mucho mas. −Le dijo James. −De momento está limpiando el ministerio de inútiles según él, pronto habrán elecciones nuevas y se está contratando a gente nueva para los puestos importantes del ministerio.
−Creo que ha hecho bien.
−Sí que lo ha hecho, y aparte de contratar a mucha gente nueva, también se está enviando a gente a Azkaban, criminales y no tan criminales.
Ante eso todos lo miraron.
−¿Qué quiere decir eso?
−El señor Barty Crouch se pasara una buena temporada en Azkaban, por haber encerrado a Sirius en la cárcel sin un juicio y por haber liberado a su hijo, también a Dolores Umbridge por maltrato infantil cuando estuvo en hogwarts, y la lista es interminable.
−O sea que están haciendo una buena limpieza.
−Sí, cuando terminen los juicios Azkaban estará de nuevo llena.
−¿Y qué hay de los mortifagos?
−Algunos han recibido el beso del dementor como el marido y cuñado de Bellatrix y otros han ido a Azkaban.