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La bruja Granger — capítulo 6
−¿Y los Malfoy?
−Gracias al testimonio de Harry de que Narcisa le ayudo, se han liberado sin contar que te tienen mucho miedo.
−¿Miedo? −El abuelo de Hermione la miro. −¿Qué has hecho?
−Le dije al juez, que si metían a los Malfoy en la cárcel, devolvería a la vida a Voldemort.
−Eso es ser mala. −Le dijo su abuelo y miro a los Potter. −Mi madre tenía el mismo carácter.
−Se que él nunca se ha portado bien conmigo, pero su madre ayudo a Harry y no era justo que por seguir a un tipo que estaba loco, lo metan en la cárcel.
−En eso tienes razón.
−Claro que la tengo. −Y miro a su amigo. −¿Cuándo empieza hogwarts?
−Hasta septiembre nada, aun siguen con la reconstrucción, hay mucho trabajo por delante.
−¿Y qué hare yo hasta entonces?, aun faltan más de dos meses.
−Seguro que se te ocurre algo.
−Eso espero. −Y sonrió a la camarera que traía la comida. −Gracias.
−De nada y que aproveche. −Dejando la comida encima de la mesa se fue a atender a sus otros clientes.
Después de comer, el grupo decidió seguir con su paseo, llevaban un rato cuando se encontraron con los Malfoy.
−Buenos días. −Les saludo James.
−Buenos días James. −Le saludo Narcisa y miro a Hermione. −Gracias por todo, aun no había tenido oportunidad de agradecértelo.
−No me las tiene que dar. −He hizo las presentaciones. −Abuelos ellos son los Malfoy.
−Un placer. −Le dijo el hombre mayor.
−Herms, Harry. −Ron se acerco con sus hermanos.
−Ron. −La castaña le sonrió. −¿Qué tal todo?
−Muy bien.
−Herms, tienes que pasarte por gringotts. −Le dijo Bill.
−¿Y eso? −Y miro a sus abuelos. −Es el banco mágico.
−¿Porque mi nieta tiene que pasarse por el banco? −Le pregunto el señor Granger.
−Por haber ayudado en la guerra, el ministerio ha decidido darle una compensación económica y tiene que pasarse para recibirla.
Ante eso los adultos miraron a Hermione. −Ya me invitaras a algo.
−Abuelo, pero si ni siquiera sé cuánto dinero es.
−Eso no importa. −Le dijo el hombre y miro de nuevo a Bill. −¿Podemos pasarnos ahora?
−Sí que pueden. −Y miro a la amiga de su hermano. −Es bastante dinero, medio millón de galeones.
−Vaya eso es mucho. −Le dijo Hermione asombrada.
−Lo es, Harry y Ron también han recibido la misma cantidad.
La chica miro a sus amigos. −¿Qué haréis vosotros con el dinero?
−Yo nada, mi madre lo ha guardado bajo siete llaves. −Le dijo Harry. −Dice que no lo necesito.
−Es que no lo necesitas. −Le dijo Lily.
−Nosotros vamos a arreglar nuestra casa. −Le dijo Ron.
−Una buena forma de gastártelo. −Le dijo Hermione. −Yo no sé lo que hare con él.
−Guardarlo. −Le dijo su abuela. −Eso es lo que harás con él.
−Pues se guarda, ahora nos pasaremos por gringotts así ya tenemos los papeles y se los damos a mis padres.
−Lo haremos así. −Y miro a los Potter. −Ha sido un placer conoceros. −Y miro a los Malfoy. −A vosotros también. −Y miro a su nieta. −¿Vamos?
−Sí. −Despidiéndose se fueron con Bill.
Una vez terminaron en gringotts y con los papeles bien guardados, salían del banco y Hermione vio a Reeta Skeeter.
−Hermione Granger te buscaba. −Le dijo la periodista acercándose.
−Yo no quiero hablar contigo, así que no molestes. −Y miro a sus abuelos. −Es una periodista de pacotilla, no hace bien su trabajo solo cuenta lo que quiere.
Ante eso el señor Granger miro a la periodista. −Mi nieta no quiere hablar con usted, así que no moleste.
−El público tiene derecho a saber cómo es que una hija de muggles tiene esos poderes.
−Y yo no quiero hablar. −Le repitió Hermione.
−Ya la has escuchado. −Le dijo una voz.
La periodista se giro y vio a James, Remus y Sirius.
−Sirius, Remus. −Hermione ignorando a la periodista se acerco a los hombres mayores. −¿Qué tal todo?
−Muy bien. −Le dijo Sirius sonriéndole. −Gracias por todo lo que hiciste.
−No me las tienes que dar, se que tu también lo hubieras echo. −Y miro a Remus. −¿Cómo esta Teddy?
−Muy bien, Dora se ha quedado con él.
−Cuando Rem me dijo que se había casado y tenía un hijo me lleve una impresión. −Le dijo James. −En la escuela era muy popular pero siempre estaba con un libro así que no se enteraba de las chicas que lloraban porque las ignoraba.
Ante eso Hermione lo miro. −Así que eras todo un conquistador.
−James exagera. −Le dijo el hombre que se había puesto rojo.
−Que va es cierto, yo estoy para corroborarlo. −Le dijo Sirius. −Ya James me ha dicho que estabas en gringotts, ¿todo bien?
−Perfecto, hasta que me he encontrado a Skeeter.
−Muy molesta. −Y miro a las personas mayores. −¿Herms son tus abuelos?
−Sí. −Y miro a sus abuelos. −Ellos son Sirius Black, y mi antiguo profesor Remus Lupin.
−Un placer. −Le dijo el abuelo de Hermione. −Ya nos ha contado lo de sus problemas escolares.
−Abuelo no eran problemas. −Le regaño la chica. −Ellos venían a nosotros.
Ante eso los adultos la miraron.
−Espero que este año, no vengan a ti.
−No, espero un año muy aburrido, ¿Qué haremos ahora?
−Para casa. −Y miro su reloj. −Ya se está haciendo tarde.
−Estoy cansada.
−Es normal, llevamos muchas horas caminando. −Y miro a los magos. −Ha sido un placer conocerles, pero ya nos vamos a casa.
−Igualmente. −Le dijo Remus y miro a Hermione. −De nuevo gracias.
−De nada. −Y despidiéndose se fueron.
Cuando los merodeadores se quedaron a solas, miraron a Skeeter.
−No la molestes, es solo una niña y merece tranquilidad. −Le dijo James. −Si la molesta sabrá de nosotros. −Y miro a sus amigos. −¿Nos vamos?
−Sí. −Mirando mal a la periodista se fueron.
En su casa, Hermione les conto a sus padres lo del dinero y como sus abuelos, dijeron que no lo necesitaban así que lo guardarían, lo que sí que harían era sacar dinero mágico y ponerlo en la cuenta que le hicieron cuando nació.
En la mansión Black, Orión estaba en el cuarto de Sirius mirando sus cosas, desde que había vuelto solo lo había visto la noche de la batalla y en el juicio contra los Malfoy, le había enviado varias cartas pero no le había respondido ninguna.
−¿Papa de nuevo aquí? −Le pregunto Regulus entrando en el cuarto de su hermano.
Orión lo miro. −Sirius no ha vuelto y no responde ninguna carta.
−Está muy enfadado.
−Lo sé, pero han pasado muchos años, quiero recuperarlo.
−El es igual de tozudo que el resto de la familia, tendrás que tener un poco mas de paciencia.
−Es lo único que me queda.
−Papa no entres aquí, te hace mal, ¿Por qué no te distraes de otra manera?
−Tienes razón, no me hace ningún bien estar aquí, iré a ocuparme de mis negocios. −Y diciéndole que lo vería más tarde se fue.
Regulus preocupado por su padre, se fue a la mansión Potter donde vio a su hermano hablando con James.
−Sirius.
El hombre mayor lo miro. −¿Qué haces aquí?
−¿Cuándo vas a ir a hablar con nuestro padre?
−¿Para qué?
−¿Para qué? El está preocupado por ti, quiere recuperar a su hijo.
−Ya te tiene a ti, no creo que me necesite, ahora vete, molestas.
−Creí que con nuestra vuelta, bajarías de ese pedestal en el que estas pero veo que me equivocaba, no cambias.
−Tú no sabes nada, así que cierra la boca, no sabes que es pasarse 12 años en Azkaban, por algo que no hiciste, morir a manos de tu prima la loca y que aun muerto la gente siga creyendo que era un criminal, ahora vete que molestas.
James viendo que se podía convertir en una guerra, miro a su primo. −Reg, es mejor que te vayas, mis padres y mis suegros están descansando y no quiero que nadie los moleste.
−Me voy, haber si lo convences para que vaya a ver a nuestro padre. −Y se fue.
Cuando los dos primos se quedaron a solas, Sirius lo miro. −James no digas nada.
−No diré nada. −El sabia que ahora no era el mejor momento para decir nada, ya hablaría cuando estuviera tranquilo.
En la mansión Malfoy, Abraxas se había puesto al mando de la familia de nuevo, había hablado muy seriamente con Lucius y le había dicho que él se ocuparía de todo, que no confiaba en él para que se ocupara de nuevo de sus empresas y de su dinero.
Con Cygnus las cosas eran bastante diferentes, mientras su primo y su amigo tenían problemas con sus hijos, el era lo contrario, cuando Andrómeda vio a su padre vivo se puso a llorar como una niña pequeña y abrazándolo le dijo que le había echado mucho de menos, que quería recuperar su relación.