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La bruja Granger — capítulo 7
El hombre que estaba de acuerdo con ella, le había pedido perdón y se había disculpado con Tedd por haberlo despreciado y creer que no era adecuado para ser un miembro de la familia.
Dora feliz de tener a su abuelo con ella, le había invitado a vivir con ellos y el hombre había aceptado, según Andrómeda Dora, Remus y Teddy vivían en una casa aparte, pero la tenían que arreglar pues los mortifagos habían hecho muchos destrozos.
Cygnus que ya tenía el control de su dinero y sus negocios, les había dado una gran cantidad de dinero, aunque al principio Remus se había negado había terminado por aceptar y el dinero que le habían dado a él, se lo dio a sus padres y sus abuelos para que pudieran comprar una casa y vivir todos juntos.
Los Potter que siempre se habían llevado bien, vivían en la mansión de la familia, Harry no dejaba de sonreír todo el tiempo estaba encantado de tenerlos a todos juntos.
Un par de días más tarde, Lily con James y Harry se iban a ver a los Longbottom, donde tras hablar con los abuelos de Neville, se comprometieron a buscar la manera de hacer que Frank y Alice se recuperaran.
Unas semanas tarde, en la última semana de agosto, Hermione volvía al callejón diagon para comprar los útiles escolares que necesitaría para el ultimo año escolar, esta vez iba con sus padres que se habían cogido todo el mes de agosto para estar con su hija y disfrutar de las vacaciones de verano.
Lo primero que hicieron fue ir al banco y hablar con Bill y le dijeron lo que querían, el les dijo que en unos días la mitad del dinero que Hermione había recibido estaría en su cuenta muggle, con eso hecho ya sí que se fueron a comprar.
Una vez tuvieron las túnicas nuevas, salieron a la calle y se encontraron con los Malfoy y esta vez iban con Abraxas.
−Buenos días. −Les saludo el hombre.
−Buenos días señor Malfoy. −Y miro a sus padres. −Él es el señor Abraxas Malfoy.
Los Granger lo saludaron. −Buenos días señor Malfoy.
−Buenos días. −Y volvió a prestar atención a Hermione. −Gracias por ayudar a mi familia.
−No me las tiene que dar, la señora Malfoy, ayudo a Harry aquella noche y los favores hacia un amigo yo nunca los olvido. −Y miro a sus padres. −Aun tenemos cosas que comprar.
−Sí que tenemos. −Y miraron a la familia. −Si nos disculpan tenemos cosas que hacer.
Hermione antes de irse miro a Draco. −¿Vuelves a hogwarts?
−Sí.
−Entonces nos veremos en la escuela. −Y miro a sus padres. −¿Vamos?
−Vamos. −Despidiéndose de la familia Malfoy se fueron.
Una vez estuvieron alejados, Hermione les dijo: −Nunca se que decir cuando me los encuentro, son tan estirados que creo que nunca los he visto reírse ni sonreír.
−Hija de esos te encontraras en todos lados. −Le dijo Jane. −Con la nariz bien alta para no oler a los demás, solo se tu misma sino te quieren ellos se lo pierden.
−Es lo que hare. −Sonriéndole volvieron a sus compras.
Una vez terminaron de comprar, ya se fueron a su casa.
El día anterior de su vuelta a hogwarts, Neville fue a san mungo a ver a sus padres, la primera vez que le reconocieron se puso a llorar, Lily que había ido a ver a sus amigos lo abrazo.
−Neville todo estará bien. −Le dijo la mujer, tanto Orión como Abraxas habían mirado bien en sus bibliotecas en las secciones prohibidas y no habían tardado mucho en encontrar la solución. −Todos han trabajado duro para curarles, pronto estarán fuera del hospital y podrán hacer de nuevo su vida junto a ti.
−Es lo único que he querido siempre.
−Ya verás cómo será así.
Los primeros días no dejaba de llorar, ahora se pasaba horas hablando con ellos, aunque ya estaban bien de salud, tenían que recuperar la movilidad en las piernas que tras tantos años acostados la habían perdido.
−Neville, en tu primera salida a Hogsmeade te iremos a ver. −Le dijo su padre.
−Espero vuestra visita.
−Claro que sí. −Le dijo su madre que estaba sentada en su cama.
−Estupendo. −Y les sonrió feliz.
El 1 de septiembre la estación de King cross estaba llena de alumnos, el último año muchos alumnos se habían quedado en casa tras la muerte de Dumbledore y por miedo a Voldemort, pero sin el señor tenebroso por allí, los padres les dejaron volver a la escuela a seguir con su educación.
Hermione despidiéndose de sus padres y prometiéndoles que sería buena, subió al expreso y se fue a sentar en uno de los compartimentos mientras esperaba que llegaran sus amigos.
Llevaba allí un rato, cuando la puerta se abrió y entro Luna.
−Luna. −Hermione que hacía semanas que no sabía de ella, se levanto y la abrazo. −¿Qué tal estas?
−Muy bien, Herms gracias mi madre está viva.
Ante eso la chica feliz le sonrió. −Me alegro un montón de que tu madre este contigo de nuevo, ¿y habéis ido a buscar animales nuevos?
−No, papa tenía que poner en orden el quisquilloso y mama ha prometido no hacer mas pociones extrañas.
−Como digo me alegro un montón, yo vi a los Malfoy en el callejón Diagon.
−¿Te hicieron algo?
−No, pero sabes cómo son ellos, siempre con la nariz en alto.
−Papa me ha dicho que es gracias a ti y que Harry hablo tan bien de la señora Malfoy que no han terminado en Azkaban.
−¿Y qué dice el señor Malfoy?
−Él es quien ha prometido que no dejara que su hijo y su nieto vuelvan a hacer ninguna estupidez, igual ha tenido que dar mucho dinero, ¿no has leído el profeta?
−No, he estado bastante desconectada, solo con mis padres y mis abuelos.
−No te has perdido mucho, el señor Black ha despedido a medio ministerio y la otra mitad está siendo observada.
−Ese hombre da miedo.
−Sí que lo da.
De pronto tocaron a la puerta.
−Adelante.
La puerta se abrió y Harry le sonrió. −Herms estás aquí, he picado en todos los compartimentos.
−Ya me has encontrado.
−Sí. −Entrando se sentó a su lado y miro a Luna. −¿Qué tal el verano?
−Tranquilo.
−Eso está bien, yo lo he pasado conociendo a mis abuelos. −Y miro a Hermione. −Los padres de mi madre también están vivos.
−Hay mucha gente viva. −Le dijo. −Creo que este año hay muchos alumnos que murieron o que se escaparon para no vivir con Voldemort.
−Es lo mismo que pasa con los adultos. −Le dijo Harry. −La madre del profesor Snape está viva.
Ante eso las dos chicas lo miraron. −¿La señora Snape?
−Sí, pero en cambio su padre no. −Y miro a Hermione. −¿Cómo lo hiciste?
−Ni idea, yo solo pensé que no era justo que muchos estuvieran muertos y empezaron a parecer, por lo demás no sé quien está vivo y quién no.
−Pues eso que la madre del profesor Snape está viva, y su padre no.
−¿Y cómo lo sabes?
−El profesor vino a mi casa para hablar con mi madre, eran amigos de la infancia y han decidido retomar su amistad.
−Eso está bien. −Le dijo Luna. −Hay que ser amigos de todos.
−Sí que hay que serlo, ya mi padre me ha dicho que te encontraste con Skeeter.
−Y lo hice, cuando salí de gringotts ya le dije que no hablaría con ella, por suerte no la he visto mas.
−Mejor es realmente molesta, se ha pasado todo el verano escribiendo en el profeta tonterías, incluso mi abuelo pensó en no comprarlo más.
−Hubiera hecho bien.
−Sí, ¿habéis visto a los Weasley?
−No, ¿creéis que se han dormido?
−No creo, deben de estar en otro compartimento.
−Puede ser, ¿Cómo va la remodelación de su casa?
−Ya han terminado, tiraron abajo la parte superior y solo dejaron la casa original desde ahí la han agrandado, tiene dos pisos y muchas habitaciones.
−Eso es estupendo, ¿y les ha llegado?
−Sí, Charlie, Bill y los gemelos trabajaron duro para recortar gastos incluso Percy ha ayudado.
Ante eso la chica lo miro sin creérselo. −¿Percy? Si él se pasaba todo el tiempo con la nariz en un libro o regañando.
−Ya ves, ha ayudado, mi padre y los demás también han ayudado, todos lo hemos hecho para levantarla.
−Si lo hubiera sabido habría ayudado.
−Los Weasley lo entienden, entienden que estuviste un año sin tus padres y que querías estar con ellos.
En ese momento se empezaron a escuchar voces gritando, y la puerta de su compartimento se abrió de golpe y apareció un alumno y les dijo: −Algunos se están enfrentando a los slytherin.
−Joder que molestos. −Les dijo Hermione y Harry la miro. −¿Qué?
−Jamás te he escuchado decir esa palabra.
−Ya ves, hoy me has visto, tenemos que solucionarlo.
−Sí. −Levantándose se fueron al final del tren que era donde acostumbraban a estar los slytherin y vieron que el compañero tenía razón, muchos alumnos se estaban enfrentando a los serpientes.
−Sois mortifagos no tendríais que estar aquí. −Les grito uno y los demás asintieron.
−Vaya que valientes. −Les dijo Hermione, al escuchar su voz muchos se giraron. −¿Os parece bonito? Si no queréis ver mis nuevos poderes os iréis y dejareis a los slytherin en paz.
−¿Quién te ha dado vela en este asunto?
−¿Que no te has enterado la sangre sucia se ha hecho la defensora de estos mortifagos? −Le pregunto otro chico.
−En primero no soy ninguna sangre sucia, mi sangre es roja como la de los demás. −Le dijo Hermione. −Y segundo a quien yo defienda no es vuestro asunto. −Entonces levanto la mano y el que le había insultado perdió la boca y los demás se pusieron a gritar. −¡Silencio! −Les dijo Hermione. −Que escandalosos que sois, sois peores que Mirrtle, al próximo que escuche decir esa palabra le pasara algo peor que quedarse sin boca, ahora todos fuera. −Dejándolos pasar se fueron y el chico que había perdido la boca la recupero. −La próxima vez no hables de más sino ya sabes lo que te pasara.