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JONATHAN — capítulo 3

Desperté temprano, a mi parecer hacía mucho calor y creo que al final de cuentas prefería estar despierta que acostada en la cama, salí del cuarto de Michelle que es en donde había pasado la noche y me dirigí a la cocina para beber un poco de agua fría y así poder contener toda esta sudoración, abrí el refrigerador y cogí una botella de agua justo cuando me di la vuelta ahí esta él, de pie frente a mí, me sobre salte y hasta la botella de agua se me resbaló de las manos, agitado y algo sudado, por la ropa que llevaba puesta supuse que había salido a hacer ejercicio, me ayudó a recoger la botella.

-¡Me asustaste!- le recriminé y él se rio.

-Lo lamento, yo también venía por una botella, me das permiso.

-Sí claro, ¿A dónde fuiste?- me moví, él cogió una botella y yo obtuve libre acceso visible a su espalda.

-Salí a correr, veo que despiertas temprano, ¿por qué?

-No sé, supongo que el calor no me dejó dormir.- aunque ahora que lo pienso también puede que llegara a ser el hecho de que fue mi primera noche lejos de casa.

-Ustedes deberían de considerar dejar la puerta o la venta abierta, o incluso encender el ventilador.

-Lo tomaremos en cuenta.

-Bueno, me voy a duchar, no creo que tarde en despertar mi madre, no te sentirás tan sola.

-Está bien, gracias por el dato.

Sin decir más subió a su cuarto y solo pude suponer que ya estaría duchándose, yo mientras fui a la sala y me senté a esperar a que alguien más saliera a conversar conmigo, no pasaron ni quince minutos cuando escuchó unos pasitos en el corredor y cuando volteo me doy cuenta de que era Pulgas, le hago una seña para que se acerque y con miedo poco a poco se acerca a mí, era tan suave y esponjoso, Le empecé hacer cariñitos, lo sostuve y lo acune, no sé, era adorable y yo caía en la tentación hasta que se llevó mi pulsera y ni siquiera supe cómo diablos me la había sacado, saltó del sillón y empezó a correr por la casa, yo solo le gritaba quedito que no lo hiera, "Niño malo", me cucaba, esperaba a ver mi reacción para poder torearme y seguir corriendo, cuando de pronto veo que se llevó mi pulsera al segundo piso, yo solo me quedé inmutada, esto no puede estar pasándome a mí, no puedo subir por ella, esperaré a que el perro baje y con suerte mi pulsera con él, o le pediré amablemente a Jonathan que la baje por mí. Eso me pasa  por acariciar perros. La puerta sonó, fui a abrir la puerta y me encontré con una chica bastante guapa, delgada y rubia.

-¡Hola!- dio un paso hacia adelante como si fuera a entrar y yo  me plante justo entre la puerta impidiéndole el paso, ¿Quién se creía ella para llegar así?

-Hola

-¿Me permites pasar?, me están esperando.

-¿Quién eres tú?

-Soy una amiga de Jonathan.- como vio que no me moví se apresuró a agregar.- me llamó Paola, ¿y tú eres?

-Karen

-Eres la chica de intercambio ¿cierto? Pues creo que nos vamos a ver seguido estos dos meses.-Maldita.

-Adelante, pasa.

Entró por la puerta y pude ver que ella también tenía ropa deportiva sin embargo no se veía para nada exhausta, ni desarreglada, ni sudorosa, no como estaba segura de que yo me veía. La deje sola en la sala y me dirigí nuevamente al cuarto de Michelle para bañarme, y enseñarle a esa perra quien era yo. Salí de baño, me puse crema corporal, me vestí con un vestido floreado, algo de perfume y maquillaje, al salir del baño Michelle apenas se estaba levantando al verme se quedó sorprendida y me empezó a decir lo guapa que lucía y que ella no se quedaría atrás, se metió al baño y media hora después era yo la que le decía lo hermosa que estaba. Salimos del cuarto y Jonathan y Paola se encontraban en la sala "estudiando", aunque creo que en realidad estaban platicando con libros de Química abiertos, pasamos y no nos importó que se nos quedarán viendo, nos dirigimos a la cocina donde Verónica ya nos tenía hecho el desayuno.

-¿A dónde tan guapas?- lo dijo con una mirada pícara y un tono juguetón

-¡Mamá! Son 9:30 am.

-Nunca es muy temprano para salir.-Michelle rodó los ojos y yo me reí por las insinuaciones de Verónica.

-¿Jugo o leche?- Me ofreció Michelle, mientras Vero salía a darle de comer a los perros.

-Jugo.- Tocaron la puerta.

-¿crees que puedas atender en lo que buscó el jugo?

-¡Claro!

En el momento en que me paré del banco de la barra escuché que Jonathan gritó ¡Yo voy! así que no le di importancia y me volví a sentar, empezamos a escuchar saludos "varoniles" y una voz que yo ubicaba, me puse nerviosa y vi que Michelle ya estaba acostumbrada a todo eso, al verlo caminar por el pasillo quedó más que claro que estaba en lo cierto. Andrés.