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La Tercera Generación de Hogwarts — capítulo 108

Ted Lupin le había contado que su prima Dominique Weasley también había pasado el verano en Luperca. Y se enteraba casi un mes después de abandonar su refugio. Era algo lógico. Él era un licántropo recién mordido. Aunque pudiera controlarse, frente a criaturas que no fueran de su Manada, podría ser inestable. Recordó la furia de Wakanda cuando se enteró de que su padre lo había llevado al Ministerio para interrogar a su amiga Lola. Durante meses, el protocolo era que James no tuviera contacto con nadie. Solo con la criatura que debía comenzar a controlar.

Lo había hecho con éxito. Muchos de la Manada le congratularon. Aquellos que habían sido escogidos para estar con él en uno de los miles de refugios que tenían esparcidos por el Parque de Redwood, escondidos para los muggles. Y clasificados en función de su finalidad. Estaba la sede. El gran edificio de madera al que solían acudir visitantes y donde se tramaba toda la política y las actividades de los residentes de Luperca. Aquella enorme construcción, escondida ante los ojos de los muggles, se llamaba Luperca. Había descubierto que se llamaba así en honor de la cueva donde se creía que había habitado la primera licántropa del mundo. La cueva donde fueron amamantados Rómulo y Remo hacía milenios. La cueva de Luperca. Era el licántropo más famoso de la historia. Sin su ayuda no habría Imperio. No existiría la comunidad mágica ni la sociedad muggle tal y como se conocía.

Aquella era una de las historias que le contaban para recapacitar sobre el papel de los licántropos en el mundo.

A veces funcionaba. Sobre todo cuando se unía a la magia que se respiraba de las infinitamente altas secoyas rojas de Redwood. Aquellos árboles, tan ancianos como el origen del continente americano, habían sido su escondite en verano. No iba a mentir, le encantaría pasar allí toda su vida. Había experimentado tantas emociones en aquel sitio, que se sentía como en otra vida.

Y, por fuerza mayor o por orden expresa de Ivonne Donovan, había tenido que volver a Hogwarts. Existían varias razones por las que, aun participando del día a día en el Colegio, no quería estar allí. La primera de todas, también la más significativa, era que tenía miedo de descontrolarse en un ciclo lunar. Sí, Ted Lupin estaba allí. Y Moonlight también lo iba a estar para asegurar el Colegio. ¡Pero ni estando cuatro meses en Luperca habían conseguido saber qué era lo que le recordaba su propia humanidad cuando estaba convertido! Simplemente lo hacía. Por eso también le felicitaban. ¡Pero no era algo como para estar tranquilo! ¿Qué ocurría si no podía hacerlo? Wakanda le había dicho que era un joven especial y que no ocurriría nada. ¿Qué clase de garantía era esa? Maldita sea, sus hermanos podrían estar en peligro por su culpa.

La segunda razón era que había ido obligado. No es que James hubiera vuelto a su personalidad reprochable que el año interior había intentado cambiar… Era que no quería no ser dueño de su propio destino. Quería tomar él sus propias decisiones. Quizás, también, se debía a la tercera razón: había vuelto para asegurar Hogwarts con el objetivo de que Brooks estuviera allí sana y salva. Tenía, para colmo, una misión. Que implicaba extender una alfombra roja a una persona que le había estado ocultando cosas aquel verano. Aún no sabía a ciencia cierta desde cuándo Brooks sabía que era la nieta de Ivonne Donovan… Pero ni siquiera había recibido una carta de ella advirtiéndole. Con todo lo que habían arriesgado sus amigos, su familia y él por culpa de aquella mujer.

Y, por último, después de descubrir Luperca… Hogwarts no era tan alucinante.

De hecho, era agobiante.

Allí todo el mundo le miraba de reojo. Sentía sus conjeturas en su nuca. «¿Por qué James Potter ha tardado un mes en venir a Hogwarts? 8 Teorías que te sorprenderán». Aquella había sido la bienvenida del Diario de Hogwarts. Por supuesto, no lo habían secuestrado, no había resucitado, no se había fugado, no se había fugado con Brooks, no lo habían fichado para ningún equipo de Quidditch -¡ojalá fuera eso! -, no había decidido vivir en el mundo muggle, no estaba en una misión secreta, no, cien veces no. ¡Maldita sea! Estaba susceptible y su temperamento parecía más el de Lily Potter que el que había sido normalmente el suyo.

Entendía entonces a Fred Weasley el año anterior. No del todo. No se había muerto nadie. Pero sí que sentía miedo a perder el control y dejarse llevar por sus más primitivas emociones. Bueno, quizás no tenía nada que ver. Lo que le pasaba a Fred era fruto de la ira. A James le estaban sacudiendo los genes por una mordedura de un licántropo. Además, Fred tenía más fácil lo de lograr el control. Parecía que lo había hecho. Desde que lo vio en la fiesta de los Dale, estaba más relajado de lo normal. Incluso podían reunirse los tres como al comienzo de los tiempos. Él y Fred siempre estarían el uno por el otro, desde luego. Susan era la que les preocupaba. Su ánimo había decaído y tenía unas ojeras todos los días que hacían que tuviera que llevar maquillaje -algo insólito en su amiga. Por esa razón, Fed Weasley y James Potter volvían a ser los carismáticos primos que Susan Jordan había elegido como amigos. Por esa razón, Fred Weasley parecía contener su ira y James Potter mostrarse despreocupado en cuanto a su condición peluda. Por esa razón, habían aconsejado a su amiga que aquel año no se presentara a las pruebas de Quidditch.

No hubo resistencia.

Todos aquellos años, las pruebas de Quidditch de Gryffindor habían atraído la atención de todo el Colegio. Desde que Scorpius Malfoy se presentó, todos los años había algún asunto pendiente y que ofreciera el suspense necesario para llenar las gradas de curiosos. Además, aquel día habían decidido hacer las pruebas todos los equipos. Como el año anterior. Uno detrás del otro. Ya se había formado el equipo de Slytherin con Frank McOrez como capitán y buscador. Su hermano Albus ni lo había intentado aquella vez. ¿Para qué agrandar más el odio contra aquella familia? También se había formado el de Ravenclaw, capitaneado por Tom McGregor. Y el equipo de Hufflepuff, cuya buscadora seguía siendo la implacable Lyslander Scarmander; aunque como capitana tenían a Natalie Jones, su veterana cazadora estrella. Cómo no, habían dejado a Gryffindor para el final.

¿Cuál era el suspense de aquel año? No tenían capitán, para empezar. Nicholas Woods se había marchado -para alivio de todo el equipo. Tampoco estaba claro quién iba a ser el segundo golpeador. Necesitaban a un cazador y un golpeador. Y un capitán.

Pero James tenía la cabeza en las nubes conforme los antiguos componentes del equipo Gryffindor debatían al respecto. Mientras sus antiguos compañeros se dividían en mirar las reglas y en apuntar a los aspirantes a cazador y golpeador -no había nadie que se hubiera presentado para buscador ni para guardián; James seguía pensando en todas las razones por las que desearía estar en otro lugar en aquel instante.

-Yo creo que deberías ser tú, Fenwick, eres la mayor -propuso Rose Weasley.

Fred Weasley soltó una risa cansada.

-James, ¿por qué no eres tú? -sugirió su mejor amigo, haciéndole bajar al planeta tierra.

Este dio un respingo.

-Ni de coña -dijo tajantemente. -Oh, venga, ¿en serio me queréis a mí como capitán?

Beatrice Fenwick, legendaria guardiana, miró a James con un gesto despreocupado. Fred Weasley asintió con movimientos lentos, como si su aprobación fuese satisfactoria.

-Me presento voluntaria -Rose Weasley dio un paso al frente en el círculo improvisado. A James se le vino la imagen de Rose borracha. No pudo evitarlo. Soltó una risa que solo pudo entender Fred.

-No te lo tomes mal… Pero recibir órdenes de ti… Suena abrumador -dijo Fenwick con delicadeza. -Eres demasiado controladora, Weasley.

-Yo también propongo a James -Scorpius Malfoy secundó la moción iniciada por Fred Weasley. ¿Quién lo iba a decir?

-Oh, ¡venga ya! ¡No se sabe ninguna estrategia! -se quejó su prima Rose. No decía ninguna mentira.

-Pero nos podría motivar… Todos sabemos muy bien cómo funcionamos ya… Bueno mi trabajo es individual -comentó Fenwick. -Pero estoy segura de que James será mucho mejor que Woods.

-¿Y yo no soy mejor que Woods? -insistió Rose Weasley.

-No quiero saberlo, la verdad -se sinceró Fenwick.

La joven se ofendió teatralmente.

-Oh, venga, Rose… Convertirías los entrenamientos en deberes… ¿Quién quiere eso? -apoyó Fred, con toda la verdad universal en sus palabras. -¿Alguien vota a Rose?

Ninguno se movió.

-Muy bien… Pues a mí no vengáis a llorarme cuando quedemos los últimos en la Copa…

-Vale, Rose, lo pillamos -dijo Fred Weasley. -¿Votos para James?

Incluso una resignada Rose Weasley levantó la mano ante lo que se avecinaba.

-No -reiteró James, esta vez negando con el brazo, como si al apartar el aire, desechara la propuesta. -No podéis elegirme si yo no quiero presentarme.

Scorpius Malfoy se lamió los labios.

-En realidad, Potter, si eres miembro del equipo y todos te votamos… Las reglas dicen que da igual tu rechazo -le aclaró. Incluso cuando pretendía favorecerle, Malfoy acababa de fastidiarle.

-Pues hecho entonces… -Beatrice Fenwick se giró y observó toda la cola de aspirantes al equipo. La abrumó y se dirigió a la caja donde guardaban todas las bolas. Se sentó sobre ella.

James estaba petrificado. ¿Cómo iba a ser capitán del equipo si ni siquiera podía liderar sus propias emociones o elecciones? Aquello era una mala idea que recaería sobre los culpables.

-Rose, yo creo que deberías ser tú…

-Yo también lo creo, James -dijo ella encogiéndose de hombros, con orgullo.

Miró de reojo a Scorpius Malfoy, le tendió la mano para apretarla. James le hizo caso.

-Serás un gran capitán, ya lo verás -sonrió. Bueno, era cierto que sería el capitán más liberal que tendrían. Pero eso significaba más responsabilidades. -Ahora tenemos que elegir al nuevo cazador y al golpeador…

-Sí, sí -dijo reticente. Se acercó a Fenwick. -Sé que lo has hecho para no tener presión este año… Bien jugado.

Esta se rio.

-¿Qué voy a decir? Tener a Weasley detrás de mí todo el año no es como pienso pasar mi último curso en Hogwarts -se sinceró.

-¡MUY BIEN, GRYFFINDOR! -vociferó James hacia las gradas desde el campo. Recibió una oleada de aplausos. Entornó los ojos. Habría preferido no ser el centro de atención aquel día. -¡Veamos que aspirantes tenemos hoy…!

Rose Weasley cogió la lista y se puso a su lado. James la cogió y anunció a los que pretendían luchar por el puesto de cazador.

-Vamos, no pierdas el tiempo, capitán -le exigió su prima. Como si estuviera nerviosa.

Oh, claro, Rose Weasley y Scorpius Malfoy tenían que subirse en las escobas. El reglamento decía que debían seguir luchando por su puesto si alguien se presentaba. Como persona sensata, Malfoy y su prima estaban ya en el equipo para él. Habría que hacer el paripé para elegir solo a uno.

-¡Como cazadores! ¡Se dividirán por equipos y los que se sumarán los puntos por equipo! ¡Tendréis que atravesar a Fenwick para haceros con la gloria! -las figuras se alinearon frente a James Potter. Bien, el suspense parecía ser más una crónica de una noticia anunciada. Su hermana Lily se presentaba a cazadora. Según le había dicho su madre, había estado entrenando todo el verano. A Lily no le hacía falta mejorar. Quizás tan solo controlar su temperamento. Temió por Fenwick y la fuerza con la que le tiraría el aro su hermana. -¡Malfoy y Weasley! ¡Lily Potter y Annie Gallagher! ¡Richard Carter y Frederic Leroux!

Todos subieron volando con sus escobas. Lily Potter tenía todas las de ganar… No creía que Gallagher pudiera hacer algo más que estar siempre al lado del hijo del Ministro. De hecho, acababa de aprender su nombre. Y, por supuesto, no pensaba dejar entrar a un miembro de El Diario del Castillo en el equipo, como era Richard Carter. Ni al sustituto que había llevado al equipo a la derrota como buscador cuando James Potter estaba arreglando su condición peluda y Leroux pidió ocupar su puesto.

-Deséame suerte -dijo Fred Weasley con ironía al ir a por su escoba. No había mejor golpeador que él en todo el Colegio de Magia y Hechicería de Hogwarts y lo sabía.

-¡Golpeadores! ¡Fred Weasley, Rolf Rogers y Quim Sheppard! ¡Estaré evaluando vuestra técnica!

Aquellos eran los aspirantes que también se habían presentado el año anterior junto con Susan. Recordó que Rogers dominaba la parte técnica y que Sheppard era muy fuerte. La decisión ya estaba tomada, pues Fred ya se había adelantado a los acontecimientos. Prefería alguien con técnica. Después de todo, el padre de Rogers había sido golpeador en el Equipo Nacional Inglés de Quidditch.

James, desde el campo, fue un mero espectador más.

No podía más que admirar cómo Rose Weasley y Scorpius Malfoy dominaban el terreno. Su prima le había dicho antes de llegar al campo que estaba nerviosa porque no había podido jugar en todo el verano. No había problema. Era una estrella del Quidditch. Podría dedicarse a eso. Y Scorpius Malfoy también era excepcional. Parecía que se compenetraban realmente bien.

Lily Potter, en cambio, estaba teniendo problemas. Lanzaba el Quaffle con tanta fuerza que no llegaba a acertar en la mayoría de las ocasiones. Su compañera, Annie Gallagher tampoco es que fuera de mucha ayuda. Si acababa eligiendo a su hermana sería un capitán corrupto. Pues Richard Carter, para su disgusto, era bastante bueno. Leroux no entraba en sus previsiones en ningún momento. ¿Con qué intensidad se enfadaría su hermana si no la elegía? Se rascó la barbilla.

-¡Joder, Potter! ¡Que el objetivo no es matarme! -le rugió Fenwick, apartando el Quaffle que lanzaba su hermana.

Oh, no. Definitivamente no podía elegir a su hermana.

-¡No es mi culpa que nadie te haya lanzado una Quaffle como es debido! -le respondió su hermana. James palideció. ¿Estaría a salvo? ¿Qué le haría su hermana? ¿Le lanzaría el Quaffle a él?

Observó que Scorpius Malfoy se acercaba a su hermana. La expresión de James cambió al instante. Le decía algo haciendo un movimiento con la muñeca. Su hermana le miraba con tanto escepticismo y ridiculez que James tuvo que reprimir una risa. En realidad, sabía que Malfoy estaba intentando ayudar a su hermana.

Hasta las gradas se rieron cuando Lily volvió a lanzar el Quaffle como si Fenwick fuese una diana cuyo premio fuera la paz del mundo. Aunque probablemente no era el incentivo que Lily tendría en mente. ¿Qué habían hecho con su hermana aquel verano? ¿O aquel día? Nunca se había comportado así. ¿O sí?

-¡Potter! -volvió a regañarle Fenwick.

Por el bien del equipo, Lily tendría que esperar al año siguiente para entrar en el equipo.

-¡Bien! ¡SE ACABÓ! -dijo James, rápidamente, antes de que su hermana matara a Fenwick.

La guardiana bajó del aro directa al recién nombrado capitán.

-Como metas a tu hermana en el equipo, me hago una tortilla con tus huevos, ¿lo has entendido? -James le sonrió y asintió con los labios tensos como todos sus músculos. ¿Qué era mejor? ¿Una amenaza de Lily o de Fenwick? Estaba por verse. Aquello sí que era suspense.

-¡BIEN JUGADO, GRYFFINDOR! -No iba a robarle el mérito a los que de verdad lo habían hecho bien. -¡Seré breve! -las gradas vitorearon. Aún no había anunciado nada. Por Merlín. Bueno, primero, lo fácil. -¡GOLPEADORES SERÁN FRED WEASLEY Y ROLF ROGERS!

Las gradas estuvieron de acuerdo. Fred y Rogers se acercaron a él y le dieron una palmada en el hombro. James sonrió satisfecho. No era ni Jordan, ni su prima, pero a James le bastaba con que lo hiciera bien.

-Espero que no cojas a tu hermana, Potter -le suplicó con sorna Rogers. Por supuesto, más presión. No era una buena forma de entablar una relación con el entrenador.

-Si Lily está en el equipo, llegaremos a la Final amputando al resto de Casas…-añadió con burla Fred.

Bueno, tendrían a un capitán amputado.

-¡CAZADORES… ROSE WEASLEY, SCORPIUS MALFOY Y… ¡-Aquel eral suspense que necesitaban. Lo cierto era que fue en ese instante cuando James lo decidió. -¡RICHARD CARTER!

Las gradas aplaudieron. Más por la dura decisión de James que por que fuera Carter el elegido. James pensó en ahogarse con su propia saliva para ir a Enfermería y evitar así a su hermana.

Observó detenidamente los movimientos de Lily Luna Potter. Exhaló aire. Se llevó la mano a su frente y se retiró las hebras de color rojizo que se habían impregnado con el sudor. Sonrió -¡sonrió! -hacia Carter y asintió con simpatía -¡simpatía!

Después buscó a su hermano James con la mirada y cambió su expresión para dedicarle el gesto de una asesina marcando a su presa en silencio. James le sonrió. Ella le enseñó el dedo corazón. Recogió su escoba y se marchó sin decir nada. El resto la siguió entre risas. Parecía como si una nube de oscuridad se alejara con ella.

-¡Gracias, tío! -le dijo Carter. Por haberse sacrificado por él, su cabeza colgaría de una pica al amanecer.

Este asintió.

-¿Veis? Ha demostrado sacrificarse por todos y ser un buen capitán…-Fred se abalanzó hacia él y le dio cariñosamente con los nudillos en la frente. -¡Viva nuestro capitán!

-Como alguien secunde eso, meto la cabeza en una maceta de Mandrágoras -dijo Rose Weasley. Su prima se acercó a él. -Bien hecho, James… Intentaré hablar con Lily…Aunque quizás pueda hacerlo Malfoy…-el aludido rodó los ojos.

Se acercó a Rose Weasley y James Potter.

-Simplemente quería ayudarla, Potter -aclaró. -Iba a decapitar a Fenwick…

-Bueno, hoy no cenaré tortilla de Potter… -se lamentó teatralmente Beatrice Fenwick. Esta cogió a Rogers por los hombros y sonrió. -¡Y gracias por meter a mi amigo, Potter!

Este sonrió como si supiera perfectamente que Rogers y Fenwick eran colegas. Las cosas le salían bien y no sabía cómo. Guardiana y golpeador abandonaron el césped. Las gradas también se fueron vaciando. Carter se giró a James antes de abandonar el campo.

-¡Gracias, tío! -James suplicó para sus adentros que no fuera así durante todo el curso o le metería la Snitch en la boca.

-Todo mérito tuyo -dijo James, diplomáticamente.

-Al final se te va a dar bien esto y todo …-comentó irritada Rose Weasley.

-Os lo dije -añadió Fred Weasley.

-Esperad aquí un momento -les pidió James Potter a Scorpius Malfoy, Fred Weasley y Rose Wesley.

James puso una expresión que todos los presentes conocían. Era el mismo gesto que les introdujo al rescate de Albus el año anterior. La misma serenidad que les mostró el camino a intentar salvar a Hagrid. Y el mismo misterio que les envolvió cuando propuso derrotar al basilisco. Solo que, aquella vez, no había nadie particular en peligro. Solo todos. Todos ellos estaban en peligro.

-¿Es Lola? -preguntó preocupado Fred.

-¿Quién es Lola? -quiso saber Malfoy.

-Lo más parecido a un hipnotizador que te obliga a hacer cosas que no quieres que ha conocido el planeta Tierra -sentenció Rose Weasley.

-¡Rose! -le regañó Fred. -Bebiste porque quisiste, no empieces a echarle las culpas a nadie…

-¡¿QUÉ?! -Scorpius Malfoy abrió tanto sus ojos que parecía que sus gemas azules se iban a salir de sus cuencas.

-No hay tiempo para rememorar buenos momentos -interrumpió James. Fred Weasley asintió riéndose. Rose Weasley refunfuñó ante la atónita mirada de Scorpius Malfoy. Sería una historia para contar en otro momento. Digna de relatar. -No os lo he dicho todavía porque… No encontraba el momento de estar juntos sin que fuera sospechoso… Ya sabéis que no pueden sospechar… Y…

-¿Nos vas a decir por qué has tardado un mes en volver a Hogwarts? Por favor, dime que alguna de las teorías acertaron -suplicó con sorna Fred.

-Pues… Justo eso os iba a decir -respondió, un tanto perplejo. Rose Wesasley volvió a soltar un bufido. -No es por lo que te haya dicho tu madre, Rose… Es… Bueno… ¿Os acordáis de Brooks?

La pregunta se quedó en el aire. Todos fruncieron el ceño a la vez. Todos sabían quién era Brooks, claro.

-¿No se había cambiado un semestre para adelantar sus clases muggle? Lupin nos dijo que, desde que entró en Hogwarts, compagina esta educación con una muggle para tener más oportunidades…

-¿Eso os han dicho? -Recibió una afirmativa. Desde luego, la cuartada tenía todo el sentido del mundo. -Eso es cierto… Pero no es por lo que Brooks no ha venido. Yo no he venido porque pensaba quedarme en… Bueno donde he estado todo el verano… En un sitio para licántropos…

-Creo que todos lo intuíamos, Potter -confesó Malfoy.

-¿Y entonces Brooks? A ella no la mordieron, ¿no?

-No, no tiene nada que ver con licántropos…

-¿Puedes ir al grano, James? Va a venir Madame Hooch y nos va a echar…

James suspiró.

-Cornelia Brooks ha tenido que ponerse a salvo todo este verano porque… Bueno… Los Aurores fueron detrás de Ivonne a final de verano, ¿recordáis? Pues resulta que Brooks es su nieta…

-¿¡Qué?!

-¿¡Qué?!

-¡Por Merlín! ¿Nos ha estado engañando todo este tiempo?

-No… Yo… La verdad es que no lo sé, no he hablado con ella… Me lo dijo tu madre, Rose, antes de venir…

-No me extraña que mi madre me lo oculte -aclaró.

-Vale, eso dicho… -Parecía como si James tuviera una lista de cosas que tachar y anunciar. En parte, era así. -Bueno… Pues la tía Hermione habló con Ivonne Donovan y le dijo que Brooks tiene que volver, pues… Bueno… Necesita aprender más magia, claro, para defenderse y esas cosas…

-La nieta de Ivonne… Espero que no sepa nada porque por su abuela mataron a mi hermana -interrumpió Fred Weasley en sus propias reflexiones.

-Fred…-Rose abrazó a su primo.

-No creo que Brooks lo supiera -añadió James. Suspiró. -Ivonne me ha pedido a mí, ¡a mí! Que reúna una especie de Ejército de Dumbledore entre los alumnos de Hogwarts para asegurar que cuando venga Brooks va a estar a salvo… Aunque el Ojo todavía no lo sabe…

-¿Encima tenemos que protegerla? -inquirió Fred Weasley, fastidiado.

-Weasley, quien mató a tu hermana y a mi padre fueron los McOrez…-le recordó Scorpius Malfoy. -Y a Brooks también la están persiguiendo ellos… A mi entender, estamos en el mismo bando.

Fred Weasley retiró la mirada del raciocino lleno de lógica de Malfoy.

-¿Quiere que le montes un Ejército de Ivonne? -cuestionó Rose Weasley. -Por Merlín, esa mujer va a volver patas arriba el mundo mágico… ¿Le tenemos que poner nombre?

-No… No es exactamente montar un ejército… Es simplemente… Bueno… Hay una serie de magos que son los que están ayudando a Ivonne… E Ivonne quiere que en Hogwarts haya como una especie de grupo de magos que pertenezca a esa asociación o Logia… ¿Me entendéis? Es unirnos a una Logia, más bien…

-¿Cómo la Orden del Fénix? -preguntó Scorpius Malfoy.

-Sí, algo así… Solo que como estamos en Hogwarts, pues… sus magos no podrán estar pendientes de nosotros. Bueno… Creo que… Es más bien como un grupo independiente, pero que colaboramos con ellos.

-Entonces, es como el Ejército de Dumbledore -repitió Rose.

James se perdía en aquellos términos.

-No lo sé, Rose… Tu madre me dijo que era la Orden del Temple o de los Vigilantes… O los dos… No lo sé… Lo que sé es que tenemos que seleccionar a alumnos… Porque evidentemente no somos suficientes… Y necesito vuestra ayuda… Debe ser secreto…

-¿La Orden del Temple? ¿No sabes lo que es eso? Así de pancho de quedas -le recriminó Rose.

-Pues no, Rose, no sé qué es la Orden del Temple…

Su prima se llevó la mano a la frente.

-Te suspendería ahora mismo Historia de la Magia…

-¿O sea que son conocidos? -preguntó Fred, con toda la ignorancia luchando porque aquello le sonara de algo.

-Creía que los templarios eran caballeros muggles cristianos en las Cruzadas -comentó Scorpius Malfoy.

-Mira, Rose, Malfoy, Fred… Que me da igual quienes sean… Que da igual… Que lo importante es lo que tenemos que hacer, ¿de acuerdo? Poco a poco… No puede sospechar nadie -les rogó. -Por ahora, simplemente, observamos a los futuros… ¿templarios, has dicho?

-La próxima vez que hables, procura ocultar tu ignorancia, James, me enervas-espetó Rose Weasley.

-Bueno, ahora te vamos a contar, Malfoy, la primera borrachera de Rose Weasley…-comentó James Potter, con los brazos en garras y recibiendo un pisotón merecido de Rose Weasley.

-¿En serio, Weasley? -inquirió Scorpius Malfoy. -Creía que siempre usabas la razón…-se burló descaradamente, mientras James Potter se reía.

-Vamos, críos -les pidió Fred Weasley, insistiéndoles en que salieran del Campo. -Hay que contárselo a Susan, Albus y Greenwood.

-A Longbotton no podemos contárselo -añadió Rose. Tan rápido como Fred cerró su boca.

-¿Sigues sin perdonarla? ¿Otra como Albus? -se quejó Scorpius.

-Oh, perdona si tengo el principio de lealtad en un pedestal…

-También podemos contárselo a Hugo, nos ayudó el año anterior…

-Como le digáis lo de los templarios a Hugo, le va a dar el primer orgasmo de su vida -anunció Rose.

-No lo negaré -le concedió Fred.