Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← La Tercera Generación de Hogwarts · de Carax

La Tercera Generación de Hogwarts — capítulo 215

(VI) Prefacio

Prefacio

Al girarse, mantuvo vigilado por el rabillo del ojo a su invitado. 

¿Realmente podría llamarlo así? ¿Invitado? Él no le había tendido una invitación. Nunca había invitado a nadie dentro de sus muros. Y, aún así, siempre acogía a magos, brujas, criaturas de toda índole, prisioneros e incluso a sucios muggles. Pero nadie alabaría su generosidad y su hospitalidad. No existían, de todos modos. Era su obligación. No era quién para dar órdenes, le decían. En un mundo en el que la sangre era criterio de jerarquía, él era un mago de sangre pura y bastardo. Una condición que le había perseguido durante toda su vida. Dictando sus elecciones. Subordinándolo a un simple soldado que no tenía voz. Y, sin embargo, tenía talento para ser todo aquello que le negaban.

Su madre había temido su ambición. Su magia se había desatado demasiado pronto. Demasiado cruel. Demasiados pocos escrúpulos. Demasiado conocimiento para un niño oculto en la sombra de una familia tan poderosa. No era otra la razón por la que no lo había arrastrado fuera del Ojo para esconder su error. 

Él era un error para su madre. Por suerte, estaba muerta. Ella y sus hermanos. El único que quedaba de aquellos que despreciaban su existencia pero alababan en secreto su poder, era el marido de su madre. Graham McOrez. Y sus sobrinos. La niña arrastrada por sus emociones y a la que le era impensable pensar en el bien común si afectaba a su familia. El niño era una criatura endemoniada cegado por sus aspiraciones de grandeza. Y el anciano era un viejo que vivía en un pasado glorioso que ya no le pertenecía. Ninguno de los McOrez con vida tenían la determinación y estabilidad mental que se requería para ser la cabeza que el Ojo merecía tener en aquel momento.  

Loring sí.

No había que ser un estúpido para pensar en qué opinaría el Señor de la situación de inestabilidad en la sucesión del puesto de Mano Derecha si los McOrez se extinguían. Fue Zahra, su madre, la que derrocó a los O'Smosthery para llegar al poder. Cedió su puesto, al ser mujer, a Graham McOrez. Por tanto, habiendo sido asesinados sus hermanos, quedaba él, pese a su sangre, como el verdadero heredero si al pobre de Graham le ocurría alguna desgracia. Todos los seguidores de los McOrez, la mayor parte del Ojo debido a sus arrogantes amenazas, odiaban públicamente a Loring y jamás le apoyarían en un posible ascenso. Creían que era un parásito que los Karkarov habían implantado en el Ojo para volver a hacerse con un reinado de terror siglos más tarde de sus masacres. 

Por esa razón, se había estado ocupando de su candidatura. No sabía cuándo, pero intuía que Graham iba a morir. No quería forzar la situación, aunque intuía que alguna que otra Familia ya estaba preparando algún complot. Mientras no fuera su varita, estaría a salvo de una acusación de traición. Lo que necesitaba era aún más poder. Alzarse como el legítimo heredero del puesto que había conseguido su madre. Ninguna Familia parecía apoyarle. Los Karkarov no se habían molestado en reconocer al descendiente que estaba a un escalón de la victoria. 

Solo una Familia era lo suficientemente astuta como para acudir a él para no alejarse de la persona que sería la próxima Mano del Señor. Como para tener conciencia de que un bastardo como Loring emplearía todos sus recursos en asegurarse de que nadie le arrebataba lo que le había sido negado. Como para entender en qué consistía ser el Siervo más importante de un Señor Oscuro. Los Malfoy. 

-¿Cuál es su arma secreta, entonces? -Le preguntó Lucius Malfoy con su voz aterciopelada y grave. 

Loring sonrió con suficiencia. Acababa de confirmarle que no pensaba mandar a ninguno de sus hijos a la caza de Graham. Eran demasiado inteligentes como para seguir un plan tan estúpido. Su hija había fracasado dejándose llevar por sentimientos que le eran prohibidos como soldado. Y su hijo tenía una misión aún más importante que matar a la Mano del Señor. 

Escuchó cómo Malfoy bebía del vino que le había ofrecido. Aquella vez, era un invitado que había llegado por su propio pie. Había descubierto o, al menos, presumía saber, lo que Loring se traía entre manos. Nadie debía saber de aquella reunión. No porque fuera deliberadamente un complot para hacerse con el poder. Sino porque comenzarían a sospechar que Loring tenía posibilidades de ser su nuevo líder. Y al mago le gustaban demasiado sorprender a los demás.

Giró el pomo del armario. Dijo en voz baja un hechizo en una lengua olvidada. Y ante sus manos se aparecieron los objetos que más apreciaba. Sus dedos tocaron la tela y cogieron delicadamente la piedra angular. Cerró suavemente el armario.

Encaró de nuevo a su invitado. Estaba sentado en su butaca de cuero negro. Le miraba con tanto escepticismo que quiso burlarse de su ignorancia. Lucius Malfoy no había reconocido los artilugios que Loring tenía en sus manos. Como había dicho él mismo: su arma secreta.

-Creía que sabías lo que era después de tu época como mortífago -No escondió su superioridad en su voz. Su invitado no cambió de expresión. Aunque su curva en la comisura de sus labios se crispó. Loring sonrió. -Son objetos de tu viejo amigo… Harry Potter.

Lo vio tensar sus labios en lo que pretendía ser una sonrisa. Mientras que para los ignorantes aquel crío de diecisiete años que acabó con Riddle era un héroe, para los Malfoy había supuesto la pérdida de todo su prestigio como gran Familia al perder a un Señor que creían ser el único y verdadero. 

Aquello era lo que les unía a Lucius Malfoy y a él mismo. No tenían nada que perder. Mientras que Loring nunca había poseído nada que le hiciera sentirse nostálgico por un poder que añoraba, Malfoy no sólo había perdido su fama, sino su mansión, su fortuna y su reputación a manos de una mujer llamada Astoria Greengrass y de un niño prometedor que no sabía emplear su magia para el beneficio de su familia. 

-¿Crees esas historias? -Se burló Lucius Malfoy.

A Loring le sorprendió su tono. Estaba ciertamente nerviosa. O sea que… Sí que sabía lo que tenía delante de él. Estaba claro que nunca antes lo había podido ver. Pero había escuchado hablar de ello. ¿Temía esos objetos por sus leyendas? ¿O los repudiaba por su último dueño?

-Fueron creadas por el mismísimo Merlín -Explicó Loring, acariciando la tela. Se dejó llevar por el placer de aquella suavidad que emanaba tanto poder. -Solo los grandes magos de la historia han logrado poseerlas todas. 

Ante sus palabras, Malfoy mantuvo silencio. Loring esbozó una sonrisa. Puso la Capa de la Invisibilidad sobre la mesa que les separaba. Y apoyó la Piedra de la Resurrección sobre la túnica. Contempló al hombre de pelo platino y mirada penetrante que se había quedado mesmerizado por las Reliquias de la Muerte que tenía ante él.

-¿Y la varita? -Preguntó, tras tragar saliva.

Loring se cruzó de manos. El destino los había llevado allí. 

-En su mansión, señor Malfoy -Contestó con un guiño.

El hombre se tensó bajo sus túnicas negras. Los ojos claros de Loring brillaron con diversión. No podía dejar de recordarle que, en aquel momento, Loring era más poderoso que él. No apartó la mirada de las reliquias. Pero escuchó su gruñido.

-Sabes que…

-Solo sangre Malfoy puede acceder a la Varita del Sauco -Interrumpió, no apeteciéndole un recordatorio del patetismo de su Familia. Lucius Malfoy no dio muestras de sentir interés ante aquella información. -No es necesario que te personifiques… Simplemente que sea tu sangre -Puntualizó. - ¿Crees que tu nieto podrá hacernos ese pequeño favor?

Hubo un silencio. Loring sonrió con suficiencia. Sabía que fuera cual fuera la respuesta era una humillación para Lucius Malfoy. Si su nieto se negaba, los Malfoy se convertirían en unos traidores. Si su nieto aceptaba, Lucius quedaría en un segundo plano y el nieto que prometían las profecías le haría sombra. 

-Puede que haya formas de convencerle -Dijo finalmente. 

Loring soltó una pequeña risa. Lucius Malfoy arqueó una ceja hacia él. 

-Es un niño que ha matado a mi hermano… Voy a otorgarle el beneficio de la duda -Se encogió de hombros. -Ha sido más útil creyendo estar en el bando correcto que Draco cuando era joven, ¿no? -No necesitaba respuesta. -¿Te preocupa que su sangre Black le impida servirnos por querer proteger a sus seres queridos? ¿O es la testaruda sangre Greengrass la que le detendrá por querer ser fiel a los Potter? -Tampoco obtuvo respuesta. -Los Malfoy os habéis reproducido con tantas mujeres alejadas del objetivo del Ojo que habéis generado a endebles hombres como a Draco -Sin respuesta aún. Loring sonrió. -Lo próximo será que os mezcléis que con sangres denigrantes como los Weasley -Escupió Loring. 

-Eso no va a ocurrir -Sentenció Lucius Malfoy.

-¿Está seguro, Malfoy? -Se mofó Loring. -He observado a ese muchacho detenidamente durante años y he notado cierta… Debilidad… Por cierta criatura de cabellos rojos -Lucius gruñó. Él también debía haberlo visto. Tal vez le había leído la mente a su propio nieto antes de que lo desterraran de su propiedad. -Debería tenerlo en cuenta para cuando quiera convencerle de que nos traiga la Varita del Sauco -Añadió. -Utilicemos la sangre de los Black en nuestro beneficio… -Loring se detuvo a pensar un instante. -Curioso, ¿no? Los últimos descendientes de los Black… Aunque no tengan su apellido… Cada hermana se aseguró de estar presente en las profecías de Morgana… El padre del guía por Andrómeda… El sacrificio del ritual por Bellatrix… Y el mago poderoso por tu querida Narcissa. 

Los dedos de Lucius Malfoy se enroscaron sobre la empuñadura en forma de serpiente que tenía su varita en forma de bastón. Finalmente, la reacción que Loring estaba buscando. Necesitaba tener a un Malfoy rabioso que le cegara en su astucia para sobreponerse ante él. 

-Si Scorpius nos da la Varita del Sauco… Aún tendrás que matar a su antiguo dueño para que responda a sus deseos, Loring.

No era ninguna novedad para Loring. Había hecho su investigación. 

-No es algo por lo que nos debamos preocupar -Dijo sin darle demasiada importancia.

Entonces, fue Lucius Malfoy el que se rio.

-Estás hablando de asesinar a Harry Potter -Señaló como si Loring fuera estúpido.

El mago se sentó en frente de su invitado. Vertió vino en su copa. Y pensó en cómo abordar aquella situación. Era natural por parte de Lucius Malfoy que creyera que Harry Potter era invencible. Cuando Harry Potter venció, cabía recordar, tenía las Tres Reliquias con él. Se aventuraba a decir que en un pulso final, había ganado por utilizar la fuerza del Amor. Lord Voldemort no tenía ninguna. Y todo lo que le ataba al mundo de los vivos había sido destruido. 

-Un alivio para el mundo, ¿no cree? -Dijo Loring.

-No deberías subestimarle -Terció su invitado.

Loring le dio un sorbo a su copa. Se mojó los labios en el vino tinto. Y la dejó sobre la mesa. Fijó su mirada en la de Malfoy. Loring había escalado hasta donde estaba con paciencia. Con tiempo. Con estrategia. Había movido hilos. Pero no había lanzado ningún hechizo. Vencer a Harry Potter no sería tan complicado cuando llegara su momento. 

-Llevo preparando años ese momento, Malfoy -Confesó. -Créeme. No le estoy subestimando… Utilizaré su propio poder en su contra -Añadió como si fuera explicación suficiente. 

-No eres el primer mago que piensa que lleva años planeando su muerte -Recordó Malfoy con cierta acidez en sus palabras.

Su miedo era palpable. No quería volver a cometer el mismo error del pasado. Por suerte para él, no lo haría. 

-Harry Potter no es Inmortal, Malfoy -Puntualizó Loring. -Y ahora, más que nunca, es vulnerable. 

No pareció convencerle. Abrió la boca para decir algo, pero un fuerte golpe en la puerta le interrumpió. Ninguno de los dos se sobresaltó. Era como si estuvieran acostumbrados a que los estúpidos súbditos hicieran entradas con su arrogante brutalidad. Guardaron silencio cuando el pomo de la puerta se giró.

-Vengo a traerle algo, señor -Anunció Montdark. Loring lo examinó. Así era cómo acababan las Familias que eran derrocadas de su trono. Era un recuerdo viviente de lo que podían ser los McOrez. Y por eso habían mantenido a Montdark cerca de ellos. Para que no se confiaran de su estabilidad. -Señor Malfoy -Inclinó su cabeza hacia su invitado.

Con el otro brazo que tenía oculto tras la puerta, empujó hacia la sala a una figura delgada, postrada y encorvada sobre su cintura. Miraba al suelo. Pero cuando entró y sus ojos se posaron en Loring, el mago saboreó su pronta victoria.

-Ivonne Donovan -La llamó. Los ojos azules de la anciana mujer brillaron con rabia. -¿Qué le trae por mi castillo? 

Le tendió una mano, que fue rechazada. Se giró sobre los talones. Lucius Malfoy tenía la mandíbula encajada y miraba a Loring con desconfianza. Loring quiso ocultar su sorpresa ante su invitado. No sabía que Montdark había encontrado a Ivonne Donovan. Ladeó la cabeza. Era mucho más probable que fuera Ivonne Donovan la que había acudido a ellos. ¿Era una nueva estrategia del Temple?

-Quiero ver a Mordred -Sus palabras no le sorprendieron. 

-¿Mordred? -Balbuceó Lucius Malfoy.

Le dedicó una sonrisa teatralmente de simpatía. No recordaba que los Malfoy estuvieran tan alejados del Ojo que hubieran olvidado a quién servían. Esperó que su mente trabajara más rápido que su lengua. 

-¿A qué se debe esa solicitud?

-¿Sabe Mordred que el Temple sabe de su existencia? -Inquirió la bruja.

-¿Qué debe importarle eso?

-Buscarán la forma de destruirle -Sentenció. 

-¿Y has venido a avisarle? -Se mofó Loring. -Muy considerado por su parte. Sabía que todo este tiempo estaba velando por nosotros, señora… 

-Mis nietas son descendientes de Lance -Dijo aquella vez con más detenimiento. Loring arqueó una ceja. Aquello no lo sabía. -¿Piensa también acabar con todo lo que le queda de él?

Loring frunció el ceño. 

-Tener la sangre de su madre y de su amante para adorar… Creo que solo le estás dando motivos para seguir con su plan… -Volvió a burlarse. - ¿A qué has venido?

Se hizo silencio entre los tres presentes. Montdark se había marchado. No quiso ver la expresión de Lucius Malfoy, aunque debía estar juzgando a Loring. Aquello era una prueba para él. Para saber qué haría frente a una de las pesadillas y bendiciones del Ojo: las descendientes de Le Fay.

-A proteger a mis nietas desde el Ojo -Respondió Ivonne Donovan. -Sé lo que habéis hecho en Londres… Sé que el Guía os lo ha contado todo y… He visto que ganáis esta guerra -Dijo apretando los dientes. -No he podido evitar la oscuridad… Pero puedo hacerla menos oscura. 

Loring se rascó la barbilla. Su madre siempre había advertido que Ivonne Donovan era manipuladora. Nunca entendería, según sus palabras, cómo había acabado en Hufflepuff. Tal vez porque trabajaba mucho en conseguir sus objetivos. Porque creía en el esfuerzo. Y en el bien común. No le costaba sacrificar su propia sangre para ello. Eso no la hacía Slytherin, cuyo afán para proteger a sus seres queridos era lo que se interponía en muchas ocasiones. Esa, al menos, había sido la teoría de Zahra McOrez. 

-¿Se une a nuestra causa? -Sugirió.

-Me rindo a ella.

Loring sonrió. 

Se giró para ver Lucius Malfoy torcer sus labios en una curva de satisfacción y devolverla a una expresión de repulsión cuando se giró a Ivonne Donovan. Aquello le hizo pensar a Loring si su invitado la culpaba de la muerte de su hijo. Y si su invitado se lamentaba o era inmune a la muerte de sus seres queridos.

El anfitrión se giró ante la bruja. No confiaba en ella. Debía tener una agenda oculta que creía poder llevar a cabo. Probablemente entorpecer el camino hacia el ritual. O corromper a Morgana una vez que volviera. Estaba equivocada, por supuesto. En cuanto saliera de allí, la metería en una mazmorra. Y la utilizaría para sus visiones. 

Pero debía aparentar, ante el resto, que la había traído de vuelta a casa. Entre capturar a Ivonne Donovan y tener las Reliquias de la Muerte, Loring se convertiría en el favorito del Señor. 

No se trataba de ambición.

Era su destino. 


Nota del autor:

Mis queridisísísímoas lectores y lectoras:

¡Bienvenidos a la sexta entrega!

Espero que la espera no haya sido tan larga y que merezca la pena. Tengo muchas ganas de que descubráis esta parte de la aventura que llevamos siguiendo tanto tiempo ¡y a la que le pongo todo mi cariño!

Os espero en los comentarios para saber qué vais opinando y... Vuestras teorías que siempre me fascinan ;)

Un abrazo,

C

P.S Os recomiendo que sigáis la historia por Wattpad, me estoy acostumbrando demasiado a esta plataforma y me gusta mucho más, os dejo aquí el link: https://www.wattpad.com/914530479-la-tercera-generación-vi-prefacio/page/2