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La Tercera Generación de Hogwarts — capítulo 219
-Si los perdemos… Perdemos -Probablemente se dio cuenta de que su elección de palabras no era la más armónica. Lo vio arrugar su delgada nariz. -Debemos protegerlos -Rectificó.
Lucy Weasley se guardó un mechón rojo detrás de la oreja. Frunció los labios. Se echó hacia atrás para que su espalda encontrara la silla. Tenía sus ojos negros clavados en Harry Potter.
El Ministerio de Magia se había unido al Temple. Era algo que, tarde o temprano, estaba destinado a pasar. Con la presidencia de Hermione Weasley en ambos frentes, no tendría sentido abordar aquella guerra de manera separada. Habían reunido allí a los soldados -como los llamaba Charlotte Breedlove -en los que confiaban plenamente. Porque aquella reunión había sido selectiva. Era un tema de discusión que no podía ser público.
La muchacha se hundió en la silla y miró a su alrededor. No podía decir que los conocía a todos. Pero sí que había visto a todos y cada uno de ellos alguna vez en su vida. En la Batalla de Londres. Moonlight se había sentado al lado de ella, liderando el grupo de Aurores que daban su apoyo a la causa: Alice Spinnet, Ronald Weasley, Alexis Cross, Bastien Lebouf. De la academia de Aurores, tan solo estaba ella. Los demás aún depositaban su fe en Whitehall, quien seguía dominando el Departamento del Ministerio. Por poco tiempo.
Su tío Charlie le guiñó el ojo en la distancia. Flanqueado por su primo Fred y su prima Dominique, junto con un vampiro, una arpía y una sirena; lideraban el grupo de las criaturas mágicas. A ellos se unían Tala y Wakanda. Había escuchado sus nombres miles de veces en el apartamento de Charlie. A Monique Jordan con la Sanadora Bell. No entendió muy bien qué hacían allí ellas allí. También vio al antiguo ministro Shacklebolt. Otras personas de importancia en el Ministerio: Susan Nott, la cabeza de los servicios administrativos de Wizengamot, Michael Corner, quien había sustituido a su padre como jefe del Departamento de Cooperación Internacional y Saul Croaker, del Departamento de Misterios. Y a los representantes de Hogwarts: Neville y Hannah Longbotton.
Había otras personas allí reunidas que Lucy supuso que estaban allí porque, en ocasiones, Charlotte Breedlove tomaba decisiones en nombre del equilibrio de la magia que carecían de total sentido para Lucy Weasley. Estaba la señora Breedlove, por supusto. También Luna Scarmander. Su prima Victoire. Su prima Rose. Aquello, quizás por ser del Clan Weasley y Potter podía llegar a entenderlo. Ahora, ¿qué hacía allí Theia Malfoy? ¿Dean Thomas? ¿Andrómeda Tonks? Lo que menos encajaba para ella era la presencia de Isabella Zabini. No obstante, no dijo nada. Se sentó de brazos cruzados y evitó mirarla. Todos lo estaban haciendo por ella. Intentaba esconderse tras la túnica de Neville Longbotton. Lucy sabía que la necesitaban allí. Pero ¿no podían haberla llamado en una reunión en privado? ¿Dónde se sintiera más cómoda? ¿Dónde nadie le recordara que su familia era una traidora y que ella solo estaba allí por casualidad o suerte?
Lucy intentó olvidarse de Zabini.
Y vio a su tío Charlie sonreírle de nuevo.
A Lucy le gustó pensar que, de haber estado vivo, su padre habría estado allí. Era el jefe del Departamento de Cooperación Internacional. Y Weasley. Por pésimas decisiones y alianzas de su pasado, lo habrían necesitado para aquellas misiones puramente logísticas. Nunca supo por qué su padre no fue Ravenclaw. Suspiró. Su madre habría estado en su casa. Su hermana estaría en San Mungo. Era demasiado trabajadora como para estar dentro de una reunión. Preferiría leer un resumen en un informe. La que, sin lugar a duda, estaría allí sería Roxanne Weasley. Merlín, a veces se sentía una impostora cumpliendo el sueño que había sido de su prima Roxy.
Pero ninguno de ellos estaba allí. Y ninguno podría sentir un ápice de orgullo de que Lucy estuviera allí. De que hubiera elegido un camino *útil.*Roxanne se había reído de ella desde pequeña diciendo que Lucy fundaría concursos de belleza mágicos. No porque fuera bonito -era consciente de que lo era con esfuerzo cosmético -, sino por sus aires de princesa que su padre le había inspirado desde que era una niña. Aunque Roxanne se estuviera mofando de ella, a Lucy no le habría importado adoptar aquel sueño. O el que sugería James sobre diseñar ropa muggle para brujas. O el de su tío George de que se convertiría en la nueva alumna de Romilda Vane en su tienda Pociones para el Corazón. Ninguna de esas ideas le disgustaba, incluso cuando estaban destinadas a reírse de ella. Porque Lucy Weasley no tenía un sueño tan claro como lo tenían el resto de sus primos.
Le devoraba por dentro el pensamiento de que ya no había nadie que pudiera sentir orgullo por lo que ella estaba consumiendo. Odiaba pensar que sus padres, su hermana y Roxanne habían muerto conociendo a una Lucy más preocupada por cómo se veía ante el espejo que por su familia. Había sido patética.
Quizás debería haberle hecho más caso a Roxanne.
Tristemente, también solía pensar que si su familia y Roxanne siguieran vivos… Ella no se había convertido en la joven que era en ese instante.
-¿Nott era tu novio o algo así? -Le susurró Lebouf a su izquierda.
Quiso matarle en ese instante. Así que controló su respiración. Apretó sus nudillos. Y se calló.
-¿Qué? -Espetó en un siseo.
Fue suficiente para que el Auror francés carraspeara y se removiera incómodo en su asiento.
-Escuché decir algo de eso a Susan Nott antes de entrar…
Lucy Weasley chasqueó la lengua. Miró de reojo a Susan Nott. Era natural que se encontrara allí. Estando su hijo en peligro y habiendo Charlotte Breedlove anunciado quién era en las profecías. Los Nott, Susan Bones Nott y Theodre Nott, la miraban con cierta lástima y algo de simpatía desde que sus padres habían sido asesinados. Prefería cien veces más la barbilla alta y la indiferencia que le dedicaron desde que Lucy no demostró interés alguno en integrar de nuevo a Christopher Nott en Hogwarts. Como si fuera responsabilidad suya.
La encontró devolviéndole la mirada.
Maldijo para sus adentros y giró su cabeza hacia su tío Harry, quien combatía las palabras que estaba diciendo contra su torpeza a la hora de elaborar discursos.
-Nuestras queridas amigas del otro lado del charco… -Decía su tío Harry. -Wakanda y Tala -Inconscientemente, Lucy se giró para verlas. Intimidantes. Volvió a ver sus manos. -Se harán cargo de Christopher Nott en Luperca… Han reforzado la seguridad desde… La última incursión en el territorio indígena… -Lucy se mordió el labio.
A Lucy no le gustaba mucho aquella decisión. Solo esperó que no lo llevaran a Raglan. Si Nott estaba en Raglan, probablemente alguien le acabaría asignándole protegerle. Porque parecía que aquella era su misión como la Auror más joven de la historia, sin contar a Harry Potter -un título que, en realidad, estaba completamente en manos de Albus Severus Potter, en realidad. Le ofrecían ser la seguridad de aquellos con los que el resto de los Auores creían que podía entenderse mejor por ser más joven.
Estaban equivocados.
-Te asignarán a ti por ser su novia… -Susurró Bastien Lebouf.
-No soy su novia -Siseó. Lebouf arqueó una ceja. Lucy rodó los ojos. -Nott es gay -Añadió.
Aunque no estaba segura. Era inevitable recordar que, incluso estando con Louis, Chris la persiguió por Hogwarts buscando… ¿Qué exactamente? No lo sabía. Pero creía que que Chris Nott era bisexual. Y que su confusión había destrozado la amistad que tenían Louis y Lucy. No le culpaba… Directamente. Le culpaba porque había decidido disipar sus dudas con Louis cuando estaba en una especie de relación con ella.
-…Azkaban -Dijo su tío Harry. Lucy carraspeó la garganta y agudizó el oído. Todo el mundo tenía expresión seria y ella estaba divagando por algo demasiado lejano ya. - Sé que muchos de los presentes sois escépticos de proteger a la hija de Voldemort -Pudo escuchar el silencio afirmativo. -Andrómeda, su tía, se encargará de hablar con ella para asegurarle que tiene nuestro apoyo… De nuevo, sé que es difícil… Lo es también para mí… -Aseguró Harry Potter. -Pero por lo que he podido aprender de ella… Ni siquiera sabía quién era… Está en Azkaban porque la queremos proteger del Ojo… ¿O porque no confiamos en ella? -De nuevo, un silencio que confirmaba sospechas. Personalmente, Lucy Weasley encontraba bastante sospechoso que la hija de Voldemort fuese un alma inocente. Sobre todo, si su madre era Bellatrix Lestrange. -Se quedará en prisión…
-¿No tiene el control de la entrada a Azkaban el Auror americano? -Preguntó Dean Thomas.
Su tío Harry ladeó la cabeza. Lucy suspiró. Era meter el dedo en la llaga. Por mucho que hubieran tomado medidas legales para crear un tribunal que metiera en prisión a Whitehall… Ni sabían dónde se encontraba y dudaban que se personificara en el juicio.
-Por poco tiempo -Aseguró Harry. Su madre siempre había dicho que su tío Harry había ganado la guerra siendo optimista. Bueno, no estaba lejos de la realidad. - Wakanda y Tala se llevarán hoy a Christopher Nott a Luperca… Su familia puede acompañarle, pero no quedarse más de un par de horas con él para no levantar sospechas… Aún necesitamos a Susan en el Departamento y Theodore nos vendría muy bien de ayuda en Hogwarts -Añadió. Lucy bendijo su suerte. Otro año sin los Nott. -La Sanadora Bell continuará con el seguimiento de su… Poder -Añadió. Oh, así que Jordan estaba siendo la doctora de Nott. Sabía que habían trabajado juntos antes. Pero no aquello. - Thomas, Corner y Croaker… Os necesitaré para unir al Ministerio en contra de Whitehall… Necesitamos a todos los testigos posibles de su… Pasado y su comportamiento. Gracias, Luna e Isabella Zabini, por ofreceros voluntarias… -Lucy frunció el ceño. -Moonlight y su manada, espero que acabéis las reformas del castillo de Raglan pronto… Vamos a trasladar allí a las hermans Brooks desde la Granja de Charlie… -Suspiró. -Los Aurores nos encargaremos de Whitehall y… Necesitaremos un frente unido también para apoyar nuestra decisión de dar protección a Delphini Riddle… Gracias a Victoire y a Rose, quizás podamos conseguirlo… Y gracias a Theia Daphne Malfoy por ayudarnos a no seguir los errores del pasado -Concluyó Harry Potter.
Poco después, Lucy se levantó y dirigió sus pasos hacia la persona a la que debía seguir aquel día hasta escoltarla de vuelta a la Mansión Malfoy. Le recibió una mirada hosca y evasiva. Sabía que su primo Albus había logrado entablar una extraña amistad con ella. Un mes y medio de verano, y Lucy aún no lo había conseguido. Aunque se quedara en el hogar de los Malfoy, la presencia de Isabella Zabini había sido requerida para testificar contra los crímenes que había cometido Whitehall en Azkaban. Siendo familiar de una de las víctimas.
Lucy creía que aquello era lo que pensaban los Aurores que les uniría. Pero no todas las personas con familiares muertos se echan a los brazos de unas u otras. Harry Potter y Lord Voldemort eran ambos huérfanos. ¿Alguien los vio de colegas alguna vez? Exacto. Y en esa comparación, sí, ella era Harry Potter y Zabini era Riddle. Es decir, las Casas coincidían, ¿no?
-¿Vas a ir a Hogwarts este año?
Era un comienzo de conversación que todavía no había utilizado.
-No me queda otra opción, ¿no? -Dijo en un susurro derrotado.
-Puedes unirte a nosotros, Zabini… -Sugirió Lucy. ¿De veras quería que Zabini se uniera? No sabía de dónde había salido aquella propuesta. El perplejo rostro de la muchacha Slytherin debió copiar su expresión. -Ningún bando es perfecto -Porque Lucy recordó al instante que su bando había matado a su hermano. No era como si Lucy no entendiera el sentimiento. -Además, nos vamos a deshacer de él… -Aseguró. Solo esperó que fuera cierto. -Puedes encontrar familia aquí.
Era una promesa vaga… Pero verdadera.
Lucy Weasley sabía que Isabella Zabini ya no tenía familia. Por su propia historia, sabía que lo que necesitaba en aquel momento era sentirse querida. Aunque fuera por amigos. Lucy no tuvo nada de aquello cuando se quedó huérfana. Quizás en el presente podía decir que Marrs se había convertido en su nuevo amigo. Y que Morrit y Fenwick también estaban en el camino. No alter ego del pasado la habría odiado por juntarse con el insufrible aspirante a periodista, el sangre pura estirado y la bruta de Gryffindor. Por no hablar de que el sangre pura estirado era el mejor amigo de la princesa de Slytherin, cuyos rumores decían que pasaba más tiempo en los dormitorios de los chicos que en su propia cama. Lucy había denunciado su supuesta promiscuidad. Abiertamente. Le extrañó bastante que todos ellos hubieran vencido los perjuicios que las palabras de Lucy podrían haberles causado en el pasado.
-No necesito familia -Siseó Zabini.
Eso solo podía ser cierto si tenía amigos… O si tenía algo más que amigos. Morrit le había contado que Zabini había estado quedando con Lola Brooks. Más no podía ser ella. Porque si algo era Lucy, era observadora en los hábitos de los demás. Y no de los que pudieran afectarle a ella. Un don que podría haberla salvado de que le rompieran el corazón.
Alzó una ceja. Había estado observando a Zabini todo el verano. Y sabía a qué informes había estado prestando más atención. Se enjuagó los labios. Sintió la influencia de su amigo Ravenclaw sobre ella. No venía mal para ser Auror.
-¿Es por un chico? -Zabini sacudió la cabeza. -¿Por una chica? -Silencio. -Sabes mi experiencia… -Rodó los ojos. Lucy se sentó a su lado. No le había pedido una lección, pero se la iba a dar igualmente. Miró a su alrededor. No es como si tuviera nada que hacer entre personas que iban a pasar de ellas dos hasta que quisieran algo que podrían quitarle trabajo. -No dejes que dicten tu vida otras personas que no seas tú misma. Estarás cometiendo el error de no vivir tu propia vida sino el conjunto de decisiones de los demás… -Probablemente ni siquiera la estaba escuchando. Así que intentó una ofensiva. -¿Qué estás enamorada de un miembro del Ojo? -Lo dijo en un susurro. Por seguridad. -¡Yo aún no he superado a Nott! -Dolía admitirlo en voz alta. Era la primera vez que lo hacía. -Pero no dejaré que eso me consuma… -Lo cual era cierto. Lo intentaba. No verle ayudaba bastante. -Estamos en guerra, Zabini -No era como si necesitaba recordárselo… Otra vez. -Sé que el Ojo no te aceptará… Igual piensas que esa chica sí… Pero yo no me la jugaría todo a una carta.
Guardó silencio. Y la contempló.
Isabella Zabini había cerrado sus grandes ojos. Sinceramente no esperaba una respuesta. Lucy solo quería mostrarle apoyo. Que no estaba sola. Que podía entenderla. Lo cual nada de eso había pensado detenidamente.
-Nos prometen un imperio -Susurró. Seguía con los ojos cerrados. -Poder. Riquezas. Un mundo hacer magia sin problemas en cualquier lugar, sin temor a que los muggles te tengan miedo… Sino que te adoren como a un dios. ¿Qué me prometes tú?
Se giró para verla.
Parpadeó varias veces.
-Nada -Respondió tras un largo suspiro. -No sé que nos deparará el futuro. No sé si llegaremos al futuro… Puedo prometerte algo ahora… -Era lo más sincero que había dicho en todo el día. -Yo soy igual que tú… He perdido a mi familia… Pero no me he quedado de brazos cruzados…
-No pienso unirme a vosotros.
Lucy supo que sería difícil hacerla cambiar de opinión.
-¿Por qué no? Ellos te prometen ser un dios… Pero, ¿cómo saben que no morirás en una batalla? -Inquirió. -Yo puedo asegurarte vivir ahora en compañía de personas en las que puedes confiar… Sé que Albus te estuvo ayudando… Y Rose también… Incluso cuando dejaste claro que seguías creyendo en el Ojo. Nunca te pediríamos que murieses por nosotros… De hecho, puedes seguir haciendo exactamente lo mismo que el año pasado.
-Sólo queríais salvar a Longbotton -Bufó.
Tenía que admitir que aquello tenía sentido.
-Todos tenemos motivos egoístas, en eso no te voy a engañar…-Optó por decir.- Y es por esa la razón por la que te entiendo -Concedió. No causó sorpresa. -Mi primo Louis sigue en el Ojo. Encerrado. Quiero encontrar una forma de sacarlo de allí antes de que muera. No luches, si no quieres, por derrocar tu imperio imaginario… Devuélveme el favor de rescatar a los tuyos y salvemos a Louis.
De nuevo, guardó silencio.
Aquella vez, tuvo la esperanza de haber rasgado un poco la coraza de Zabini.
-¿Por qué haría eso?
-Porque te daría una oportunidad de ver a tu chica -Lucy tuvo la decencia de mantener la compostura y no sonar burlona.
-Me matará -Dijo con un tono más serio del que esperaba.
Lucy ladeó la cabeza.
-¿Merece la pena arriesgarse?
-No me queda nada más -Siseó.
-Dime… Alice nos dijo que los hijos de los miembros del Ojo no les quedaba otra que morir o hacer el Juramento. ¿Por qué tú sigues viva?
Soltó una pequeña risa sarcástica que le pilló completamente desprevenida.
-Porque soy una cobarde, Weasley. ¿Es que aún no lo he demostrado?
Bueno, ¿no? No es como si Lucy fuera la persona menos cobarde del mundo. No tenía nada en contra de las actitudes cobardes por la supervivencia que no ponían en peligro la vida de nadie.
-He intuido que esta chica tiene algo que ver… -Admitió Lucy. -Pero, ¿por qué? ¿Estás ocultándonos que, en realidad, sigues trabajando para ellos?
Aquella era una pregunta que Moonlight le había pedido que le sonsacara alguna vez. Y esa era la ocasión ideal. Solo que no esperaba que se la llegara a contestar.
-Mi hermano y ella mintieron y dijeron que habían hecho el Juramento Inquebrantable conmigo -Explicó Zabini.
Alzó los ojos sorprendida. Y gratamente sorprendida. Porque significaba que, dentro del Ojo, también habían un par de jóvenes que se rebelaban en contra de sus métodos tan crueles y dramáticos.
-Por eso piensas que tienes una oportunidad con ella… -Sonrió sin querer.
-Como en el caso de tu primo Louis, ella es lo único que me queda… El único propósito que tengo -Suspiró Isabella Zabini.
-¿Y si ha muerto?
-No está muerta… Sé que no está muerta. No te diré quién es. No insistas -Pidió con brusquedad.
Pero Lucy Weasley sabía perfectamente de quién estaba enamorada Isabella Zabini.
-Por Louis y por Zoe, entonces -Le guiñó el ojo.
Aquella reunión debía ser importante. Porque era Loring quien estaba al frente.
Louis Weasley tragó saliva. ¿Les regañaría a aquellos que huyeron de Azkaban por haberse dejado ayudar? ¿Por tener una deuda con Ginny y Albus Potter? ¿O les acusarían de no avisarles de la lealtad de Alice Longbotton? ¿O les harían explicar por qué Alice Longbotton había huido? ¿O cómo?
El joven se pasó la mano por el pelo. No se acostumbraba a tocar su cuero cabelludo en lugar de su espumoso cabello rojizo. Se había rapado. Había decidido hacerlo cuando, desesperado, quiso dejar de reconocer los rasgos Weasley en su reflejo. De una familia que había luchado por sacar a Alice de allí… Pero que no habían hecho grandes avances por ir a por él.
Solo le quedaba una última esperanza. Romper su Juramento tal y como lo había hecho Alice Longbotton. Renata Driggs tenía sus sospechas de cómo había logrado hacerlo. Hunter Avery les había dicho que había visto a Albus Potter con la espada de Godric Gryffindor. Driggs había dicho que quizás la persona indicada podría utilizar plata de goblins para romper aquella maldición.
Louis pensó en Chris. ¿Era él el indicado? Louis seguía sintiendo algo por él. Algo fuerte. Era la única persona que le hacía no perder la esperanza en salir de allí. Otros días eran más complicados. Otros días luchaba con el Ojo por el Ojo. Había visto a Remus Lupin. Había visto lo poderoso que era. Su familia lo había abandonado en un futuro.
Quizás los Weasley estaban destinados a crear enemigos por su abandono.
Loring habló con orgullo de todos y cada uno de ellos. De cómo sus compañeros habían dado la vida por el Ojo. Irónico, pues no les quedó otra. La persona más admirada fue Greg Zabini. Oyó a Derrick Collingwood decir que "su princesa" debía estar destrozada. Pero no vio a nadie llorando a Greg Zabini como si hubiera perdido a un amante. El que más dolido estaba era Hunter Avery. Al parecer, su mejor amigo había muerto para salvarle. Sabía que Driggs quería ir a consolarle. Pero no podía. No con todos los sangres puras alrededor. No con Ann Avery recordándole que los Avery eran una familia respetada y Renata Driggs perteneciendo a una saga casi desconocida entre los sangres pura -y tachada de haber sido traidora de sangre en el pasado.
Los pensamientos de Louis se detuvieron cuando Loring anunció que conocían los Instrumentos de aquellas profecías que les habían obligado a aprenderse. Y que Louis no comprendía.
-… Como muchos ya sabéis, el Recipiente de Morgana, el Todo, la Reina de la Oscuridad… Es esa niña que se esconde con el nombre de Cornelia Brooks Morgan-Se hizo un silencio en el que Loring estuvo orgulloso de que no hubiera ningún sorprendido. Louis recordó que Driggs le contó que fue la primera cosa que reveló Remus Lupin. -Y la Nada es, afortunadamente, su hermana melliza -Tampoco fue una sorpresa. -El Instrumento… Como ya sabéis es nuestra querida Imogen… Quien se encuentra en Azkaban con tantos otros de nuestros seguidores… -Hubo una risa sarcástica a su lado. Al parecer era irónico para Devman Kumar. -Y el canal… Es Christopher Nott -Concluyó.
Loring dijo algo más.
Pero Louis sintió sus oídos pitar hasta ensordecerle.
El Canal. El cuerpo mortal por el que se alzaría el alma de Morgana. El que tenía el don de hablar con muertos. El que si abusaba de su poder se convertiría en un títere de los muertos oscuros.
SuChris.
¿Desde cuándo?
¿Habría sido aquella herida en la cabeza la que le había otorgado el don? ¿Cómo habían descubierto aquello? ¿Por qué no le contó nada antes de irse? ¿Y si se lo había contado a Lucy y a él no? Apretó sus nudillos.
La conferencia acabó.
Louis seguía con los talones clavados en el suelo y la furia en su interior.
Estaba dividido por dentro. Se sintió traicionado. Más, ¿cómo le habrían anunciado nada si había huido como el cobarde que era? Cerró los ojos. Por mucho que quería que su familia ganara. Que la Luz ganara… Los recursos del Ojo eran ilimitados.
-Echo de menos a Alice, ¿no te pasa? -Susurró Renata Driggs.
Al abrir los ojos, sorprendió con su nuevo fuego a Driggs. Esta le regañó con la mirada. Si mostraba sus emociones a alguien más, podría meterse en un lío.
-Las personas como Longbotton, Zabini o Cross pueden morirse -Dijo ácidamente Zoe McOrez.
Había escuchado a Driggs. Quien aprovechó para marcharse y dejar a Louis frente a McOrez. Odiaba a aquella muchacha. Podía sentir admiración por otras personas del Ojo. Como la confianza de Loring. La crueldad de Frank McOrez. La extraña amabilidad de Driggs. Pero, ¿Zoe McOrez? Era una perra. Una zorra. Hería a las personas por herir. Sabiendo cuáles eran exactamente sus puntos débiles. Beligerante. Irracional. Maliciosa. Controladora. Agresiva. Dominante. Desconsiderada.
-McOrez -Hizo una pequeña reverencia hacia ella.
Porque aquella era la norma entonces. Impuesta por Frank McOrez desde que el mago mató a su propio padre.
-Solo tendrás un intento -Le susurra.
Sabía a qué se estaba refiriendo. Porque era observadora. Y habría visto su sangre hervir cuando nombraron a Nott. Y tampoco era estúpida. Todo lo contario.
-El amor rompe el Juramento-Le recuerdó Louis.
Era una teoría que, solo quizás, se confirmó entonces por la sonrisa de arrogancia de Zoe McOrez.
-Con una espada legendaria… ¿Tienes de eso?
Alzó una ceja a aquella bruja.
-Por suerte, soy Gryffindor… Vendrá a mí cuando la necesite -Espetó.
Algo que tenía que ver cómo hacía. Porque estaba seguro de que no era así del todo como funcionaba aquello. Es decir, si de veras Albus Potter la había empuñado siendo Slytherin, ¿cuál era el criterio entonces? Porque Louis no tenía nada en común con su primo. Había escuchado a los demás hablar de él. Lo admiraban incluso cuando era una de sus mayores amenazas. No era algo que Louis Weasley pudiera a llegar a ser. Jamás.
-Te faltaría el amor, Weasley -Siseó con superioridad. -¿O es que piensas que tras perder la memoria y pasar dos años sin siquiera recordar tu existencia tu querido Nott va a poder sentir algo por ti para libertate…? Ni siquiera tu familia podría romper el maleficio… He oído que Bill Weasley ya te ha dado por muerto…
-No.
-Cuánto antes lo aceptes, más útil serás… Nadie te quiere, Louis -Le sonrió. Si pudiera escupirle en la cara lo haría. -No hay ni una sola alma en este mundo que esté preocupada por ti -Haz algo por Morgana… Y tráenos a Nott… Quizás puedas engañarle con una poción de amor de mi hermano y vivas el final feliz que nunca te has merecido… Porque, siendo sincera, Weasley… Habría preferido a cualquier otro de tus primos antes que a la basura que eres tú.