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Historia 19232 — capítulo 1

Dedicatoria: Para aquellos que sufran del clásico resfriado navideño ¬¬U

Kuchizuke

...let's kiss, and remove pretense...

Ese maldito frío estaba volviéndolo loco.

James estornudó y se acomodó la bufanda escarlata, cerrándola aún más en torno de su cuello moreno y estornudó otra vez.

Maldita sea.

“Eh, Prongs, para ya” Murmuró Sirius con aburrimiento, sentado a su lado en la mesa Gryffindor “No haz parado de estornudar desde hace dos horas”

El chico soltó una maldición y cerró la túnica sobre su pecho, sintiendo la nariz tan irritada como fría.

Seguramente su parecido con Rudolf el Reno era impresionante. Un bonito cascabel en el cuello y la próxima luna llena Papá Noel lo pediría que iluminase el camino con su gran y brillante nariz roja.

Pasó el dorso de su mano por la nariz, tratando de quitar la irritación y logrando, a su pesar, enrojecerla aún más. Quitó la mano de golpe y miró a Sirius, que jugaba con desayuno. Fastidiado por la falta de compresión, contestó ácidamente sin apartar la vista de él.

“No es mi culpa”

Peter rió disimuladamente.

“No te hubieses resfriado si no se te hubiera olvidado la bufanda en el dormitorio” Le regaño Remus desde el lado opuesto de la mesa, en sus manos sosteniendo una taza de humeante chocolate caliente.

“Y yo no habría tenido que prestarte la mía¿Qué tal si me enfermo yo?” Susurró Sirius distraídamente.

Lógicamente no lo decía enserio, no le importaba no tener su bufanda. Estaba aburrido, eso era todo, y molestar a James era uno de sus pasatiempos favoritos. Verlo molesto no tenía precio, dijo para sus adentros con una carcajada.

Esa mañana (a vísperas de Noche Buena) habían decidido salir a los jardines y comenzar una reñida batalla de nieve. Los copos no habían parado de caer y había en algunas partes hasta cincuenta centímetros de nieve, así que terminando estaban tan mojados parecía que habían estado nadando en el lago en lugar de jugando con la nieve.

Después de haberse secado con un hechizo, James se había dado cuenta de que la bufanda se había quedado en las habitaciones.

Al poco tiempo comenzó a estornudar y fue cuando Sirius le había cedido su bufanda junto con comentarios burlones acerca de lo tierno que se veía con la nariz roja.

“Si quieres te la devuelvo” Dijo James mosqueado. Estar enfermo le ponía de mal humor y Sirius no ayudaba mucho para arreglarlo con su maldita indeferencia. Algo que comprensión no le hacía daño a nadie¿verdad? En especial cuando ese alguien es tu mejor amigo y debería apoyarte siempre.

“No te enfades” Medio sonrió Sirius, pasando un brazo por encima de los hombros de James, atrayéndolo contra si y notando que realmente estaba frío “Bromeaba. ¿Tienes mucho frío¡Estás helado!”

James rodó los ojos.

“¡Vaya descubrimiento! Enserio, Padfoot, cada día me asombra más tu inteligencia. ¿Cómo lo descubriste¿Será porque llevo repitiéndolo todo el jodido día?”

Black hizo un gesto irritado y acercó su rostro al de James hasta quedar a un palmo de distancia, entrecerrando los ojos.

“No seas borde, que te hayas resfriado no es culpa mía. No fue a mi a quien se le olvidó abrigarse¿Verdad? Así que no te desquites conmigo” Dijo fríamente y lo soltó, saliendo del Gran Comedor ante la mirada expectante del alumnado que no apartó la vista de ellos a lo largo de la discusión.

James lo miró salir, para después desviar su vista hacia su plato ahora vacío. Se encogió de hombros y dijo con voz queda:

“Ya se le pasará”

Remus y Peter se miraron, el primero con un gesto de cansancio y Peter de expectación. Ninguno le dijo nada al pelinegro, porque sabían que su reacción será fatal y más valía quedarse callado a menos que quisieras lidiar con la terrible ira de James Potter. Era bien conocido su carácter y las constantes discusiones con Sirius Black, así como lo era el hecho de que dos horas después las cosas se arreglaban y los Slytherin volvían a ser víctimas de sus bromas. Era un ciclo sin fin.

El licántropo suspiró y se llevó la taza a los labios.

Peleaban peor que matrimonio.

Peter carraspeó, llamando la atención de James y de Remus. -

“Hoy es Noche Buena y...”

“No me digas” Interrumpió James, con la voz increíblemente sarcástica.

Fue entonces cuando la paciencia de Remus terminó.

“¡Prongs¡Cállate de una vez y deja que termine!” Exclamó Remus, hastiado del humor de James. O se callaba o esa noche dormía en la sala común.

Peter le dirigió una débil sonrisa agradecida.

“Me preguntaba que íbamos a hacer para la fiesta de la Torre” soltó rápidamente, temiendo que le interrumpieran otra vez.

“Con ir bastará” Dijo James, sin hacerle caso a Remus y rodando los ojos exasperado ante un nuevo estornudo. “Ya es bastante favor¿No?”

El licántropo cerró los ojos y apretó los puños, tratando de controlarse para no asesinar a James en el Gran Comedor (o al menos frente a tantos testigos), con una venita latiéndole en la sien.

“James...” Dijo con voz de ultratumba y el mencionado ni siquiera lo notó; siguió parloteando sarcásticamente contra Peter que cada vez se encogía más sobre su asiento y su expresión cambiaba: Parecía a punto de echarse a llorar.

“James” Repitió alzando la voz un poco más.

No hubo respuesta.

Lo siguiente que supo el alumnado es que Remus se encontraba encima de James, con una mirada asesina en sus ojos castaños y las manos temblorosas, al parecer ansiosas de cerrarse en torno al cuello cubierto del chico bajo su cuerpo.

“Una palabra más y te asesinaré” Gruñó Remus.

James sonrió burlonamente “No te creo... Me extrañarías demasiado Remmy... ”

“Moriría sin ti” Contestó el castaño, con la voz cargada de ironía “Cállate de una buena vez. Si vas a seguir con ese humor, vete a otro lado porque no pienso soportarte”

Sacándose a Remus de encima, James se levantó con el rostro completamente serio. Posó su vista en Peter que miraba expectante y cuando su mirada se cruzó con la aguamarina de Petergrew, el chico tembló. Riendo interiormente ante el hecho, su vista regresó al chico de ojos miel que se erguía frente a él.

Curvando los labios en una sonrisa torcida, James comentó sin apartar la vista de los ojos de Lupin:

“¡Que humor te cargas! Pero¿Adivina qué¡No me importa!” Le sacó la lengua en un gesto totalmente infantil y salió corriendo del Gran Comedor, seguido de un enfadado Remus Lupin y dejando atrás a Peter, que miraba la escena entre atónito y divertido.

“Bueno...” Carraspeó, tomando su mochila y encaminándose hacia la Torre “Al menos se fue”

Cuando James se portaba así, le tenía tanto miedo…


La tan esperada noche llegó junto con una suave nevada que refrescaba el ambiente.

Los Gryffindors de sexto y séptimo año se arremolinaban en torno a una improvisada pista de baile, esperando que dieran las doce para poder empezar la fiesta. Todavía había quienes le reprochaban a Dumbledore haber suspendido la fiesta en el Gran Comedor, en especial porque lo había hecho sin dar razones a nadie y simplemente anunciándolo durante una cena, haciendo caso omiso a las quejas de los estudiantes.

En eso, el reloj sobre la chimenea empezó a hacer sonar sus campanas y un murmullo alegre corrió por toda la sala. Por fin eran las doce: la fiesta de Noche Buena podía empezar, y no tardaron mucho en hacerlo. Segundos después la música sonaba a todo volumen y los gritos y las risas sonaban por doquier.

Para James, no era tan entretenido como había pensado. Su resfriado había empeorado desde esa mañana y comenzaba sentir la molestia de la gripe. Trató de olvidarse de ello, no por nada era un Marauder, y caminó hacia la mesa de las bebidas encontrándose a Remus con una chica alta de cabello oscuro. Este le lanzó una mirada mitad enfadada y mitad triunfante (por la chica, supuso James atónito),

Regresó a su lugar original cuando descubrió que la fiesta no le había atraído en lo más mínimo, con una botella de cerveza de mantequilla en las manos y la otra metida en un bolsillo de la túnica resguardada del frío que inevitablemente rondaba por todo el ambiente. Ahí, recargado en la pared y mirando sin interés a su alrededor, parecía cualquier otro alumno.

‘¿Dónde estará Peter?’ Pensó de pronto, llevándose la boca de la botella a los labios y dando un sorbo lento. Entonces recordó el altercado de esta mañana y dio por hecho que Pettergrew no se le acercaría hasta mañana. O en su defecto, cuando estuviese lo suficientemente ebrio como para perderle el miedo.

Entre tragos de cerveza y música principalmente de The Weird Sisters, pasaron las horas y antes de darse cuenta, eran ya las dos de la madrugada.

Cuando la fiesta no podría estar mejor, las antorchas se apagaron y una serie de gritos –en la mayoría femeninos- llenaron la Sala Común, junto con el sonido de tropezones y cosas rompiéndose.

Una luz pálida entraba por entre los copos, coloreándose al pasar por los ventanales y dibujando las siluetas del alumnado. La luna se encontraba demasiado alta y era una lo suficientemente noche oscura como para poder lograr que los rayos alumbrasen directamente en los rostros de los alumnos, así que sólo se distinguían tenues siluetas que se movían como fantasmas entre sombras.

James estaba solo, de pie al lado del retrato de la Dama Gorda, tratando de decidir si salir o no de la sala. Los gritos le causaban dolor de cabeza, maldita sea. ¿Por qué no se callaban de una vez por todas? Y en caso de salir¿A dónde iría? Cada casa tenía fiesta propia y los pasillos estarían desiertos.

‘Tal vez pueda ir a la enfermería’ Pensó distraídamente.

Y antes de que pudiera decidir algo, de la oscuridad emergió un perfil esbelto que aprovechó la oscuridad y su anonimato para unir sus labios con los de James en un beso brusco, fiero, del que le fue imposible negarse aunque la parte racional de su cabeza le gritara que lo hiciera.

Un minuto después se dio cuenta de lo que hacía, y se separó, maldiciéndose internamente. ¿Desde cuándo besaba al que se le pusiera enfrente? Y más importante aún¿Desde cuando dejaba que cualquiera lo besaran a él?

Cuando abrió los ojos dispuesto a maldecir y lanzar cualquier hechizo que se le pasase por la cabeza, la figura ya no estaba.

Le habían robado un beso y ni siquiera sabía quien.

El final perfecto en un día de porquería.


Notes:

Bueno... mi fic navideño P admito que el del año pasado fue algo deprimente... espero que este año sea un poquito más alegre! Honestamente, sigo pensando lo mismo de la Navidad que el año pasado (que es una fiestadeprimente y aburrida..) pero estoy tratando de verle el lado positivo este año. Tal vez no me aburra tanto así :3 (aunque, por si acaso, me llevo mis discos y discman :D) Tendría que haber publicado esto a eso de las 12, pero por la misma fiesta no se vaa poder.. así que aqui está. Según yo iba a escribir toda la historia y después publicarla, pero pensé que sería lindo subirla en Navidad... como un regalo para los que lo lean...

Felices fiestas!