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Historia 19232 — capítulo 3

Kuchizuke~

…and I feel it, your desire, show me now… Kiss three

Parpadeó.

No recordaba que la habitación fuera tan borrosa, se dijo, y parpadeó otra vez esperando que así se le aclarara la visión.

Cuando las cosas siguieron exactamente igual, cayó en cuenta de que no traía los anteojos puestos. Alguien se los había quitado, pero ¿Quién? No recordaba nada de lo acontecido la noche anterior. Forzó la mente a recordar llevándose la mano a la frente y encontrando en ella una franela húmeda. Tomándola entre sus manos y observándola detenidamente, frunció el ceño. ¿Qué demonios había pasado? Y entonces un recuerdo llegó a su mente, como una luz repentina.

Un beso.

‘Alguien me besó’ se dijo, y palideció de golpe. ¿Fue nada más un beso? ¿Y si las cosas habían pasado a otro nivel? Había tomado una que otra cerveza, así que tal vez… Asustado, tanteó su cuerpo por debajo de las cobijas y suspiró enormemente aliviado de encontrarse vestido (con la ropa del día anterior), feliz de poder desechar ese horrible pensamiento aún cuando eso diera paso a la intriga otra vez.

Se talló los ojos, sentándose dentro de su cama y notó un peso recargado en la orilla del lecho. Desvió la vista rápidamente, volviendo a pensar por un segundo en la posibilidad de en realidad haberse acostado con alguien sin recordarlo. Grande fue su alivio al darse cuenta de que era Sirius, dormido a una orilla de su cama con un balde llena de agua a su lado. Ligando puntos, llegó a la conclusión de que el resfriado había empeorado y durante la noche había tenido fiebre, obligando a Padfoot a cuidarlo toda la noche.

Un sentimiento de culpabilidad lo invadió, haciendo que se levantara torpemente de la cama y pusiera a Sirius (con algo de dificultad) en su lugar, quedándose de pie observándolo por casi un minuto completo.

Agitó la cabeza, volviendo a la realidad y decidió darse una ducha antes de que Sirius despertara. Se hincó sobre su baúl, abriéndolo con cuidado de no despertar a nadie y sacando con rapidez las ropas necesarias para cambiarse.

Al pasar caminando hacia las duchas, notó la ausencia de Remus y recordó trabajosamente a la chica con la que había estado durante la fiesta. Sonrió con complicidad y pensó que Remus había tenido suerte. ¡Quien lo pensara! El inocente lobito había salido a cazar.

Dejó las ropas sucias en el canasto cerca de la entrada con una sonrisa en los labios y, ya desnudo, abrió la llave de agua caliente poniéndose inmediatamente bajo el chorro templado.

Jadeó placenteramente, sintiendo el agua correr por su cuerpo y llevándose el cansancio con ella, feliz de haber dejado atrás las molestias de un resfriado y además sin la necesidad de haber tomado pociones.

“Fue gracias a Sirius” Dijo, pasando las manos por su cabello. Tal vez pudiera darle algo para agradecerle. Regalarle alguna cosa…

Hoy es Navidad, pensó James regañándose por su distracción. Después de vestirme, iremos a abrir los regalos y entonces la deuda estará saldada, se dijo cerrando el paso del agua y tomando una toalla. Y tal vez podrían encontrarse con Remus y Peter después e ir a pasear por entre la nieve.

“No” Refunfuño, vistiéndose con unos jeans y un suéter color azul “Nieve no. Volvería a resfriarme… Sala de los Menesteres. Si, eso está mejor…” Susurró distraídamente, para después maldecirse por tener ese vicio de hablar a solas. Vicio adquirido en menos de doce horas, además.

Salió de la habitación, poniéndose la toalla alrededor del cuello para evitar mojarse el suéter y con la vista borrosa todavía a falta de sus lentes. Entonces vio una silueta recargada en el poste de su cama, mirándolo a él. Un perfil bastante conocido, además.

“¿Te sientes mejor?” James reconoció la voz de Sirius y acercándose más notó que, al igual que él, no se había cambiado la ropa.

“Si” Respondió avergonzado, sus mejillas tiñéndose tenuemente de color rojo “Gracias, Padfoot”

Separándose del poste, Sirius contestó sin ningún tono en especial en la voz. “No hay de que” Y se encerró en el baño.

“¿Sigues enfadado?” Preguntó, alzando la voz lo suficiente para que Sirius pudiera escucharlo a través de la puerta.

Hubo un corto silencio antes de que fuera roto por la voz de Sirius, contestando con voz ronca: “No. Ya no”

Aunque él no pudiera verlo, James sonrió alegremente. “¡Entonces apúrate! ¡Los regalos esperan! ¡Además” añadió, su voz tornándose resentida “…tengo algo que decirte!”

Un sonido conforme llegó a sus oídos.

“¿Y bien?” Dijo Sirius una vez que la ducha terminó y se encontraba cómodamente sentado en su cama. Habían decidido que los regalos podían esperar, porque todavía era muy temprano y además la urgencia en la voz de James lo había alertado.

“Ayer…” Comenzó James, sintiéndose inseguro acerca si decirle o no de pronto.

Sirius arqueó una ceja. “¿Ayer…?”

“Ayeralguienmebesoynosequienfue” Soltó rápidamente, sin ver la cara de total confusión de Padfoot.

“¿Perdón?” Dijo este, mirándolo fijamente.

“Ayer, en la fiesta… Las luces se fueron. Creo que Peter tuvo algo que ver… en fin, no importa. Las luces se apagaron y alguien me besó.” Explicó, desviando la mirada y encontrando de repente el suelo sumamente interesante.

Un silencio incómodo llegó después de la confesión.

“Te besaron” Medio preguntó Sirius con un extraño tono de voz.

“Si…”

“¿Y no sabes quien fue?”

“Exacto”

“Vaya…” Dijo Sirius escuetamente, haciendo desesperar a James con su simplicidad.

“¿Vaya?... ¡Di algo! ¡No sabes como me he preguntado quien demonios fue! ¡Por culpa de ese maldito beso el resfriado empeoró!”

Sirius sonrió divertido. “Ve el lado bueno: A lo mejor le haz pegado la gripe”

James lo miró un segundo y después avanzó hacia la puerta sin decir palabra. Se detuvo en seco cuando Sirius le tomó del brazo, deteniéndolo todavía con una sonrisita jugando entre los labios.

“Eh, tranquilo. No quería molestarte, trataba de aligerar la tensión… o algo así, no recuerdo como lo dijo McGonnagal” Sonrió Black “Ven, hablemos Prongs”

Este asintió en silencio y regresando sobre sus pasos se sentó en su cama. Sirius se sentó en la suya, quedando ambos frente el uno del otro.

“¿Por qué dices que tu resfriado empeoró por el beso?” Preguntó Sirius después de un segundo.

James contestó vacilante “Porque me ha obligado a salir de la Sala. No soportaba saber que el seguía allí y yo no sabía quien era”

“¿Él? ¿Cómo sabes que fue un hombre?” Dijo Sirius, curioso y mirándolo atentamente.

“Porque llevaba el cabello corto” murmuró James, avergonzándose sin saber porque.

Sirius rió suavemente. “Eso no te dice nada. Puede ser una chica con cabello corto. Mírame a mi, antes llevaba el cabello largo y no soy ninguna chica ¿Verdad?”

James rió también, antes de decir “Si, tienes razón”

“¿Quieres saber quien fue?” Repuso Black después de un cómodo silencio en el cual cada uno se sumergió en sus pensamientos.

“Si” Contestó James, decidido.

“Bien. No será fácil, porque no le viste el rostro” James asintió “Pero tampoco es imposible. Habrá que investigar con cualquiera que traiga el cabello corto, aunque tres cuartas partes de la población Gryffindor tienen el cabello así. Y si tienen gripa, mejor” Sonrió y después de eso el tema quedó zanjado cuando acordaron buscar después del desayuno y no decirle ni a Peter ni a Remus. He ahí un tema que James preferiría mantener en secreto y entonces la reunión en la sala de los Menesteres quedó pospuesta.

“¡Regalos!” Exclamó mucho más tranquilo James, lanzándose sobre su pila de obsequios que estaban bajo el árbol de navidad en la Sala Común. Esta estaba semivacía, porque los años inferiores se habían levantado más temprano que de costumbre para desenvolver los suyos y sexto y séptimo, en su mayoría, seguía en cama disfrutando de los encantadores síntomas de la resaca. Además de ellos estaba un chico rubio de quinto año, uno alto y con cabello castaño y dos chicas pelirrojas, al parecer hermanas por el parecido. Los regalos de Peter ya no estaban y los de Remus seguían intactos. Al parecer este no planeaba volver hasta muy entrada la mañana sin importar que fuera Navidad, y ninguno de los dos lo culpaba.

“No vayas a burlarte por mi regalo” Dijo Sirius incómodo, después de haber desenvuelto los demás obsequios, dejando una pila de envolturas casi tan alta como el mismo árbol.

James negó, sosteniendo un paquete azul con un lazo plateado entre sus manos.

“Lo que hayas escogido está bien” Sonrió y empezó a desenvolver el regalo de Sirius. Pocos segundos después apareció ante sus ojos una hermosa bufanda con el color negro entrelazado con el plateado. Además, había unos guantes a juego y variedad de chucherías, las suficientes para sobrevivir durante un mes. Una semana si tu nombre era Peter.

“Es para que no vuelvas a resfriarte” Dijo Sirius, riendo con suavidad.

“Que gracioso” Repuso James riendo también y poniéndose la bufanda alrededor el cuello. “¡Me ha gustado mucho!” Sonrió en dirección a Sirius “¡Muchas gracias, Padfoot!”

“Por nada, Prongs” Contestó, sonriendo de vuelta. Esa bufanda había costado una fortuna por los hilos de plata, pero no pensaba decírselo a James. Le había gustado, entonces estaba bien.

“¡Abre el mío!” Dijo James, mirando por encima del hombro de Sirius como este tomaba el paquete rojo con verde y una etiqueta en la que se leía con letra desigual, indudablemente la de James

¡Para Padfoot! ¡Feliz Navidad!’

Dentro había un espejo ovalado de mano. Sirius lo sacó de la caja con cuidado y lo miró fijamente, siendo mirando por James. Después despegó la vista del objeto y miró a su amigo, comentando con voz grave y haciendo un puchero:

“Eh, que no soy tan presumido como para que me regales un espejo”

James rió, sacando del bolsillo de su túnica un espejo exactamente igual y se lo mostró.

“Y… ¿Se supone que es un tributo a nuestra belleza?” Preguntó, todavía desorientado y Potter bufó.

“¡Son espejos comunicadores! Así cuando nos separen en los castigos, podremos hablar”

“¡Wow!” Exclamó Black, mirando su espejo sonriente “No se me había ocurrido. Brillante, Prongs”

James inclinó la cabeza, sonriendo.

“Muchas gracias, Padfoot. Cuídalo bien, que si lo pierdes mi espejo no va servir de nada”

“Apuesto a que lo pierdes primero tu” Repuso Sirius, picado en su orgullo.

“Claro que no” Musitó James, riendo interiormente. “Tu eres mucho más despistado”

“¡Mentira!” Bramó y lo miró enfuruñado.

“¡Eh, tranquilo Paddy! ¡Que era broma! ¿Vamos a desayunar? Así empezamos la búsqueda antes”

Como casi todo esa mañana, estaba casi vacío. Incluso faltaban varios profesores en la mesa larga y sólo había unos cuantos alumnos Ravenclaw, dos Hufflepuff y aproximadamente tres Gryffindors (Peter entre estos) sin contarlos a ellos, sentados en las mesas. Ningún Slytherin estaba presente, para gusto de cualquier Gryffindor que se apreciase.

“¡Eh, James! ¡Sirius!” Gritó Peter, haciéndoles señas con las manos y con una rebanada de pan tostado en la boca. “¡Por aquí!”

Ellos avanzaron lentamente, siendo mirados por cada alumno presente.

Como Peter volvía a hablarle, James concluyó que ya se le había pasado el miedo, como a él con el resfriado. Le sonrió mientras tomaba asiento frente a él.

“Wortmail, ¿Dónde haz estado?” Preguntó Sirius, tomando un bollo de la fuente y untándolo con mermelada. Peter palideció.

“Yo… estaba en… las cocinas” Terminó rápidamente y provocando una mirada sospechosa de James. Sirius estaba ocupado llenándose el plato de comida.

“Ah ¿si?” Inquirió James, levantando la ceja ante el nerviosismo de Wortmail. Algo le olía mal.

“Eh… si” Dijo y cambió de tema. “¿Les han dado algo interesante de navidad?”

“Bueno, James me dio un espejo” dijo Sirius, llevándose el tenedor a los labios pensativamente.

“¿Un espejo?” Preguntó Peter, volviéndose a James. Este todavía no estaba muy seguro de la respuesta de Wortmail, pero decidió dejarlo pasar.

“Si, un espejo” Respondió simplemente, para después patear a Sirius por debajo de la mesa haciendo que a este se le cayera el pedazo de pierna ahumada que iba a llevarse a la boca.

“¡Ouch…!”

“Sirius, tenemos que irnos, ¿Recuerdas?”

Este lo miró resentido. “¿A dónde? ¡No he terminado!”

James sonrió forzosamente, con Peter mirando la escena intrigado. “A hacer eso-que-tu-sabes”

“¿Qué…?” Prongs lo pateó por segunda vez. “¡Oh, ya! Nos vemos Wortmy”

Y se levantaron, Sirius sin terminar y James sin probar bocado dejando a Peter, en menos de dos días, solo de nuevo en el comedor.

“Genial, Padfoot. Un poco más y nos descubre” Masculló James, pisando furiosamente y caminando frente a Sirius.

“No te preocupes, Wortmail tiene el coeficiente intelectual de una vaca. Que se de cuenta es imposible” Rió Sirius, acelerando el paso y caminando a la par de James, que asintió dándole la razón.

“¿Te haz dado cuenta de que nos mintió cuando dijo donde había estado?” Inquirió James, con la duda revoloteando en su cabeza.

“Nop” Respondió el otro, mirando fijamente a los alumnos que pasaban.

“Tal vez fueron imaginaciones mías” Insistió el de gafas, observando a Sirius mientras caminaban.

“Puede ser” Contestó sin mirarlo “Oye tu” Exclamó Sirius, acercándose amenazante a un chico Gryffindor alto de sexto que no conocían, mientras este le miraba sorprendido. “¿Dónde estuviste ayer a las doce de la noche?”

“En la sala común” Contestó, mirándolos extrañados con sus ojos verdes. Y además tenía el cabello rubio. Corto.

“¿Qué hacías a eso de las dos?” Agregó James, poniéndose al lado de Sirius y haciendo que el chico retrocediera asustado.

“Eh… no lo recuerdo” Dijo, y se ruborizó.

“¿No lo recuerdas?” Sirius arqueó la ceja. “Bien, bien… ¿Tienes gripe?”

La pregunta tan fuera de lugar descolocó al rubio por unos segundos, que exclamó un “¿Qué?” bastante gracioso “No, no tengo gripe” Contestó pasada la sorpresa, mirándolos como si les hubieran salido un par de brazos demás. “¿Por qué?”

“Oh, por nada en especial” Dijo James rápidamente, antes de que Sirius pudiera tan siquiera abrir su gran boca y hacer que todo el colegio se enterara.

“Esto va a ser terriblemente largo” Protestó Sirius, aún siendo arrastrado por James a lo largo de todo el pasillo después de interrogar a por lo menos trece chicos más. Con todos habían obtenido casi las mismas respuestas o, lo que era igual, ninguna ayuda. James había señalado a un par de jóvenes que parecían ligeramente más sospechosos, pero Sirius insistió en que eran imaginaciones suyas.

“Lo sé, pero alguien tuvo que haber sido” Respondió James, alzando el puño en un gesto de determinación. “¡Lo encontraremos!”

En momentos como ese, James maldecía el alcohol.

“¡Me rindo!” Suspiró Sirius con pesadez, dejándose caer en el sofá de la sala común completamente agotado.

“¡No, no puedes rendirte! ¡Van quedando menos candidatos!” Rugió James, acercándose a Sirius intimidante.

“¿Y las mujeres que?” Dijo Black, dejando caer la cabeza en el respaldo del mullido sofá “No puedes dar por sentado que fue un hombre.”

“Si al final, cuando hayamos preguntado a todos los chicos no obtenemos respuesta” Contestó James, mordiéndose el labio nerviosamente “Le preguntaremos a las chicas”

Sirius asintió y James se sentó a su lado, colocándose en la misma posición reflexiva en la que miraban al techo. Pasaron unos minutos escuchando el tic-tac del reloj sobre la chimenea cada uno sumido en sus pensamientos hasta que James cortó el silencio, preguntando:

“¿Tu dónde estuviste a esas horas? ¿Porqué no fuiste a la fiesta?”

Por un segundo pensó que Sirius no iba a responderle, hasta que su voz ronca llegó a sus oídos.

“En el Gran Comedor, ¿No lo recuerdas?”

James no contestó.

Si, lo recordaba. Probablemente había faltado a la fiesta de Noche Buena con el único objetivo de no toparse con él y discutir de nuevo. Y aún así, era imposible que Sirius le besara… era total y completamente ilógico. A menos que…

James sacudió la cabeza para apartar esos pensamientos. Enojarse de nuevo con Sirius en menos de dos días y en Navidad no le apetecía en lo absoluto, así que lo dejó pasar aún cuando la duda se quedara en su mente.

Por esa tarde (y sólo por ser navidad, se justificó James) la búsqueda quedó postergada.

Notes:

Estoy tomando como si hubiera 10 hombres por grado. Ignoren el hecho de que algunos pasan las Navidades fuera de Hogwarts x0x bueno… se suponía que ese capítulo llegaba hasta… bastante más adelante, pero ya se me hizo muy largo =P así que paro aquí :) Por cierto… Para quienes lean Water Mirror, siento la tardanza. Ya casi termino el capítulo n.nU

Read&Review!