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De lo que rodea a Albus Severus Potter// La tercera generación — capítulo 3

Rose Weasley salió sonriente de la sala común de Ravenclaw.

Se sentía satisfecha con sus primeras quince horas en la escuela. Había sido seleccionada en la casa que muy en el fondo deseaba, había amistado  con sus compañeras de habitación y algunos chicos de su curso. Su primera clase de encantamientos marchó bastante bien y su primer desayuno en Hogwarts fue maravilloso.

Ahora caminaba a su siguiente clase, tras volver por su libro correspondiente y un nuevo pergamino.

A lo lejos vio a Albus, acompañado con los Slytherin de su curso, los diez caminando juntos a transformaciones, todos riendo y al parecer sin los desperfectos ocasionados por la conocida novatada.

Suspiró al ver a su primo.

James no se equivocó, él estaba destinado a ir a Slytherin. Pero, Albus no le había ni cruzado la mirada, y eso le dolió porque estaban juntos en todo desde que nacieron. Sonrió nuevamente y se dijo a sí misma que eso no era nada, que tan sólo era el primer día y ambos debían conocer a quienes les rodearían cuando desgraciadamente deberían separarse al final del día y en comidas.

Después de que ella terminara su clase de Astronomía, tendría Historia de la Magia junto a ellos.

Molly le alcanzó a mitad de camino.

-Hey, Rose, ¿cómo va todo?- Molly era la más parecida a su madre de las dos, pero heredó el cabello pelirrojo de su padre, a diferencia de su hermana menor. Era alta y con piernas y brazos largos, detestaba Herbología tanto como como Rose a los días nublados, vaya que eso era mucho decir. Sus facciones alargadas se volvían cómicas cuando fruncía el ceño o refunfuñaba, y eso incitaba a sus primos a orillarla a gesticular de esa forma.

-¿Qué pasa, Molly?

-Dime Molls, por favor.

-Oye, la abuela no está aquí, no habrá confusión, podemos decirte Molly.

-Realmente, cuando me llaman Molly me imagino con lentes y un camisón largo y estampado. Por favor, Molls. Molls. Molls.

-Te estás ganando que te deje sola hasta que llegues a tu siguiente clase.

-Molls, ¿dónde es mi siguiente clase?

Molly formó con sus labios formando una O, alargando aún más su cara y que sus ojos se vieran gigantes, causando una carcajada por parte de Rose.

-¡No lo sabes!- gritó aún riendo.

-Oh, creeme que sí- a lo lejos, Molly vio su esperanza-. ¡Hey, Victoire, ¿dónde tienen clase sus niños de primero, prefecta perfecta?!

La rubia caminaba elegantemente por el pasillo, sin despegar la vista de el pergamino donde escribía con una gran sonrisa, pero consiguiendo que todos abrieran paso al verle, ganándose buenas miradas por parte del alumnado masculino.

Fue gracioso como al andar se hacía cada vez más a la derecha, hasta que, con tres pasos más, pasó por el lado de Molly, susurrando:

-Astronomía, pero la parte teórica, aún no hay estrellas para que la clase sea práctica.

Después, siguió caminando y escribiendo con esa gran sonrisa y ojos soñadores.

-Te lo juro, ruego porque ya deje a Teddy.

-Entonces rogarás por siempre, mi querida Molls. Oye, de camino acá compré una rana de chocolate. ¡Fue genial! Mi madre era el cromo, es decir, tengo como sesenta de esos, pero fue genial...

-Rose, si quieres tener amigos, basta de hablar de tus padres. Todos saben quiénes son, no necesitas recordarlo, sólo sé tú, por favor. Bien, yo tengo Defensa contra las Artes Oscuras, esta es mi aula. Recuerda lo que te dije, por favor. Ah, y dile a Albus que le diga a Ezra Finnigan que si ya está soltero o me está mintiendo para no salir conmigo- la Gryffindor entró a su aula, junto a sus compañeros de casa y los Hufflepuff de su curso.

Rose rodó los ojos y caminó con la frente en alto hasta la torre de Astronomía , donde tendría la clase con sus nuevos amigos, compartiéndola con la casa de los tejones al igual que su prima.

. . .

-¡Es muy temprano señor Potter!

-¡Salúdeme a mi hermano, profesor Beckett!- James salió corriendo junto a sus amigos tras llenar el aula de Historia de la Magia con mandrágoras.

-¡Pensé que no funcionaría!- exclamó Dominique, con los brazos en alto.

-Desagradecidos, ¡sin mí no hubiera funcionado!- exclamó el castaño que corría entre ellos dos.

-¡Disculpa nuestra ignorancia hacia ti, Connor O'Connor! ¡Viendo tu nombre deberíamos tener más consideración hacia ti, es cierto!

-¡Ahora no, Potter!

-¡Hey, James, Dominique ya se cansó!- Dara rió, señalando a la pelirroja.

-¡No es cierto, Urie!- respondió la pelirroja de los ojos que siempre estaban encendidos, pero fue tomada en brazos por James.

-¡Como que comiste mucho últimamente!

-¡¿"Comiste", James?! ¡Si tú me acosabas con comida y es de mala educación rechazar!

-¡A callar, mujer!

-James, ¡¿no puedes abotonarte toda la camisa?!- rió Connor, basta casi llorar.

-¡Es porque me crecieron los músculos!

-¡¿Y cómo te crecieron los músculos?! ¡Estuviste todas las vacaciones tirado en la alfombra de la madriguera!

-¡Estuvimos Dominique!

-¡¿Ahora sí los dos?!

-¡Ya callense, McGonagall ronda por aquí y no nos conviene!- Dara estiró el Mapa del Merodeador, mientras Connor extendía la capa de invisibilidad sobre los cuatro.

-En serio, James, tú deberías hacerte cargo de tus cosas- susurró Connor, indignado.

-Oye, ni siquiera son suyos oficialmente. Los robó del escritorio de mi tío- dijo Dominique.

-¿Y lo sabe tu madre?- preguntó Dara, curiosa.

-Creeme, lo supo. Se les ocurrió la maravillosa idea de que escondiéndolas en la alacena no los encontraría. Y henos aquí. Espera, Dominique, ¡te encanta hacerme quedar mal!

-¡Oye, algún propósito en la vida debería tener!

-¡¿Los excrementos de satanás tienen propósitos?!

-Ca-llen-se los dos- Connor tuvo un intento fallido de un susurro.

-Buenos días, señor Potter y compañía- la capa de invisibilidad se les fue retirada-. Cada año me sorprende más. En primero esperó una semana, en segundo tres días y ahora el primer día ya ha comenzado con sus maravillosas ideas. Ciento veinte puntos menos para Gyffindor.

-Profesora, no sea así.

-Bien, puedo devolverlos, pero la capa y el mapa volverían a su hogar.

-Envíelos.

-Señor Potter,  intentando demostrar valentía no lo conseguirá. He dicho ciento veinte puntos menos, y a la siguiente cumplo lo de enviarle la capa y el  Mapa del Merodeador a sus padres. Que tengan un buen día.

James Sirius Potter apretó los labios y cerró los ojos para no decir palabrotas  en ese momento, suspirando.

-Tranquilizate, es hora de ir a clase. Tendremos cuidado la próxima vez- Dominique le puso la mano en el hombro, apretándolo.

-Dom, ¿podemos ir al campo de Quidditch?

-Tenemos clase- dijo Dara.

-Dominique dije- él le tomó la muñeca y empezó a bajar las escaleras con ella, para poder salir del castillo.

. . .

Noah Thomas estaba aburrido.

Su clase de Herbología se había cancelado por "falta de los materiales necesarios" según el profesor Longbottom. Noah realmente estaba emocionado por tratar con las mandrágoras, hasta había llegado al invernadero con las orejeras puestas. Herbología era su materia favorita.

Entonces vio a la niña que molestó por la mañana junto a la niña que no pudo entrar a su casa, ambas un año menor que él. Decidió acercarse, total, ya no tenía nada qué hacer hasta su siguiente clase.

-Hey, Wood, tu hermano salió oficialmente del closet.

-Perdona, ¿qué?- ella volteó a verlo.

-Tu hermano, ya sabes, prefecto, alto, rubio como tu madre, ojos marrones, capitán del equipo de Gryffindor, golpeador, ¿lo ubicas? Ah, y gay.

-Mi hermano no es gay. A él le gustan las mujeres.

-Wood, se le vio con un chico en un aula, tu hermano le confesaba sus sentimientos. Podría ser un buen poeta. Ezra Finnigan los vio y ahora la noticia se expande por toda la escuela.

-No- Fey caminó a paso apresurado hasta el aula de Adivinación, donde tocó estrenduosamente la puerta-. Una disculpa, profesora Trelawney, ¿pero me podría permitir a mi hermano unos minutos por favor?

La mujer ya mayor la miró, parpadeando, después le apretó las mejillas y gritó eufórica.

-¡Lo sabía!- exclamó-. ¿Cuál es el motivo?

-Es gay.

-¡Sí, no me he equivocado!- la profesora ignoró las carcajadas provenientes de su aula-. Claro que te lo permito, y por cierto, deberías cuidar las palabras que salen de tu boca en todo momento, sombras te acechan- Trelawney le dio una palmada en el hombro, dando paso a Cameron.

-¿Qué rayos fue eso, Fey Olivia?

-¿Por qué no pudiste decírmelo a mí?

-Fey, no soy gay.

-¡Sí que lo eres! ¡Te vieron en un salón con un chico y...!

-Fey Olivia, no soy gay. Lo que pasa es que estaba con mi amigo, ensayando lo que le diré a Arlett- Cameron la miró a los ojos-. Soy muy tímido en cuanto a estas cosas, y pensé que si lo practicaba un poco me saldría mejor. Perdón si te enojaste o algo, pero te lo juro que es eso y te prometo que te haré saber su respuesta lo antes posible, ¿bien, Fey Olivia?

-De acuerdo Cameron Katiell.

Él le dio un beso en la frente.

. . .

-Repíteme quiénes nos observarán al vestirnos-  Krystal se cruzó de piernas en su cama. Kyara Jerome se tiró en la alfombra, y Avril terminó de pegar sus posters. Rebecca se sentó a un lado de Krystal.

-Este es el Puddlemore United, tonta- Avril señaló el que se encontraba sobre su cabecera-. Y este guapo​ es Austin Lodge, es el mejor cazador del mundo, lo amo, me encanta. Ahora ya no está en Inglaterra porque juega en la liga francesa pero es mi ídolo desde los tres años que vi por primera vez al Puddlemore. La última foto que tengo con él es a los ocho años, en la semifinal de la liga inglesa, porque al siguiente año se fue, pero no me interesa. Él me inspira, y es por él por quien juego mi posición. Y este es Bryce Hopkins, es el golpeador del Puddlemore, el mellizo del Profesor Por Favor, realmente no sé qué es lo que me hace no poder dejar de verlo en los partidos. Lo demás son fotos que tengo con el equipo y jugadores en diferentes años y algunas con mi papá, mis hermanas, mi mamá, Scorpius, las hermanas de Scorpius. los padres de Scorpius, Krystal, los hermanos de Krystal...

-La verdad me arrepiento de preguntarte- rió Krystal.

-Fue como ir a clase. Preferiría hhaber ido a clase, lástima que el salón estaba lleno de mandrágoras- la castaña de ojos grises sobre la alfombra rió-.Hay algo más interesante que todo lo que dijo Avril, y tiene que ver con ella- Kyara se incorporó.

-¿Que se besó con Scorpius en la sala común?- preguntó Rebecca.

-Eso fue un reto parte de la novatada niñas, y hay cosas más importantes que eso ahora.

-¿Como qué? Si él es guapísimo.

-Las pruebas de Quidditch- Alexa Murphy abrió la puerta.