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De lo que rodea a Albus Severus Potter// La tercera generación — capítulo 4

Meredith Hopkins rodó los ojos. Adivinación realmente le agobiaba. Había escogido sus optativas totalmente al azar. Realmente no le interesaba mucho. Sabía que problemas escolares nunca tendría. Nacer cuando nació y con el apellido que le tocó le daba el derecho de no hacer nada si le placía.  Tenía solamente dos hermanos, ambos mayores que ella. Ambos gemelos. Uno era profesor de pociones y el otro uno de los grandes jugadores del Quidditch actual. Sus profesores o eran súper amigos de Terrance, súper fanáticos de Bryce, o ambos; no podían concebir reprobarle. Mucho menos cuando después les sonreía y prometía estudiar para el próximo parcial.  -Señorita... Meredith, ¿podría decirme qué tan antigua es la técnica de la adivinación por medio de hojas de té? -Hopkins, señor.  -Pero... -Hop-kins. Meredith Hop-kins. Hopkins. Por favor. -Señorita Hopkins- el profesor se aclaró la garganta e hizo un sfuerzo por no poner los ojos en blanco-. ¿Podría decirme qué tan antigua es la tesomancia? -Realmente, no lo sé.  -Tendré que hablar seriamente con su hermano Ackarlay, porque es bien sabido que para ingresar a mi clase se debe dar lectura a los primeros conceptos del libro. O con los dos, pronto vendrá su hermano el estrellita, ¿no es así? -Precisamente, el viernes veinte de octubre, el día antes de el primer partido de la temporada.  -Si usted no muestra señales de regularización para entonces tendría que hablar con ellos. -Exagera. -Diez puntos menos para Slytherin. Meredith rodó los ojos.  -¿Qué se supone que haces?- Dylan Roland cortó entre dientes-. A los de primero ya les quitaron puntos a primera hora, ya son suficientes números negativos por hoy. Sólo había cuatro personas en las que Meredith confiaba plenamente. Nada más y nada menos que el mismísimo delirio de todas las chicas con ojos de tercero, Dylan Roland. Su novio, el prefecto de séptimo, Robert Ainsworth y sus únicos dos hermanos. No conoció a su madre, murió en su parto. Su padre los dejó en cuanto sus hermanos cumplieron diecisiete. Estaban por cumplirse tres años de aquello.  Hacía dos años no era más que una novata más en la casa de Slytherin que no tenía idea de lo que pasaba con sus hermanos allá afuera. Ellos acababan de graduarse. Ambos con notas excelentes.  Pero tenían ideales diferentes. Ackarlay quería irse a lo seguro, para protegerla. Bryce se iba a lo grande y que implicaba derramar esfuerzo, pero a la vez inseguro, para protegerla. Finalmente, ambos lo consiguieron. Era una tarde de marzo cuando todo cambió. Recordaba ese día.  La nota sobre el nuevo golpeador del Puddlemore United, sin experiencia y extraordinario se había hecho súper viral entre los alumnos. Señalaban había tenido un juego perfecto en su debut.  "Todo se lo dedico a mi hermanita, Meredith". "Eres la hermana de Bryce Hopkins, ¡eso es genial! "Espero y pronto me presentes a tu hermano, ¡es guapísimo!" Entonces, Meredith comenzó a ser notada. Pero cuando realmente se sintió especial fue cuando dos meses después, Robert Ainsworth le declaró su amor. En ese entonces él estaba en quinto y ella en primero. Han pasado dos años desde entonces y ella no se puede sentir más feliz. -Mer. Hey, Mer- su amigo le llamó. -Meredith- le llamó su otro compañero de mesa, Luke Johnston. Eran medianamente amigos, pero eran los únicos tres de la casa esmeralda que cursaran tercer año en la materia. -¿Se les ofrece? -Tenemos que empezar ya porque tenemos que escribir nuestras adivinaciones, y faltan veinte para que se acabe la clase, ponte lista- Luke le sacudió los hombros. -Dejame, no tienes derecho.  Meredith Hopkins ni siquiera revisó su taza e inventó una mentira de tres renglones. Salió sin preocuparse por nada y sonrió al ver su horario. Ayer después de la novatada se acercó a ver los horarios del séptimo año, y tercero y séptimo coincidían en la misma hors libre.  Por lo que en el desayuno había quedado con Robert para pasar esa hora en la habitación de él. -Ventisca de esmeralda- vociferó para poder entrar a la sala común. Posteriormente, cruzó el pasillo de los chicos hasta llegar casi al final. Tocó la puerta dos veces y él, imponente, guapo y con la corbata deshecha le abrió. Le dio un corto beso en los labios antes de dejarle pasar. Lo primero que veías al entrar a la habitación de Robert Ainsworth y Joshua Murphy era el calendario de la liga de Quidditch del año correspondiente, pues ambos eran fanáticos de la misma. Compartían el mismo fanatismo por las chicas de las arpías de Holyhead, por los Applebee Arrows, pero no por el Puddlemere United. A Meredith le resultaba gracioso cómo Robert siempre cuando no tenía clase se deshacía la corbata, se quitaba los zapatos, pero jamás se desabotonaba el saco. Meredith se tiró sobre la cama y su cabello, largo, quebrado y negro,  le cayó sobre la cara. -¿Clase difícil, preciosa?-pregunto él, acostándose a su lado, y removiéndole el cabello del rostro. -Profesor difícil, mejor dicho. -No leíste nada, ¿verdad? -Se supone que el profesor debe enseñar. -El profesor debe corregir tu teoría, mejor dicho. Y enseñarte a usar tus conocimientos. El aprender o no depende de ti. -Rob, basta. Tú no trabajas en pociones, y es porque eres mi novio. -Preguntame lo que quieras. Porque, ¿adivina qué? Los exámenes los hago de todos modos. -Ya. -Sabes que te amo. Después, él la besó otra vez. Meredith notaba que él movía las manos más de lo normal. -Robert, no quiero- susurró, separando sus labios.  -Será divertido, confía en mí, Mer- él le dio un beso en la mano. -Tengo miedo. Aún no quiero acostarme contigo. -Mer, pero si en el verano... -El sexo que implica mi ortodoncia es diferente al otro. -Meredith. Estaba tan harta de esa propuesta una y otra vez que ya la estaba considerando. .... Victoire Weasley estaba estresada.  Se sentó una vez más en la silla. Del desespero se levantaba de esta, daba vueltas alrededor, se sentaba de nuevo y comenzaba el círculo vicioso otra vez con alguna variante que implicaba un grito. Eran demasiadas cosas.  Una carcajada le sacó de sus pensamientos. Dominique. -¿De qué te ríes, Nicky?- le preguntó, entre dientes. -Pues, de ti. ¿De qué pensabas? ¿De los libros o algo así? -Nicky, ¿no me ves? -Si me estoy riendo de ti es porque te veo, ¿no? Porque no, mi vida, el tío George aún no patenta ese invento suyo de semi- capa de invisibilidad y semi-, como dirían los muggles, visión de rayos equis. Digase, casiequis. -Ese nombre es una porquería. -Como tu rostro en estos momentos. -Casiequis como tu comentario. -Casiequis como tu existencia. Oh, espera, esa sí es equis, Vicky. Victoire tomó su gran "libreta de perfecta", y golpeó a su hermana menor en el hombro. -¡No me llames Vicky! -Y tú deja de llamarme Nicky. -¿Hiciste todo esto sólo porque te llamé Nicky? -No, Vicky. Te explicaré punto por punto porque a pesar de ser Ravenclaw estás como tonta. Capítulo uno, tu hermana menor tiene algo que decirte. Capítulo dos, te ve frustrada y no puede contener el burlarse de ti. Capítulo tres, la llamaste Nicky y estaba aburrida. Capítulo cuatro y más importante, no le diste sus diez galeones semanales y tiene hambre. Capítulo cinco y final, Teddy está aquí. -¡¿Teddy está aquí?!- el fino y afilado rostro de Victoire se iluminó junto con una sonrisa. -No, sólo quería ponerte de buenas porque tengo que preguntarte algo.  Dominique fue golpeada otra vez. -Habla ya, maldita sea- Victoire se llevó las manos a las sienes. -Oh, mi querida hermana Victoire Danielle Weasley Delacour, casi Victoire Lupin, que debería recibir una orden de merlín por su perfección, ¿podrías comentar los partidos de quidditch esta temporada conmigo? -A mí no me gusta el quidditch. -¡Por eso mismo! -Dom... -Vic. -Está bien. -¡Genial! -¡Argh! ¡Eso también me faltaba!- la rubia ahora se golpeó a sí misma-. ¡No agendé el campo para hacer las pruebas! ¡Y Hufflepuff nos ganó la fecha prevista! ¡Esos malditos! -Sí, Vic, desgraciadísimos los de Hufflepuff. -¡Y tú tan tranquila! ¡Pues claro! ¡Tu casa ganó el año pasado! -Y la tuya los dos años anteriores- Dominique rodó los ojos. -¡Y Hufflepuff los tres pasados a ese! ¡¿No entiendes mi punto?! -¿Que no hay un campeón fijo como generaciones pasadas? ¿Que Slytherin a pesar de tiene equipo no consiguen ganar? -¿Tiene equipo? ¡Todos tenemos equipo! ¡Hufflepuff también tiene un equipo, que nos ganó el campo de quidditch! -Tiene buen equipo para que lo entiendas, tonta. En fin, ya me voy. Voy a pedirle los libros de Aritmancia... a un Hufflepuff. Dominique agachó la cabeza al correr para que la libreta de Victoire no tocara su nuca....-¡Hey, Potter! ¡Ustedes, los de primero, vengan!- vociferó la chica castaña de ojos azules. -Alexa, sé más discreta- le llamó Daynee, su similar de prefectura en séptimo año. -¿Cuál es el problema con los nuevos bastardos?  Son nuestros puedo captar su atención como quiera.   Daynee rodó los ojos. Si ellas lo admitieran, serían capaces de decir que eran mejores amigas a pesar del año de diferencia. -Dos cosas- dijo Alexa, una vez que los diez nuevos miembros de Slytherin estuvieron frente a ella-. Bueno, tres. La agregada: me encanta verlos siempre juntos. Uno, ¿alguno de ustedes conoce a Ivanna Krum? -Yo- respondió Albus, al instante. -¿Es cierto que es de su edad?- Alexa se giró completamente para con ellos, con su edición de El profeta en las manos. -Eh, sí- volvió a responder Albus, extrañado. -¿Está bonita, Albus?- preguntó Krystal. -Pregunta seria- secundó Scorpius. -Hmm... sí- la cara de Albus era digna de una fotografía.  -Yo pregunté primero, Malfoy- cortó Krystal. -Las probabilidades de que sea hetero son mayores a que sea de otra orientación sexual. -No me interesa- Krystal pareció cantar.  -A ver, estúpidos miren- Alexa alzó la voz autoritariamente-, es ella- la mayor señaló la foto de la portada de el diario. La foto mostraba a una chica recargada sobre su escoba, sonriendo, meneando la cabeza y elevando su pulgar izquierdo desde su cadera hasta un lado de su sonrisa. Todo bajo el título JOVEN TALENTO APROXIMÁNDOSE A INGLATERRA. -¡¿Es de nuestra edad y la llamaron de las Avispas de Wimbourne?!- Avril Zabini comenzó a exasperarse. -¿No leíste el artículo, rubia?- Alexa Murphy puso los ojos en blanco.  -Bonita y talentosa Ivanna- Krystal guiñó un ojo. -Te escuché, Kryss- susurró Scorpius.  -Si no hubiera querido que escucharas ni siquiera lo habría dicho. -Tú y quien sea que me vuelva a interrumpir limpiará la sala común después de la fiesta del sábado- Alexa apuntó a Krystal, furiosa-. Lo que quería decir es que debutará oficialmente de este verano al otro al parecer. Como este año allá en Bulgaria está súper empezado, se vendrá hasta el siguiente. Estará en Hogwarts y en su generación. -Bonita, talentosa, en Hogwarts y apartada para mí- Krystal volvió a cantar. -Y lo segundo es: ¡¿POR QUÉ LOS BASTARDOS QUE PIENSAN HACER LA PRUEBA DE QUIDDITCH ESTÁN EN UNIFORME TODAVÍA SI FALTAN TRES MINUTOS?!... Era domingo y Fey Wood ya estaba desesperada. Se puso sus pantunflas y sin importarle, corrió hasta el campo de quidditch, al pasillo central, en pijama y el rizado cabello castaño como el de su abuela, enmarañado. -Gryffindor- repitió hasta encontrar la lista. Suspiró, cerró los ojos y se dispuso a leer-: Nuevo ingreso... Aspirantes dieciséis, seleccionados uno... Nombre Fey Olivia Wood, posición guardián, estatus titular. Gritó de la emoción. Vio a el hermano mayor de Alesssandra, Tyler, llegar con tres papeles más en la mano. -Hola, ¿qué tal?- le saludó, bostezando-. Nunca digas una grosería cerca de McGonagall, va a castigarte haciendo encargos demasiado temprano. Estas tres las había perdido, pero qué suerte que sí pudiste ver la tuya- bostezó nuevamente-, felicidades. El chico pegó las otras tres listas, y se fue. Rió al ver a la niña que la molestó en Pociones, en la banca.

¡Hola, perdón por la tardanza! Ya saben, la escuela. Mi intención era actualizar ayer, pero el archivo seborró por la mitad y tuve que rehacerlo todo:'(Capítulo dedicado a : Romah y Clementine, las primeras en dar favorito. ¡No tienen idea de lo feliz que me hicieron?-Ares_Potter**¿Muestras de amor convertidas en palabras bajo el apodo "comentario"?**