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De lo que rodea a Albus Severus Potter// La tercera generación — capítulo 5

-Muy buenos días.

Era lunes por la mañana y las primeras dos horas de clase habían sido canceladas por la organización de la copa de Quidditch de ese ciclo escolar. El sistema había sido cambiado desde que McGonagall entró a la dirección de la institución, como muchas cosas además de eso.

Una vez que la mujer notó sino todas la mayoría de las miradas de el alumnado, se aclaró la garganta y prosiguió.

-Hoy estamos aquí para sortear el orden de la primera ronda de la copa de Quidditch de las casas de este año- McGonagall hizo una mueca, los vitoreos no cesaban-. Los que no es su primer año ya saben la dinámica, pero como es obvio hay alumnos de nuevo ingreso, lo repito. Esta copa- la directora señaló la pequeña copa negra frente a ella, en una mesa que le llegaba a la cintura-. Está hechizada para darnos el orden de los partidos y pasarán a la final los dos equipos con más puntos. Los otros dos equipos disputarán el tercer lugar por treinta puntos para su casa. Y la final es ochenta puntos, todo o nada, me parece lo correcto presentar a los capitanes de las casas. De Ravenclaw, tenemos a Molly Weasley, como guardiana. De Hufflepuff, a Frank Longbottom-Abott, como buscador. De Slytherin, Ezra Finnigan como cazador y finalmente de Gryffindor, Cameron Wood como golpeador.

Las casas estallaban en aplausos al ser nombradas y regalaban gritos y palmaditas en la espalda a loa capitanes al nombrar a la cabeza de su equipo. El ambiente detonaba competitividad y entre las cuatro mesas se lanzaban miradas de todo tipo.

-Ravenclaw contra Slytherin- McGnagall puso en alto el primer papel arrojado por la negra copa frente a ella.

-¡Slyth, Slyth, Slyth!- la mesa verde y plata empezó a mover los pies y los puños en conjunto, como lo hacían desde pocos años atrás. Las caras de asombro de los de primero eran inigualables, y más al comenzar a incluirse junto a sus compañeros mayores.

Por su parte, Ravenclaw aplaudió. Y loa notorios miembros del equipo por el collar que portaban, les dedicaban miradas analíticas intentado descifrar quienes eran los portadores de los nombres nuevos aparecidos en la lista de ayer.

-Ravenclaw contra Hufflepuff- anunció nuevamente la directora-, suerte a las águilas teniendo dos partidos seguidos.

Los Hufflepuff se notaban confiados y tranquilos, y vitorearon no muy escandalosamente. Los que estaban cercanos a los pertenecientes al equipo, les chocaron los cinco.               

Los de la mesa escarlata estaban desesperados.

-Slytherin contra Hufflepuff.

-¡Gryffindor! ¡Queremos Gryffindor!- canturreó Dominique Weasley.

-Gryffindor contra Ravenclaw.

Las expresiones en conjunto de alivio fueron seguidas por gritos de emoción.

-Hufflepuff contra Gryffindor. Y, por descarte, el último partido de temporada regular es, Gryffindor contra Slytherin. ¡La mayor de las suertes a las cuatro casas!

En el gran Comedor los alumnos no cabían en sí mismos de la emoción.

-Cabe recordar a los capitanes ustedes tienen la obligación de organizar los horarios de entrenamiento a sus equipos según les sea conveniente, guiarlos y hacerles crecer. Así como tienen el derecho a cambios en el esquema titular, uniformes, tiempos fuera y permisos para reunión de equipo en horarios de clase. Lo único prohibido es espiar las prácticas de los otros.

Minerva se agachó a escuchar a alguien que le hablaba desde la mesa de Gryffindor.

-Su compañero preguntaba- se aclaró la garganta mientras se erguía nuevamente-, si los padres tienen permitido asistir a los partidos. La respuesta es sí. También hay equipo de El Profeta haciendo cobertura y el Ministerio otorga un reconocimiento y beca para material escolar o deportivo a el jugador más destacado del año. Se les recuerda a los equipos que si en necesitarán asesoría de madame Hooch la solicitud se debe hacer una semana antes. La plática incentiva deportiva anual será dada por Bryce Hopkins golpeador del Puddlemere United y preseleccionado nacional para el próximo mundial, dentro de dos semanas. Sin más por el momento, a comer.

. . .

-Me dirijo a los bastardos de primero. ¿Ya se creen la gran varita de sauco por estar en la banca, no?

-Ejem, Alexa. Los asustas.

-Que te valga, Daynee. Prosigo. Nuestro gran capitán no llega por lo que no podemos empezar. Y tú, rubia, no se trae tarea al campo, deja ese libro.

-No es tarea...- Avril ni siquiera pudo terminar de hablar.

Ya eran las once.

-Y deberías considerar comprarte otras protecciones, ¿que no tu familia es de dinero, eh?- Agregó Daynee.

-Estas son las protecciones que Austin Lodge me regaló cuando tenía siete. Fue en el partido contra los Montgrose Matgapies, el del pase a la Eurocopa en el que obtuvieron el tercer campeonato para el equipo gracias a Austin, derrotando a los Pride of Portree.

-Mira, mira, no me interesa nada de lo que acabas de decir. Pero en serio, esas protecciones están viejas y se ven usadas, cámbialas. Se ven feas.

-Ay, creo haber perdido la memoria. No recuerdo haber pedido tu opinión.

-Avril- le susurró Scorpius.

-Oh, espera, ¿se supone que debo creer tu historia de Austin Lodge y eso?- Daynee se agachó a su altura, con expresión burlona.

-Es verdad. Es el partido de él que clasificaron como perfecto. Ni un gol detenido, ni un pase erróneo, ni una bludger.

-Te escuchas tan tonta.

-Y tú te escuchas tan hueca. Lástima. Once y quince, tenemos orientación, ¡adiós nuevo pasatiempo en los entrenamientos!

Una vez que se habían adentrado en el castillo nuevamente, Scorpius gritó.

-¡¿En qué se supone que pensabas?! ¡Te acabas de meter con una prefecta de séptimo!

-Ella se metió conmigo, yo respondo.

-No uses frases de mi madrina Pansy, Avril.

-Aplica. Y realmente no me interesa.

-En mi opinión, pudiste sólo haberle dicho que sí y ya-Albus les alcanzó.

-Pues tu opinión ya no vale porque ya pasó, estimado amigo- respondió Avril.

-¿Puedo preguntar algo?- dijo Albus, nervioso.

-Pues ya empezaste a hablar, termina de decirlo- contestó Scorpius, divertido.

-¿Ustedes se conocen desde siempre?

-Esa pregunta ofende, pero debo responderla porque no nos conocíamos- Scorpius le pasó el brazo por los hombros a Avril-. Mis padres son sus padrinos y los suyos los míos.

-Yo tengo habitación en su casa y él en la mía. Aunque es más común que yo vaya a su casa. Antes de que preguntes, peleo mucho con mi mamá. No entraré en detalles, simplemente no coincidimos en la gran mayoría de las cosas.

-Y no exagera. En serio, Potter. Pero mi madrina Pansy cocina delicioso. En fin, nos llevamos tres meses. Ella es mayor.

-Y no hay un día que no tengamos un recuerdo juntos.

-Somos como hermanos.

-Inseparables.

-Divinos.

-Guapos.

-Sólo yo, pero le digo que sí para que no se deprima la tonta.

-Es recíproco.

Albus rió un poco.

-Realmente su pasado parece divertido- agregó.

-Oye, pero el tuyo seguro es genial- replicó Avril-, por obviedades.

Albus resopló.

-No, claro que no. Estoy harto de los prejuicios,hacia mi mí causados por mi padre. Es molesto. Yo no soy como él.

Avril enrojeció.

-¡Por lo menos de ti son cosas buenas! ¡Créemelo, Potter, no eres el único afectado por los estúpidos prejuicios por el estúpido apellido que no escogiste!

-Avril- la llamó Scorpius-. Lo asustas.

-¡No me interesa!- la chica se aclaró la garganta-. De todos modos, no le queda de otra más que resignarse a nosotros. O a ese tipo raro Abraham y Flint, o Evan... cualquiera de Slytherin, su adorable prima está en Ravenclaw.

-¿Tienes idea de lo raro que sonó eso?

  • Scorpius, me haces quedar mal. 

-¿Alguna vez les han dicho que dan migraña?- preguntó Albus, deteniéndose en seco.

-Pues, mi papá, mi mamá, su mamá, su papá, la hermana que me sigue con dos años, los tíos, Krystal...

-Scorpius. Lo captó.

-¿Pero en serio somos tan insoportables?

-Pues, mi padrino Draco nos ha encerrado en las habitaciones cuando ve la oportunidad. Creo que sí.

-Oigan, ¿a dónde íbamos?- preguntó Albus-. Sé que tenemos Orientación, pero ¿no era en el salón de Historia de la Magia?

-... Y estamos en el ala oeste, siendo que está en la este...

-... Y llegaremos tarde y el seño Beckett no es muy agradable...

-Demonios. Apresuren el paso.

. . .

-Es en serio. ¿Por qué todos los reportes de retardos de mi casa tienen sus nombres?- Terrance Beckett había interrumpido su propio hablar, y cambió su mirada del piso a la puerta de la entrada.

Los tres lo miraron, los rubios sonreían.

-El Quidditch, señor.

-Puede poner la excusa que quiera señor Potter- Albus recibió una palmadita en la espalda alta por parte de Scorpius, el cual le susurró "Ya estamos empezando a introducirte a las mentiras, mi estimado compañero de habitación"-, pero no quita el hecho del retraso.

-Realmente, ¿nos quitará puntos, señor Beckett?

-Sería algo así como un suicidio, niña Zabini. De momento, no deseo discutir con usted así que procederé a señalar sus asientos mientras niego con la cabeza.

-Nos decía el motivo de esta nueva asignatura, señor- Abraham habló desde su asiento en la esquina.

Krystal le dedicó una mala mirada mientras se recorría, dejando espacio para los recién llegados.

-Ah sí, el motivo realmente es estúpido, de las pocas cosas que le cuestiono a nuestra querida directora. Pero en fin, me paga y sustento a mi familia y a mi esposa. Y en cierto modo me llevo a adaptar a los preciosos estudiantes de los cuales me hago cargo, pero sin embargo no puedo evitar imaginar a sus padres sentados ahí y me dan ganas de golpearlos con las sillas a la vieja usanza, pero me hago saber que ustedes no tienen nada que ver y me tranquilizo...

-¿Estuvo con nuestros padres?

-Señorita McLaggen, si digo lo que digo, ¿no está implícito?- Terrance se había recargado sobre la mesa, frente a Rebecca, y le dedicaba una mirada mortífera. Después, suspirando, esbozó una sonrisa de oreja a oreja-. Su padre, es verdad, fue un Gryffindor que nada tenía que hacer en su casa, en fin- se alejó, y aclaró su garganta, para después volver a su postura habitual, con las manos entrelazadas por enfrente de su cuerpo-. Soy dos años menor que la generación de los padres de, digamos, el sesenta por ciento de la clase. ¿Adivinen qué?- el profesor se sentó en su escritorio,y suspiró-. Me trataban del asco.

Krystal estalló en una carcajada.

-Profesor Beckett, debería sentirse halagado de que se tomaban la molestia de voltearlo a ver.

-¿Su nombre?

-Krystal, señor. Aunque ya lo sabe, es una tontería de que haga eso para intentar intimidarme.  Krystal Charlotte Goyle Davis.

-Batea para el otro lado- dijo Avril.

-¡Y anoto homerun!- Krystal puso el pulgar en alto frente a su cara.

-Más información de la que quería. Y no entiendo lo que dice.

-¿No es partícipe del mundo muggle?

-No. Y como ya me hartaron, escriban un ensayo de un metro de pergamino por ambos lados, sobre su vida.

Después de que alguien por ahí le lanzara el contenedor de tinta a la cara, pusieron manos a la obra. Excepto por una persona.

-¿Tengo que pelear con usted otra vez, señorita Zabini? Trabaje.

-Me regaña tanto que le permitiré que me llame Avril. Y no, no necesito trabajar. No necesito la escuela, de hecho, vengo por, a, no puedo dejar a Scorpius solo y b, la copa de Quidditch. Porque es lo que haré cuando sea mayor, seré una profesional.

-No puedes tomar experiencia de la copa de Quidditch y lograr tu cometido si eres expulsada de la escuela por bajas calificaciones debido a incumplimiento.

-Sí puedo. Y, esto no es una materia que cuente realmente, y tampoco crea que pienso desaprobar exámenes.

-Usted realmente me impacienta.

-Es mi don, según mi mamá.

-Aun no creo que la perra de Pansy Parkinson se haya casado.

-Casada, tres hijas y cocinando delicioso.

-¿Me está diciendo que hay otras dos de su espécimen?

-Tranquilo, yo soy la defectuosa que desobedece a mamá.

Terrance Beckett la miró mal, y ella sonrió.

. . .

-¡Tenemos que aclarar esto ya!

James Sirius Potter colgaba con una mano del aro más alto del campo de Quidditch, sosteniendo a Dominique con la otra.

-¡No hay nada que aclarar!

-¡Dominique, no seas tonta! ¡Hay algo entre nosotros, pero somos primos! ¡¿Eso es lo que pasa?! ¡¿Por eso siempre finges demencia cuando hasta tú sabes que los besos no son sólo besos?!

-¡James, esto es una locura!

-¡Te doy diez segundos para decirme qué rayos realmente sientes por mí, si no me suelto!

-¡Eres un estúpido!

-¡Diez...!

-¡James!

-¡... Cinco, cuatro, tres, dos... Lo siento!- James se soltó, y el miedo era notorio en la cara de ambos-. ¡Estoy enamorado de ti!

-¡Yo también, maldita sea!

-¡Bien, ahora vamos a morir por tu orgullo!

-¡Calla!- Dominique se libró del agarre de él, y a tan sólo diez metros del suelo, consiguió conjurar un arrestro**momentum.

¡Hola!  Perdón por desaparecer, es lo único que puedo decir.

No cruzaba por un buen momento en mi vida, pero ya no vale la pena recordarlo, la verdad. Ya estpu bien y pude escribir mi definición de decentemente. Gracias por leer:)