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Historia 192671 — capítulo 5

Mil gracias a todos los que han dejado sus comentarios :D En verdad se los agradezco.Después de enseñarle el pergamino Draco acompaño a la gryffindor a su torre, pues según ella necesitaba una mochila con hechizo de extensión para guardar las cosas que comprarían. Caminaron juntos hasta la reja del castillo y después de decir la palabra proporcionada por la directora salieron.

Draco le tendió la mano a la chica. —Bien ahora vamos. —Hermione un poco extrañada por toda la amabilidad del chico en lo que iba del día, le tomo la mano y acto seguido fue jalada por un remolino que segundos después los hizo aparecer frente a la entrada de Gringotts. —Espero no te moleste, pero tendremos que pasar antes a mi bóveda.

Hermione juraría que ese no era Malfoy, porque vamos ¿él preguntarle si le molestaba? sí que era raro. —De acuerdo. —dijo y entro con él en el banco.

Algunos de los presentes en Gringotts que los reconocieron cuchicheaban pues era obvio que era raro ver a esos dos ahí, pero como el Barón le dijo a Draco él se hizo el de los ojos ciegos y oídos sordos, valiéndole un comino lo que sucedía con esa gente habladora.

Finalmente fue su turno y acompañados de un duende subieron a uno de los carritos y bajaron a lo más profundo de Gringotts. Para Hermione era la segunda vez en su vida viajando por las vías y túneles de Gringotts así que se dedicó a admirar todo con mayor determinación, pues su primera vez ahí, tanto por la tensión como el miedo no pudo hacerlo. Era sin duda impresionante y vaya que eran bastantes pisos bajo tierra, las primeras cámaras que vieron no parecían muy grandes pero mientras más bajaban las puertas crecían y los adornos ostentosos hacían creer que lo que se guardaba dentro eran grandes tesoros.

Finalmente cuando llegaron, la boca de la chica no pudo evitar formar una "O" por lo majestuoso del lugar y es que parecía uno de los museos que solía visitar con su papá en Londres, había una reja de hierro forjado con el escudo de los Malfoy al centro y esta se abrió apenas Draco puso su mano sobre ella, entraron en un vestíbulo circular con columnas de mármol verde,  al centro frente a la reja de la entrada una escalera que conducía a los cuatro pisos de bóvedas donde todas albergaban grandes tesoros de la familia, desde obras de arte y antigüedades hasta joyas y oro. Además de otras donde se guardaban cosas aún más interesantes como viejas memorias con los más oscuros secretos de la familia y todas esas cosas que se habían acumulado a lo largo de los siglos.

Draco no pudo evitar sonreír de lado al ver la cara de sorpresa de su acompañante. Finalmente se acercó a la primera puerta a la derecha y puso su dedo en un pequeño orificio el cual hizo disparar una pequeña aguja que le  hizo sacar una gota de sangre de su dedo con la cual abrió la puerta.

— ¿Enserio con sangre?

—Lo sé, es lo más estúpido, te imaginaras lo horrible que fue para mí cuando me enseñaron a hacerlo a los 11 años.—dijo medio divertido.

La puerta se abrió y dio lugar a una habitación bastante grande, casi del tamaño del despacho de Slughorn pero toda repleta de galeones de oro. El muchacho con un movimiento de varita lleno algunas bolsas de terciopelo con las monedas y las guardo en su túnica.

Una vez de vuelta en el callejón decidieron no demorar e ir por los calderos, compraron dos de cada uno, automático y de oro y al decir compraron, en realidad fue el slytherin quien pago por todo, según Malfoy necesitarían dos para tener poción de reserva y para hacer ensayos de prueba y error,  además compraron dos nuevos y lujosos juegos de herramientas para pocionista profesional, con cuchillos de todos tamaños, frascos igual de todos tamaños, rayadores, martillos, pinzas, balanzas automática de oro, y montones de cosas más. Al final salieron con montones de paquetes los cuales guardaron en la mochila sin fondo de Hermione.

—Ya que estamos aquí, te molestaría que vayamos a dar una visita a Flourish y Blotts quiero ver si encuentro algún libro interesante que pueda ayudarnos.—Dijo la castaña algo entusiasmada.

—Como tú dijiste ya estamos aquí, así que vayamos.

Draco le quito la mochila y la cargo mientras ella veía entre los montones de libros, la observo desde el otro lado del local fingiendo ojear alguno de los libros que tenía cerca, ella se mordía el labio y parecía estar decidiendo entre tres libros.

— ¿Encontraste algo útil?—Pregunto al acercarse.

—De hecho sí, pero estoy decidiendo cuál de los tres llevar.

—Pues llevemos los tres y fin del asunto.

—Solo podré pagar por uno Malfoy.—dijo seria, pues la idea de que el pagara por todo no le gustaba.

—Olvídalo Granger y no hablemos más del asunto.— Draco tomo los tres libros y se dirigió al mostrador para pagarlos.

Ya eran casi las cuatro de la tarde cuando estuvieron fuera de Flourish y Blotts y ambos empezaban a sentir hambre.

—Oye Granger, ¿qué dices si vamos a comer algo antes de volver al castillo?

—Me parece bien. Esta vez quieras o no yo pagaré Malfoy odio que siempre lo hagas tú.

—Bien, como sea.—rodo los ojos. —vaya no puedo creer que seas tan odiosa que ni un regalo aceptes.—dijo entre dientes mientras caminaban.

Hermione pensó oír mal o que ya era alucinación suya por pasar tanto tiempo con Malfoy o quizás era simple sarcasmo de su parte, como sea al final no quiso darle más importancia y siguió caminando junto a él.

Entraron en el caldero chorreante, pero justo cuando Hermione se disponía a sentarse Draco la detuvo por el brazo y le dijo.—oye y si mejor vamos afuera.—dijo con una sonrisa medio traviesa señalando la puerta que daba al mundo muggle.

— ¿Estás jugando conmigo Malfoy? —Un azabache y un pelirrojo que comían tranquilamente, se sobresaltaron al escuchar esa voz y como locos empezaron a buscar de donde provenía.

—No, lo digo enserio, vamos, nunca he ido exceptuando una o dos muy breves ocasiones así que enséñame. —La jalo del brazo y salieron por la puerta tan rápido como entraron.

Harry y Ron que vieron a Hermione con Malfoy se apresuraron a alcanzarla, pero les fue completamente imposible.

Mientras comenzaron a caminar por el Londres muggle, Draco se hallaba impresionado inclusive aún más que Hermione en la bóveda de Gringotts y ni siquiera se molestaba en ocultarlo. La chica que se sorprendió por cómo veía todo, rio un poco.—Enserio no mentías cuando decías que no conocías el mundo muggle, no puedo creerlo.

—Pues créelo, porque es verdad. —dijo mientras no apartaba la mirada de una tienda de electrónica con televisores en el escaparate.

Caminaron por casi 30 minutos y finalmente cuando los dos ya no podían con el hambre entraron a una pequeña cafetería con un toque muy distinto a lo que Draco alguna vez hubiese visto y es que por merlín las paredes eran de azulejos blancos, además había pizarras colgadas en la pared tras el mostrador, donde con tiza de colores se escribían los menús, las mesas y sillas eran de madera pero lucían muy nuevas, todo en si lucia reluciente, pero a la vez con un aire de sencillez, nada que ver con lo del mundo mágico, al final se sentaron en una de las mesas que daban a la calle y ordenaron, ella una ensalada que tenía lechuga, espinaca, arándanos, pollo, queso y durazno y el pidió un sándwich con papas fritas.

Mientras esperaban él se dedicó a ver la gente pasar por las abarrotadas calles.

—Sabes Malfoy, fue un día interesante.—Él volteo y la miro con una expresión tranquila, con una mano sobre la mejilla y el codo en la mesa.

— ¿Por qué interesante?

— Porque si alguien algún día me hubiese dicho que estaría en el mundo muggle comiendo contigo de una forma tan tranquila me hubiese sorprendido.

— ¿Tan cretino crees que soy?—Hermione se puso colorada.—No, es enserio, ¿crees que soy como un cavernícola o algo así? Puff. — bufó al final y volvió a ver por la ventana.

—Pues por mucho tiempo no precisamente fuiste el sujeto más civilizado.

—Tú lo dijiste, fui, en pasado.

—Es cierto, cambiaste ¿por qué?

—Es una broma cierto, ¿enserio me preguntas el por qué? — el chico no pudo evitar reír y levantar las cejas.

—Y bueno al final tenemos al mismo Malfoy aunque con una dosis menos malvada.—Draco sonrió un poco y decidió tomarlo como alago, pues había logrado lo que quería, seguir siendo el mismo aunque claro con una dosis menos cruel.

Durante el resto de la comida tuvieron una charla trivial, sobre materias, como llevar a cabo el proyecto y una leve estrategia de como poder conseguir algunos ingredientes. Cuando salieron de la cafetería ya había oscurecido dieron un corto paseo por la ciudad y finalmente cuando nadie los observo se dieron la mano y aparecieron en la entrada de Hogwarts. Draco ni siquiera le pregunto pero decidió  en  acompañarla hasta su sala común, no hablaron mucho en el camino salvo una que otra cosilla.

—Entonces mañana nos vemos antes de la guardia para empezar a trabajar en esto.

—Por mi está bien.—Levanto los hombros.

—Entonces será a las 6 así tendremos unas 3 horas para empezar a trabajar y  escribir en la bitácora.

—No tengo inconveniente, ahí te veré. —le contesto cuando ya estaban a escasos metros del cuadro de la dama gorda.

—Bien, buenas noches Malfoy.—hizo una pequeña pausa y le sonrió de una forma que derritió al chico aunque claro él jamás lo admitiría.— insisto fue un día interesante y lo digo de buen modo, descansa.

El solo se limitó a darle la más sincera de sus sonrisas y le contesto.— descansa. — para después dar media vuelta y disponerse a bajar el montón de escaleras hasta las mazmorras.

Cuando Draco ya estaba en su habitación mando llamar a dos elfos quienes con un "plat" aparecieron de repente.

—En que podemos servirle joven amo Malfoy.

—Necesito que vayan al salón 405 en el cuarto piso y lleven muebles de la mansión Malfoy y lo acondicionen con lo necesario para que lo utilice como taller de pociones  durante este curso escolar, además en ese mismo salón tiene un pequeño despacho y baño igual quiero que quede listo para usarse y el despacho como sala de descanso, no se traigan un sofá o a ver que se les ocurre. Pasaré mañana por la tarde y espero que me guste lo que vea.

—Como usted ordene joven amo Malfoy. — corearon los pequeños elfos mientras le hacían reverencias poco antes de desaparecer.

Mientras tanto en la torre de Gryffindor Ginny más alterada que nunca no dudaba en sonsacar información a su amiga sobre donde había estado todo el día.

—Bien Ginny no es la gran cosa, te lo contare.

—Pues vamos, habla Hermione Granger, que me tuviste todo el día buscándote y jamás di contigo.

—Primero fui con Slughorn a pedirle un aula para trabajar la poción y luego fui con Malfoy a comprar calderos y otras cosas al callejón Diagon.

—Ósea que te la pasaste todo un domingo viendo calderos, ¿es enserio?

—Bueno también fuimos a Flourish y Blotts y a comer.

— ¿Enserio, tú a comer con Malfoy y no se mataron?

Hermione también pensaba que había sido raro pero creía que era un simple gesto de camaradería por el hecho de estar trabajando juntos.

—Pues no fue nada fuera de lo común, créeme, incluso fue en una pequeña cafetería de Londres.

—Espera, Londres muggle. —Ginny estaba más que sorprendida.

—Si.

—Y dices que no fue nada fuera de lo común, ¿te estas escuchando? Merlín si no me lo estuvieras diciendo tú, créeme que no lo creería.

La plática de pronto se vio interrumpida por una lechuza que se paró junto a Hermione.

—Es de Harry. —dijo Ginny. —Va dirigida a ti Hermione.

La chica tomo la carta y la abrió sin demora.

Hermione:

Espero que te encuentres bien, hoy por la tarde te vi en el caldero chorreante con Malfoy pero inexplicablemente ambos salieron a Londres muggle,  eso sin duda me pareció extraño, sobre todo después del no tan amistoso encuentro que tuvimos ayer con él en Hogsmeade, dime si te causa problemas, sé que tú puedes sola pero me preocupo y no se diga Ron, él quería ir a hablar contigo en persona a Hogwarts, por favor confía en nosotros y no dudes en escribir si necesitar algo.

Tu amigo Harry P.

Aquí un capítulo más, sé que la historia no va muy rápido pero creo en la vida las cosas son así, nada pasa extremadamente rápido, salvo pequeñas excepciones. Y además no se a ustedes pero me gusta cuando alguien  se toma su tiempo para conquistarte lentamente con pequeñas acciones.