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Historia 192918 — capítulo 14
Remus ayudo a Hermione a acercarse y el pueblo se tranquilo un poco al verla.
−¿Tu qué piensas? −Le pregunto Draco.
−Ellos tienen razón. −Le dijo. −Si no fueran nobles ya estarían en la cárcel y si fuera un delito grave estarían en la guillotina, no creo que tengas que hacer excepciones aunque sean nobles.
−Ella tiene razón. −Le dijo una mujer. −Hermione ha dicho la verdad, si no fueran nobles ya habrían sido castigados.
−Se les castigara. −Les dijo Draco y miro a los nobles detenidos. −Por los crímenes de robar no solo al rey sino al pueblo, vuestro castigo será la muerte.
−¿Y los hijos? −Le pregunto Hermione.
−Los que tienen entre 15 y 20 años se les perdonara he decidido exiliarlos. −Le dijo Draco. −Los mayores de 20 recibirán el mismo castigo que sus padres y los menores de 15 serán enviados con nuevas familias para empezar de nuevo. −Y miro a su pueblo. −Los crímenes de los padres no tienen que pasar a los hijos, nosotros no somos así.
−Aceptamos ese castigo, pero no queremos que se les deje nada de dinero.
−No se les dejara, todo lo que poseen será enviado a las arcas del reino y sus casas y posesiones se venderán entre los habitantes de la ciudad, ¿aceptáis?
−Aceptamos. −Dijeron todos.
−Esta noche al anochecer se cumplirá su castigo. −Y miro a Hermione. −No quiero que lo veas.
−Yo tampoco, me voy a casa. −Y vio que en un lado estaba su hermano. −Esta Mark.
−Ves con él.
−Sí. −Y despidiéndose se acerco a su hermano y le explico lo que había pasado.
−Nos vamos, esto no es para que lo veas.
−Vamos. −Y se fueron.
Al llegar a su casa, Hermione y Mark les explicaron lo que había pasado.
−Así que ahora subastaran las propiedades.
−Me parece bien, no por ser nobles merecen un trato diferente. −Le dijo George y miro a las mujeres. −¿Queréis ir a las subastas?
−No gracias, no quiero comprar cosas de unos ladrones. −Le dijo Jane y Elisa estuvo de acuerdo.
−Hijo quiero que mires tierras. −Le dijo su padre. −Con magia podemos agrandar nuestra propiedad.
−Eso sí que lo quiero. −Le dijo Jane. −Me gustaría que nuestra propiedad fuera más grande.
−Entonces cuando sea la subasta iré a comprar.
Un par de días más tarde, los nobles ladrones ya habían sido ajusticiados, y los hijos mayores de 15 pero menos de 20 habían sido exiliados solo se les había dado una bolsa pequeña de dinero, ropa y comida, muchos habían cogido barcos para empezar en un país nuevo, y algunos se habían llevado a sus hermanos menores para empezar juntos, y unos pocos vivirían en familias nuevas.
El día de la subasta, George y su hermano se acercaron querían comprar tierras.
−Buenos días a todos. −Les saludo un hombre. −Hoy se hará la subasta de las propiedades, el dinero obtenido se guardara en las arcas reales, empezamos ya. −Y empezó la subasta.
Casas, barcos, negocios, cientos de cosas que empezaban con un precio casi ridículo y subía muy rápido, todos los querían.
−A continuación vendemos 100 metros de tierra, con magia no será difícil ponerla donde queráis, empezamos por 10 monedas.
George levanto la mano.
Un buen rato después el padre de Hermione se llevaba los 100 metros por casi 200 monedas.
−Otros 100 metros. −Les dijo el vendedor. −Por 10 monedas.
−Esta vez lo pediré yo. −Le dijo Eric, el hombre también lo pudo comprar y al final se quedaron 300 metros, por unas 700 monedas.
−Ya tenemos suficiente. −Le dijo George. −Con todo el terreno nuevo podremos agrandar nuestra propiedad.
Cuando la subasta termino los hombres se acercaron al contador y pagando lo que habían comprado les dijeron que en los próximos días irían a ponerle las nuevas tierras.
En el castillo Draco escuchaba satisfecho como todo se había vendido.
−Draco tu suegro ha comprado 300 metros de tierra. −Le dijo Remus que tenia la lista de los compradores.
−Es que tienen mucho dinero. −Le dijo el rey. −Cuando Hermione se perdió encontró una mina de diamantes arco iris de luna. ¿Han comprado algo más?
−Nada más.
−Mejor, no todos saben que encontraron la mina, no quiero que piensen que yo les estoy dando dinero para que compren lo que quieran.
−Seguro que eso no pasara, me voy que tengo que archivar eso.
−Ves. −Y levantándose del trono él se fue a su cuarto.
Los siguientes días los magos del rey llegaron a la propiedad de la familia y les pusieron las tierras que habían comprado, en cada lado pusieron 50 metros, en la parte delantera 25 y lo demás fue en la zona de atrás.
Al ser una propiedad más grande, subieron un metro el muro de piedra que las separaba de las otras propiedades, con eso hecho decidieron no tocar nada mas hasta el siguiente año, el invierno se acercaba y tenían cosas más importantes que hacer.
La última semana de buen tiempo, en la ciudad había una gran fiesta para celebrar que el buen tiempo se iba.
La siguiente semana George y Eric despertaban a todos y les decían.
−Hoy iremos al mercado a comprar, aunque ya la temporada de buen tiempo se ha ido, aun quedan algunas semanas hasta que vengan las nevadas y los precios aun están baratos, mañana iremos al molino a comprar cerveza y harina y también a la granja de Jason a comprar carne, embutidos, mantequilla y quesos, ahora vamos. −Y cogiendo un carro pequeño se fueron al mercado.
Tras comprar frutas, verduras y otros vegetales se fueron a la zona de carne y compraron embutidos que no se podían encontrar en la granja de Jason.
−Papa caramelos. −Le dijo Hermione mirando un puesto.
El hombre le dio 10 monedas. −Compra todo esto de caramelos, pero recuerda que tendrán que durarte todo el invierno.
−Sí que me durara. −Y se fue al puesto donde vio que estaban vendiendo grandes cantidades.
−¿Niña quieres caramelos? −Le pregunto la dependienta.
−Si por favor.
−Te recomiendo este. −Le dijo enseñándole un cuenco. −Es el que estoy vendiendo para el invierno y vale 5 monedas.
−Me quedo dos, ¿hay de diferentes?
−Los hay. −Y dándole dos cuencos llenos de caramelos, Hermione pago y despidiéndose volvió con la familia.
George al ver los cuencos tan grandes la miro. −Herms eso son muchos caramelos.
−Lo sé, y me durara todo el invierno.
−Oye que también son para nosotros. −Le dijo Mark que se acercaba con varios potes. −He comprado sal y algunas especias.
−Espero que no te hayan salido caras, las especias pueden salir muy caras. −Le dijo Jane.
−Poco.− Le dijo. −Unas 20 monedas. −Y volvió a mirar a su hermana. −Los compartirás con nosotros.
−Está bien. −Y miro a sus padres. −¿Dónde vamos ahora?
−A la zona del pescado, aunque nosotros cogimos mucho la última vez que fuimos al lago y al mar, quiero más.
−Pues vamos. −Y cogiendo el carro que ya estaba bastante lleno se fueron a la zona del puerto donde vieron a mucha gente comprando, esos días mucha gente salía a comprar no querían quedarse sin existencias y no poder salir por el mal tiempo.
−Sara y Hermione, ir a comprar gambas y cangrejo en aceite. −Le dijo Eric y les dio unas monedas.
−¿Podemos mirar más cosas?
−Sí pero que no salga más de 10 monedas.
−Sera barato. −Y acercándose a los puestos fueron cogiendo lo que Eric les dijo.
Al volver se los mostraron. −Gambas, cangrejo, almejas y muchas más cosas en aceite, en total nos ha salido todo a 50 monedas.
−Habéis comprado bien. −Les dijo el hombre.
−Tim, dame 30 truchas. −Le dijo George a su amigo pescador.
−Ahora te las pongo, en la alacena no se te estropearan.
−Por eso compro tantas. −Le dijo, las alacenas de las casas eran mágicas y una vez que la comida se guardaba allí no se estropeaban. −Para no comer siempre carne.
−¿Algo más? −Le pregunto el pescador dándole un gran paquete. −Tengo salmón, merluza.
−Merluza, 30 también.
−Ahora mismo. −Y se lo preparo.
Cuando tuvieron todo el pescado se despidieron y se fueron a seguir mirando.
A medio día ya lo tenían todo así que volvieron a su casa donde lo colocaron bien.
George al ver lo lleno que estaba la alacena sonrió, ese invierno no les faltaría comida, además tenían los animales de su granja por si hubiera una emergencia.
−Papa falta pate. −Le dijo Hermione. −Lo quiero.
El hombre la miro.
−Esta tarde mientras nosotros vamos al bosque una última vez, tu podrás hacer los pates que quieras.
−Quiero de setas, de hígado y muchos otros.
−Esta tarde los haremos. −Le dijo Jane.
−Gracias.
−De nada, ahora a comer.
−Sí. −Y sentándose alrededor de la mesa se pusieron a comer.
Por la tarde, mientras las mujeres preparaban los pates, los hombres iban al bosque.
Al día siguiente, los hombres se acercaban al molino de James y vio que estaba trabajando.
−Buenas familia. −Les saludo nada más verlos.
−Buenas James. −Le saludo George. −Venimos a comprar harina y cerveza.
−¿Cuántas de harina queréis?
−Seis, cinco para nosotros y uno para un vecino nuestro, su mujer está enferma y este verano lo han pasado mal, apenas ha podido salir a trabajar.
−Te daré otro para tu vecino.
−Gracias.