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Historia 192918 — capítulo 15

−De nada, ¿Cuánto quieres de cerveza?

−Tres barriles, dos para nosotros y otro para nuestro vecino.

−Entonces tres. −Y se puso a cargarlo en el carro, una vez lo tuvieron pagaron y despidiéndose se fueron a la granja.

−Jason. −Les saludaron, como James el también estaba ocupado.

−Buenas familia. −Les saludo el granjero. −¿Habéis venido a comprar?

−Lo hemos hecho, quiero una vaca y media.

−¿Tanta? Siempre me compráis una.

−Es para nuestro vecino que lo está pasando mal, todo el vecindario nos hemos reunido para ayudarle.

−Habéis hecho bien, ahora mismo te lo pongo, ¿algo más?

−Sí, quesos de oveja y de vaca, mantequilla y embutidos.

−¿Para tu vecino también?

−Sí.

−Ahora mismo. −Y se puso a prepararlo, cuando lo tuvieron tras pagar se fueron a otras granjas y con el carro lleno volvieron a su casa.

Al llegar vieron que el sanador salía de una de las casas.

−¿Chris que tal esta Emily? −Le pregunto George.

El hombre lo miro. −La semana que viene ya estará de pie, es una alegría, Paul me ha dicho que lo peor ya ha pasado.

−Estupendo, ¿Emily tiene trabajo?

−Por desgracia la han echado al estar casi dos meses enferma.

−No te preocupes, puede trabajar con mis padres. −Le dijo Eric. −Sabes que allí siempre hay trabajo para las buenas personas.

−Muchas gracias, nos estáis ayudando mucho.

−Ni lo digas, os estamos ayudando con gusto hemos traído cosas de las granjas. −Le dijo George y miro a su hijo y sobrino. −Darle lo que hemos comprado.

−Sí. -Bajando se pusieron a descargar, vaca, cerdo, quesos, embutidos y muchas más cosas.

−Gracias. −Le dijo Chris al ver todo lo que le habían llevado. −Estaba muy preocupado este año apenas he podido trabajar y mucho se lo llevaron los impuestos.

−Lo hacemos con gusto. −Le dijo George.

La puerta de su casa se abrió y salió Hermione.

−Papa ya sabía que te había escuchado. −Y saludo a Chris. −¿Cómo esta Emily?

−Mucho mejor, en una semana ya podrá ponerse en pie.

−Estupendo.

−Herms trae caramelos, pates y mermeladas que hemos hecho. −Le pidió George.

−No tardo. −Y entrando en la casa cargo una pequeña caja con varios pates, mermeladas y otras cosas, saliendo se lo dio. −Aquí tienes.

−Gracias. −Le dijo Chris.

−Chris si necesitas cualquier cosa no dudes en venir a vernos. −Le dijo Eric. −Tenemos muchos animales que si es necesario los sacrificaremos y nuestra despensa está llena.

−Lo hare.

−Buenas vecinos. −Les saludo un hombre muy grande. −Chris acabamos de venir del mar. −Y le enseño las piezas que habían capturado. −Para ti más de 50 piezas. −Y miro a Mark y Alex. −Descargar por favor.

−Ahora mismo. −Y se pusieron a descargar.

−Gracias. −El hombre estaba realmente agradecido con todos sus vecinos, esa mañana, le habían llevado verduras, frutas y cosas del mercado, la familia de George le traía harina, carne, quesos, embutidos entre otras cosas y este vecino le traía pescado.

−Ni lo digas. −Le dijo el hombre. −Hay que ayudarse unos a otros. −Y miro a George. −¿Cuándo traeréis la leña para las casas?

−Mañana empezaremos a repartirla.

−Yo pagare la de Chris y su familia.

−Entonces te enviare el recibo a ti.

−Sin problemas, Chris debe de cuidar de su mujer e hijos que aun son pequeños, ya nos vamos que ya pronto oscurecerá.

−Sí que lo hará. −George despidiéndose de sus vecinos entraron en la casa y tras descargar las cosas ya se pusieron a cenar.

Al día siguiente George, Eric y los demás leñadores tenían mucho trabajo, fueron por toda la ciudad vendiendo la leña que habían estado cortando durante el verano.

Hermione al volver a su casa tras pasar el día trabajando vio que el almacén donde guardaban la leña estaba lleno.

La chica entrando en la casa vio a su madre cocinando.

−¿Cuándo han llegado los leñadores?

−Esta tarde, ya tenemos leña para todo el invierno.

−Lo tenemos, ¿falta comprar algo más?

−Si jabones, mañana te daré dinero para que los compres en la tienda, necesitamos mínimo 10 pastillas y otras cosas, te hare una lista.

−Si mama, ¿crees que será un invierno frio?

−Lo será, ya tu padre ha comprado más mantas y otras cosas para que no pasemos frio.

−No me gustan los inviernos, hace mucho frio y apenas podemos salir.

−La verdad es que si es un engorro, pero bueno es lo que nos toca.

−Sí. −Y suspirando por el mal tiempo que tenían siguieron cocinando.

Al día siguiente Hermione nada más llegar a su trabajo le dio la lista de la compra a su jefa. −Mi madre me ha pedido todo esto.

La dueña mirando la lista le dijo: −Esta tarde lo tendrás.

−Gracias, me voy a trabajar.

−Ves. −Y guardando la lista entre otras se puso a preparar otros pedidos, ellos como el resto de las tiendas de la ciudad no se libraban de preparar grandes pedidos para sus clientes.

Por la tarde Hermione pagaba la cesta que su jefa le había preparado y la llevaba a su casa.

Jane al ver que su hija traía todo lo que le había pedido sonrió y miro a su marido. −George ya tenemos los jabones, aceites y cremas.

−Estupendo, mañana me pasare por Paul para comprar pociones para el constipado y otras cosas.

−Compra crema para los labios. −Le pidió Hermione. −Me duelen cuando hace mucho frio.

−Lo comprare, duelen cuando se cortan.

−Por eso, ¿falta comprar algo más?

−No lo creo, ya lo tenemos todo igual este sábado volveremos a pasarnos por el mercado a mirar una vez más, prefiero que nos sobre comida a que nos falte.

−Tienes razón hijo. −Le dijo su padre. −Los inviernos son muy fuertes y apenas podemos salir de casa, ¿has comprado carbón?

−No, aun no lo han puesto a la venta. −El carbón era lo único que se vendía una vez al año y lo ponían a la venta casi cuando empezaban las nevadas.

−En cuando lo pongan, compra cinco sacos, para la chimenea va bien.

−Lo hare. −Y mientras cenaban siguieron hablando de las cosas que tenían que preparar para el invierno.

Unas semanas más tarde, la ciudad recibía la primera nevada, nada más despertarse por el canto del gallo Hermione se acerco a la ventana y vio el lugar blanco.

Vistiéndose con un vestido de invierno bajo al piso de abajo y antes de salir se puso una capa.

Al volver vio a su padre limpiando el camino de entrada.

−Buenos días papa.

−Buenos días Herms. −Le saludo el hombre dejando la pala. −¿Has cogido muchos huevos?

−Algunos, creo que a las gallinas no les gusta el invierno no se mueven.

−Eso siempre pasa, entra que desayunaremos y nos iremos a trabajar.

−Sí, no tardes. −Y dándole un beso entro en la casa mientras George seguía limpiando el lugar de nieve.

−Buenos días George. −Le saludo Chris que también había salido a limpiar la nieve de su camino.

−Buenos días, ya empiezan las nevadas.

−Por desgracia.

−¿Qué tal Emily?

−Muy bien, tus padres la han recibido con los brazos abiertos y está muy contenta.

−Nos alegramos de poder ayudar, cuando vuelva la primavera podrá buscar un nuevo trabajo.

−Sí que lo podrá hacer.

Tras terminar de retirar la nieve, George se despidió de su vecino y entrando se fue a la cocina donde ya estaban terminando de preparar el desayuno.

−Papa toma. −Le dijo Hermione dándole una taza de té caliente. −Para que entres en calor.

−Gracias hija. −Y cogiéndola con las dos manos para que se le calentaran se sentó para desayunar.

−¿Papa donde trabajaras este año? −Le pregunto Mark, tanto los pescadores como los que tenían trabajos al aire libre tenían que buscarse otros trabajos durante los meses de frio y nevadas.

−En la herrería. −Le dijo George. −Hare herraduras y otras cosas.

−Papa. −Le llamo Hermione.

El hombre cogiendo una tostada con queso se la llevo a la boca y miro a su hija. −Herms.

−¿Qué le puedo regalar a Draco por nuestra boda?

−Una espada. −Le dijo Mark. −Las espadas siempre van bien.

−Pero el tiene muchas.

−Sí pero ninguna se la has regalado tu.

−Tu hermano tiene razón. −Le dijo George. −¿Quieres que se la haga?

−Si papa. −Y le sonrió. −Gracias.

−De nada guapa.