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Historia 192918 — capítulo 21

Por la tarde cuando Mark termino de trabajar se reunió con su padre, su suegro y su prometida y se iban a ver al mago de las casas, era un hombre que se ocupaba de construir las casas.

El hombre saludándoles les pregunto como querían su casa.

−Nos gustaría que tuviera dos habitaciones, un cuarto de baño, cocina comedor, salón y un jardín. −Le dijo Mark. −¿Cuánto costaría todo?

−Una propiedad de 100 metros son 500 monedas y construir lo que quieres son unas 1000 monedas.

Ante eso los dos jóvenes se miraron. −Es más caro de lo que habíamos pensado.

−Ya lo he visto. −Le dijo Mark y miro al constructor. −¿Y si la propiedad fuera de 50 metros?

−250 monedas.

−Mark una casa de 50 metros es muy pequeña. −Le dijo John. −Si tuviera dos pisos iría bien, pero vosotros solo le queréis poner un piso así que mínimo necesitas los 100 metros.

El chico suspirando miro a su padre. −¿Qué hacemos?

−Compra la de 1500 monedas, aun os sobrarían monedas además seguro que para la boda os regalaran muchos muebles.

−Tu padre tiene razón. −Le dijo John. −Comprar esa.

−Está bien. −Le dijo Mark y miro al constructor. −Queremos la propiedad que nos ha dicho.

−¿Dónde? En el centro de la ciudad es obligatorio poner tienda y eso seria otras 500 monedas, en la calle de los nobles serian 5000 más y un poco alejado serian 200.

−Lo queremos un poco alejado del centro. −Le dijo Alana. −Quiero un pequeño jardín.

El hombre asintiendo le sonrió y miro a los hombres. −Serian 1700 monedas.

−Mark sacando su dinero lo conto y se lo dio.

El constructor lo volvió a contar y guardándolo le dio un documento para que firmaran, los próximos dueños y los padres como testigos.

−¿Cuándo la tendremos? −Le pregunto Mark. −Nos casamos en tres semanas.

−La semana que viene la tendréis, ahora me tenéis que decir donde la queréis.

−¿Vamos ahora?

−Sí. −Y se fueron a un barrio tranquilo donde habían casas de un piso y dos pero no muy grandes y todos tenían jardines.

−Queremos vivir aquí. −Le dijo Alana.

−Alana. −Una chica joven se acerco. −¿Mirando la propiedad?

−Si Nika, viviremos aquí, ¿Qué te parece?

−Es un barrio muy tranquilo, solo vive gente joven que están empezando sus familias.

−Me gusta el barrio. −Le dijo George mirando a su alrededor. −Se nota que es muy tranquilo.

−Es por eso que lo hemos cogido. −Le dijo Mark y miro al constructor. −La casa la queremos al lado de la amiga de mí prometida Nika.

La chica sonriendo miro a su amiga. −Estaremos juntas.

−Eso es estupendo. −Y le dijo al constructor donde estaba su casa.

−Allí pondremos la vuestra. −Les dijo el hombre. −Como os he dicho en una semana la tendréis y también la documentación.

−Gracias.

−De nada.

Cuando el constructor termino de mirar unas cosas se fue.

Una semana más tarde Mark y Alana ya tenían su casa y la iban a ver.

−Me gusta. −Le dijo la chica entrando y mirándola. −Es hermosa.

−Sí que lo es. −Le dijo Mark y la abrazo. −Aquí empezaremos nuestra familia y poco a poco como han hecho nuestras familias iremos agrandando la casa, ¿Qué te parece?

−Me gusta, gracias por hacerme caso y no comprar algo muy grande de golpe, se que tu familia tiene mucho dinero tras la venta de los diamantes arco iris.

−Prefiero gastar ese dinero en alguna emergencia, y a mí me gusta más que nosotros hagamos esto a nuestra manera.

−A mi también, ¿empezamos a mirar muebles?

−Esperaremos a ver que nos regalan y entonces ya los miraremos.

−Sip, ¿vamos?

−Vamos. −Y mirando una última vez su casa salieron.

Una semana más tarde, cuando ya solo quedaba una semana para la boda, la familia y amigos se reunían con los prometidos para darles sus regalos.

−Como manda la tradición. −Les dijo George. −Les daremos nuestros presentes, empiezo yo. −Y le entrego una caja de madera. −Para vosotros espero que os guste.

−Gracias. −Le dijo Mark y abriendo la caja vio tres anillos hermosos. −Papa gracias. −Y lo miro. −Te has superado. −Y cogiendo el único que tenía un cristal azul se lo puso a su prometida.

Alana lo miro y se emociono. −Muchas gracias, me gusta mucho. −Y miro a su suegro. −Gracias.

−De nada.

−Poco a poco les fueron entregando sus regalos, habían mesas, sillas y muchas otras cosas que le servirían para amueblar su casa.

−Para vosotros. −Les dijo Hemrione cuando llego su turno.

−Gracias guapa. −Le dijo Mark y sacando la sabana que lo cubría vio una hermosa caja tallada. −¿La has hecho tu?

−Sí, ¿te gusta?

−Hermione es hermosa. −Le dijo Alana abrazándola. −Gracias.

La chica al escuchar que le gustaba le sonrió. −De nada.

−Me toca a mí. −Les dijo el rey y miro a su cuñado y su prometida. −Es la primera vez que tengo que regalar algo a mis cuñados, así que espero que os guste. −Y le dio un papel.

Mark cogiéndolo lo leyó y miro a su familia. −Draco nos ha regalado quince días de viaje de novios.

Ante eso todos sonrieron y los padres de los novios lo miraron. −Gracias.

−De nada, me ha costado un poco encontrar el regalo pero tras mirar mucho vi que ese era el mejor. −Y miro a los novios. −Solo me tenéis que decir donde queréis ir y lo preparare, tras el mar hay un hermoso país bastante grande donde hay muy buenos quesos y otras cosas.

−En cuanto sepamos te diremos. −Le dijo Mark. −Y gracias.

−De nada. −Y sonriéndole dejo que los demás le dieran sus regalos.

Al final de la fiesta, Mark les dijo: −Nos vemos en una semana, os espero a todos así que no faltéis.

−Estaremos aquí. −Le dijo James. −He preparado mucha cerveza y otras cosas.

−Gracias tío.

−De nada, ahora vamos a cargar vuestros regalos. −Entre todos cargaron los regalos en una carreta y al llegar a su casa se pusieron a amueblarla.

Cuando terminaron decidieron volver al día siguiente para ver las cosas que faltaban y comprarlas.

Una semana más tarde ya era la boda, la ceremonia la oficiaría un sacerdote, esos hombres solo salían cuando alguien se casaba y la familia aceptaba el matrimonio.

Después de la ceremonia fue la hora del banquete y la comida y luego el baile.

−Draco vamos a bailar. −Le dijo Hermione que llevaba un hermoso vestido azul.

El rey que estaba hablando con unos amigos, dejo la copa y los miro. −Ya la habéis escuchado. −Y riéndose se llevo a su prometida a bailar.

Unas horas más tarde, la fiesta terminaba y los recién casados se iban.

−¿Draco al final te han dicho donde quieren irse de viaje? −Le pregunto George.

−Me han dicho que se irán después de la boda de Sara y Sirius no se la quieren perder, cuando vas de viaje en barco nunca sabes que te puede salir.

−Entonces los tendremos aun por aquí.

−Sí. −Y miro a Hermione. −Ya me voy, nos vemos pronto.

−Sí, descansa. −Y despidiéndose se fue con su familia.

Unas semanas más tarde, por fin era la boda del rey con Hermione, durante los días anteriores, Remus le había dado un curso de buenas maneras a Hermione y también le había enseñado las cosas que necesitaría para ser una buena reina.

Las calles se adornaron con miles de flores, guirnaldas y muchas cosas más y en el puerto no dejaban de llegar barcos de otros reyes y cargados de regalos para el rey y su mujer.

Se podía ver por la calle muchos más soldados que de costumbre y habían registrado cada centímetro de la ciudad para que no hubiera ninguna desgracia.

Una semana antes de la boda, Draco celebraba un gran banquete en el castillo, aunque era el rey había querido que esa fiesta de entrega de regalos fuera lo más intima posible, así que solo había invitado a algunos reyes amigos suyos, y Hermione había invitado a su familia y a sus amigos cercanos.

−Primer voy yo. −Le dijo Hermione y cogiendo sus regalos se los dio a Draco. −Espero que te gusten.

−Seguro. −Y abriendo una caja alargada supo que era una espada, y la miro. −Gracias.

−De nada, mi padre la ha hecho.

−Es hierro sagrado. −Le dijo George. −Espero que te proteja muchos años.

−Muchas gracias. −Y miro a su prometida. −Hay muchas cosas. −Y abrió el segundo regalo y vio que era una caja parecida a la que había regalado a su hermano y a Alana. −Me gusta gracias.

−De nada, quería hacerte algo por mí misma, pero otra cosa.

−Ya lo veo. −Y por ultimo saco dos hermosos colgantes con su animal sagrado el dragón.

Draco se puso uno y el otro se lo puso a ella. −Gracias, los tres regalos me gustan mucho.

−De nada. −Y le sonrió.

−Yo para ti tengo un regalo que está ahora mismo en el establo.

−¿Un caballo? −Le pregunto Hemrione.

−Un caballo. −Le dijo Draco. −Mañana lo podrás ver.

−Gracias. −Y miro a su familia. −Un caballo.

George le sonrió. −Así no le robaras más el caballo a Harry.

−Siempre que me distraigo me lo has cogido. −Le dijo su primo riéndose.

−Ahora es mi turno. −Le dijo George y levantándose cogió sus cajas y las dejo encima de la mesa. −Espero que os guste.

−Seguro, trabajas muy bien el hierro. −Le dijo Draco y abriendo la primera caja, vio tres anillos, cogiendo el de la piedra azul se lo puso a Hermione en el dedo, y los otros anillos los dejo donde estaban. −El resto lo abriremos el día de la boda. −Y siguieron abriendo regalos.

Cuando terminaron de revisar todos los regalos empezó la cena.