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Historia 192918 — capítulo 28
Los demás se rieron ante la respuesta del hombre.
−Lo sabemos, pero es lo que queremos hacer. −Le dijo George. −Aprovechando que no tenemos que pagar los 5000 del suelo nuevo.
−Lo que vosotros digáis, nosotros lo aceptamos. −Le dijo Mark.
−Mi hermano tiene razón. −Le dijo Hermione. −¿Y haréis una casa de tres pisos?
−No, de dos, como tenemos más sitio no queremos poner otro piso, con dos hay más que suficiente, habitaciones para todos y para cuando empiecen a llegar los bebes.
−Podéis poner una puerta que comunique las dos propiedades. −Les dijo Sirius. −Se lo diré a mi jardinero, que yo os he dado permiso.
−Gracias.
−De nada, ¿ya está todo?
−Sí. −Le dijo George y miro por la ventana. −El sol ha bajado mucho.
−Hemos estado mucho tiempo hablando. −Le dijo su padre.
−Mucho. −Y miro a su hija. −Herms para casa, no quiero que Draco se preocupe.
−Sí que me voy. −Y miro a Sara y Sirius. −¿Vamos?
−Vamos.
−Herms ten hija. −Le dijo su madre y le dio un paquete de galletas. −Para Draco.
−Gracias mama. −Y dándole un beso la abrazo y despidiéndose del resto de la familia pusieron rumbo al castillo.
−Estoy muy contenta de que las cosas vayan tan bien en la familia. −Les dijo Hermione.
−Todos Herms. −Le dijo Sara. −Tenemos mucho dinero, trabajos y casas grandes para todos.
−Sí que las tenemos. −Le dijo Hermione sonriendo.
Sirius que iba detrás sonreía, había escogido realmente bien al casarse con Sara, su familia política tenía la cabeza bien puesta y pensaban con claridad sin esperar a que Draco como rey y el mismo les dieran todo hecho al tener más dinero.
Al llegar al castillo, el matrimonio paso a saludar a Draco.
−Draco te he traído galletas. −Le dijo Hermione y le dio el paquete. −Las ha hecho mi madre.
−Gracias. −Y miro a sus invitados. −¿Os quedáis a cenar?
−No podemos Draco, tenemos que preparar el equipaje para mañana, nos vemos en un mes.
−Hasta dentro de un mes, divertiros mucho.
−Gracias. −Y despidiéndose se fueron.
Cuando se quedaron a solas, Draco miro a su mujer. −¿Herms que tal las cosas por tu casa?
−Muy bien, hemos hablado de muchas cosas, de cómo usaran el premio, del barco y del nuevo negocio de Sirius, donde también trabajaran mi hermano y mi tío.
−Esto está muy bien. −Le dijo Draco que había empezado las galletas.
−No Draco. −Le dijo Hermione quitándoselas. -Las galletas, son para después de cenar, son el postre.
El rey al verse sin galletas la miro mal. −Están muy buenas, yo las quiero ahora.
−No Draco. −Y guardándolas se fueron al comedor para cenar.
Mientras cenaban Hermione le pregunto si le había molestado que la trajeran Sara y Sirius.
−Para nada. −Le dijo el rey. −Tanto Sara como Sirius son de mi total confianza y si dicen que habéis venido desde casa de tus padres hasta aquí sin pararos yo los creo.
−Yo quiero que tengas confianza en mí, jamás te engañaría.
−Lo sé Hermione. −Le dijo Draco que le había agarrado la mano. −Confió en ti y sé que nunca me engañarías. −Y le sonrió.
La chica al ver su sonrisa, sonrió también, Draco no era de los que sonreía muy a menudo así que cuando lo hacia ella era feliz.
Después de cenar, Hermione le devolvió las galletas y Draco se las comió feliz.
Unos días más tarde, por la tarde después de comer, el matrimonio iba a ver la nueva casa de la familia.
Nada más verla a Hermione le gusto, era una gran propiedad con una casa de dos pisos llena de arboles y en un lado una pequeña caballeriza con caballos.
−Me encanta. −Les dijo a sus padres mientras miraba todo bien. −Es grande, bonita y hay espacio para hacer actividades.
−Sí que las hay. −Le dijo George feliz con su nueva propiedad. −También hemos puesto una pequeña forja para que en los días en los que no pueda ir a trabajar pueda estar ocupado haciendo mis diseños.
−Eso es fantástico, ¿pondréis a gente de servicio?
−A alguien que se ocupe de los caballos, de lo demás nos ocuparemos nosotros. −Le dijo su padre. −Tu madre ya me ha dicho que no quiere gente desconocida rondando por nuestra casa.
−Es normal, llevamos toda la vida siendo solo nosotros.
−Por eso. −Y miro a Draco. −¿Qué te parece?
−Me gusta, ¿Cuántos caballos tendréis?
−Cinco, sobre todo para Mark y Alex.
−Y para ti. −Le dijo Jane. −Cuando fuimos a comprarlos, no dejabas de pedir.
Ante eso, Hermione miro a su padre. −Seguro que mama te tuvo que controlar.
−Lo tuvo que hacer, lo reconozco. −Y se rio. −Vamos a merendar.
−Vamos. −Y entrando en la casa merendaron mientras hablaban de cómo iban a gestionar el barco.
Unas semanas más tarde, era el cumpleaños de Draco y antes de la fiesta de la noche, se hacia una cacería con los nobles y los otros reyes que habían ido a celebrar su cumpleaños.
Hermione que estaba en su caballo al lado de Draco, escuchaba como su marido hablaba con otros reyes.
−Draco haber cuando vienes a verme. −Le dijo un rey.
−Tendremos que esperar al año que viene. −Le dijo Draco. −Si nos marcháramos ahora no podríamos regresar a tiempo y tendríamos que pasar el invierno fuera de casa.
−El año que viene te espero.
−Espérame a no ser que ya este embarazada. −Le dijo el rey. −Si fuera así, tendrías que esperar mucho más.
−Tendré que esperar. −Y puso cara de pena.
−No pongas esa cara. −Le dijo Draco. −Sabes cuándo me gusta tu país. −Y miro a su mujer. −Herms, Fai viven en un palacio enorme de un solo piso, rojo y negro y con un gran jardín y en los cascos de sus guardias tienen dragones pero son diferentes a los que tenemos aquí.
−Que interesante. −Le dijo Hermione mirando al rey. −Yo nunca he salido de esta ciudad así que no sé como son los otros países y ciudad.
−Tengo un libro con dibujos de ilustraciones. −Le dijo una reina que se había presentado con Ravi. −Si quieres te la enseño.
−Si gracias.
−En cuanto volvamos al castillo te lo enseñare.
−El señor que gano el concurso de cocina con su curry es del país de Ravi. −Le dijo Draco y miro a su amiga. −Para el torneo de la reina, un hombre presento curry a Hermione le gusto tanto que gano.
−El curry está muy bueno.
−Draco. −George que iba en su caballo se acerco. −Mira lo que tengo. −Y le paso unas fresas.
−¡Papa! −Hermione le regaño. −Hemos venido a cazar no en busca de la fresa.
−Me gustan. −Le dijo George y vio como su yerno se comía las fresas. −Y creo que Draco prefiere fresas que cazar.
−Sabes que, hacer lo que queráis, si luego tenéis empacho no quiero saber nada. −Y miro a Cloe que no estaba muy lejos. −Cloe vamos a pasear.
−Si su majestad.
−No os alejéis mucho. −Les dijo Draco. −Los jabalíes y los zorros andan inquietos por tenernos aquí.
−No iremos muy lejos. −Le dijo Hermione y las dos se alejaron.
−Draco tu mujer tiene mucho carácter. −Le dijo un hombre con la piel color olivar.
−Lo sé Joseph, es en parte porque me case con ella. −Y miro a su suegro. −¿George habéis visto algún animal?
−Ninguno. −Y de pronto se escucho un cuerno y vieron a los soldados con los perros que se alejaban.
−Veo que han visto animales.
−Ya lo veo. −Y dejando las fresas a un lado se fueron a cazar.
Unas horas más tarde, era el baile y Hermione le regalaba una daga parecida a la espada que le regalo para su cumpleaños.
Una semana más tarde, Hermione y su familia miraban como el barco de la familia salía del puerto.
−Esperemos que consigamos vender todo lo que llevamos. −Les dijo George.
−¿Papa llevamos muchas cosas?
−Muchas, algodón, embutidos, cerveza, quesos, cremas de la madre de Daphne y muchas cosas más.
−Ten fe. −Le dijo Draco. −Un barco lleno siempre vuelve vacio a no ser que hayáis pedido que compren cosas.
−Sí, telas para el negocio de las mujeres y otras cosas.
−¿Por dónde pasaran?
−Como ya queda poco para que empiecen las primeras nevadas, con el capitán que tiene mucha experiencia hemos decidido que vaya por las ciudades de los alrededores y también por ciudades donde la gente no tiene poderes, ¿Qué te parece?
−Una buena idea, la gente que no tiene poderes, también come y se viste.
Hermione miro a su marido. −¿Has conocido a gente sin poderes?
−Sí.
−¿Y cómo son?
−Iguales que nosotros. −Y miro a sus suegros. −Nosotros a nos vamos, nos vemos pronto.
−Nos vemos. −Y despidiéndose vieron como se iban.
Mientras volvían al castillo, Draco le explico a Hermione como era esa gente.
−Como te digo son iguales que nosotros.
−¿Alguna vez han llegado a la ciudad?
−Es imposible.