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Historia 192918 — capítulo 29

−¿Y eso?

−Nuestros antepasados prepararon esta ciudad para que nadie pudiera pasar, y los barcos de la gente que no tiene poderes no saben dónde estamos, aunque pasaran delante nuestro no nos verían, hablando de otras cosas, ¿Cómo vas con el libro que te regalo Ravi?

−Muy bien, es muy interesante, hay muchas imágenes de hermosas ciudades que jamás pensé que habría y la gente va montada en alfombras, ¿has subido alguna vez en una alfombra?

−Lo he hecho y fue muy divertido, si en primavera no estás embarazada iremos.

−Yo prefiero ya tener un bebe que ir de viaje.

−Yo también quiero que tengas un bebe, pero es la naturaleza quien habrá.

−Sí que lo hace. −Y agarrándolo del brazo llegaron al castillo.

Unas semanas más tarde, los barcos de Sirius y Mark volvían con dos días de diferencias, la familia se reunía para cenar y contarles lo bien que había ido todo.

El invierno ya no tardo mucho más en llagar y con la primera nevada, Hermione no quiso salir de la cama, se encontraba mal.

Draco que ya se había vestido al ver a su mujer que no había salido de la cama se acerco.

−Herms tienes que levantarte tenemos cosas que hacer.

−No me encuentro bien. −Y de pronto se levanto y acercándose a la palangana hecho todo.

−¿Herms desde cuando te encuentras mal?

−Desde hace un par de días, creí que era por los dulces que Sara me había traído, me comí muchos de golpe.

−Vuelve a la cama. −Le dijo Draco y ayudándola a acostarse, la tapo bien con las mantas. −Ahora mismo llamo al sanador.

−Mi sanador es Paul.

−Lo llamare, y que te traigan un té.

−Si gracias.

−No tardo. −Y dándole un beso salió del cuarto y le pidió a un soldado que llamara al sanador Paul.

Unas horas más tarde, Draco estaba feliz, Paul le había dicho que Hermione estaba embarazada de unos dos meses y que el bebe llegaría para cuando el frio se hubiera ido.

−Su majestad, Hermione tiene que tomar esto. −Le dijo Paul dándole unos frascos. −Son para que el bebe crezca bien, para que Herms no tenga mucho vomito y otras cosas, como ya dentro de poco serán fuertes las nevadas se lo he traído en grandes cantidades.

−Gracias. −Le dijo Draco y miro a Hermione. −¿Cómo te sientes ahora?

−Mejor, Paul me ha dado una cuchara de esa cosa que aunque sabe mal me ha ido bien.

−Herms felicidades. −Le dijo su madre que también la habían avisado. −Yo te hare mucha ropa de bebe.

−Gracias mami. −Y miro a Draco. −¿Feliz?

−Mucho. −Y miro a todos. −Ahora fuera, que Hermione tiene que descansar.

−Sí que tiene que descansar. −Les dijo George y abrazo a su hija. −Herms felicidades por tu bebe. −Y miro a Draco. −¿Avisareis al pueblo?

−Aun no, esperaremos a que el embarazo se note.

−Cuando menos le falte para tener al bebe, menos probabilidades de perderlo tiene. −Le dijo Paul y miro a Draco. −Tiene prohibido montar a caballo, hacer pociones y sobre todo tiene que comer bien.

−Seguiremos todo lo que nos digas.

−Hija vendremos a verte pronto. −Le dijo Jane y dándole un beso y un fuerte abrazo, dejo que descansara.

Cuando la familia se hubo ido, Draco volvió a la habitación y se sentó al lado de su mujer. −¿Te quieres levantar?

−Tengo sueño. −Y bostezo. −¿Me puedo quedar?

−Te puedes quedar, yo tengo que ocuparme de algunas cosas, pero no tardare.

−No te preocupes, no me moveré de aquí, Draco estoy muy feliz, pronto tendremos a nuestro bebe.

−Lo tendremos, yo también estoy feliz, descansa. −Y levantándose la tapo y viendo como se iba quedando dormida poco a poco, puso troncos en la chimenea y viendo como ardían y la habitación no perdía su calor se fue a su despacho, ahora que sabía que Hermione estaba embarazada tenía que ocuparse de algunas cosas para su futuro hijo.

Unos días más tarde, aunque ya había nevado varias veces más, el barco de la familia por fin llegaba al puerto.

George que había sido avisado fue a recibirlo.

−Peter me teníais preocupado. −Le dijo al capitán. −Creí que no llegaríais a tiempo.

−En algunas zonas ha nevado antes y tuvimos que parar un par de días, pero aparte de eso el barco está lleno, telas y otras cosas.

−Las telas quiero que las lleves a la tienda de mi familia, y lo demás a los almacenes para ver que habéis traído.

−Lo haremos. −Y les pidió a los marineros que vaciaran el barco.

Un par de días más tarde, Jane miraba bien las telas que les habían llevado para buscar las mas indicadas para la ropa de su nieto, además Alana también estaba embarazada así que tendría dos nietos cuando el buen tiempo llegara.

Con el paso de los días las nevadas se fueron haciendo más fuertes y como el año anterior pronto todos estuvieron aislados, en el castillo Draco pasaba los días viendo como el embarazo de Hermione se iba haciendo mas y mas grande, en los días en los que las nevadas les daban un respiro, el rey hacía llamar al sanador Paul y este le hacia un chequeo a Hermione y confirmaba que todo iba bien.

En el tercer mes, cuando el buen tiempo llego y las nevadas por fin terminaron, se anuncio al pueblo que la reina estaba embarazada de siete meses, en cuanto el bebe naciera se celebraría una gran fiesta y habría un nuevo torneo para entregar más títulos, todo en nombre del bebe fuera hombre o mujer, el seria el nuevo rey.

Una noche, Draco estaba durmiendo cuando sintió que algo iba mal, abriendo los ojos de golpe vio que Hermione estaba a su lado durmiendo tranquilamente, saliendo de la cama y vistiéndose, pidió a un soldado que preparara su caballo.

No mucho tiempo después, Draco iba galopando hacia el único lugar en el que podía encontrar respuestas, el templo de los sacerdotes, esos hombres tenían un gran poder y sabría que pasaba.

Al llegar, dejo el caballo bien atado y picando no tardaron mucho en abrirlo.

−Su majestad. −Un sacerdote lo recibió. −El señor Severus ha tenido una visión, lo espera.

−Gracias. −Y entrando corriendo no tardo mucho en llegar donde estaba el sumo sacerdote.

−Su majestad, le esperaba. −Le dijo Severus. −Su línea familiar se ha cortado.

−¿Mi hijo?

−No, más adelante, si esa persona muere, no podrá reinar.

−Iré y veré que pasa.

−Tiene que prepararse, no será un viaje sencillo, he visto una gran maldad atacando a su descendiente.

−Me preparare, al amanecer estaré aquí de nuevo, prepararlo.

−Si su majestad.

Draco sin esperar más tiempo, volvió a la entrada y subiendo a su caballo, fue a casa de su suegro, aunque aun era muy de noche, no tardaron mucho en abrirla.

George al ver a su yerno se preocupo. −¿Draco qué haces aquí? ¿Le ha pasado algo a mi hija?

−Hermione está bien, vengo a verte porque tengo que irme de viaje de inmediato, la línea de mi familia se ha roto, eso quiere decir que alguien ha matado a mi descendiente, tengo que impedirlo.

−Pero es tu futuro, ¿Cómo es que te importa?

−No se cuan adelante es, sé que no es mi hijo, pero puede que sea mi nieto o mi bisnieto, mi trabajo es proteger esta ciudad desde esta época hasta quinientos años en el futuro, también fue el deber de mi padre y mi abuelo.

−Está bien, ¿tardaras mucho?

−No lo sé, ahora mismo vuelvo al castillo a hablar con Hermione, quedaros con ella mientras yo no estoy.

−Estaremos con ella, hablare con Paul para que te de alguno de sus potingues, seguro que te va bien.

−Gracias, nos vemos antes de que amanezca en el castillo.

−No tardare mucho.

−Gracias. −Y subiéndose a su caballo volvió al castillo.

Al entrar en su habitación, vio que Hermione estaba despierta.

−¿Draco qué ha pasado? −Le pregunto. −¿Por qué te has ido?

El rey sentándose a su lado se lo explico. −Nuestra línea de tiempo se ha roto, eso quiere decir que un descendiente nuestro ha muerto y no podrá reinar.

−¿Y qué tiene que ver con nosotros? Digo mucha gente muere aunque sea nuestro descendiente.

−Tienes razón mucha gente muere incluido nuestros descendientes, pero algo va muy mal si me han avisado, tengo que protegerlo e impedir que muera y saber que ocurre.

−¿Estarás mucho tiempo fuera? No quiero tener a nuestro bebe sin ti.

−Intentare ir lo más rápido que pueda, si en cinco días no lo he resuelto volveré.

−¿Prometido?

−Prometido. −Y la beso. −Tus padres pasaran estos días contigo, no tardare.

−Te quiero. −Le dijo Hermione. −No tardes.

−No tardare y yo también te quiero, ahora descansa pronto me iré.

−No puedo dormir.

−Me quedare contigo hasta que te duermas de nuevo. −Y tapándola bien, vio como sujetaba bien su mano pero por suerte poco a poco se fue quedando dormida.

Viendo como dormía y antes de irse, le escribió una carta y dejándola a su lado se fue, no quería hacer este viaje tan cerca del nacimiento de su bebe pero sabía que no tenía otra opción, tenía que saber que era lo que pasaba.

Cerca del amanecer, Draco ya estaba preparado, George la había dado una bolsa llena de hiervas, pociones y cremas, y se despedía.

−Draco vuelve.− Le dijo su suegro. −Mi hija y mi nieto te necesitan.

−Volveré. −Le dijo el rey. −Mientras tú protege a nuestra familia.

−Lo hare. −Y lo abrazo. −Suerte.

−Gracias. −Y se fue al santuario.

Al llegar los sacerdotes ya habían preparado el lugar y Severus pidiéndole que se pusiera en medio y diciéndole que lo enviarían cerca posible de su descendiente lo hicieron desaparecer.

Nada más aparecer, Draco vio que estaba en un castillo en ruinas, caminando un poco vio a una chica muy parecida a su mujer, enfrentándose a dos hombres.

Usando sus poderes los mato y se acerco a la chica.

−¿Quién eres tú? ¿Por qué te pareces tanto a Malfoy?

−Me llamo Draco y he venido a salvarte.