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Dime que me quieres [Scorose] — capítulo 1
No sé que tiene, perodespierta algo en mí.Cada día la veo pasary tengo que decírselo.
Ha regresado a Hogwarts después de unas trágicas Navidades. Su madre murió cuando el reloj dio paso a Nochebuena. Un solo segundo, felicidad para todos, tristeza para él. A una semana y media de la noche agridulce, Scorpius Malfoy sigue con ojeras bajo sus ojos y un semblante tan decaído que hasta la persona de corazón más frío sentiría pena por él. Está sentado bajo la sombra de un árbol, sacando los copos de nieve de su bufanda verde y plata. Aquel frío día de enero se encuentra solo, acompañado por la tristeza. Tiene muchos amigos, pero todos ellos están en Francia, el país donde antes estudiaba en la Academia Beauxbatons, se había transferido a Hogwarts para estar cerca de su madre. Scorpius se siente solo, imagina que su padre está igual; él le había ofrecido que se quedará un tiempo más en casa, pero Scorpius se negó rotundamente, no podría soportar estar en la casa donde su madre había muerto. Hasta hace unos minutos, había estado acompañado por su novia, pero él le había pedido que se marchará. Le dijo que quería estar solo, pero lo cierto es que no quiere estar a su lado. La muerte de su madre no es lo único que lo perturba en las noches donde el insomnio reina. Se siente muy agradecido con Angie Zabini por estar a su lado cuando la Maldición de la familia Greengrass comenzó a hacer efecto en la señora Malfoy, pero las cosas ya no son iguales. Antes eran ellos dos, ahora... Scorpius odia admitirlo, pero su corazón ha dejado de serle fiel a Angie desde hace dos meses. Conoce a Angie desde que eran niños, por la amistad que sus padres tienen, por lo que su relación no ha sorprendido a nadie. Pero ahora, tres años después de haber comenzado, él se siente dudoso con respecto a su noviazgo, algo que no había sucedido nunca. Pero es porque jamás hubo antes otra persona en el camino. Cada recuerdo que tiene, Angie aparece en él. Scorpius no puede imaginar una vida sin ella porque nunca la tuvo. Su amiga, su confidente, su compañera, su compinche, su novia. Ella siempre ha sido todo para Scorpius y quizá ese es el problema: él ha comenzado a buscar cosas nuevas sin darse cuenta. Ama a Angie, lo hace, pero ella... Ella, la chica que se ha convertido en dueña de sus sueños, es tan diferente a lo que conoce que no puede evitar seguirla con la mirara cuando la ve pasar. Scorpius se siente horrible por comparar a Angie con ella, pero es algo de lo que no tiene control. Angie es hermosa, como si fuera la mismísima hija de la diosa griega de la belleza, tiene el cabello negro y los ojos verdes, ni una sola imperfección en su piel e incluso puede hacer que el uniforme escolar le resalte sus curvas. Y ella, pues ella tiene el cabello al rojo vivo, del mismo color que la lava y la sangre, y sus ojos azules son saltones y reflejan su alma, las pecas, aquellos puntitos rojos, están esparcidas por toda su piel: en su rostro, por la espada y cubriendo sus brazos, y sus gustos de ropa son tan extravagantes como ella misma. Scorpius no puede decir que gusta de ella por ser como Angie, porque ella es lo más diferente a Angie que existe, pero tal vez es por eso mismo por lo que se siente atraído hacia ella. Una pequeña parte de él se alegra de que su madre no estuviera viva para ver en la horrible persona que se está convirtiendo por enamorarse de otra chica. Y la peor parte es que ya ha estado planteándose la idea de, por una vez en su vida, dejarse guiar por el impulso y acabar todo con Angie para poder estar con ella. Scorpius levanta la cabeza, suspirando profundamente. Siente asco de sí mismo por tener aquella clase de pensamientos."No es más que un capricho", piensa. Pero entonces la ve, la ve y su corazón late con prisa y siente aquel hormigón en su estomago, que no parece estar hecho por mariposas, sino por un zoológico entero. Y sea como sea, lo que siente por Rose Weasley no es un capricho, es mucho más que eso. Es amor.