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Dime que me quieres [Scorose] — capítulo 2

**Es una locura,****nunca antes había sentido algo así,****y aunque sé que no está bien,**voy a hablar con él.

Por primera vez en su vida, no quiere ser impulsiva. Sabe que si hace caso a su corazón, las cosas se saldrán de su control y todo se arruinará. Ya no es cuestión de actuar de lo que quiere, sino de pensar sabiamente lo que hará a continuación, de hacer algo donde nadie salga herido. Oh, pero Rose Weasley sabe que alguien va a salir herido y -lo siento Dios- ella no quiere ser la lastimada. Tal vez sus primas tienen razón y ella es una egoísta. Y también una zorra. ¿Quién le manda a enamorarse de un chico con novia? Y no es solo eso, puesto que ella también está en una relación. Mil adjetivos pasan por su cabeza de lo que es y ninguno es bueno. Actúa mal, lo sabe, pero no puede evitarlo, como si algo superior moviera los hilos y ella no tuviera otra alternativa que obedecer las ordenes que le imponen. Rose sabe que no es la mejor persona del mundo, el largo historial de castigo que tuvo junto a su primo favorito y las broncas que sus padres le dan en verano lo confirman, pero tampoco es tan mala, pues adora ayudar a las personas y es una de los que tienen las mejores notas de su generación. Hasta hace unos meses, Rose estaba bien con ser tanto bueno como mala, pero en estos momentos, se siente la peor persona del universo. Frank Longbottom es el chico perfecto, literalmente. Si Rose nació para sentirse un monstruo, Frank nació para ser perfecto. El mejor hijo, las mejores notas, el mejor amigo. El perfecto novio. Le regala flores, la lleva a cenar, le da obsequios, le canta serenatas, le escribe poesía. Es tan perfecto que Rose lo está comenzado a odiar. Pero ella sabe que antes de que él apareciera, no había más que amor para Frank. Se enoja consigo misma, porque ni la persona más estúpida terminaría con el chico perfecto. En realidad, ni la persona más estúpida se enamoraría de otro estando con el chico perfecto. Él no es perfecto. Merlín sabe que no lo conoce demasiado bien y que si hablan, es porque comparten el mismo mejor amigo. Pero él... Oh, cuánto lo ama, él se adueña de sus pensamientos y es su rostro con el que sueña por las noches. Es él en el que piensa en las aburridas clases de Historia de la Magia y es él quien le saca sonrisas sin saberlo. Frank la ama y seguramente ni una sola vez pensó en engañarla, mientras Rose ya ha fantaseado despierta con besarlo a él. Está cometiendo un error, y no es uno que se arregla con una charla de sus padres o pasando algunas horas en el salón de castigos, es un gran error que puede destruirla no solo a ella, sino a Frank, a él y a la novia de éste. ¿Por qué? ¿Por qué cuando en Hogwarts hay tantos muchachos, decide enamorarse de uno que tiene pareja? ¿Y por qué justamente cuando ella está con alguien? Le es fiel a Frank, o por lo menos físicamente lo es. Ella sabe que lo suyo ya no es lo mismo que antes y eso es solo por su parte, porque Frank no puede ni imaginarse que su novia está sintiendo algo por otro chico y la sigue amando como siempre. Rose puede que está cometiendo un error, ya que ni siquiera sabe si él la ama, de seguro, como dijo su primo, ama con locura a su novia, esa que parece salida de una revista de modelos. Puede seguir sus impulsos como normalmente hace y esperar que las consecuencias de sus actos no la afecten por mucho tiempo o puede intentar obligarse a dejar de sentir lo que siente por un chico que apenas conoce y seguir teniendo a su vida bajo control.  ¡Cómo extraña los tiempos en los que antes lo único que le importaba era elegir correctamente el helado que quería! La única persona que sabe todo esto es su primo y éste se niega a ayudarla a tomar una decisión, argumentando que ella sola debe decidir que hacer. En cierta manera, Rose se lo agradece. Y por eso está caminando por los pasillos de Hogwarts, esperando elegir una opción antes de que acabe el día. Pero cuando llega al pasillo que da a los jardines del colegio mágico, ve a la causa de sus problemas. Él está ahí, sentado sobre la nieve y mirando un punto fijo, perdido en sus pensamientos. Pero entonces levanta la mirara y la clava en ella. Y Rose sabe que nada volverá a ser como antes cuando nota, cuando sabe que los ojos de Scorpius Malfoy la miran con amor.