← Historia 193134 · de
Historia 193134 — capítulo 13
−En Londres, genial. −Le dijo Orión. −Ahora tenemos que pensar como llegar.
−En cuanto recuperemos todos nuestros poderes y hayamos descansado iremos. −Les dijo Abraxas.−No voy a dejar que mi hijo siga siendo un mortifago, además tengo que hacerme cargo de mi dinero y mi biblioteca, allí hay muchos libros que nadie sabe que existen y seguro que nos irá bien para encontrar los horrocrux.
−En mi caso igual. −Les dijo Orión. −En mi casa tengo muchos libros.
−¿Sirius, Remus podemos hacer algo por los Longbottom? −Les pregunto James. −No quiero que sigan locos o como sea.
−Hablare con Irina, haber que se le ocurre.
−Gracias.
−De nada, ahora tengo que comer que esta tarde trabajo.
−¿Dónde trabas? −Le pregunto Hope a su hijo.
−En una librería y Sirius en una cafetería, tiene a todas las clientas enamoradas.
−Claro es un Black. −Le dijo Orión.
Ante eso todos lo miraron, y Sirius se reía, Orión al ver que su hijo se reía sonrió, poco apoco recuperarían su buena relación aquella que habían tenido antes de que su mujer le llenara la cabeza de tonterías, por suerte no hay resucitado con ellos.
Mientras comían, Alexander y Damián les dijeron que les ayudarían a destruir a los horrocrux.
−Estoy muerto, por culpa de los mortifagos. −Les dijo Alexander. −Quisieron que me uniera a ellos y usar mi dinero para matar a sus enemigos, así que estoy con vosotros.
−Yo morí por otra razón muy diferente, pero estoy dentro igual. −Les dijo Damian. −Gracias a vosotros, podre ver a mi hijo de nuevo, espero que me recuerde, apenas tenía dos años cuando morí.
−Yo creo que te recuerda. −Le dijo Remus. −Tiene tu apellido.
−¿Cómo es?
−Le gustan mucho las chicas, también es divertido y es uno de los mejores amigos de Draco.
Ante eso el hombre sonrió. −Me alegro que tenga buenos amigos.
−Los tiene, gente que le quiere y protege. −Y miro a sus amigos. −Y Harry no se queda atrás, los Weasley lo cuidan y Hermione también.
−Mi hermana. −Fabián miro a su amigo. −¿Remus como están mi hermana y mis sobrinos?
−Están bien, han sido muy valientes, gente como Lucius y otras personas le han dado de lado, al ser sangres puras y no querer luchar al lado de Voldemort.
−¿Todos están bien?
−Si, Molly y Arthur tienen siete hijos, la más pequeña es una niña hermosa, en su primer año estuvo a punto de morir por culpa de Voldemort, uno de sus horrocrux la controlo.
−¿Cómo se llama?
−Ginny, bueno Ginebra, pero le llaman Ginny.
−Un hermoso nombre, ¿pelirroja?
−Pelirroja.
Mientras comían seguían hablando de cómo estaban las familias, cuando terminaron Sirius y Remus volvieron a sus trabajos.
Una hora más tarde, Sirius estaba trabajando cuando vio que llegaba Nicole, cuando la vio por primera vez le resulto muy atractiva hasta que supo que era una vampiresa, desde entonces intentaba estar lo más alejado de ella posible.
−Hola guapo. −Le dijo Nicole.
−Estoy trabajando.
−Yo no te impido que trabajes, ¿Qué harás luego?
−Cosas.
−¿Con esa aburrida de Irina?
−Irina es una mujer muy agradable, pero no, tengo otras cosas de las que ocuparme.
−¿Cuándo saldrás conmigo?
−Cuando no seas lo que eres. −Y la miro. −Te lo voy a dejar claro, no me atrae nada tu forma de vida, ahora por favor vete estoy trabajando.
La vampiresa ofendida se fue, nunca le habían rechazado y Sirius no solo le había rechazado una vez sino muchas, su orgullo estaba herido.
−Bien hecho. −Le dijeron.
Sirius suspirando miro a su alrededor y vio a Matt, el hombre lobo, por lo menos no era otro chupasangre.
−No hay que fiarse de los vampiros, son engañosos, tramposos y muy molestos.
−Mucho, no sé cuantas veces le he dicho que no me interesa salir con ella.
−Los vampiros no son conocidos por escuchar, Irina ya me ha contado lo de tu familia, felicidades.
−Gracias, ¿quieres algo?
−Sí, café con beignets, me encantan esos pastelitos, son la gloria.
−Ahora te los traigo.
−Gracias.
Sirius se fue a buscar el pedido de Matt y al volver se sentó en frente.
−¿Me puedes hacer un favor? −Le pregunto Sirius.
El hombre lobo que se estaba comiendo su beignet lo miro. −Según sea.
−Necesito vuestro veneno.
−¿Para qué?
−Aun no lo sé, pero sé que es muy fuerte.
−Para los vampiros, nunca lo hemos usado para lo demás.
−Pronto volveremos a Londres y algo me dice que nos irá bien.
−Te daré un pote, pero no será barato.
−Sin problemas, en cuanto mi padre se haga con su dinero te lo enviare.
−OK, confió en ti así que espero que no me falles.
−No lo hare, ¿te puedo hacer una pregunta?
−Claro, dime.
−¿Cómo vivís?
−No somos como los vampiros que quieren mucho dinero, si te fijas viven en mansiones enormes, visten ropa muy cara y todo eso, nosotros nos conformamos con vivir tranquilos y tener nuestros trabajos.
−Sois muy diferentes.
−Lo somos, sin contar que ellos están muertos y nosotros no.
−Te dejo que sigas merendando tranquilo, gracias por todo.
−De nada.
Siirus se levanto y se fue a seguir atendiendo a sus clientes, le gustaba ese lugar, la gente era muy amable.
Mientras en Nueva Orleans las cosas iban bastante bien, en Hogwarts, los estudiantes seguían pendientes del profeta esperando si robarían algún otro cuerpo y cuando los encontrarían.
A principios de noviembre, había una gran tormenta, rayos, truenos y muchísima agua, era como si el cielo estuviera furioso y muchos temían que el techo del gran comedor se cayera.
−Que miedo. −Les dijo Hermione a sus amigos.
−Y que lo jures. −Le dijo Harry que no dejaba de mirar todo el tiempo al techo. −Nunca había visto una tormenta tan fuerte.
−Creo que nadie.
De pronto las velas se apagaron un momento y más de uno se puso a gritar.
−Tranquilos. −Les dijo Dumbledore desde su sitio. −Solo ha sido el viento.
De pronto las puertas del gran comedor se abrieron y empezó a entrar gente.
Los alumnos asombrados al ver a esa gente miraron a Dumbledore.
−Abuelo. −Draco asombrado de ver a Abraxas se levanto y se acerco corriendo con los ojos llenos de lágrimas. −Eres tú.
−Si Draco. −Le dijo Abraxas.
−Estás vivo. −Y lo abrazo, aunque no se habían conocido, los dos eran iguales, rubios con los ojos grises.
−Y no estoy solo. −Y señalo a Cygnus.
−Abuelo Cygnus. −Y también lo abrazo.
El hombre lo abrazo como si tuviera miedo de que se fuera a perder.
−Papa, mama. −Harry al verlos se acerco corriendo llorando y también los abrazo, hacia tantos años que soñaba con ese momento que esperaba que fuera verdad.
−Mi niño. −Lily que también lloraba lo abrazo.
Los demás también se fueron acercando.
−Blaise es tu padre. −Le dijo Remus señalando a Damián.
−Lo sé, nunca he olvidado su cara. −Y lo miro. −Papa. −Y se puso a llorar, su madre nunca había sido una buena madre, siempre persiguiendo a hombres ricos y siempre se había sentido huérfano.
−Blaise hijo ya no estás solo.
Dean que solo conocía el nombre de su padre se acerco temeroso.
−Dean el es tu padre. −Le dijo Sirius. −El murió a manos de los mortifagos, nunca te abandono.
El chico lo miro.
−No te preocupes, Dean, ya nunca más me iré a ningún lado, nos iremos conociendo. −Le dijo Alexander y aunque al principio lo abrazo temeroso, al ver que no se aparto sonrió, ese era su hijo y nunca más se apartaría de su lado.
Los niños no fueron los únicos que se acercaron.
−Regulus. −Severus se acerco a su mejor amigo. −Estás vivo. −Dijo asombrado.
−Lo estoy. −Le dijo el chico. −Siento haberte dejado solo.
−Estás vivo. −Dijo de nuevo.
Regulus le pellizco y sonrió al escuchar que se quejaba.
−Duele.
−Es porque estas despierto, ahora vamos a ver un buen espectáculo, no quiero que te lo pierdas.
Y así era, Orión viendo como sus sobrinos se reunían con sus primos y amigos miro al director.
−Dumbledore, tú has cometido grandes crímenes, primero encerrar a mi hijo en prisión sin ser juez. −Y dio un paso hacia el. −Segundo crimen, enviar a mi sobrino Harry con la hermana de Lily sin hacer caso al testamento de James. −Y dio otro paso hacia el. −Y tercero y el más grande de todos, no matar a Voldemort cuando tuviste oportunidad, esperar a que se cumpla esa estúpida profecía, dime algo en tu defensa sino te matare.
Por una vez el director de hogwarts, no pudo decir nada, todos sabían que Orión era un hombre muy poderoso.