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Historia 193134 — capítulo 4

−Malfoy es demasiado temprano para ver tu cara de mono. −Le dijo Hermione.

−Cállate sangre sucia.

−Si lo sé, mis padres no son mágicos, eres muy cansino siempre diciendo lo mismo. −Y miro a sus amigos. −Creo que se ha comido un loro.

Ante eso Harry se puso a reír.

−Seguro. −Y miro a los que no entendían. −Sois unos incultos.

−Cállate cara rajada, no quiero saber cosas asquerosas.

−Entonces vete, no queremos ensuciar con nuestra presencia un culo tan pomposo como el tuyo. −Ante eso los amigos de Harry se pusieron a reír.

−Cállate.

−No quiero, y no vayas amenazando con que iras a ver a tu padre, que tienes 14 años madura de una vez.

−Eso nunca pasara. −Le dijo Ron.

−Puede. −Le dijo Hermione y miro a los slytherin. −Ahora dejarnos en paz.

−Antes, ¿quiero saber que quisiste decir en los mundiales?

−Nada, solo que algún día eso de que eres un Malfoy y un Black no te servirá, puede que en el ministerio no dejen de alabaros, pero el mundo es demasiado grande y sobre todo a nosotros no nos gustas. −Y levantándose cerró la puerta en sus narices.

−Y así Hermione, echo a las serpientes de nuestro camerino. −Dijo Harry riéndose. −Lo has hecho genial.

−Me he liberado, como si me hubieran quitado una piedra de encima.

−Una piedra llamada Malfoy. −Le dijo Ron. −Ese tipo me cae fatal, tengo ganas de que el calamar se lo coma.

−Que va, seguro que luego lo escupe, a saber a qué sabe una serpiente pomposa.

−Pronto volverá a molestar. −Le dijo Harry. −Es como los gatos que tienen siete vidas.

−Mientras disfrutaremos de nuestra victoria.

−Sí que lo haremos. −Y olvidándose de los slytherin hablaron de otras cosas más agradables.

Unas horas más tarde tras la selección de los nuevos alumnos, el profesor Dumbledore soltaba la noticia de que ese año no habría quidditch sino que se celebraría el torneo de los tres magos y otras dos escuelas llegarían para pasar el año con ellos, Beauxbatons de Francia y Durmstrang de Bulgaria.

Cuando el discurso de Dumbledore termino, ya empezó la cena y más de uno se quejo por no tener quidditch.

−Me libro de ver los partidos mientras me congelo. −Dijo Hermione al aire.

Ante eso todos la miraron.

−Herms eso no se dice. −Le dijo Harry.

−No me gusta y encima mientras os veo me congelo.

−Pero Hems, el quidditch mola. −Le dijo Ron.

−Para ti, pero a mí no. −Y sonriendo a Ginny que la miraba divertida siguió cenando.

Al día siguiente, tras desayunar y recoger sus horarios, los gryffindor iban a su primera clase, y Hermione se acerco a Harry.

−Harry. −Le susurro.

El chico la miro. −Herms.

−¿Todo bien?

−Muy bien, apunte en un calendario el día así no me olvidare.

−Mejor, no quiero que hayan sorpresas, ¿has sabido algo del profesor Lupin?

−No, pero hablare con Canuto para preguntarle donde está.

−Hazlo, tengo algo importante para él. −Y se llevo el dedo a los labios. −Es súper secreto.

El chico asintió con la cabeza. −Súper secreto.

Mientras ellos susurraban, Draco que estaba aburrido vio como Harry y Hermione susurraban, no eran la primera vez que lo hacían, lo que a él le llamo la atención es que el comadreja no estaba allí.

−Draco. −Theo lo llamo. −¿Aun enfadado con Granger?

−Paso de esa sangre sucia, míralos. −Y señalo donde estaban Hermione y Harry susurrándose cosas. −Quiero saber porque el comadreja no está allí susurrándose como siempre.

−Ni idea. −Le dijo el castaño. −Y no me interesa. −Y lo miro. −¿Draco quieres saber?

−Todo lo que tenga para molestar a ese trió de perdedores me interesa. −Y no pudo decir nada porque ya la clase empezó.

Unas horas más tarde, después de clases, Hermione estaba en la biblioteca estudiando, cuando se sentaron frente a ella, levantando la cabeza vio a Draco.

−¿Malfoy qué haces aquí? −Le susurro. −Vete a molestar a otro. −Y volvió a sus estudios.

−Te he visto susurrando con el cara cortada.

−¿Y? ¿Tú no te susurras con tus amigos?

−¿Por qué no estaba el comadreja?

−A ti eso no te importa.

−Sí que me importa, sino no me hubiera acercado a ti, una sangre sucia que huele muy mal.

Hermione lo miro. −Si has terminado tengo que seguir estudiando. −Y miro a la profesora que se ocupaba de la biblioteca. −Señora Pince, Malfoy no me deja estudiar.

La biblioteca lo miro reprobatoriamente. −Malfoy, hay muchas otras mesas para estudiar, no moleste a sus compañeros.

Draco al verse regañado, miro mal a Hermione que lo miraba divertida y se fue.

Al chico le extrañaba la nueva actitud de Granger, antes nunca dejaba de hablar, pedir que no insultara a sus amigos y otras cosas, pero ahora su nueva actitud no le molestaba al contrario le llamaba la atención, ¿Qué había pasado en verano para que cambiara tanto?

Unas horas después, mientras cenaban, Hermione les dijo a sus amigos que se había encontrado a Draco en la biblioteca.

−¿Te ha molestado? −Le pregunto Harry.

−No, solo molesto como siempre, por suerte la señora Pince que pasaba por allí se lo ha llevado, ni siquiera me deja estudiar tranquila, con lo grande que es la escuela.

Ni Harry ni Ron dijeron nada, Hermione era muy rara cuando se trataba de sus estudios.

Unos días más tarde, sábado Hermione estaba leyendo un libro en el jardín cuando se acerco Harry.

−Herms.

La castaña dejando el libro lo miro. −Harry.

El chico sentándose a su lado le dijo: −Ya he hablado con Canuto has quedado con él a las diez de la mañana el día de Hogsmeade en la casa de los gritos, con Ron iremos a las once así que te dará tiempo para hablar tranquilamente con él y Remus también estará.

−Estupendo, gracias.

−De nada.

Draco que pasaba por una de las galerías del patio al ver a los gryffindor de nuevo susurrando sin Ron, se extraño de nuevo, pero cuando vio al comadreja acercarse y sentándose al lado de Hermione y ninguno de los dos saltaron ni lo miraron mal, supo o que eran muy buenos mentirosos o que ese molesto pobretón lo sabía todo.

−¿Draco de nuevo? −Le pregunto Theo. −Al final me vas a empezar a preocupar, jamás te había visto tan pendiente de los gryffindor.

Draco sin saber que decir se fue.

−¿Qué pasa? −Le pregunto Blaise a Theo.

−Parece ser que los gryffindor esconden algo.

−Siempre esconden algo, ¿Qué hay de nuevo?

−Que esta vez, solo son Potter y Granger.

−Eso sí que es extraño.

Ante eso Theo lo miro. −¿Tu también?

−Puede ser si es muy interesante, vamos que tengo hambre.

−Sí. −Y se fueron al comedor a merendar.

El primer sábado de Hogsmeade, Hermione lleno su mochila de comida y otras cosas para Sirius y en el patio se acerco a sus amigos. −Yo me pasare por la librería para ver que libros hay.

−¿Tan pronto? −Le pregunto Ron.

−Es por eso que no te he invitado. −Le dijo Hermione.

−Ron deja que vaya a mirar libros. −Le dijo Harry. −Nosotros iremos a la tienda de quidditch y luego nos reuniremos.

−Ir. −Les dijo la castaña. −Cuando habláis de quidditch se me queda la misma cara que a Ron.

Ante eso Harry se puso a reír. −La verdad es que si. −Y miro a su amigo. −Ron tiene razón.

−Lo sé, vamos que ya vamos a salir. −Y ayudando a Hermione a subir al carro, este salió.

Al llegar al pueblo mágico, Hermione se despidió de sus amigos diciéndoles que luego los vería y puso rumbo a la librería en vez de entrar se coló por una de las callejuelas y poniéndose la capa de invisibilidad de Harry le había dado para que no la vieran se fue a la casa de los gritos.