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Locas aventuras de adolescentes — capítulo 2

Hola!!! perdon por borrarlo primero pero tenía unos pequeños desperfectos, pero bueno...

espero que disfruten de mi historia tanto como Carolyn y yo la dsfrutamos.


Capítulo 2: Primer día de clases, nuevos novios y uno que otro herido

---------------A las 8AM el la habitación de las chicas---------------

Tres chicas ya estaban listas para ir a clases pero había otras dos todavía profundamente dormidas.

Mirna se empezaba a mover porque la luz del sol la deslumbraba, se sentó, todavía en su cama, y se estiró dando un gran bostezo. Miró el reloj de mesa y se dio cuenta de que ya era tarde.

Lo primero que hizo fue subirse a brincar a la cama de Carolyn para despertarla pero sin resultado, después se puso a gritarle:

-Carolyn!!! Levántate, perezosa!! ¡Nos quedamos dormidas!- su técnica no tuvo resultado, y se dispuso a llevar a cabo el plan C.

-CAROLY, PARATE. SE INCENDIA LA TORRE!!! FUEGOOOO!!! FUEGOOOOOO!!!

La técnica de Mirna funcionó, pero no como a ella le hubiera gustado por que, al escuchar las palabras de Mirna, Carolyn se levantó tan bruscamente que tiró a Mirna de su cama y ocasionó que Mirna se lastimara el brazo al dar contra el suelo.

-Lo siento Mirna!! ¡Es que me asustaste y no te vi! – la ayudó a levantarse.

--Sí, ya. Mejor vete a bañar porque ya es tarde- le aconsejó mientras se sobaba el brazo izquierdo y la cabeza.

Carolyn y Mirna se arreglaron en tan sólo 40 minutos mientras las otras tres ya habían bajado a desayunar.

Al terminar de vestirse, peinarse y maquillarse, bajaron a la Sala Común para descubrir que sólo había tres chicos ahí: Erick (que miraba con la boca abierta lo bien que Carolyn estaba arreglada), Fred y George.

Carolyn se fue a desayunar, de la mano, con Erick mientras que Mirna se iba del brazo de los dos gemelos.

-Oye, Mirna- comenzó George- , ¿Por qué Carolyn se fue con Erick muy cariñosa? Yo tenía entendido que sólo eran amigos...

-Ah, sí. Se me olvidó contarles.-dijo un poco apenada- es que ayer por la noche Erick le pidió ser su novia a Carolyn.

-Pero, ¿no crees que es muy pronto?- dijo George

-No, porque ellos se han gustado desde hace dos años pero no se atrevían a dar el buen paso.

-Ah

Desayunaron muy apresurados porque ya era tarde y se despidieron a la entrada del aula de transformaciones (que era la primera clase de Mirna).

Los gemelos se fueron a su primera clase, que era la de pociones, sin entusiasmo.

---------------Aula de transformaciones---------------

Mirna entró al aula sonriente y se sentó junto a Carolyn que ya había llegado.

-¿Qué onda? Ahora que eres novia de Erick, ¿vas a pasar todo el tiempo con él y me vas a abandonar a mi y a los gemelos?- le preguntó con cara de perrito degollado

-No, para nada. Sólo durante un rato en el día.

-Ah, OK. Más te vale.

Len ese momento la momia entró por la puerta del aula y todos se quedaron en silencio, todos menos Mirna y Carolyn (para variar son las más desmadrozas, jejeje).

-Señoritas Clearmoon y Darkwater, guarden silencio o las castigaré- les advirtió la momia.

Las dos se quedaron en silencio de inmediato.

-Muy bien hoy estudiaremos las transformaciones humanas en animales...

La clase estuvo muy interesante para Hermione pero para el resto del alumnado estuvo casi para dormirse. Erick sólo hacía garabatos en las esquinas de sus pergaminos sin poner atención a una sola palabra de lo que decía la maestra; Carolyn se la pasó viendo por la ventana los pájaros volando; Harry y Ron, jugando ahorcado; Hermione, tomando apunte; Mirna, platicando en voz baja con un tal Seamos Finnigan, el cual le cayó muy bien.

De repente el celular de Carolyn, que había puesto en vibrador para que no sonara, la sacó de sus pensamientos porque comenzó a vibrar. (na: pasemos por alto el hecho de que en Hogwarts no funcionan eso aparatos muggles por el exceso de magia en el aire)

Ella se asustó un poco, se metió debajo de su banca para que la momia no la viera y contestó en voz baja. Felizmente ella estaba en la última banca de la esquina y la momia no la podía oír.

Cuando Carolyn salió de debajo de su banca Mirna le preguntó que quién le había hablado.

-Me habló Alexis. Dice que castigaron a Edgar por golpear a un compañero de clases durante el desayuno, justo antes que llegáramos. Edgarcito está en la enfermería.

Se miraron algo preocupadas y acordaron ir a visitarlo en el cambio de clases.

La clase transcurrió sin contratiempos y cuando terminó todos los alumnos se dirigieron hacia su clase de Historia de la magia.

Cuando Carolyn y Mirna pasaban apuradas por uno de los miles de pasillos del castillo oyeron que alguien las llamaba en susurros desde un armario. Se acercaron con cautela hasta que vieron que eran los gemelos los que las llamaban.

-Hola, ¿cómo les fue en Transformaciones?- preguntó Fred

-Bien- contestaron las dos al mismo tiempo

-¿Quieren ir a Hogsmeade?- preguntó George

-¿Después de clases, verdad?- preguntó insegura Mirna.

-No, ¿para que esperar? Vamos ahora.

-Claro- respondió Carolyn sin pensárselo dos veces, sin embargo Mirna se mordió el labio pensando en los problemas que tendrían si los cachaban.

-¿tú que dices, Mirna?-preguntó Fred

-No lo se, esque teníamos que ir a ver a nuestro hermanito a la enfermería porque se peleó con un tal Draco.

-Vamos, nos merecemos un descanso después de la larga y agotadora semana de clases que acabamos de pasar- dijo George

-No llevamos una semana de clases, acabamos de tener apenas la primera clase del día!!

-Bueno casi......-apoyó Fred

-Anda Mirna, vamos-casi casi le suplicó Carolyn con cara de perrito degollado.

-Está bien.

Las condujeron por un pasadizo secreto que parecía un túnel. Caminaron por una hora y Carolyn ya se estaba quejando, cuando Mirna se iba a quejar de nuevo llegaron al final del túnel y salieron a lo que parecía un sótano oscuro.

Subieron por las escaleras sin hacer ruido y atravesaron una puerta. Se encontraron detrás del mostrador de Honeydukes. Estaban en una tienda llena de estantes repletos de los dulces más apetitosos que se podrían imaginar. Cremosos trozos de turrón, cubitos de helado de coco de color rosa trémulo, gruesos caramelos de café con leche, cientos de chocolates puestos en filas, barriles llenos de caramelos de sabores y de meigas fritas, bolas de helado levitador, chicles que hacían bombas del tamaño de un globo aerostático, seda dental de menta, ratones de helado, diablillos de pimienta, crema de menta en forma de sapo, plumas de azúcar hilado, caramelos que estallaban, babosas de gelatina y píldoras ácidas.

Compraron de todo un poco (más bien dulces como para alimentar a todo un ejército durante más de un año) y salieron de la tienda. Se encontraron con una calle muy pintoresca con tiendas y casas con techo de paja.

Visitaron Zonko, correos, la Casa de los Gritos y a Dervish y Banges.

Llegaron al frente de Las Tres Escobas y se tomaron una cerveza de mantequilla tranquilamente. Cuando se acercaba la hora de comer se dirigieron hacia el pasadizo que ya antes habían recorrido de ida al pueblo. Al llegar al castillo no había nadie por los pasillos así que no tuvieron problemas para llegar al Gran Comedor sin ser vistos.

Se quedaron afuera del comedor hasta que sonó la campana que indicaba la hora de la comida y entraron. Fueron los primeros en entrar y comieron bastante porque esa mañana no habían desayunado bien por lo tarde que se levantaron. Cuando ya casi terminaban de comer apareció Erick con pinta de haberlos buscado por todo el castillo.

-¿dónde se habían metido? Estuvimos muy preocupados por ustedes dos, niñas- las regañó Erick severamente mientras Mirna y Carolyn bajaban la cabeza como señal de disculpa.

-¿”estuvimos? ¿Tú y quién más?- preguntó algo extrañada Mirna.

-Pues todos nuestros amigos: Edgar, Alexis, Harry, Ron, Ana, Rebecca, Hermione y, claro, YO!!!

-Pues perdónanos la vida!!- exclamó Mirna con sarcasmo.

Después del almuerzo se fueron (seguidas de cerca por Erick) a su siguiente clase que era la de Pociones y duraría dos horas (osea que abarcaría todas las clases de la tarde). Se sentaron al fondo del aula con Erick y sacaron sus materiales para la clase.

El aula se fue llenando y cuando entró el último estudiante, entró un profesor pálido, con cabello negro y grasiento y nariz ganchuda. Carolyn le preguntó a Hermione que cuál era el nombre de aquel profesor pero antes de que Hermione le pudiera responder...

-Silencio!!

En realidad no había necesidad de que impusiera orden pues su sola presencia infundía tanto miedo como para que alguien se atreviera a hablar, pero esto no lo sabían Mirna y Carolyn así que seguían platicando muy animadas sin darse cuenta de que todos las miraban tratando de advertirles...

-50 puntos menos para Gryffindor y si siguen hablando, señoritas Clearmoon y Darkwater, serán 150 y las castigaré- advirtió Snape.

Eso se le hizo demasiado injusto a Mirna así que se paró para reclamar.

-Eso no es justo y usted lo sabe!!- le gritó desde su lugar. (na: MALA IDEA!!!)

-Sólo por platicar un poco no nos puede quitar puntos que ni siquiera tenemos. Eso es lo más injusto del planeta, eso es antidemocrático, eso es favoritismo, eso es una infamia, eso es...- iba a seguir con su discurso liberalista pero se contuvo al ver las miradas de la clase entera clavadas sobre ella, pero sobre todo la expresión de Snape que estaba lívido: nunca antes alguien había tenido el valor suficiente como para reclamarle.

-Señorita Darkwater, está castigada por una semana y si no se calla serán dos. La espero en mi despacho a las 5 en punto y ahí le informaré cuál será su castigo.

Esto bastó para que Mirna se callara y se sentara, asesinando con la mirada a Snape.

-Después de la desagradable interrupción de su compañera Darkwater, deberían darle las gracias por haber perdido otros 100 puntos de su casa.

Mirna iba a ponerse a gritarle otra vez pero Erick la detuvo y la tapó la boca con su mano como diciéndola: . Sólo esto la logró calmar.

-Como iba diciendo, hoy haremos una poción para encoger. El procedimiento está en la página 12 de su libro de “Mil Hiervas y Hongos venenosos y dónde encontrarlos”. Tienen una hora y media para terminarla. Cuando terminen tráiganme una muestra de su poción con el nombre de todos los integrantes de su mesa y podrán salir.

Una hora y media después en la mesa que compartían Mirna, Carolyn y Erick había un desastre por toda la mesa, restos de ingredientes por todos lados y su poción que debía de ser de color verde limón se había convertido en...

-¿¡Púrpura?!- exclamó Snape vertiendo un cucharón el caldero para que todos la vieran. Los de Slytherin soltaron una carcajada mientras que los de Gryffindor miraban aprensivamente la poción- ¿¿Qué es esto??

-¡Una poción!- respondieron los aludidos con mezcla de sarcasmo, orgullo y cinismo.

-Se suponía que la poción tenía que quedar de color verde limón y no PÚRPURA!!!

-Usted lo ha dicho: “se suponía”-dijo Erick

Todos los alumnos del salón rieron con ganas.

De repente el caldero empezó a echar burbujas.

-¡Va a explotar! ¡Pecho tierra!- gritó Carolyn justo a tiempo porque cuando todos se escondieron debajo de sus mesas el caldero explotó, esparciendo su poción mal hecha por todos lados. En las mesas, en el suelo, en las paredes y en la cara del profesor de pociones al que en ese momento le estaban saliendo horrorosos granos rojos en la piel.

Mirna, Carolyn y Erick salieron de debajo de su banca para revisar el resultado de su grandiosa poción sobre Snape.

-Se lo tenía merecido!- susurró Mirna a Carolyn pero Snape la escuchó.

-¿Qué ha dicho, señorita Darkwater?- preguntó enfurecido mientras los tres se reían tanto que tenían lágrimas en los ojos y se sostenían las costillas.

-Nada, profesor.- dijo inocentemente Mirna cuando se había calmado un poco y se secaba las lágrimas con su túnica.- Sólo que debería ir a la enfermería para que le revisen esos granos que no se ven nada bien.-dijo Carolyn

Echaron a reír más aún (si se podía) y eso puso a Snape más enojado así que les gritó:

-¡¡¡¡ESTÁN CASTIGADOS TODAS LAS TARDES DE LAS PRÓXIMAS DOS SEMANAS!! Los espero a las 5 en punto en mi oficina a los tres chistositos...

Si pensaba que eso les quitaría las sonrisas de la cara estaba muy equivocado porque se necesitaba más que un simple castigo para quitárselas.

Tocó la chicharra (ahora si que “salvados por la chicharra”) y salieron lo más rápido posible de el salón que estaba hecho un asco de porquería. Ya eran las 2 de la tarde.

Se fueron corriendo hacia la sala común de Gryffindor pero a medio camino se acordaron de que Edgar estaba en la enfermería y cambiaron de dirección para ir a verlo.

Al entrar en la enfermería se encontraron con dos camas ocupadas, una por Edgar y la del otro lado de la sala, por un chico rubio. La cama de Edgar estaba rodeada de gente como sus amigos y compañeros. Lo que no se explicaban Mirna, Carolyn y Erick era qué hacía Ginny ahí.

Llegaron al borde de la cama y lo saludaron alegremente.

-Hola, Edgar!!!

-Hola- Edgar parecía en buen estado si pasaban por alto el pómulo hinchado y morado y su labio partido.

-¿Por qué tardaron tanto en venir a verme?- dijo un poco sentido- Si ven que estoy llorando, no estoy llorando, sólo se me metió una basurita al ojo- dijo poniendo cara de niño chiquito que está llorando.

Todos los presentes rieron, incluso los recién llegados.

-Ya no te hagas el sufrido que nosotros somos los que nos deberíamos quejar porque nos acaban de castigar por dos semanas con trabajo forzado - los tres castigados empezaron a decir hasta de lo que se iba a morir Snape.

La enfermería se fue vaciando hasta que sólo quedaron Ana, Rebecca, Alexis, Mirna, Carolyn y Erick alrededor de la cama de Edgar y el club de fans de Draco alrededor de la cama del Slytherin.

-¡Edgar, cuéntanos con lujo de detalle lo que pasó!- exigió Mirna

  • Está bien... yo estaba tranquilamente desayunando en la mesa de Ravenclaw y...

-------------------------Flash back------------------------

Edgar estaba sentado el la mesa de su casa entre Alexis y Rebecca junto con Ana. Una hermosa pelirroja iba entrando por la puerta y un rubio platino la alcanzó.

La tomó del brazo para voltearla y quedar de frente. Ella se resistía y él la tomó de las manos y la besó salvajemente. Cuando se separaron ella le dio una cachetada que por poco lo deja inconsciente y él la trató de besar de nuevo. Fue ese el momento en el que Edgar se levantó y corrió en ayuda de aquella chica a la que había reconocido como Ginny Weasley, la hermana menor de Ron.

Llegó como un rayo al lado del rubio y la pelirroja y, sin pararse a preguntar primero, lo golpeó en la mandíbula con todas sus fuerzas.

El rubio, llamado Draco (como se informó Edgar al momento en que una chica gritaba el nombre del afectado), cayó al suelo con sangre saliéndole de la boca. Edgar se abalanzó sobre él mientras Alexis (que había corrido para tratar de ayudar a Ginny también) gritaba algo que sonaba más o menos como: ¡¡DALE EDGAR, DALE SIN PIEDAD!!

Se formó un corro de alumnos, la mayoría de Gryffindor y Ravenclaw, alrededor de ellos dos.

De un momento a otro llegó la momia corriendo a ver lo que pasaba y a castigar a los involucrados.

Cuando en grupo de alumnos divisó a McGonagall dirigiéndose hacia ellos, advirtieron a todos y se dispersaron haciendo como si nada hubiera pasado.

La momia llegó hasta donde estaban en el suelo los dos chicos, peleando.

-¿QUÉ DIABLOS PASA AQUÍ? SEPÁRENCE AHORA!!!

Eso no le dio resultado así que los separó con una maldición que los lanzó hacia atrás y los dejó medio inconscientes, pero despiertos el suficiente tiempo como para enterarse que estaban castigados por un mes entero.

Cuando Edgar se despertó, dos horas después, se encontró en la enfermería con un tremendo dolor de cabeza por el golpe que se había dado contra la pared del gran comedor y con un grupo muy numeroso de alumnos a su alrededor, esperando a que recuperara la conciencia.

-------------------------fin del flash back-------------------------

Cuando terminó de contarlo sus seis amigos se estaban revolcando en el suelo de la risa.

-¿Qué? ¿Qué es tan divertido?- interrogó enojado.

-pues como lo cuentas: tu cara de lelo cada vez que mencionabas a Ginny, tu puño en alto al hablar orgullosamente de cómo golpeaste a Draco y tu cara de sufrido cuando te enteraste que estabas castigado- terminó Erick cuando se habían dejado de reír.

-Oye Edgar, nos tenemos que ir a cambiar para ir al dichoso castigo con Snape pero te prometo que vendremos mañana aunque nos tengamos que saltar nuestra materia favorita: Pociones- los otros tres miraron a Mirna como si estuviera completamente loca hasta que aclaró- Era una broma!!

Se despidieron de Edgar, de Ana, de Rebecca y de Alexis y emprendieron de nuevo el camino hacia la sala común que quedaba muchos pisos arriba.

Al llegar se fueron por escaleras diferentes hacia sus dormitorios a darse una buena ducha y cambiarse de ropa porque estaban en contra del uniforme.

En su anterior escuela no tenían que usar uniforme, podían traer el pelo del color y la forma que quisieran y el horario era mucho más flexible.

No estaban acostumbrados a tantas reglas y por eso ya tenían castigos múltiples y eso que era el primer día de clases.

A las cinco en punto ya estaban enfrente del despacho de Snape. Tocaron la puerta y entraron. Lo que vieron les revolvió el estómago: el despacho estaba lleno de estanterías con pociones e ingredientes que parecían estar sacados de una película de terror, y eso no era todo, había toda clase de criaturas en frascos con un líquido verde francamente repulsivo y barriles con entrañas de animales que todavía se movían.

El profesor más querido por todos (ni en sueños) estaba del otro lado de un escritorio de madera de roble esperándolos.

Con una seña les pidió que se sentara.

  • Su castigo será lavar todos y cada uno de los escusados de la enfermería. Mañana cambiarán de castigo y así sucesivamente. Ya pueden empezar.

Los tres chicos se marcharon cabizbajos hacia la enfermería.

Se tardaron más de tres horas fregando los sucios inodoros y a las ocho y media se dirjron hacia sus dormitorios a darse de nuevo una ducha.

Cuando bajaron de nuevo la sala común estaba llena en señal de que la cena ya había acabado y ellos se la habían perdido, no había forma de matar el hambre que tenían. Desilusionados, se sentaron en un sillón largo junto a la chimenea.

Fred y George estaban del otro lado de la sala y los vieron bajar de los dormitorios. Se dirigieron hacia ellos y se sentaron en el sillón de a lado.

-Hola, Mirna!- saludó Fred.

-Hola, Fred- dijo Mirna sin el entusiasmo que siempre la acompañaba.

-Hola, Carolyn!- la saludó George, ignorando olímpicamente a Erick.

-Hola, George- dijo Carolyn de la misma manera que Mirna.

-¿Qué tienen?- preguntaron los gemelos al mismo tiempo y la respuesta no se hizo esperar porque los estómagos de las chicas dieron un tremendo rugido lo cuál señalaba que estaban hambrientas.

-Estuvimos castigados toda la tarde y no hemos comido- explicó Carolyn.

-Eso no es problema- dijo Fred

-Nosotros lo arreglamos- terminó George.

-Síganos, bellas damas- le ofrecieron un brazo a cada chica quienes los tomaron felizmente.

Erick miró a los gemelos con cara de pocos amigos por llevarse así a su amiga y a su novia. Les dio las buenas noches a Mirna y a Carolyn y se perdió por las escaleras hacia su dormitorio.

Los gemelos guiaron a las dos chicas por pasillos y pasadizos hasta lo que parecía el primer piso. Se pararon enfrente del cuadro de un frutero, le hicieron cosquillas a la pera y se abrió una puerta que conducía a las cocinas.

Un grupo de elfos domésticos se les acercó corriendo y les preguntó que qué querían de comer.

-Mm...yo quiero una hamburguesa con tocino, queso y papas a la francesa y un jugo de fresa y naranja- pidió Mirna.

-si que tenías hambre- le susurró Carolyn al oído.

  • yo quiero pollo frito y jugo de calabaza- pidió Carolyn

-para nosotros...sólo pastelillos y té- pidieron los gemelos- esque comimos bastante en la cena- explicaron a las dos chicas.

Les prepararon lo que pidieron en menos de cinco minutos.

Cuando terminaron de comer se llevaron una canasta de galletas a la sala común.

Dieron las buenas noches y las gracias a los gemelos y subieron por las escaleras hacia su dormitorio. Al cerrar la puerta se quedaron oyendo durante un minuto afuera para asegurarse de que ya no había nadie afuera. Salieron de nuevo del dormitorio cautelosamente y subieron hacia el dormitorio de los chicos con la canasta de galletas en las manos. Entraron sin tocar y descubrieron a los chicos en ropa interior.

Se quedaron paralizadas en la puerta y los chicos corrieron a esconderse de las dos.

Erick salió de su escondite al ver de quienes se trataba. Harry, Ron, Seamus, Dean y Neville seguían tratando de esconderse en vano por que las dos chicas ya los habían visto de arriba abajo.

-¿Qué hacen aquí?

-Venimos a traerte algo de comer, ingrato.- Erick sólo llevaba puestos unos bóxers rojos y se podían apreciar sus músculos en los brazos, tórax y piernas, ya que en el colegio anterior jugaba quidditch con la posición de golpeador y era el mejor.

-Perdón, Perdón. Gracias por la comida.

Le entregaron las galletas y se las comió tan rápido que en menos de cinco minutos ya no quedaba ninguna.

Les dio las gracias de nuevo y las buenas noches. Las dos chicas regresaron a su dormitorio sin otro pensamiento en la cabeza que no fuera lo bien que se veía Erick.

Se durmieron en seguida porque estaban exhaustas por el castigo tan agotador que les habían puesto.


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