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Locas aventuras de adolescentes — capítulo 3
Capítulo 3: Pleitos, viejas amistades y borracheras
-Ana...Ana...oh, Ana...ANA!!!
-Que???
Era Rebecca, la mejor amiga de Ana.
-Que te llevo hablando por más de 10 minutos pero parece que le hablo a la pared- reflexionó lo que había dicho durante unos segundos- Corrección: la pared me haría más caso- sonrió para sí misma por su chiste.
-Ah, perdona. Es que no se donde tengo la cabeza estos días- admitió un poco avergonzada.
-mmm...eso me suena conocido. Ya se por que estás así: por Alejandro. ¿Verdad?
-Nooooo. ¿Cómo crees?- dijo poniéndose muy sonrojada- cambiando de tema, ¿qué me estabas diciendo cuando no te estaba poniendo atención?
-Ah. Que íbamos a llegar tarde a la clase de adivinación.
Las dos se dirigieron hacia la torre muy apresuradas por el retrazo.
Ya había pasado un mes desde que habían entrado al colegio y se trataban de acostumbrar a los horarios, pero les costaba un poco.
Ana no dejaba de pensar en Alejandro, y también en Leonardo, en todo lo que había vivido todos esos años en su escuela de Nueva York.
Ella había sido novia de Leo y lo extrañaba mucho. En los días lluviosos no se lo podía sacar de la mente, no podía olvidar las experiencias que pasó con él en su primer año de secundaria mágica.
Habían empezado siendo los mejores amigos y ella sólo lo veía así, como un amigo. Él estaba enamorado de ella en secreto pero un día de Noviembre, cuando ya no pudo aguantar más, se le declaró. Ella no sabía qué decirle y dos días después le dio el SI. Habían durado un mes y cortaron, se reconciliaron varias veces pero siempre había algún problema y cortaban y al final del año Ana lo terminó finalmente. Ella dio su primer beso con él pero nunca se lo confesó.
Desde entonces no se habían vuelto a hablar como nada más que compañeros de clase, ni siquiera llegaban a amigos. Ella no dejaba de pensar en él hasta que llegó otro chico a cambiar su vida.
Y ese era Alejandro. El entró de nuevo ingreso a su escuela y el segundo día de clases estableció comunicación con él. Platicaban largos ratos y como era uno de los más codiciados de la escuela entera, Ana se había ganado muchas enemigas. Hablaban de temas como de si le gustaba la escuela, que como le parecían las instalaciones, que si los maestros eran preparados, que si en su anterior escuela había más alumnos, que qué le enseñaban en su otra escuela, etc.
A Ana le gustaba ese chico y al parecer a Alejandro también le gustaba Ana. Se hicieron novios como a mitad del año, para ser exactos el 14 de Febrero.
Seguían siendo novios pero ella tuvo que partir al finalizar el año por lo del intercambio y se fue con el corazón en la mano. Desde ese día había estado muy distraída y ya no le interesaba nada, casi no comía y dormía poco. Su amiga Rebecca se estaba preocupando por ella.
Llegaron a Adivinación con 5 minutos de retrazo así que les dejaron trabajo extra de tarea.
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-Ginny!!- la pelirroja se dio vuelta a mitad del pasillo y se encontró de frente con Harry que llegaba corriendo hacia ella.
-Ah. Hola, Harry- dijo sin mucho entusiasmo
-Ginny, te tenía que decir algo- él estaba tan nervioso que no dejaba de moverse de un lugar a otro.
-Sí, dime.
-Pues...no se muy bien por donde empezar...Ginny...yo...tú...nosotros, quiero decir...que yo me di cuenta de que...bueno...no es fácil de explicar...bueno...Ginny...tú me gustas y me has gustado desde el año pasado...pero yo confundía ese sentimiento hacia ti con la fraternidad...y bueno ahora que ya me di cuenta quiero que empecemos de nuevo...y...Ginny, ¿quieres ser mi novia?- durante todo el tiempo que Harry estuvo hablando también se iba acercando suavemente hasta quedar a pocos centímetros de la cara de Ginny y cuando terminó de dar su largo discurso no esperó a que ella le respondiera porque la besó primero. Ginny estaba tan sorprendida por la declaración de Harry que ni se movió cuando él la besó.
Harry pensaba que el pasillo estaba desierto pero no se dio cuanta de que había un moreno viéndolos con la boca abierta desde la esquina.
Edgar ya venía de la enfermería pues se había repuesto por completo y cuando se dirigía hacia la sala común pero cuando dobló una esquina se encontró con la escena más desagradable para él: a Ginny y a Harry besándose. Se paró en seco unos segundos hasta que reaccionó.
Avanzó con paso decidido hacia la cómoda pareja y le lanzó una maldición a Harry que lo mandó volando hasta el otro extremo del pasillo. Ginny estaba tan impresionada que sólo tuvo tiempo de mirar a Edgar y a Harry batiéndose a duelo y hacerse a un lado para que no le llegara un hechizo perdido.
Un grupo de chicos de Ravenclaw venía doblando la esquina por la que hacía un momento había pasado Edgar, mientras que una pareja de Gryffindors venía por la otra. Como era hora del almuerzo todos se dirigían al Gran Comedor. Sólo tuvieron tiempo de aventar sus cosas al suelo y tratar de separar al par de chicos. Cuando por fin los separaron estaban en muy mal estado pero decidieron no ir a la enfermería por que los castigarían. Edgar se fue a su propio pié lejos de ahí pero sin quitar la vista asesina de Harry, Ron y Hermione que eran los que lo habían ayudado.
Se fue junto con su grupo de Ravenclaw. Rebecca decidió llamarles por celular a sus mejores amigos de la infancia que todavía no se enteraban de lo sucedido. Ellos, sin lugar a dudas, estarían a favor de Edgar y lo ayudarían a vengarse del trío de oro.
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-------------------------En el Gran Comedor-------------------------
Mirna, Carolyn, Erick y los gemelos (los últimos tres sin dejar de mandarse miradas asesinas) estaban almorzando tranquilamente (bueno tranquilamente para ellos) y haciendo una guerra de comida (para desgracia de los que estaban alrededor) y cuando Mirna, cubierta de comida, estaba apuntando hacia George, sonó su inoportuno celular. Justo en ese instante los cinco se dejaron de reír y Mirna contestó.
-Bueno? Ah, hola, Rebecca... ¿en serio?... ¿pero, cómo?...uy ese se mete en problemas a cada rato...- los otros cuatro escuchaban con atención la plática- buen...vamos para allá...sí...no nos tardamos. Sí, bye.- y colgó.
En ese momento todos la bombardearon con tantas preguntas sobre la llamada que sólo entendió unas pocas palabras como “¿quién era? ¿Qué quería?” y otras semejantes.
Se tapó los oídos hasta que todos se callaron.
-Era Rebecca, dice que Edgar se peleó con Harry y que está herido, quiere que vayamos de inmediato a la sala común de Ravenclaw por que quieren hablar con nosotros. Para eso hay que faltar a la siguiente clase que, por suerte, es la de Historia de la Magia y no notarán nuestra ausencia. Bueno Erick, tendrás que dejar tu almuerzo, comelón.- Erick miró con tristeza su pastel que había dejado a medias mientras se levantaban.
-¿Quieren que las acompañemos? No es seguro andar por los pasillos sin un hombre con ustedes- dijeron los gemelos ignorando a Erick que se aclaraba la garganta.
-No, gracias. Estaremos bien.
Se dirigieron hacia la entrada cargando sus cosas. Llegaron al frente de la sala de Ravenclaw en 10 minutos y esperaron a que llegara Rebecca a abrirles. Ella los dejó pasar ya que no había nadie más de Raven adentro.
Edgar estaba acostado en un sillón largo con una bolsa de hielo en la cabeza.
Ana, Rebecca y Alexis les contaron con lujo de detalle lo sucedido y cuando terminó Erick tenía una extraña en el rostro.
-¿¿Qué te pasa, Erick??
-es que...-dijo algo inseguro- me caen bien Harry, Ron y Hermione y no quisiera estar peleado con ellos...
Iba a continuar pero Ana lo interrumpió.
-Creo que tienes confundidas tus prioridades. ¿Quién es más importante para ti? ¿Tu amigo de toda la vida o un trío de chicos que apenas conoces?
-No me plantees ese dilema...bien sabes que lo escogería a Edgar...
-No, no lo sé. Por lo que dices creo que ellos son más importantes para ti.
-si eso piensas mejor me largo...
-Pues vete! No te necesitamos, si así son los amigos ¿para qué queremos enemigos?- le gritó Alexis.
Erick salió de la Sala seguido por Mirna y Carolyn.
-¿ustedes a dónde creen que van?
-Si así se hacen llamar amigos, para qué queremos enemigos. ¿Qué no ven que lo hacen sentir mal? Él no los ha traicionado pero ustedes a él si.
La declaración de Mirna hizo enojar más a Rebecca.
-ADIOS.
Las dos Gryffindor salieron por la puerta para alcanzar a Erick.
Iban muy tristes y decepcionadas por la actitud de sus “amigas” y casi casi iban llorando. Pronto alcanzaron a Erick y notaron que él sí estaba llorando y les ganó el sentimiento provocando que las lágrimas corrieran por sus caras.
Se consolaron sin necesidad de palabras, sólo con miradas que decían “ya verás que se arreglarán pronto las cosas”.
Se dirigieron a su sala común que creyeron que estaría vacía por que a esas horas todos estarían en clases. Pero se equivocaron. Al entrar vieron a los gemelos que los miraban preocupados. Fred y George se les acercaron a preguntarles que tal les habían ido, pero antes de que Fred le hubiera formulado una sola pregunta a Mirna ella ya estaba llorando sobre su hombro y él solo la abrazaba con todas sus fuerzas y le acariciaba el cabello. Fred era por 20 centímetros más alto que Mirna y en ese momento se veía mucho la diferencia. Lo mismo pasó con George y Carolyn, la única diferencia fue que ella se separó rápidamente de George para ir a abrazar a Erick.
Entre sollozos les contaron todo lo que Ana y Rebecca les habían dicho para hacerlas sentir así.
Ya solo las dos chicas estaban llorando y los tres chicos las consolaban. Se desahogaron por un largo rato recordando todo lo que habían vivido en Estados Unidos cuando eran más jóvenes.
A los gemelos les dio remordimiento haber tratado mal a Erick y le pidieron disculpas.
-¿sin rencores?
Desde ese momento se volvieron amigos los gemelos y Erick.
De un momento a otro dieron las dos y eso significaba que las clases habían terminado. Como no querían que los vieran en ese estado decidieron hacer una rápida visita a Hogsmeade porque como estaban castigados no tenían permiso de ir y Erick quería conocerlo.
Los gemelos los llevaron y se dieron una vuelta por el pueblo. Tenían ganas de una cerveza de mantequilla y entraron en las tres escobas. A Erick le apetecía algo más fuerte para olvidarse un rato de sus penas así que pidieron wisky de fuego y media hora después estaban tan pedos que no podían distinguirse entre sí.
Cuando madame Rosmerta los corrió del bar decidieron irse a otro bar y dieron de milagro con cabeza de puerco (na: y digo de milagro porque el suelo se movía continuamente y se tambaleaban al caminar). Se sentaron en una mesa vacía y pidieron más tragos. Se quedaron ahí tomando hasta pasadas las doce y como no creían poder llegar sanos y salvos hasta Hogwarts decidieron quedarse, nada más y nada menos que en la Casa de los gritos que estaba abandonada.
Como todas las ventanas estaban cegadas tuvieron que romper una y así entraron. Cuando Erick trató de brincar la ventana, como era el que estaba más pedo, se cayó en el intento pero se volvió a levantar y tratar de nuevo. No lo logró hasta el cuarto intento mientras que las dos chicas y los gemelos lo lograron al segundo.
Subieron por las escaleras hacia el único dormitorio y ahí (aunque usted no lo crea) encendieron una fogata a base de sillas viejas para estar calientes durante la noche.
Empezaron a jugar botella y verdad o reto y se estaban contando hasta sus más íntimos secretos.
Era el turno de Fred y les contó que cuando Ron era pequeño convirtió su osito de peluche en una repugnante araña gigante y desde ahí Ron les ha temido a las arañas. Con esa información todos echaron a reír. Luego Fred y George se pusieron a cantar y a bailar como tontos.
-¿te acuerdas la broma de fin de año que hicimos?- le preguntó Mirna a Carolyn que se echó a reír con todas sus fuerzas.
-¿crees que no me voy a acordar? Fue la mejor!!- le respondió Carolyn.
Los gemelos las miraban con caras de interrogación y Mirna les explicó en que consistía la broma:
-Es que nuestro anterior colegio estaba en una calle muggle y era un internado común y corriente por fuera así que, para ser discretos, nuestros padres nos llevaban en coche a la escuela. Tomando en cuenta esto planeamos una broma: pusimos clavos detrás de las llantas de los autos y cuando se echaban de reversa se les ponchaban. Al final nos descubrieron y nos castigaron pero valió la pena. En nuestra gloriosa broma participamos: Ana, Rebecca, Carolyn, Erick, Edgar, Alexis y yo. Fue genial!! Y aún así nos enviaron de intercambio.
Cuando terminaron de platicar se dispusieron a dormir. Todos se fueron a acostar esparcidos en las dos únicas camas que, para acabarla, eran individuales.
Quedaron en que Mirna y Carolyn las ocuparían, y que los gemelos y Erick dormirían en el suelo, pero los chicos no estaban de acuerdo así que cuando las dos se durmieron se acostaron junto a ellas.
Erick se metió en la cama de Carolyn y la despertó con un beso. Ellos dos se acomodaron con las frentes juntas entre beso y beso.
Mirna todavía no se despertaba. De pronto sintió peso a un lado de ella y eso la despertó. Se dio cuenta de que Fred estaba acostado a su lado derecho y George al izquierdo y se habían dormido instantáneamente.
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¿Qué tal? ¿les gustó? Espero que sí porque me estoy esforzando mucho en escribirlo.
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Bye