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Locas aventuras de adolescentes — capítulo 4
Solo puedo decir dos palabras....................................................................Leánlo plisss!!!!!
Capítulo 4: Recuerdos dolorosos
-------------------------Al día siguiente-------------------------
Se despertaron a causa de un rayo del sol que entraba por una rendija de la gran ventana de la habitación.
Mirna se sentó todavía en su cama y se estiró perezosamente. Volteó a ver a los dos lados y soltó un grito: ¡¡¡había dormido con Fred y George toda la noche!!!
El potente grito de Mirna despertó a los gemelos, a Carolyn y a Erick (y seguramente a todos los habitantes de Hogsmeade y a todo ser humano en un radio de 3 Km.), y les causó aturdimiento por que todos los sonidos más leves los oían demasiado amplificados a causa de la cruda. Se sentían muy mal.
Fred se levantó apresuradamente. No se acordaba de nada de lo que había pasado la noche anterior. Se sorprendió a sí mismo por que había dormido tan cerca de la chica que le gustaba desde el primer día de clases.
En cambio, George si se acordaba de lo que había pasado la noche anterior pero decidió guardarlo en secreto.
-¿Qué pasó aquí?- preguntó Mirna
-Pues que acabamos de despertar con una tremenda cruda a causa de la enorme peda que nos pusimos ayer- dijo Carolyn como si fuera obvio.
-Pero que yo recuerde nosotras dormimos en las camas y ellos en el suelo- señaló a los tres chicos- Y cuando despertamos ellos ya están con nosotras en la cama!!
Regañaron a los chicos durante unos 10 minutos y luego se dispusieron a marcharse.
Salieron por la misma ventana por la que habían entrado la noche anterior cautelosamente.
Se suponía que ellos ya deberían estar en clases y no debía de verlos nadie. Bajaron al pasadizo por el que vinieron y en menos de media hora ya estaban en el colegio.
Los corredores estaban vacíos y eso los inquietaba. Subieron hasta la Sala Común sin que nadie los viera ahí se separaron. Las chicas subieron por las escaleras hasta su dormitorio para darse una buena ducha, los gemelos se fueron al suyo y Erick al suyo.
Eran las 9:30 AM y a las 10 empezaba la segunda clase. Decidieron asistir a esa para que nadie sospechara.
A la hora acordada salieron de la Sala Común y se dirigieron a sus clases.
La clase que les tocaba a Mirna, a Erick y a Carolyn era la de Cuidado de Criaturas Mágicas que se impartía en los terrenos de Hogwarts y estaba a cargo de Hagrid.
Su clase pasó casi sin contratiempos, excepto que a Mirna la mordió un Snogger en la mano derecha por que se quedo dormida mientras acariciaba a uno y debían de tenerlos vigilados porque eran muy salvajes.
Luego de tomar apunte de algunas medidas de protección contra los Snoggers sonó la chicharra.
Cuando se dirigían hacia el Gran Comedor la herida de Mirna se empezó a hinchar y a ponerse morada. Se preocuparon y pensaron que sería mejor hacerle una breve visita a la enfermera.
Ella le dijo a Mirna que la mordida del Snogger era muy infecciosa y que tendría que quedarse en la enfermería toda la noche hasta que sanara.
-Ojalá que no te recuperes nunca, pequeña rata!-le dijo Carolyn en broma
-Ay, gracias por tu apoyo- le contestó Mirna sarcásticamente.
Carolyn se fue a comer un poco antes de la peor materia que era la de... (Na: chacachacán... a que no se imaginan cuál es!!) Pociones y con su profesor menos querido: Snape.
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A Mirna le dolía mucho la mano en la que le había mordido el Snogger y también le seguía doliendo la cabeza.
Ella estaba pensando y vagando por los recuerdos de sus anteriores dos años en secundaria.
Ella se había enamorado de un chico que era especial para ella el año anterior. Ese chico había sido su primer amor pero le rompió el corazón en mil pedazos y se había prometido a sí misma no volver a enamorarse porque no quería que su historia se repitiera, pero estaba faltando a esa promesa: se había enamorado de Fred.
El chico del que se había enamorado, hacía ya un año, era Alexis. Él se le había declarado el 4 de Noviembre del año anterior y ella le dio el SI ese mismo día. Todos decían que eran la pareja ideal y que se veían muy lindos los dos juntos.
Un día se fueron de campamento y en el campamento dieron una caminata hacia una cascada. En la cascada Alexis besó a tres chicas y esperaba que Mirna todavía ni se enojara. Ella lo vio todo y se alejó llorando.
Después de eso Mirna lo perdonó porque era encantador. Una semana antes de que el anterior curso terminara unas chicas estaban molestando a Alexis durante una clase y una de ellas lo besó en la boca. Mirna lo vio todo y su mundo se le vino abajo.
Para colmo la chica que besó a su novio la volteó a ver como para ver su reacción. Para Mirna su orgullo era muy importante así que se aguantó las ganas de llorar hasta que salió y caminó afuera del colegio. Ahí dejó fluir, silenciosas, las lágrimas de dolor.
Ese fue el fin. Ella estaba destrozada durante las vacaciones pero trataba de disimularlo lo más posible. Solo así logró salir adelante: haciendo a un lado la pena tan grande que tenía en el alma. Pero sabía que un día explotaría y sacaría todo aquello que le hizo tanto daño durante mucho tiempo.
Cuando Mirna estaba vagando en ese recuerdo el sentimiento le ganó y, sentada en su cama y con la cara apoyada en las rodillas, se puso a llorar desconsoladamente. De pronto sintió que alguien le tocaba el hombro y, pensando que era la enfermera, le dijo:
-Por favor, quiero estar sola...
-Pero no es bueno desahogarte sola- le dijo una voz que no se parecía nada a la de Pomfrey. Era la voz de Fred.
Mirna levantó la vista y se encontró con él mirándola enternecido.
Fred no se paró a preguntar y la abrazó. Ella le devolvió el abrazo, pero con más fuerza y él entendió que necesitaba alguien para que estuviera con ella.
Ella siguió llorando en su hombro hasta que él le preguntó:
-Mirna, ¿Quieres contarme algo? Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea.
-Es que... el año pasado... un chico... me rompió el corazón y... al recordarlo sufro mucho- le dijo entre sollozos.
Esa frase también destrozó a Fred. Quien hubiera hecho sufrir así a Mirna se las vería con él.
-No te preocupes, eso ya pasó. Ahora hay que vivir en el presente porque el pasado no lo puedes cambiar.
-Pero le prometí a este corazón necio que no me volvería a enamorar y es lo primero que hago.
-Ah, si...y ¿de quién estás enamorada?- preguntó Fred como quien no quiere la cosa.
-Este...no te puedo decir- contestó ella nerviosa
-Anda, dime- Fred puso carita de perro degollado- Te juro que no le digo a nadie- al ver que Mirna negaba con la cabeza dijo- Bueno, por lo menos dime si lo conozco ¿Siiiiiiii?
-Bueno, sí, si lo conoces.
Fred se dispuso a averiguar quien era esa persona costar lo que costara.
Estuvieron platicando del y al dar las cinco de la tarde Fred se despidió de ella con un beso en la mejilla y se fue a la Sala Común.
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Esa noche Mirna no pudo dormir bien, soñaba con cosas sin sentido y luego su sueño cambió, se volvió una pesadilla, cosas horribles.
Se despertó sobresaltada. Eran las doce de la noche. Sudaba frío y temblaba de pies a cabeza. Estaba en la enfermería todavía. Sintió una onda de frío recorrer su cuerpo. No estaba sola. Dos camas después de la suya había alguien acostado y, como Mirna supuso, dormido.
Al principio no lo reconoció pero, después de un rato, descubrió que era Draco, el chico que se la pasaba molestando a Ginny. Mirna se preguntó a que hora lo habían llevado a la enfermería y por qué estaría ahí.
Se levantó y fue hacia él sin hacer ruido. Él, por lo visto, también tenía pesadillas, porque se retorcía en la cama y murmuraba cosas sin sentido. Mirna se sentó en la orilla de la cama de Draco y le pasó una mano por su cara, quitándole el cabello que caía dulcemente sobre ella. Tal vez el sentir alguien con él fue lo que calmó a Draco, porque de inmediato dejó de retorcerse y se quedó quieto. De improviso abrazó a Mirna por la cintura causando que ésta cayera junto a él. Draco la abrazaba como se abraza a un oso de peluche. Ella podía oír su respiración tranquila y los latidos de su corazón; podía sentir su olor y, arrullada por su melódica respiración, se quedó dormida con él, los dos abrazados.
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Rebecca estaba sentada al lado de la chimenea en la sala común de Ravenclaw y ya eran pasadas las 12.
Estaba acurrucada en un cómodo sillón viendo las llamas cuando una voz la sorprendió.
-Creo que ya es muy tarde como para estar despierta ¿no crees?- era la voz de Alexis, eso la sobresaltó.
-Lo sé, pero quería estar sola para pensar un poco- contestó sin levantar la vista.
-¿en qué piensas?- le preguntó Alexis sentándose junto a ella.
-En muchas cosas: en Nueva York, en los viejos amigos, en los nuevos, en las peleas absurdas, en las antiguas parejas, en los viejos tiempos, en nuestra unión, en mi hogar- al decir cada palabra se le iba quebrando la voz y Alexis lo notó, le pasó un brazo por los hombros y la recostó en su pecho- en todo lo que ha pasado entre nosotros, en lo lejos que estamos de Estados Unidos, en que estamos separados, en todos los meses que estaremos aquí, en si lo lograremos o no, en qué pasará, si seguiremos siendo amigos después de esto, en si regresaremos diferentes a casa, cómo afrontaremos este nuevo reto, en muchas cosas más...
-Uy...eso es fuerte- dijo Alexis- pero por ahora no te preocupes por el futuro, sino por que tal lo haces en el presente.
-Gracias, Alexis, siempre supe que podía contar contigo para cualquier cosa.
Se quedaron abrazados un rato más.
-Bueno creo que mejor me voy a dormir porque ya es muy tarde. Bye- le dijo Rebecca a Alexis y le dio un beso de buenas noches.
Alexis se quedó en la Sala Común pensando en todo lo que le había dicho hacía un rato y pensó que tal vez tenía razón, tal vez regresarían a casa no siendo los mismos que cuando se fueron, tal vez ya no serían amigos, tal vez...
Después de un rato también él se fue a dormir.
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Carolyn estaba platicando con su novio en la habitación de los chicos de tercero, bueno más bien estaba platicando con los 6: Seamus, Dean, Neville, Ron, Harry y Erick.
-Bien, bien, tengo otra: ¿a los cuántos años diste tu primer beso?- le preguntó Ron a Carolyn
-Mm. Creo que a los once- respondió ella.
-¿con quién?- volvió a preguntar Ron
-Con uno que se llamaba Gary Spencer, era mi novio. ¿Y tú, Ron? ¿A los cuántos años lo diste?
Ron se sonrojó hasta las orejas y respondió algo que nadie le entendió.
-No te entendí, Ron. Repítelo.
-Que todavía no doy mi primer beso- confesó Ron en voz baja.
-¿¿Qué?? Bueno, eso lo podemos arreglar- Carolyn sonrió maliciosamente- haber Ron,¿quién te gusta?
-Pues...a mi me gusta...Ana- se sonrojó todavía más.
-Guau, no me lo hubiera imaginado, pero lo primero es lo primero. Tienes que acercarte a ella, conquistarla. Seguro que a ella también le gustas, lo sé por cómo te ve. Luego le pides una cita en Hogsmeade y ahí te le declaras y a la luz de las velas la besas. Suena genial ¿no?
-Pues, es que no sé, ¿qué tal si todo sale mal?
-¿cómo crees? Si yo lo voy a planear, bueno junto con Mirna...Bueno, creo que ya es bastante tarde, ya me voy a dormir...
-¿no te quieres quedar?- le propuso Erick poniendo cara de perro degollado.
-Mm. No lo sé, creo que mejor me duermo en mi cuarto porque Parvati va a inventar que soy una ofrecida por quedarme a dormir en un cuarto con seis hombres alrededor de mí.
Carolyn se había vuelto la peor enemiga de Partvati. Parvati no desaprovechaba ninguna oportunidad de hacerle la vida imposible a Carolyn, o de inventar un chisme sobre ella, o de coquetearle a su novio.
Cada vez que se cruzaban por los pasillos, en la Sala común o en las clases se lanzaban miradas asesinas.
Carolyn se fue a su cuarto y cuando entró vio que Parvati y Lavender estaban cuchicheando y no tardó en imaginarse que eran chismes sobre ella, Carolyn.
-Dime, Carolyn, qué hacías fuera de la torre a estas horas o le diré a la profesora McGonagall- la amenazó Parvati.
-Si de veras te interesa, estuve besándome con mi novio Erick en su cuarto y platicando con todos mis admiradores Harry, Ron, Seamus, Dean y Neville, y soy tan amiga suya que me confiesan sus secretos, pero como saben que tu eres una chismosa culebra mentirosa no te los cuentan a ti- a Carolyn se le formó una sonrisa de satisfacción al ver que Parvati se quedaba callada- Buenas noches chicas.
Carolyn se fue a dormir a su cama muy feliz de lo que había hecho, pero segura de que al siguiente día tendría un chismezazo garantizado.
No le preocupaba demasiado Parvati porque sabía que casi nadie le creía las horribles cosas que decía de Carolyn porque la mayor parte del colegio conocía bien a Carolyn y les caía muy bien.
Al día siguiente
Mirna se despertó y seguía abrazada de Draco. Se levantó y se alejaba lentamente para que él no se diera cuenta de que habían dormido abrazados.
-¿a dónde vas? –una voz le heló la sangre cuando estaba a la mitad del camino entre su cama y la de Draco- ¿creíste que no notaría que dormimos juntos?
Era el propio Draco que se acababa de despertar pero, para su sorpresa, no se veía enojado, más bien se veía divertido por la actitud de Mirna. Ella se volvió y regresó junto a su cama.
-Tú fuiste el que causó esto. Tú me abrazaste y no me dejabas ir anoche- se apresuró a defenderse Mirna.
-¿tú qué hacías junto a mi cama anoche?
-No podía dormir y vi que tú tenías pesadillas así que me acerqué y me senté en el borde de tu cama y tú me abrazaste.
-Que esto quede entre nosotros dos- le pidió él.
-Está bien, prometido.
La señora Pomfrey entró en la enfermería.
-¡Señorita Darkwater! Le dije que tenía que quedarse en su cama hasta que estuviera bien de nuevo- la regañó severamente.
Draco se burló de Mirna mientras ésta volvía a su cama.
A medio día madame Pomfrey los dio de alta y los dejó irse al almuerzo en el Gran Comedor.
Salieron juntos de la enfermería y al entrar en el Gran Comedor todos los alumnos empezaron a cuchichear sobre la razón por la cuál entraron juntos. Al llegar a la mesa de Gryffindor se separaron y Draco se fue a la de Slytherin después de despedirse de beso de Mirna.
Fred los veía ceñudo y no ponía atención a lo que Lee les decía a él y a su gemelo.
-¡¡¡Lo tengo!!!- exclamó Fred al tiempo que se paraba de la mesa sin darse cuenta que todo el Gran Comedor se había quedado en un silencio sepulcral y que todas las miradas estaban dirigidas hacia él.
-¿qué es lo que tienes?- le preguntó George riéndose por lo que su gemelo había hecho.
-Vengan, les tengo que pedir un favor.
Fred, George y Lee salieron del Gran Comedor con las miradas de todos sobre ellos. Llegaron al vestíbulo y Fred empezó a buscar un aula vacía para que pudieran hablar tranquilamente. Al cabo de dos minutos encontró una y los tres entraron.
Fred los hizo sentarse en dos pupitres y él se paró muy serio frente a ellos.
-Chicos, creo que...creo que estoy enamorado.
George y Lee intercambiaron miradas como si dudaran de las facultades mentales de Fred.
-No es en serio ¿o sí?- preguntó dubitativo Lee
-Sí, es en serio.
-¡¡OH no!! Has caído en la ridiculez. ¡¡Dios mío, un médico por favor!!- exclamó George ganando un una mirada asesina de Fred –Bueno hermanito y ¿qué quieres que hagamos? ¿Qué te hagamos el paro? ¿Que la espiemos todo el día para ver que nadie se le acerque?- dijo George de broma.
-¡¡Exacto!!- dijo Fred evaluando la propuesta de George- Lo que pasa es que ella me dijo que estaba enamorada de alguien que yo conocía y creo que ese es Malfoy porque entraron juntos al Comedor.
George y Lee decidieron ayudar a Fred por la mirada de súplica que le vieron, sabían que estaba de verdad enamorado y desesperado.
Salieron del aula para oír la chicharra tocar y esperaron a que Mirna saliera del comedor para seguirla por toda la escuela y así asegurarse de que no vería a Draco.
La siguieron hacia su clase de Encantamientos y a la de Defensa Contra las Artes Oscuras. No entraron a ninguna clase de la tarde y en la cena se sentaron muy cerca de ella para mantenerla vigilada.
Quedaron que el siguiente día, para no faltar a todas sus clases, se turnarían para espiarla y todos llevarían un espejo de doble sentido para informarse las novedades. Fred la espiaría en la primera clase, George en la segunda, Lee en la tercera y le encargaron a Harry y a Ron que la vigilaran en la cuarta.
Ese día Carolyn se hartó de aguantarle todas a Parvati y decidió tomar medidas drásticas. Después de contarle lo sucedido el día anterior a Mirna, planearon una broma para la odiosa de Parvati Patil.
Esa noche fingieron estar dormidas hasta que ella se durmió. Se levantaron sigilosamente y se dirigieron a la cama donde ella dormía placidamente. Le echaron unos cuantos conjuros, le pusieron aceite en el suelo, espuma en las manos y miel en su perfecto cabello. Al terminar regresaron a dormir y se quedaron pensando en lo que haría Parvati por la mañana cuando se encontrara con su broma.
Cuando escribí este cap casi lloro.
El siguiente cap va estar muy gracioso...
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